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Viernes 27 de Mayo

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                  Fin de semana: Viernes 27 a Domingo 29 de Mayo de 2.022

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre la sonrisa de los bebes y su significado, una divertida variedad de chistes, humor recibido desde las redes sociales, más sutilezas y unos textos humorísticos muy ingeniosos e interesantes. Esperamos que sean del agrado de todos y les deseamos una muy linda semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

¿Qué nos quiere decir la sonrisa de un bebé? (Por Sara Clemente)

La mayoría de los gestos o sonidos que realiza un recién nacido nos resultan, por lo general, tiernos en sí mismos.

Pero hay uno que destaca especialmente en esta dimensión de ternura: la sonrisa de un bebé.

Las sensaciones que produce ver a un ser tan pequeño deshacerse en carcajadas tienen el poder de despertar nuestro lado más sentimental, al mismo tiempo que un poderoso efecto contagioso.

Pero, ¿qué nos quiere decir un bebé cuando sonríe?

Curiosamente, dependiendo de la edad que tenga y de la situación en la que se produzca, puede estar intentando transmitirnos una cosa u otra.

Es algo parecido a lo que ocurre con el llanto.

Lo emplean como medio, a falta de palabras, para comunicar sus intenciones y necesidades.

Algunas veces llora para pedir comida.

Otras porque tiene gases.

O porque quiere que le cambien el pañal, por fiebre, sueño…

Por eso, al igual que es conveniente saber la causa del llanto, es bueno saber qué significa la sonrisa de un bebé.

Las primeras semanas es innato

Según numerosos estudios, durante las primeras semanas de vida la sonrisa es un acto reflejo.

Surge de manera innata, involuntaria y automática, porque es algo para lo que las personas estamos predeterminadas genéticamente.

El músculo responsable de esbozar este gesto es el risorio, que solamente está presente en los seres humanos.

Esto quiere decir que el pequeño sonríe sin que haya algo que necesariamente le haga gracia.

Le basta con oír un sonido agradable, notar un pequeño cosquilleo o ver el rostro de su madre.

En muchos casos, una mirada cariñosa por sí sola es suficiente para hacerle esbozar una sonrisa.

Pero a medida que el pequeño va madurando, se convierte en una respuesta a un estímulo concreto.

Es decir, pasa a tener un detonante muy específico y surge como una manera de expresar infinitos matices emocionales.

Veamos a qué obedece la sonrisa de un bebé a medida que van pasando los meses.

A los dos meses, la sonrisa de un bebé expresa bienestar

Dos o tres meses después de su nacimiento, la sonrisa comienza a ser expresión de bienestar.

La muestra cuando se nota satisfecho y solamente cuando todas sus necesidades elementales están cubiertas.

Es la señal más pura de armonía y felicidad.

Así que, si tu pequeño sonríe, puedes estar tranquilo; porque todo parece ir bien.

Además, es una respuesta flexible, porque puede mostrarla en múltiples circunstancias.

Por ejemplo, después de darle el pecho, al notar que su hambre está saciada.

También tras una ducha de agua caliente, ya que se siente limpio y con buen olor.

Al despertar por la mañana, si ha tenido una noche de descanso feliz o cuando sus padres le cogen en brazos para jugar con él.

A partir del cuarto, ya es consciente

A los 100 días de vida y hasta el sexto aproximadamente, se origina la conocida como “sonrisa consciente”, que ya es selectiva y anticipativa.

Es decir, es una respuesta a un estímulo exterior que le genera placer o reconocimiento.

Es señal de que se está acostumbrando a una rutina de cuidados diaria.

Generadores de esta sonrisa pueden ser la voz de su madre, una canción o una cara que se le acerque y le sonría.

Hay que resaltar que a esta edad, ya el bebé sabe distinguir entre una cara familiar y otra que le resulta extraña.

Por ello, no se muestran tan amigables con desconocidos y reserva la sonrisa solamente para los familiares.

Supongamos que al bebé le gusta algo y sonríe.

En ese momento, si el adulto se lo vuelve a hacer, volverá a sonreír.

Así, poco a poco, ese gesto se convertirá en una melodía sonora y alegre.

La primera acción que suele causar esa carcajada en el bebé es la famosa “pedorreta” sobre su cuerpo.

Luego, los gestos o el juego del “cúcú-tras”, en el que el adulto se esconde detrás de sus manos y después las retira rápidamente.

Pero al igual que surge este gesto agradable de forma consciente, también aparece a los 4 meses el contrario.

Es el momento en que el pequeño aprende también a expresarse a través del llanto para manifestar su malestar.

Con medio año tienen variedad de sonrisas

Una vez pasados los seis primeros meses, los bebés pueden mostrar diferentes tipos de sonrisa en función de lo que quieran mostrar: alegría, diversión, aprobación…

A medida que van creciendo, van siendo más precisas sus percepciones y sensaciones; por lo que la variedad de sonrisas es una muestra más de esa riqueza emocional que está adquiriendo.

Gracias a esta evolución, aparecen las carcajadas que tanto nos gustan y tan contagiosas son.

Poco a poco, va sabiendo hacer reír a los demás, mediante sus vocalizaciones, balbuceos o sus gestos y su lenguaje corporal.

Con ello, va reforzando sus habilidades sociales y comienza a querer ser el protagonista y a formar parte de todo tipo de juegos.

De los 9 meses al año se hace plenamente consciente

A los 12 meses es el instante en el que la sonrisa de un bebé se enriquece hasta tal punto que ya la usa de forma voluntaria como respuesta a estímulos predeterminados.

Es una sonrisa completamente social, porque la usa para expresar a los demás cuándo algo le produce felicidad, entretenimiento o sorpresa; pero, también sabe cuándo no emplearla, si siente miedo, angustia o rabia.

Es importante que cuando el bebé sonría, el adulto responda de forma agradable y amistosa.

Con otra sonrisa, con una caricia, con un arrumaco, un abrazo o jugando.

Porque es la mejor manera de ir fraguando ese vínculo afectivo y el apego.

También es una manera de ir enseñando al pequeño que la figura que tiene en frente es alguien distinto a él.

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  • Humor desde las redes sociales…

1.

Me han regalado un GPS para la tercera edad.

No solo te dice cómo llegar, sino también para qué ibas…

2.

La jente se asusta por un mes cin claces.

En el 2006 estubimos barios meses cin claces y no nos hafectó en nada…

3.

El agua con limón adelgaza…

Si el limonero está a 20 km de tu casa.

(Gracias Iche !!!)

4.

Cuatro ingenieros entran a un auto.

El auto no enciende.

El ingeniero mécanico dice:

-”Está dañado el arranque.”

El ingeniero electricista dice:

-”La batería está descargada.”

El ingeniero químico:

-”Impurezas en la gasolina.”

El ingeniero de sistemas:

-”Chicos, ¿y si nos salimos del auto y volvemos a entrar?”

5.

Gracias a la ley de género, hoy me identifico como trans-económico.

Una persona con gustos de rico, atrapado en un cuerpo de pobre.

(Gracias Daniel !!!)

6.

Maluma se largó a llorar al comprar su primer avión privado.

Más o menos como yo cuando consigo los 3 kilos de pata-muslo a 800 mangos...

(Gracias Jorge !!!)

7.

La mujer le recrimina al marido:

-”¡Todo el día pensando en números, cifras, cuentas, cálculos matemáticos, porcentajes! ¿No te das cuenta de cuánto daña nuestra relación?”

-”Si, un 63%…”

(Gracias Jorge T. !!!)

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  • Variedades...

1.

Después del tono internacional se escucha la siguiente conversación telefónica:

-”Disculpe, ¿Ya llegó Julio allá?”

-”Caballero, yo no sé de dónde llama usted, pero aquí todavía estamos en Mayo.”

2.

En un restaurante:

-”¿Y como quiere el señor sus huevos?”

-”Yo… ¡con toda mi alma!”

3.

Sale el médico después de chequear al esposo y habla con la mujer:

-”Mire señora, la verdad es que el aspecto de su marido no me gusta nada.”

-”La verdad doctor, a mí tampoco...¡Pero es tan bueno con los niños!”

4.

Dos enfermeras comentan al ver pasar a un médico:

-”¡Qué bien que se viste el doctor Garcés!”

-”Si, ¡y qué rápido!”

5.

Uno que viene y dice:

-”Doctor, tengo delirio orínico.”

-”¿No será onírico?”

-”No, doctor... ¡Sueño que me orino encima!”

6.

El profesor de traumatología presenta a sus alumnos a un hombre manco, rengo y con severas deformaciones en la espalda.

-”Ustedes ¿qué harían en un caso así?”

-”Pedir limosna.”

7.

Dos cirujanos en un bar ven pasar a un paciente.

-”A ese hombre lo operé yo.”

-”¿Qué le sacaste?”

-”¡Cuatro mil dólares!”

8.

En una larga cola en una bodega en Cuba para comprar huevos, un viejo, malhumorado por la espera, comenta en alta voz:

-”Llevo ya tres horas en la cola, y todavía no me han tocado los huevos.”

Una tremenda mulata que está cerca, responde:

-”Dichoso de usted, mi viejo; ¡yo llevo quince minutos, y ya me han tocado el culo tres veces!”

(Gracias Iche !!!)

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  • Políglota...

Un alemán esta buscando una dirección en un camino de la costa de la isla de Margarita.

El alemán detiene su vehículo y se dirige a dos margariteños que están jugando dominó a la sombra de un frondoso árbol:

-”Entschuldigung, koennen Sie Deutsch sprechen?”, -preguntó el alemán.

Los dos Margariteños se miraron, mudos.

-”Excusez-moi, parlez vous Français?”, -intentó nuevamente el alemán.

Los margariteños... callados.

-”Do you speak english?”

Ni una palabra de los margariteños.

-”Prego, signori ¿parlate italiano?”

Ninguna respuesta.

-”¿Você fala o português?”

Nada… mudos.

El alemán, frustrado, se monta en su carro y se vá.

Unos minutos más tarde, uno de los margariteños le dice al otro:

-”Compadre, yo creo que tal vez deberíamos aprender por lo menos un idioma extranjero…”

-”¿Pa’que, compadre?”, -replica el otro, -”¡Ese hablaba cinco y no le sirvieron pa’ un coño!”

(Gracias Robert !!!)

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  • Sutilezas...

1.

El marido llegó a su casa antes de tiempo.

Escuchó, provenientes de la alcoba, “húmedos y anhelantes monosílabos”. (La expresión es de López Velarde)

Entró y vio a su esposa en trance de fornicación con un sujeto.

Antes de que el señor pudiera articular palabra le dijo la mujer en tono compungido:

-”Sé que piensas que estoy haciendo algo malo, Leovigildo. Puedo leerlo en tu cara.”

2.

El médico le dijo a su paciente:

-”Le tengo dos noticias, don Malsino; una mala y una buena.”

Preguntó el señor, inquieto:

-”¿Cuál es la mala noticia, doctor?”

Le informó el facultativo:

-”Al hacerle la circuncisión se me resbaló el bisturí y a consecuencia de ese infortunado desliz ya no tiene usted testículos.”

-”¡San Cosme y San Damián!”, -exclamó desolado el infeliz, quien por haber sufrido una doble pérdida invocó a dos santos.

-”Y la buena noticia, doctor, ¿cuál es?”

Respondió el galeno:

-”Al examinar los testículos no encontramos ningún signo de malignidad.”

3.

Doña Jodoncia iba por un ameno prado con su hija.

Sintió de pronto una urgencia menor -la que se llama “hacer del uno”- y eso la hizo detenerse y buscar el ocultamiento natural de unos arbustos a fin de pagar sin ser vista el obligado censo a la naturaleza.

Estaba liquidándolo cuando acertaron a pasar por ahí dos caminantes que formaban parte del Club de Excursionistas “These vagabond shoes”, del cual la urgida señora también era socia numeraria.

Apresuradamente su hija procedió a taparle las abundosas posaderas con una pashmina que llevaba.

-”¡No me tapes ahí!”, -demandó con perentorio acento doña Jodoncia, -”¡Tápame la cara! ¡Las nalgas son todas iguales!”

(Su exclamación me hizo recordar un verso de Jardiel Poncela: “El crepúsculo es siempre igual, ¡pero los hay tan diferentes!”)

4.

Un señor vio un sitio de estacionamiento frente al banco.

Le preguntó al policía de la puerta:

-”¿Puedo estacionarme aquí?”

Con laconismo respondió el jenízaro:

-”No.”

El otro inquirió atufado:

-”¿Y luego todos los que se estacionaron aquí mismo?”

Replicó el policía:

-”Ellos no preguntaron.”

5.

-”Sufre usted ninfomanía.”, -le informó el doctor Duerf, célebre analista, a la joven mujer que acudió a su consulta.

Replicó ella:

-”No la sufro, doctor. Antes bien la disfruto bastante...”

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  • Pedido express… (Por Gabriel)

Un hombre se acerca con una mochila en su espalda a un banco de una plaza en donde lo esperaba un anciano.

Al acercarse, se sienta al lado del anciano que le estaba dando migas de pan a las palomas.

-”Aca está.”, -le dice el hombre apoyando la mochila en el banco.

El anciano ve la mochila.

Levanta sus ojos al hombre y con su mirada obliga a que este abriera el cierre para observar el interior.

-”No le voy a mentir”, -dice el hombre.

-”Solo quiero ver... soy ansioso.”, -le responde el anciano practicando una revisión ocular rápida.

-”Quiero lo mio…”, -apura el hombre con su frase.

-”Pará…”, -dice el anciano mirando a su alrededor, -”esperá que se vaya el cuida parques de allá.”

Tanto el hombre como el anciano observan como el guardaparques va perdiéndose entre los arbustos hasta desaparecer de sus ojos.

-”Listo... escuchame... vas al kiosco de allá y preguntas por el ruso... el tiene lo tuyo... decile que vas a comprar la caja de alfajores triples... solo eso.”

-”Si no cumple...”

-”Cumplo... y lo podes averiguar... ahora andá que no nos vean juntos.”

El hombre se dirige al kiosco preguntando por el ruso.

-”Soy yo.”, -contesta un hombre detrás de las golosinas.

-”Vengo a comprar la caja de alfajores triple…”

-”Ah... esperá.”

El ruso se acerca a una de las heladeras de exhibición y saca de su interior una caja de alfajores.

-”Ahí tenés, no me debes nada. Ahora andá que viene gente.”

El hombre sale del negocio dirigiéndose a la parada de colectivos.

Por la curiosidad, abre la caja mientras espera el transporte.

En su interior había 10 fajos de billetes de 5 pesos junto a una nota.

En la misma decía:

-”Perdón por la forma de pedírtelo, pero pedir viagra en la farmacia me da vergüenza...”

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  • Un Hámster… (Por Manuel Olivera Gómez)

Gracias a la literatura infantil rusa que siempre gusté consumir, y a aquellos dibujos animados del mismo país que con tanta frecuencia inundaban la televisión en Cuba, los hámsteres, topos, tejones y otros grupos de animales que conforman la fauna de Europa, nunca me fueron ajenos.

Por eso, cuando en la adolescencia tuve la oportunidad de visitar algunos bosques y aldeas de esta región, no me fue tan difícil reconocerlos, aunque en mi imaginación los dibujara siempre de un tamaño mayor.

Lamentablemente los niños de hoy no gozan de igual suerte.

Con la caída del muro de Berlín, comenzó también a caer en el olvido (al menos aquí en mi isla) la cultura y la forma de decir de todos los pueblos de una Europa del Este que siempre nos impusieron como mejor amiga.

Fue como si se rompiera un dique, a través del cuál comenzaron a escapar las aguas de una sabiduría que muchos no dejaremos nunca de agradecer.

Tampoco aquellos de mi edad que aborrecieron siempre entregarse a la lectura de un libro, o que no tenían paciencia ni concentración para sentarse frente a la televisión a ver animados, conocen hoy de estas cosas.

Mi amigo Omar es sin dudas un buen ejemplo.

La semana pasada mientras conversábamos por teléfono, le anuncié que en el día de mi cumpleaños, además de su agenda forrada en piel e impresa en París, había recibido de otro amigo un hámster de regalo.

Comencé a decirle emocionado que este regalo era para mí muy importante, pues me transportaba a los tiempos de mi primera juventud, cuando cursaba estudios universitarios en Budapest, y donde era costumbre tener en los dormitorios de los colegios un hámster como mascota.

Lo sentí tan confundido del otro lado de la línea, que no tuve más remedio que preguntarle:

-”¿Tú sabes lo que es un hámster?”

-”¡Claro! ¡Un tipo de perro!”, -me respondió con una seguridad y una firmeza que me ofendieron.

-”¡Cómo que un perro! ¡No jodas!”

Dos días después, cuando lo llevé a la casa para que conociera al animalito (al que lógicamente bauticé con su nombre), se negó a tocarlo, mientras decía escandalizado:

-”¡Qué hámster ni hámster! ¡Hámster será en Europa! ¡Aquí en Cuba eso es un ratón!”

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Viernes 20 de Mayo

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                  Fin de semana: Viernes 20 a Domingo 22 de Mayo de 2.022

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre la sonrisa como herramienta para salir adelante de muchas situaciones, chistes breves y variados, más humor recibido desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos de humor muy divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos un excelente fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

De todo se sale: con una sonrisa, un portazo o sin mirar atrás (Por Valeria Sabater)

La mayoría de las veces no tenemos un salvavidas para cada naufragio ni un paracaídas para cada salto al vacío.

Sin embargo, de todo se sale.

A veces con una sonrisa, otras con un portazo y sin mirar atrás.

Porque aunque no tengamos una pomada para curar cada error o una brújula que nos marque siempre el mejor camino, tarde o temprano lo hacemos: salimos adelante con la cabeza bien alta.

Puede que este razonamiento nos suene a un eslogan más de la psicología positiva.

Uno de esos que defienden el lema de “si quieres, puedes”, acompañado de una cara amarilla sonriente.

Bien, cabe señalar que este enfoque psicológico es mucho más que un simple lema con poco sentido.

De hecho, podemos reconocer una evolución desde que Martin Seligman asentara sus bases teóricas y científicas allá por los años 90.

La psicología positiva actual vive una segunda ola.

Esa donde se valora un aspecto clave: nuestra capacidad para transformarnos.

Para lograrlo, debemos entender lo complejas que son las experiencias emocionales, ahí donde no siempre es fácil separar lo positivo de lo negativo.

Para sobrevivir, para superar cualquier adversidad, hay que saber convivir con todo ese abanico de sentimientos, a menudo desafiantes, pero también complementarios e integrantes de un equilibrio que autorregular con eficacia.

Enfrentarse, enfrentarse siempre… ¡Ese es el único modo de superar los problemas!” -Joseph Conrad-

Pero, ¿dónde está la salida?

Puede que tu problema se solucione con un avión: poniendo distancia, cambiando de aires, de mapas, de piel, de escenarios conocidos.

O tal vez no sea esto, tal vez lo que necesites es decir en voz alta eso que llevas tanto tiempo callando.

Expresarte con claridad y cerrar esa etapa de tu vida con una sonrisa o con un portazo.

Ahora bien, también puede ocurrir que aquello que necesitas ya lo tengas, y solo te haga falta darte cuenta de ello.

Sea cual sea tu situación personal, tu agujero negro o dificultad, solo debes saber una cosa.

De todo se sale, siempre y cuando, eso sí, tengas la mirada puesta en la propia “salida” y no en el laberinto del problema.

Porque, lo creamos o no, eso es algo que hacemos la mayoría.Así, cuando la adversidad nos visita y nos atrapa en su tejido de imprevistos e injusticias, a menudo nos enfocarnos solo en lo que duele, en lo que indigna, en lo que amenaza…

Miramos cara a cara al miedo, pero nunca por encima de él.

Todo problema tiene una frontera e ir más allá nos permitirá respirar, alejar esa sensación de ahogo.

Y entonces, atisbar un plan de escape.

¿Pero lo hacemos?

La verdad es que muchas veces no, y esa es una cuenta elevada que pagamos de manera repetida.

Porque la adversidad paraliza y estamos poco acostumbrados (mal entrenados) a lidiar con las emociones negativas.

No las toleramos.

La psicología positiva, en esa segunda ola que vive en la actualidad, enfatiza en cambio la importancia de no agotar nuestros recursos encapsulándolas.

Si logramos aceptar las emociones negativas en lugar de pelear con ellas, avanzaremos.

Lecciones sobre la adversidad

En los últimos años, no solo la psicología positiva está experimentando un interesante avance.

Cada vez tenemos a nuestra disposición más trabajos y artículos enfocados en lo que se conoce como psicología del crecimiento postraumático.

Esta corriente incide en que, aunque de todo se sale, no emergeremos de ese túnel siendo los mismos.

Todo proceso implica un cambio y todo cambio significa pérdidas e incorporaciones, en definitiva, transformaciones.

Las lecciones sobre la adversidad nos dicen que tal vez perdamos un pedacito de nuestra inocencia.

De nuestra capacidad de confianza, de nuestra espontaneidad de antaño…

Nos desprenderemos de ciertas cosas en ese proceso de salida y quedarán heridas, no hay duda.

Sin embargo, como señala el poeta y arquitecto Joan Margarit, una herida es también un lugar donde vivir.

Lo es porque emerge de nosotros una fuerza creativa sin igual, hallamos recursos que no sabíamos que teníamos y creamos además, una visión de nosotros mismos más satisfactoria.

De todo se sale si trazamos un plan de escape.

De todo se sale si tomamos conciencia de que ya no volveremos a ser los mismos: seremos más fuertes.

Entenderlo, hacer nuestros estos principios nos ayudará sin duda en este viaje vital donde comprender en primer lugar que nadie es ajeno ni inmune a la adversidad.

Y en segundo, que todos tenemos el potencial para poner en funcionamiento lo que se conoce como crecimiento postraumático.

El propio Martin Seligman nos lo recuerda en su trabajo sobre el 11-S.

Algo que pudo ver en una buena parte de las personas que habían sobrevivido al ataque terrorista era su capacidad de resiliencia.

A menudo, los acontecimientos más duros pueden actuar como agentes catalizadores para los cambios más positivos.

Nos confieren una mirada más humilde, mayor templanza, resistencia psicológica, aceptación de la propia vulnerabilidad y una filosofía de vida más íntegra y valiosa.

Para concluir, la fuerza de una persona no está ni mucho menos en la fuerza que tenga para resistir ciertas cosas.

Nuestra fuerza se halla en nuestra indomable voluntad para transformarnos, para reconstruirnos una y otra vez.

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  • Humor desde las redes sociales…

1.

Cuando quisimos ver los huesos humanos inventamos los rayos X.

Cuando quisimos ver a un bebé en la barriga de su mamá, inventamos el ultrasonido.

Cuando quisimos ver el cerebro humano inventamos la resonancia magnética.

Dicho esto, hay algo que me deja disconforme y con preocupación, y es, ¿por qué para vernos la próstata nos siguen metiendo el dedo en el culo?

2.

El tipo está en el médico y este le pregunta:

-”¿Nombre?”

-”Daniel Tomás López.”

-”¿Síntomas?”

-”Daniel López.”

3.

Va la tipa a la panadería y le pregunta a la dependiente:

-”Tenés algo que no engorde y sin azúcar?

(Gracias Iche !!!)

4.

-”Me encanta comer sano.”

-”Si… Es mucho mejor que comer enfermo.”

5.

El café y el mate son puertas de entrada a drogas más duras.

Por ejemplo, las facturas.

Nadie sale de las facturas.

Nadie.

6.

No sé por qué te molesta, incomoda, fastidia, angustia, irrita, enoja, enfada, agobia, enfurece y mortifica que haya comprado un diccionario de sinónimos.

(Gracias Ricardo !!!)

7.

Soy un encanto, pero asintomática…

8.

Nunca dejes que nadie te diga:

-”No podés.”

Vos andá y podá igual...

(Gracias Isabel !!!)

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  • Variedades...

1.

Entra un negrito a estudiar derecho y le preguntan:

-”Señor ¿qué rama va a escoger?”

Y el negro responde:

-”¡Ninguna rama pelotudo... a mi me dan pupitre como a todos los demás!"

2.

Una pareja hace el amor.

Suena el teléfono, ella contesta y al colgar se ríe.

El pregunta:

-”¿Por qué te ríes?”

-”Es mi marido, ¡dice que está tomando una copa contigo!”

3.

Eva sube al cielo y San Pedro le pregunta:

-”Eva ¿por qué te comiste la manzana?”

Eva responde:

-”¡Por boluda! ¡No sabia que Adán tenia semejante banana!”

4.

-”Doctor, no puedo controlar el deseo de hacer el amor.”

-”Es que usted es NINFOMANA.”

-”Doctor, por favor, ¡Anótemelo en un papelito porque en el barrio me dicen puta!”

5.

Cabina de Primera Clase de un Boeing 777,una bellísima azafata le ofrece a un pasajero una copa de champagne:

-”¿Cuál es su nombre señorita, si no es indiscreción?”

-”Mercedes, señor.”, -responde ella.

-”Humm, que lindo nombre. ¿Alguna relación con Mercedes Benz?”, -pregunta él coquetamente.

-”Sí, señor... el mismo precio.”

6.

En un teatro, un hombre se encuentra acostado, ocupando varias butacas con sus piernas y brazos.

Al observar, su actitud, el acomodador le pregunta con gran ironía:

-”¿Está cómodo? ¿No quiere que le traiga un sandwichito, un café, una soda…?”

-”¡No pelotudo , llamá a una ambulancia, que me caí del palco!”

7.

-”Hola, ¿habla Dora?”

-”¡Habladora, tu madre!”

8.

-”Mi hija se casó con un piloto italiano. ¿Y la suya?”

-”Con un vestido de seda.”

(Gracias Iche !!!)

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  • El irlandés...

Llovía a cántaros.

Parado frente a un gran charco afuera del pub se encontraba un viejo irlandés, empapado, con un palo en la mano y un pedazo de soga colgando del mismo dentro del charco.

Un caballero que llegaba al pub se detuvo y lo miró.

-”¿Qué está haciendo?”, -preguntó el caballero.

-”Estoy pescando.”, -respondió el viejo irlandés.

Sintiéndose apenado por el irlandés senil, el caballero le dijo:

-”Salga de la lluvia y acompáñeme a tomar un trago.”

En el ambiente cálido del pub, mientras bebía whisky, el caballero no pudo resistirse a preguntar:

-”¿Y cuántos pescó hoy?”, -inquirió.

-”Usted es el octavo.”, -respondió el viejo irlandés.

(Gracias Alejandro !!!)

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  • Sutilezas...

1.

El empleado del censo llegó a una granja y fue recibido por un niño que andaba persiguiendo pajarillos con su tirachinas, hulera, resortera o tirador.

Le preguntó:

-”¿Está tu padre?”

-”No”, -respondió el pequeño, -”Se fue de pesca. Eso es lo que le gusta hacer.”

-”¿Y tú mamá?”

-”Tampoco está”, -dijo el chiquillo, -”Fue de compras al pueblo. Eso es lo que le gusta hacer.”

Quiso saber el del censo:

-”¿Hay aquí alguna persona mayor?”

-”Mi hermana.”, -replicó el chamaquito.

Pidió el visitante:

-”¿Puedo hablar con ella?”

Le informó el niño:

-”Seguramente está en el granero con su novio. Sólo hay dos cosas que le gusta hacer, y la tele está apagada…”

2.

Aquel sultán gozaba fama de ser el hombre más potente de las naciones árabes: se decía que en una sola noche satisfacía sin interrupción a 20 de sus odaliscas.

Un motín popular lo hizo salir de su país y exiliarse en uno de occidente.

Bien pronto halló trabajo: cierto empresario teatral le ofreció un contrato para que realizara su acto en un club nocturno clandestino.

La noche del estreno se levantó el telón y aparecieron en escena las 20 supuestas odaliscas, cada una de las cuales se recostó en un diván.

Salió entre aplausos el sultán y procedió ipso facto a hacer la demostración.

El desencanto del culto público presente fue muy grande cuando después de disponer de la odalisca número 15 el sultán no pudo ya seguir y abandonó la escena.

-”¿Qué te pasó, Abdul?”, -le preguntó con enojo el empresario, -”Por tu culpa tendré que devolver las entradas.”

-”No me lo explico”, -respondió apenado el sultán, -”En el ensayo general de hoy en la tarde todo salió muy bien...”

3.

Una reciente viuda le relató a su amiga la forma en que su esposo había pasado a mejor vida:

-”Estaba recogiendo los tomates que cultivaba en el jardín. Repentinamente sufrió un síncope cardíaco y se desplomó sin vida.”

-”¡Qué barbaridad!”, -se consternó la amiga, -”Y tú ¿qué hiciste?”

Respondió la señora:

-”Usé puré…”

4.

Una mujer de tacón dorado le dijo a un sujeto:

-”Por mil pesos hago de todo.”

-”Está bien”, -aceptó el tipo, -”Vamos a mi casa y píntamela…”

5.

Tirilita dio a luz a su bebé, y toda su nutrida parentela fue a conocer al recién nacido.

Tíos, primos, sobrinos, cuñados y concuños formaron ruidoso corro en torno de la cuna y revisaron con mirada crítica al bebé, que estaba como Dios y su mamá lo pusieron en el mundo: encueradito.

Opinó el tío Chinguetas:

-”No será futbolista: tiene las piernas demasiado cortas.”

Juzgó el abuelo Atolio:

-”No será pitcher de beisbol: tiene los brazos demasiado cortos.”

La tía Macalota sentenció:

-”Tampoco será estrella del cine pornográfico…”

6.

Don Primo Segundo Tercero IV, pilar de la comunidad, fue llevado ante un juez.

Seis de sus vecinas lo acusaban de haberles hecho proposiciones indebidas de carácter erótico-sexual, y la misma acusación le hacían las siguientes damas: su taquimecanógrafa, su pedicura, su maestra de yoga, su profesora de alemán, su comadre Burcelaga y la mesera que lo atendía en el café.

El juez, que conocía bien al acusado, le preguntó con extrañeza:

-”Pero, señor don Primo: usted es persona seria; ciudadano respetuoso de la Ley y al corriente en el pago de sus contribuciones; ejemplar feligrés de su parroquia; socio distinguido de la Cámara de Comercio y Presidente honorario del Casino. ¿Por qué incurrió usted en esos actos que lo mismo faltan a la Ley que a la moral?”

Respondió el pilar de la comunidad:

-”Es que empecé a escribir mis memorias, señor juez, y me di cuenta de que mi vida era muy aburrida...”

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  • Gatito bonito… (Por Javi Navas)

Me gusta vivir solo, pero uno de mis amigos, que había adoptado un gato recientemente, contaba historias divertidísimas sobre las ocurrencias de su mascota, hasta tal punto, que me convenció para hacer lo mismo.

Yo pensaba que el gato se adaptaría a mi estilo de vida sin más y que no me cambiaría nada de mis rutinas, ¡qué equivocado estaba!

Con esa idea en la cabeza empezamos nuestra relación.

Enseguida nos hicimos amigos y el gatito me seguía allá donde fuese.

Las únicas precauciones que adopté fueron de lo más básicas: arrastrar los pies para no pisarle, ¡qué manía esa de correr entre mis piernas mientras voy andando!, dejar la puerta de la cocina siempre cerrada y la tapa del váter bajada, ya que todavía era pequeño y corría que se las pelaba, pero no saltaba mucho y utilizaba el váter para llegar al lavabo e intentar robarme el estuche de las lentillas cuando me las estaba poniendo o quitando.

Aquella noche llegué a casa hecho polvo, ¡vaya día!

Primero encendí la chimenea; estábamos en abril, no hacía tanto frío como para conectar la calefacción, pero el fuego del hogar lograba dar un ambiente muy confortable.

Con Pole cruzándose en mi camino, metiéndose bajo mis pies y maullando para pedirme su ración de carne diaria, me di cuenta de que había olvidado pasar por el supermercado.

¡No tenía nada para cenar!

Solo me quedaba una lata de atún; pues tendría que bastar con eso.

Primero preparé su cena, que devoró en un instante.

Después la mía: vacié la lata en un plato y, sin calentar ni nada, lo llevé a la sala, donde coloqué una mesita delante de la tele para poder zampar tranquilamente.

Cochino, lávate las manos”, pensé.

Me fui al baño, y ya que estaba allí levanté la tapa del váter y me puse a orinar.

Entonces escuché un sonido que, al principio, no supe identificar: “cotocloc, cotocloc, cotocloc...” y luego nada.

Entre mis piernas vi pasar al gato volando.

Aterrizó de lleno en el fondo de la taza, mientras yo, incapaz de detener mi evacuación, le meaba encima.

El gato se asustó y, de un salto, salió de la taza.

Intenté atraparle, pero fue imposible.

Corrió por todo el pasillo hasta entrar en la sala de estar.

Recriminándome por mi torpeza de dejar la puerta del baño abierta, fui siguiendo el rastro de pis y entré en la sala.

Pole estaba de pie encima de la mesita, comiéndose mi cena.

-”¡Pole, no! ¡Fuera de ahí!”, -grité, acercándome hacia él.

¡Error!

No hay nada peor que gritarle a un gato; se asustó y huyó por el sofá, manchándolo de pis.

Corrí detrás pero, desafortunadamente, le había acostumbrado a un juego en que yo le perseguía y él se escapaba: imposible alcanzarle.

Tras hacerme un quiebro que sería la envidia de cualquier ninja, Pole termino en pie sobre la repisa del hogar, mirándome con cara de buen chico.

-”¡Nooo! ¡Fuera de ahí! ¡Que te vas a quemar!”

De un salto fue a refugiarse entre las cortinas, pero no por mi grito, sino porque se le había prendido la cola. Jamás pensé que el pelo de un gato pudiese arder así.

Parecía estar hecho de gasolina.

Las cortinas estaban ardiendo.

Pole salió corriendo con el fuego avanzando por su cola.

Lo primero en que pensé fue en avisar a los bomberos, después en intentar apagar las cortinas, pero lo que me salió del alma fue correr tras él para intentar que no se quemase más.

¿He comentado alguna vez que tengo una colección de libros de fantasía y ciencia ficción espectacular?

Están repartidos en estanterías por toda la casa.

Bien, pues ya no hace falta que lo cuente.

Habría que cambiar el “tengo” por “tenía” y el “están” por “estaban” y a lo mejor empezamos a entendernos.

Para cuando conseguí alcanzar a Pole y echarle encima una toalla, que cogí del tendedero según pasaba, ya ardían las cortinas, las estanterías, las dos camas, la mesa de madera de la sala...

Por cierto, no sé cómo, pero el fuego del hogar se había apagado.

Salí a la calle a toda prisa, y solo entonces descubrí que mi teléfono móvil estaba dentro de la casa y no pude avisar a los bomberos.

Pero ya ardía el tejado y las llamas salían por la puerta y las ventanas.

Vivo en una urbanización bastante chula; cada casita rodeada de setos de arizónica y con innumerables enebros esparcidos por todas partes, ya que es el árbol autóctono.

Seguro que la gente conoce a los enebros por el pacharán, pero lo que no saben es lo fácil que prenden, y cómo, en su infinita bondad, comparten su calor con las arizónicas colindantes, sobre todo si, como esa noche, el viento no quería perderse la fiesta de Pole y había acudido a jugar con nosotros.

Bueno..., pues como antes, cambiemos los tiempos verbales: “vivo/vivía”, etc.

Más que nada para atenernos a la realidad.

Los vecinos de estas urbanizaciones, sabiamente, utilizan los mismos setos para separar unas parcelas de otras, y con la manía esa de estructurar las calles para que parezcan una tableta de chocolate, pues enseguida se extendieron las llamas por toda la urbanización.

Como era de noche, la vista de los setos ardiendo debía ser impresionante y, aunque se había apagado la chimenea ya no lo echaba en falta; nada de frío, oye.

¿He dicho que mi urbanización está situada en medio del monte?

La escogí porque me encanta la naturaleza y la tranquilidad; todo rodeado de árboles, matorrales…

Sí, hay que reconocer que, antes del asunto del gato meado, la zona era muy bonita.

Mientras abrazaba y daba besitos en la cabeza a mi gato, pensaba: “cerrar puerta del baño; no dejar la comida sola; utilizar pantalla salvachispas cuando encienda el fuego; no poner esa mierda de cortinas...”

Entonces me di cuenta de que, ahora, tanto el gato como mis labios olían a pis, así que dejé de pensar en las medidas que adoptaría cuando tuviese una nueva casa, en una nueva urbanización, en un nuevo monte... a lo mejor... después de salir de la cárcel.

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