Fin de semana: Viernes 20 a Domingo 22 de Mayo de 2.022
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre la sonrisa como herramienta para salir adelante de muchas situaciones, chistes breves y variados, más humor recibido desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos de humor muy divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos un excelente fin de semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
De todo se sale: con una sonrisa, un portazo o sin mirar atrás (Por Valeria Sabater)
La mayoría de las veces no tenemos un salvavidas para cada naufragio ni un paracaídas para cada salto al vacío.
Sin embargo, de todo se sale.
A veces con una sonrisa, otras con un portazo y sin mirar atrás.
Porque aunque no tengamos una pomada para curar cada error o una brújula que nos marque siempre el mejor camino, tarde o temprano lo hacemos: salimos adelante con la cabeza bien alta.
Puede que este razonamiento nos suene a un eslogan más de la psicología positiva.
Uno de esos que defienden el lema de “si quieres, puedes”, acompañado de una cara amarilla sonriente.
Bien, cabe señalar que este enfoque psicológico es mucho más que un simple lema con poco sentido.
De hecho, podemos reconocer una evolución desde que Martin Seligman asentara sus bases teóricas y científicas allá por los años 90.
La psicología positiva actual vive una segunda ola.
Esa donde se valora un aspecto clave: nuestra capacidad para transformarnos.
Para lograrlo, debemos entender lo complejas que son las experiencias emocionales, ahí donde no siempre es fácil separar lo positivo de lo negativo.
Para sobrevivir, para superar cualquier adversidad, hay que saber convivir con todo ese abanico de sentimientos, a menudo desafiantes, pero también complementarios e integrantes de un equilibrio que autorregular con eficacia.
“Enfrentarse, enfrentarse siempre… ¡Ese es el único modo de superar los problemas!” -Joseph Conrad-
Pero, ¿dónde está la salida?
Puede que tu problema se solucione con un avión: poniendo distancia, cambiando de aires, de mapas, de piel, de escenarios conocidos.
O tal vez no sea esto, tal vez lo que necesites es decir en voz alta eso que llevas tanto tiempo callando.
Expresarte con claridad y cerrar esa etapa de tu vida con una sonrisa o con un portazo.
Ahora bien, también puede ocurrir que aquello que necesitas ya lo tengas, y solo te haga falta darte cuenta de ello.
Sea cual sea tu situación personal, tu agujero negro o dificultad, solo debes saber una cosa.
De todo se sale, siempre y cuando, eso sí, tengas la mirada puesta en la propia “salida” y no en el laberinto del problema.
Porque, lo creamos o no, eso es algo que hacemos la mayoría.Así, cuando la adversidad nos visita y nos atrapa en su tejido de imprevistos e injusticias, a menudo nos enfocarnos solo en lo que duele, en lo que indigna, en lo que amenaza…
Miramos cara a cara al miedo, pero nunca por encima de él.
Todo problema tiene una frontera e ir más allá nos permitirá respirar, alejar esa sensación de ahogo.
Y entonces, atisbar un plan de escape.
¿Pero lo hacemos?
La verdad es que muchas veces no, y esa es una cuenta elevada que pagamos de manera repetida.
Porque la adversidad paraliza y estamos poco acostumbrados (mal entrenados) a lidiar con las emociones negativas.
No las toleramos.
La psicología positiva, en esa segunda ola que vive en la actualidad, enfatiza en cambio la importancia de no agotar nuestros recursos encapsulándolas.
Si logramos aceptar las emociones negativas en lugar de pelear con ellas, avanzaremos.
Lecciones sobre la adversidad
En los últimos años, no solo la psicología positiva está experimentando un interesante avance.
Cada vez tenemos a nuestra disposición más trabajos y artículos enfocados en lo que se conoce como psicología del crecimiento postraumático.
Esta corriente incide en que, aunque de todo se sale, no emergeremos de ese túnel siendo los mismos.
Todo proceso implica un cambio y todo cambio significa pérdidas e incorporaciones, en definitiva, transformaciones.
Las lecciones sobre la adversidad nos dicen que tal vez perdamos un pedacito de nuestra inocencia.
De nuestra capacidad de confianza, de nuestra espontaneidad de antaño…
Nos desprenderemos de ciertas cosas en ese proceso de salida y quedarán heridas, no hay duda.
Sin embargo, como señala el poeta y arquitecto Joan Margarit, una herida es también un lugar donde vivir.
Lo es porque emerge de nosotros una fuerza creativa sin igual, hallamos recursos que no sabíamos que teníamos y creamos además, una visión de nosotros mismos más satisfactoria.
De todo se sale si trazamos un plan de escape.
De todo se sale si tomamos conciencia de que ya no volveremos a ser los mismos: seremos más fuertes.
Entenderlo, hacer nuestros estos principios nos ayudará sin duda en este viaje vital donde comprender en primer lugar que nadie es ajeno ni inmune a la adversidad.
Y en segundo, que todos tenemos el potencial para poner en funcionamiento lo que se conoce como crecimiento postraumático.
El propio Martin Seligman nos lo recuerda en su trabajo sobre el 11-S.
Algo que pudo ver en una buena parte de las personas que habían sobrevivido al ataque terrorista era su capacidad de resiliencia.
A menudo, los acontecimientos más duros pueden actuar como agentes catalizadores para los cambios más positivos.
Nos confieren una mirada más humilde, mayor templanza, resistencia psicológica, aceptación de la propia vulnerabilidad y una filosofía de vida más íntegra y valiosa.
Para concluir, la fuerza de una persona no está ni mucho menos en la fuerza que tenga para resistir ciertas cosas.
Nuestra fuerza se halla en nuestra indomable voluntad para transformarnos, para reconstruirnos una y otra vez.
Humor desde las redes sociales…
1.
Cuando quisimos ver los huesos humanos inventamos los rayos X.
Cuando quisimos ver a un bebé en la barriga de su mamá, inventamos el ultrasonido.
Cuando quisimos ver el cerebro humano inventamos la resonancia magnética.
Dicho esto, hay algo que me deja disconforme y con preocupación, y es, ¿por qué para vernos la próstata nos siguen metiendo el dedo en el culo?
2.
El tipo está en el médico y este le pregunta:
-”¿Nombre?”
-”Daniel Tomás López.”
-”¿Síntomas?”
-”Daniel López.”
3.
Va la tipa a la panadería y le pregunta a la dependiente:
-”Tenés algo que no engorde y sin azúcar?
(Gracias Iche !!!)
4.
-”Me encanta comer sano.”
-”Si… Es mucho mejor que comer enfermo.”
5.
El café y el mate son puertas de entrada a drogas más duras.
Por ejemplo, las facturas.
Nadie sale de las facturas.
Nadie.
6.
No sé por qué te molesta, incomoda, fastidia, angustia, irrita, enoja, enfada, agobia, enfurece y mortifica que haya comprado un diccionario de sinónimos.
(Gracias Ricardo !!!)
7.
Soy un encanto, pero asintomática…
8.
Nunca dejes que nadie te diga:
-”No podés.”
Vos andá y podá igual...
(Gracias Isabel !!!)
Variedades...
1.
Entra un negrito a estudiar derecho y le preguntan:
-”Señor ¿qué rama va a escoger?”
Y el negro responde:
-”¡Ninguna rama pelotudo... a mi me dan pupitre como a todos los demás!"
2.
Una pareja hace el amor.
Suena el teléfono, ella contesta y al colgar se ríe.
El pregunta:
-”¿Por qué te ríes?”
-”Es mi marido, ¡dice que está tomando una copa contigo!”
3.
Eva sube al cielo y San Pedro le pregunta:
-”Eva ¿por qué te comiste la manzana?”
Eva responde:
-”¡Por boluda! ¡No sabia que Adán tenia semejante banana!”
4.
-”Doctor, no puedo controlar el deseo de hacer el amor.”
-”Es que usted es NINFOMANA.”
-”Doctor, por favor, ¡Anótemelo en un papelito porque en el barrio me dicen puta!”
5.
Cabina de Primera Clase de un Boeing 777,una bellísima azafata le ofrece a un pasajero una copa de champagne:
-”¿Cuál es su nombre señorita, si no es indiscreción?”
-”Mercedes, señor.”, -responde ella.
-”Humm, que lindo nombre. ¿Alguna relación con Mercedes Benz?”, -pregunta él coquetamente.
-”Sí, señor... el mismo precio.”
6.
En un teatro, un hombre se encuentra acostado, ocupando varias butacas con sus piernas y brazos.
Al observar, su actitud, el acomodador le pregunta con gran ironía:
-”¿Está cómodo? ¿No quiere que le traiga un sandwichito, un café, una soda…?”
-”¡No pelotudo , llamá a una ambulancia, que me caí del palco!”
7.
-”Hola, ¿habla Dora?”
-”¡Habladora, tu madre!”
8.
-”Mi hija se casó con un piloto italiano. ¿Y la suya?”
-”Con un vestido de seda.”
(Gracias Iche !!!)
El irlandés...
Llovía a cántaros.
Parado frente a un gran charco afuera del pub se encontraba un viejo irlandés, empapado, con un palo en la mano y un pedazo de soga colgando del mismo dentro del charco.
Un caballero que llegaba al pub se detuvo y lo miró.
-”¿Qué está haciendo?”, -preguntó el caballero.
-”Estoy pescando.”, -respondió el viejo irlandés.
Sintiéndose apenado por el irlandés senil, el caballero le dijo:
-”Salga de la lluvia y acompáñeme a tomar un trago.”
En el ambiente cálido del pub, mientras bebía whisky, el caballero no pudo resistirse a preguntar:
-”¿Y cuántos pescó hoy?”, -inquirió.
-”Usted es el octavo.”, -respondió el viejo irlandés.
(Gracias Alejandro !!!)
Sutilezas...
1.
El empleado del censo llegó a una granja y fue recibido por un niño que andaba persiguiendo pajarillos con su tirachinas, hulera, resortera o tirador.
Le preguntó:
-”¿Está tu padre?”
-”No”, -respondió el pequeño, -”Se fue de pesca. Eso es lo que le gusta hacer.”
-”¿Y tú mamá?”
-”Tampoco está”, -dijo el chiquillo, -”Fue de compras al pueblo. Eso es lo que le gusta hacer.”
Quiso saber el del censo:
-”¿Hay aquí alguna persona mayor?”
-”Mi hermana.”, -replicó el chamaquito.
Pidió el visitante:
-”¿Puedo hablar con ella?”
Le informó el niño:
-”Seguramente está en el granero con su novio. Sólo hay dos cosas que le gusta hacer, y la tele está apagada…”
2.
Aquel sultán gozaba fama de ser el hombre más potente de las naciones árabes: se decía que en una sola noche satisfacía sin interrupción a 20 de sus odaliscas.
Un motín popular lo hizo salir de su país y exiliarse en uno de occidente.
Bien pronto halló trabajo: cierto empresario teatral le ofreció un contrato para que realizara su acto en un club nocturno clandestino.
La noche del estreno se levantó el telón y aparecieron en escena las 20 supuestas odaliscas, cada una de las cuales se recostó en un diván.
Salió entre aplausos el sultán y procedió ipso facto a hacer la demostración.
El desencanto del culto público presente fue muy grande cuando después de disponer de la odalisca número 15 el sultán no pudo ya seguir y abandonó la escena.
-”¿Qué te pasó, Abdul?”, -le preguntó con enojo el empresario, -”Por tu culpa tendré que devolver las entradas.”
-”No me lo explico”, -respondió apenado el sultán, -”En el ensayo general de hoy en la tarde todo salió muy bien...”
3.
Una reciente viuda le relató a su amiga la forma en que su esposo había pasado a mejor vida:
-”Estaba recogiendo los tomates que cultivaba en el jardín. Repentinamente sufrió un síncope cardíaco y se desplomó sin vida.”
-”¡Qué barbaridad!”, -se consternó la amiga, -”Y tú ¿qué hiciste?”
Respondió la señora:
-”Usé puré…”
4.
Una mujer de tacón dorado le dijo a un sujeto:
-”Por mil pesos hago de todo.”
-”Está bien”, -aceptó el tipo, -”Vamos a mi casa y píntamela…”
5.
Tirilita dio a luz a su bebé, y toda su nutrida parentela fue a conocer al recién nacido.
Tíos, primos, sobrinos, cuñados y concuños formaron ruidoso corro en torno de la cuna y revisaron con mirada crítica al bebé, que estaba como Dios y su mamá lo pusieron en el mundo: encueradito.
Opinó el tío Chinguetas:
-”No será futbolista: tiene las piernas demasiado cortas.”
Juzgó el abuelo Atolio:
-”No será pitcher de beisbol: tiene los brazos demasiado cortos.”
La tía Macalota sentenció:
-”Tampoco será estrella del cine pornográfico…”
6.
Don Primo Segundo Tercero IV, pilar de la comunidad, fue llevado ante un juez.
Seis de sus vecinas lo acusaban de haberles hecho proposiciones indebidas de carácter erótico-sexual, y la misma acusación le hacían las siguientes damas: su taquimecanógrafa, su pedicura, su maestra de yoga, su profesora de alemán, su comadre Burcelaga y la mesera que lo atendía en el café.
El juez, que conocía bien al acusado, le preguntó con extrañeza:
-”Pero, señor don Primo: usted es persona seria; ciudadano respetuoso de la Ley y al corriente en el pago de sus contribuciones; ejemplar feligrés de su parroquia; socio distinguido de la Cámara de Comercio y Presidente honorario del Casino. ¿Por qué incurrió usted en esos actos que lo mismo faltan a la Ley que a la moral?”
Respondió el pilar de la comunidad:
-”Es que empecé a escribir mis memorias, señor juez, y me di cuenta de que mi vida era muy aburrida...”
Gatito bonito… (Por Javi Navas)
Me gusta vivir solo, pero uno de mis amigos, que había adoptado un gato recientemente, contaba historias divertidísimas sobre las ocurrencias de su mascota, hasta tal punto, que me convenció para hacer lo mismo.
Yo pensaba que el gato se adaptaría a mi estilo de vida sin más y que no me cambiaría nada de mis rutinas, ¡qué equivocado estaba!
Con esa idea en la cabeza empezamos nuestra relación.
Enseguida nos hicimos amigos y el gatito me seguía allá donde fuese.
Las únicas precauciones que adopté fueron de lo más básicas: arrastrar los pies para no pisarle, ¡qué manía esa de correr entre mis piernas mientras voy andando!, dejar la puerta de la cocina siempre cerrada y la tapa del váter bajada, ya que todavía era pequeño y corría que se las pelaba, pero no saltaba mucho y utilizaba el váter para llegar al lavabo e intentar robarme el estuche de las lentillas cuando me las estaba poniendo o quitando.
Aquella noche llegué a casa hecho polvo, ¡vaya día!
Primero encendí la chimenea; estábamos en abril, no hacía tanto frío como para conectar la calefacción, pero el fuego del hogar lograba dar un ambiente muy confortable.
Con Pole cruzándose en mi camino, metiéndose bajo mis pies y maullando para pedirme su ración de carne diaria, me di cuenta de que había olvidado pasar por el supermercado.
¡No tenía nada para cenar!
Solo me quedaba una lata de atún; pues tendría que bastar con eso.
Primero preparé su cena, que devoró en un instante.
Después la mía: vacié la lata en un plato y, sin calentar ni nada, lo llevé a la sala, donde coloqué una mesita delante de la tele para poder zampar tranquilamente.
“Cochino, lávate las manos”, pensé.
Me fui al baño, y ya que estaba allí levanté la tapa del váter y me puse a orinar.
Entonces escuché un sonido que, al principio, no supe identificar: “cotocloc, cotocloc, cotocloc...” y luego nada.
Entre mis piernas vi pasar al gato volando.
Aterrizó de lleno en el fondo de la taza, mientras yo, incapaz de detener mi evacuación, le meaba encima.
El gato se asustó y, de un salto, salió de la taza.
Intenté atraparle, pero fue imposible.
Corrió por todo el pasillo hasta entrar en la sala de estar.
Recriminándome por mi torpeza de dejar la puerta del baño abierta, fui siguiendo el rastro de pis y entré en la sala.
Pole estaba de pie encima de la mesita, comiéndose mi cena.
-”¡Pole, no! ¡Fuera de ahí!”, -grité, acercándome hacia él.
¡Error!
No hay nada peor que gritarle a un gato; se asustó y huyó por el sofá, manchándolo de pis.
Corrí detrás pero, desafortunadamente, le había acostumbrado a un juego en que yo le perseguía y él se escapaba: imposible alcanzarle.
Tras hacerme un quiebro que sería la envidia de cualquier ninja, Pole termino en pie sobre la repisa del hogar, mirándome con cara de buen chico.
-”¡Nooo! ¡Fuera de ahí! ¡Que te vas a quemar!”
De un salto fue a refugiarse entre las cortinas, pero no por mi grito, sino porque se le había prendido la cola. Jamás pensé que el pelo de un gato pudiese arder así.
Parecía estar hecho de gasolina.
Las cortinas estaban ardiendo.
Pole salió corriendo con el fuego avanzando por su cola.
Lo primero en que pensé fue en avisar a los bomberos, después en intentar apagar las cortinas, pero lo que me salió del alma fue correr tras él para intentar que no se quemase más.
¿He comentado alguna vez que tengo una colección de libros de fantasía y ciencia ficción espectacular?
Están repartidos en estanterías por toda la casa.
Bien, pues ya no hace falta que lo cuente.
Habría que cambiar el “tengo” por “tenía” y el “están” por “estaban” y a lo mejor empezamos a entendernos.
Para cuando conseguí alcanzar a Pole y echarle encima una toalla, que cogí del tendedero según pasaba, ya ardían las cortinas, las estanterías, las dos camas, la mesa de madera de la sala...
Por cierto, no sé cómo, pero el fuego del hogar se había apagado.
Salí a la calle a toda prisa, y solo entonces descubrí que mi teléfono móvil estaba dentro de la casa y no pude avisar a los bomberos.
Pero ya ardía el tejado y las llamas salían por la puerta y las ventanas.
Vivo en una urbanización bastante chula; cada casita rodeada de setos de arizónica y con innumerables enebros esparcidos por todas partes, ya que es el árbol autóctono.
Seguro que la gente conoce a los enebros por el pacharán, pero lo que no saben es lo fácil que prenden, y cómo, en su infinita bondad, comparten su calor con las arizónicas colindantes, sobre todo si, como esa noche, el viento no quería perderse la fiesta de Pole y había acudido a jugar con nosotros.
Bueno..., pues como antes, cambiemos los tiempos verbales: “vivo/vivía”, etc.
Más que nada para atenernos a la realidad.
Los vecinos de estas urbanizaciones, sabiamente, utilizan los mismos setos para separar unas parcelas de otras, y con la manía esa de estructurar las calles para que parezcan una tableta de chocolate, pues enseguida se extendieron las llamas por toda la urbanización.
Como era de noche, la vista de los setos ardiendo debía ser impresionante y, aunque se había apagado la chimenea ya no lo echaba en falta; nada de frío, oye.
¿He dicho que mi urbanización está situada en medio del monte?
La escogí porque me encanta la naturaleza y la tranquilidad; todo rodeado de árboles, matorrales…
Sí, hay que reconocer que, antes del asunto del gato meado, la zona era muy bonita.
Mientras abrazaba y daba besitos en la cabeza a mi gato, pensaba: “cerrar puerta del baño; no dejar la comida sola; utilizar pantalla salvachispas cuando encienda el fuego; no poner esa mierda de cortinas...”
Entonces me di cuenta de que, ahora, tanto el gato como mis labios olían a pis, así que dejé de pensar en las medidas que adoptaría cuando tuviese una nueva casa, en una nueva urbanización, en un nuevo monte... a lo mejor... después de salir de la cárcel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Por favor, dejanos tus aportes divertidos, comentarios y opiniones, las que serán publicados luego de su moderación.