Fin de semana: Viernes 8 a Domingo 10 de Julio de 2.022
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el cerebro y la felicidad, chistes de Jaimito, humor compartido desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy ingeniosos y divertidos. Esperamos que sean del agrado de todos y les deseamos un muy buen fin de semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
¿Existe una zona de la felicidad en el cerebro? (Por Sonia Budner)
Hoy hablamos de un estudio que se ha presentado en relación al fascinante funcionamiento de nuestro cerebro, del que cada día sabemos algo más.
Parece que podría haberse encontrado la zona de la felicidad que puede ser estimulada eléctricamente.
Esto abre un nuevo abanico de posibilidades a los tratamientos de ciertas patologías.
En realidad, la investigación comenzó siendo una cartografía cerebral por estimulación eléctrica a pacientes que sufren epilepsia.
Lo que hallaron de forma casual es que la estimulación eléctrica del cíngulo producía un increíble número de risas. Además parecía inducir un increíble bienestar y una placentera sensación de calma.
Sabíamos ya que estimular ciertas partes del cerebro puede provocar unas ganas incontrolables de reír.
Pero lo novedoso de este descubrimiento es que esta es la primera vez que se ha identificado una de ellas; la misma que además parece reducir significativamente la ansiedad cuando se estimula.
La investigación
El equipo de neurocientíficos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory, Atlanta, y que llevó a cabo la investigación estaba estudiando a pacientes con epilepsia.
Les habían colocado pequeños electrodos en el cerebro con el fin de estimular eléctricamente algunas áreas del cerebro.
El objetivo era encontrar información sobre la fuente neuronal de las convulsiones en sus pacientes.
Los investigadores no daban crédito cuando, al estimular el haz del cíngulo de una de las pacientes jóvenes, un tracto de materia blanca que conecta varias regiones del cerebro hizo que la paciente empezara a reír de manera incontrolada.
También a sonreír y a sentirse relajada y tranquila.
Decidieron entonces mostrar a la paciente un conjunto de expresiones faciales que iban desde la felicidad a la tristeza, pasando por una neutra.
Se encontró que calificaba las caras como más felices cuando era sometida a una estimulación eléctrica.
Esto es un indicador de que se encontraba de mejor humor.
También se midió el nivel de cognición al ser estimulada esta zona de la felicidad en el cerebro.
Se sometió al paciente a pruebas de memoria, de atención y de lenguaje.
No se encontró que la cognición se viese afectada positiva o negativamente.
Es decir, la estimulación eléctrica no parece interferir en la cognición.
El estudio continuó con las mismas pruebas a otros dos pacientes que sufren epilepsia.
Estos sujetos mostraron las mismas respuestas a la estimulación eléctrica del haz del cíngulo que en la primera paciente.
En todos se produjo un sentimiento de calma y risas incontrolables.
La razón por la que esta área del cerebro provoca sensación de calma y risa
El haz del cíngulo está situado bajo la corteza y curvado alrededor del cerebro medio.
En su parte frontal superior es donde ha sido localizada esta zona de la felicidad en el cerebro.
Esta área dispone de muchas conexiones que unen regiones del cerebro vinculadas a emociones complejas.
La materia blanca que cruza el haz del cíngulo conecta varios lóbulos.
Al ser estimulada pueden estar siendo afectadas otras redes que se extienden por el resto del cerebro.
Es decir, parece ser un tamo intermedio entre otras regiones del cerebro.
Jon T. Willie, científico que formaba parte del equipo, lo compara con una super carretera con muchas rampas de entrada y salida.
El equipo cree que podrían haber dado con un acceso a varias redes que regulen el estado de ánimo, la interacción social y las emociones.
¿Qué implica este descubrimiento para el futuro?
La idea principal sobre la que girará la investigación futura sobre este extraordinario descubrimiento parece centrarse en el uso de estimulación eléctrica como parte de la intervención en los trastornos de ansiedad, la depresión e incluso el dolor crónico.
Otra línea de investigación podría abrirse con el uso de estimulación eléctrica en esta zona de la felicidad del cerebro como ayuda a mejores y más placenteras experiencias durante las neurocirugías en las que los pacientes se ven obligados a permanecer despiertos.
En cualquier caso, deberemos esperar a que las tecnologías mejoren ya que este tipo de tratamientos requerirían ahora mismo de una cirugía invasiva, ya que los electrodos deberían situarse directamente en el cerebro, lo que implica una operación de riesgos serios.
Sea como fuere, es un descubrimiento de tremenda importancia que nos sitúa un paso más cerca del conocimiento real de nuestro cerebro y que se dibuja en el horizonte como un camino esperanzador para todas las intervenciones que tienen que ver con el estado de ánimo, ya sea sustituyéndolas o complementándolas.
Humor desde las redes sociales…
1.
El monje le pregunta al maestro:
-”Maestro, ¿cuál es el secreto de tu serenidad?”
-”Compré dólares la semana pasada…”
2.
-”Doctor, ¿cuál es la diferencia entre ginecólogo y proctólogo?”
-”El olor del dedo. ¿Alguna otra pregunta?”
(Gracias Iche !!!)
3.
La mujer le dice al hombre sensualmente, en el momento de intimidad:
-”¡Hablame mal…!”
-”Almóndiga, fatura, alverja, toballón…”
-”¡No pares!”
-”Nasta, murciégalo, haiga, vistes...”
(Gracias Nadia !!!)
4.
Último momento:
Logran que Boris Johnson dimita prometiéndole una fiesta de despedida inolvidable...
(Gracias Vicente !!!)
5.
Primer día de dieta: He eliminado de casa todo lo que engorda.
¡Estaba riquísimo!
6.
Algunas veces, lo mejor de mi trabajo es que la silla da vueltas…
7.
-”Siento que pronuncio raro ‘ignacio’…”
-”Para nada, se oye bien.”
-”¡Que alivio! Bueno, me voy al ignacio a ejercitarme. Nos vemos.”
8.
Los primeros 40 años de la infancia son los más difíciles…
9.
Un hombre mete un libro Guinnes en la licuadora y bate todos los récords...
(Gracias Isabel !!!)
10.
Bilardo preguntó a cuánto está el kilo de asado.
Tuvimos que decirle que murió el Diego...
(Gracias Gustavo !!!)
Cosas de la política...
Va un niño caminando por la calle, se cruza con Cristina Kirchner, y al ver la presidente que el niño la ignora, le pregunta:
-”Decime, nene, ¿no sabés quién soy yo?”
-”No señora, no lo sé ni me interesa.”, -contesta el niño.
Cristina, muy enojada, le dice:
-”¡Soy la Presidenta de la Nación, mocoso irrespetuoso! Como castigo por no reconocerme, quiero ver ya si podes decirme veinte
palabras que comiencen con la letra 'C', para que nunca más en tu vida se te olvide que mi nombre es Cristina... ¡O te mando a un reformatorio de menores!”
Y el niño le dice:
-”Compañera Cristina: ¿Cómo y cuándo carajo comeremos en casa carne de campo condimentada, como comen los coimeros de su comitiva y su círculo cercano de criminales, cagadores y corruptos?”
Cristina se queda mirándolo asombrada, y le dice al niño:
-”¡Falta una!”
Y el niño concluye:
-”¡CONCHUDA!”
(Gracias Eduardo !!!)
Sutilezas...
1.
Un ventrílocuo de teatro iba en su automóvil por la carretera y el vehículo tuvo una descompostura grave.
Llamó por celular a una ciudad cercana y pidió una grúa.
Cerca vio a un ranchero, y mientras llegaba la ayuda entabló conversación con él.
-”¿Qué tal la vida aquí?”, -le preguntó.
-”Muy aburrida”, -respondió el sujeto, -”No tiene uno con quién platicar.”
Al ventrílocuo se le ocurrió una idea para divertirse.
Le dijo al campesino:
-”¿Por qué no platicas con tus animales?”
Contestó el labriego, suspicaz:
-”Los animales no hablan.”
-”Claro que hablan”, -replicó el ventrílocuo, -”Mira.”
Fue a donde estaba el burro:
-”Dime, burrito: ¿qué hiciste anoche?”
En seguida, con su voz de ventrílocuo, imitó la respuesta del asno:
-”Comí pastura y me dormí.”
El ranchero quedó boquiabierto.
Luego el ventrílocuo se dirigió a la gallina:
-”Y tú, gallinita ¿qué hiciste?”
El ventrílocuo hizo como que la gallina respondía:
-”Puse un huevito; comí maíz y después me dormí también.”
Azorado y nervioso el ranchero le pidió al ventrílocuo:
-”A la chiva no le vaya a preguntar lo que hizo anoche. Es muy mentirosa…”
2.
Un hombre en competente estado de ebriedad fue haciendo eses –y emes, y enes y eles– a donde estaba un policía y le preguntó con tartajosa voz:
-”Perdone, mi general: ¿en dónde estoy?”
Le respondió el gendarme:
-”En la esquina de MacLane y Ocampo.”
-”Olvídese de los detalles”, -se impacientó el beodo, -”¿En qué ciudad?”
3.
Eran los tiempos en que se usaban aún camas cuyos colchones se ponían sobre el llamado “tambor”, una armazón metálica con alambres y resortes.
El botones del hotel llamó a la puerta de la habitación donde los recién casados estaban celebrando su noche de bodas.
El novio, molesto por la enojosa interrupción, se puso una bata y abrió.
Le dijo el botones:
-”Perdone la molestia, joven. Por órdenes de la gerencia, y atendiendo una petición unánime de los huéspedes del hotel, vengo a aceitar los resortes de la cama.”
4.
Después de algunos años de casados, a doña Macalota le llamó la atención una extraña costumbre que adquirió don Chinguetas, su marido: al terminar de hacer el amor con ella se levantaba del lecho, traía un ramo de flores y se lo ponía encima.
Intrigada le preguntó una noche:
-”Dime, Chinguetas, ¿por qué cada vez que hacemos el amor me traes flores al final?”
Explicó el marido:
-”Es que como no te mueves nada pienso que estás muerta.” (Nota: También le hacía una guardia y le dedicaba un minuto de silencio).
5.
Casó Meñico Maldotado, infeliz joven con quien la naturaleza se mostró avara en la parte correspondiente a la entrepierna.
La noche de bodas cumplió su deber de marido.
Al final le preguntó a su mujercita:
-”¿Es la primera vez que haces esto?”
Exclamó ella, sorprendida:
-”¿Qué ya lo hiciste?”
Jaimito...
1.
Estaba la maestra nueva dando un clase a los niños y pregunta:
-”A ver niños, ¿quién sabe lo que es una lapicera?”
Los niños tímidos casi no levantan la mano, pero Jaimito estaba de lo más insistente, por lo que la maestra lo manda a responder y Jaimito dice:
-”Una lapicera es un instrumento que se utiliza para escribir y tiene un repuesto para echarle la tinta; y mi papá tiene un par; una dorada de metal para firmar los documentos importantes y otra de plástico para el diario.”
La maestra le dice:
-”Muy bien Jaimito”, -y se dispone a hacer otra pregunta.
-”A ver niños, ¿quién me dice lo que es un automóvil?”
Los niños que aún tenían pena casi no levantan la mano, pero Jaimito otra vez estaba de insistente, a lo que la maestra lo manda de nuevo y dice:
-”Un automóvil es un medio de transporte muy útil que sirve para traer a los niños a la escuela, para llevar a los obreros a sus trabajos etc; y mi papá tiene un par; un Mercedes para pasearnos los fines de semana y un Lada para el diario y el trabajo.”
La maestra está cansada de la actitud de Jaimito, por lo que decide hacer una pregunta difícil:
-”A ver, niños: ¿qué es un pene?”
Todos los niños la miran asombrados, con excepción de Jaimito, que levantaba la mano repetidamente, la maestra lo manda a responder nuevamente, segura de que esta vez no podría jactarse de que su papá tuviese dos.
Entonces Jaimito dice:
-”El pene, maestra, es el órgano reproductor masculino y además sirve para orinar; y mi papá tiene un par…”
La maestra lo interrumpe airada y le increpa:
-”Jaimito, no puede ser, ¿cómo que su papá tiene dos?, eso es imposible…”
A lo que Jaimito dice:
-”Mi papá tiene un par, uno chiquito para orinar y uno grande para mi mamá…”
2.
Jaimito lloraba desconsoladamente.
La maestra, preocupada, le preguntó:
-”¿Qué te sucede?”
Entre hipidos y sollozos respondió el chiquillo:
-”Es que cuando tuve apendicitis me quitaron el apéndice, y ahora el doctor dice que tengo colitis…”
3.
Una noche Jaimito estaba recitando sus oraciones.
De rodillas ante su camita, cerrados los ojitos, las manitas juntas, pidió devotamente:
-”Diosito: cuida a mi mamita, cuida a mi papito, cuida a mis hermanitos, cuida a mis abuelitos, cuida a mis tíos y a mis primos, cuida a mis amiguitos, cuida a mi perrito. Y de paso cuídate tú también, porque si a ti te pasa algo a todos nos va a llevar la chingada...”
Inclinación Artística… (Por Caroto)
Con el transcurrir del tiempo, comencé a percibir que los extremos de los dedos de mi mano derecha se inclinaban.
Y para ser consecuentes con su origen se inclinaban hacia la derecha.
Como si quisieran doblar.
El único que mantenía su posición original era el meñique, que parecía tratar de contenerlos.
Lucha despareja, esfuerzo ciclópeo el del dedo meñique.
Nunca fui afecto a las consultas médicas.
Y a cierta altura de mi vida no iba a hacer una excepción. Supongo que me había llegado la hora de la artrosis y sabemos que para eso no hay cura.
Si hubiese sido abogado, oculista o vendedor callejero de sandías o dentro de la rama artística me hubiera dedicado al canto o a la danza ese problema en mi mano derecha sería un mal menor.
Pero es una soberana complicación para un escritor y pianista.
Como si quedara ciego un fotógrafo, manco un cirujano o parapléjico un maratonista.
Pero los dedos aún respondían, sólo que costaba hacerlos coincidir con el lugar indicado.
Me había embarcado en la búsqueda de soluciones.
Ejercité la mano izquierda para convertirme en zurdo.
Compré un libro de prestidigitación en el Bazar Yankee de Fu-Manchú y practiqué diversos ejercicios de digitación.
Hasta aprendí a realizar algunos trucos de magia.
Pero aquel ilusionismo no alcanzaba para enderezar los cuatro dedos rebeldes de mi mano derecha.
Tomé conciencia que lograr la habilidad de mi mano izquierda, con sus dedos en perfecta alineación, sólo serviría para escribir o tocar a una sola mano, una limitación que atentaba contra la calidad de mis obras.
Seguir utilizando ambas manos a la vez era mi desafío.
La ejecución de mis composiciones musicales, en semejantes condiciones, me deparó una grata sorpresa.
Los críticos alabaron mi trabajo casi de manera exagerada.
Sus extrañas composiciones brillan por la originalidad.
“Un nuevo Alberto Nicanor Ciano se ha revelado como un maestro de la vanguardia.”, -se podía leer en el suplemento de arte del diario La Defensa.
Música experimental, transgresora y revolucionaria, la llamaron.
Realicé un impasse en mi labor literaria y me enfoqué en nuevas composiciones musicales, que se veían favorecidas con el tocar equívoco de los dedos desviados.
El segundo concierto fue un fracaso absoluto.
Lo que dejaba bien en claro que las casualidades no suelen repetirse en demasía.
“El triste espectáculo que se brindó anoche en el Salón Dorado dejó en claro que el concierto anterior de Ciano fue un espejismo. Fallida performance rubricada con una pobre ejecución.”, -crítica categórica ubicada, curiosamente, en la sección Obituarios del diario El Ataque.
Concluida mi carrera musical decidí buscar soluciones para retomar mis trabajos literarios.
Mi mano izquierda había adoptado una gran habilidad gracias a la manipulación de cartas, monedas, bolas y dedales mágicos.
Pero no reemplazaba el automatismo adquirido durante años con la escritura a diestra y siniestra.
Probé con un guante de cuero embebido en engrudo para mi fallida mano derecha.
En el primer intento se me quedó adherido en la letra E.
Luego de reparado el teclado ensayé el entablillado de los dedos con palitos de helado ajustados con cinta adhesiva.
Lo único provechoso de esta prueba fue saborear el granizado de chocolate con nuez.
La mano de maniquí que me prestaran en las Tiendas Gálver me fue imposible adaptarla.
Pensé que la solución pasaría por un tercero, por lo que contraté un mecanógrafo.
Había cerrado trato por una cifra módica, casi irrisoria, comprendí el bajo costo al verlo entrar con su vieja máquina de escribir Underwood bajo el brazo.
-”De computación no sé nada.”, -espetó en seco.
Luego de una profunda observación del comportamiento errático de aquellos dedos, y en un intento desesperado, experimenté modificando las letras en el teclado del ordenador, que la T fuera la R, la B la V y la S la A.
En un principio el ensayo funcionó a la perfección, las letras modificadas respondían a las ocultas.
El logro apenas se sostuvo para la redacción de un micro relato.
Las curvaturas de los dedos se fueron acentuando más rápido de lo deseado.
Hoy he llegado a una situación terminal.
El dedo meñique se ha dado por vencido.
Las curvaturas sin límite conspiran contra la comprensión de mis relatos.
Empiezp a noyar qur mis escriyos se están tormando invompresiblrs.
Ua mafa dr rmyormfr.
Sfod s ñs rdvtoyits-
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