Fin de semana: Viernes 29 a Domingo 31 de Octubre de 2.021
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el humor, chistes desde las redes sociales, chistes variados, más sutilezas y unos textos de humor muy interesantes, ingeniosos y divertidos. Y aprovechamos para avisarles que, después de mucho tiempo, vamos a tomar unas semanas de descanso, esperado y merecido, por lo que no se actualizarán estas ediciones hasta nuestro regreso. Esperamos que, mientras tanto, se diviertan con el material disponible y que tengan unas muy buenas semanas.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
El humor es no tener miedo a pensar (Por Fátima Servián Franco)
En tiempos donde se pone en duda qué es humor y qué es ofensa, cabe recordar que el humor cumple con la tarea de mostrarnos que existe otra perspectiva; que la seriedad más absoluta en ocasiones tiene una alternativa y esta alternativa es buena.
El ingenio humorístico resalta el lado ridículo de las cosas y cumple con la tarea de mostrar que la realidad puede verse de múltiples formas.
La ofensa es una expresión que el emisor utiliza con la intención de lastimar u ofender a otro individuo.
Qué constituye o no un insulto es difícil de determinar con precisión, ya que se halla sujeto a convencionalismos sociales y culturales.
El humorista siempre ha estado, está y estará para recordarnos que, en el fondo de esta criatura mortal y necia que somos en ocasiones, hay algo también amable, y leve, más digno de compasión y amor que de su contrario.
Podríamos comparar a una persona sin sentido del humor es como un coche sin amortiguación: todas las piedras del camino le hacen sacudirse.
La vida hay que tomarla con amor y con humor. Con amor para comprendedla y con humor para soportarla.
La importancia del humor en el enfrentamiento a la adversidad
El ser humano es un ser en conflicto por naturaleza, ya que en diversos momentos experimenta temores, ansiedad o miedo frente a circunstancias de la vida.
Estudios realizados han señalado que tanto en situaciones de tranquilidad como en aquellas de gran tensión, crisis o sufrimiento, las personas tienen la posibilidad de forjar sus propios recursos, para adaptarse y surgir como consecuencia del conflicto con fortalezas nunca antes imaginadas.
Esta posibilidad es la que muchos autores han designado como resiliencia (Rodríguez, 2007).
Las personas que utilizan humor como estrategia de afrontamiento reportan menor cantidad de problemas de salud que aquellas que no lo utilizan.
Hacer humor es una habilidad innata que se puede fortalecer desde el ambiente.
En las definiciones de humor se muestra que este no se presenta solamente en situaciones alegres, sino también en situaciones trágicas o adversas.
Cuando existe una contradicción entre una situación deseada y otra no deseada, la persona entra en conflicto.
Este puede ser solucionado, en parte, con diferentes recursos creativos del humor, liberándose de este modo emociones peligrosas y presentándose ideas esperanzadoras.
Esta es una muestra de que la imaginación puede ser más importante que el conocimiento.
“La función química del humor es ésta: cambiar el carácter de nuestros pensamientos”.
-Lin Yutang-
¿Dónde no hay sentido del humor hay dogma?
El humor sirve para hacer habitable la realidad.
La imaginación consuela al ser humano por lo que no es; el sentido del humor le consuela por lo que es.
Si algo logra es separarnos de lo rutinario y hacer de cicerone por lugares nunca sospechados.
La lucidez nos enseña que todo lo que no es trágico es irrisorio.
La realidad del humor se puede definir en esta frase: la situación es desesperada, pero no grave.
Todos al nacer ya sabemos llorar, pero necesitamos aprender a reír.
Sigmund Freud definió el humor como la manifestación más elevada de los mecanismos de adaptación del individuo.
No sólo es una cuestión divertida, sino también un modo de conocer la realidad.
El humor y la ironía nos hacen descubrir muchas cosas en el mundo; sin ellos, permanecerían ocultas.
Como homenaje al humor, cabe recordar a las personas que murieron por él.
El atentado contra Charlie Hebdo, semanario satírico francés, es uno de los recuerdo más recientes de la intolerancia que va ligada a la falta de humor.
Doce periodistas murieron asesinados por intentar hacer humor.
No paramos de vivir situaciones que sobrepasan todo razonamiento y lógica.
Cada vez son más los cómicos que reciben amenazas serias por hacer su trabajo.
Frente a ello, nace el recuerdo de las funciones con las cumple el humor y de lo necesario que es para construir una sociedad sana.
Espero que todos estos sucesos nos pongan en perspectiva y entendamos de una vez por todas, como dijo Charles Chaplin, que “a fin de cuentas, todo es un chiste”.
Humor desde las redes sociales…
1.
¡El dólar llegó a San Fernando!
Lo vieron entre 197 y 202...
(Gracias Rodolfo !!!)
2.
El anciano le dice a la jovencita:
-”Rosita, ¿te casas conmigo?”
-”¡Ay, por Dios! ¿Cuántos años tiene usted Don Pedro?”
-”86… millones de dólares.”
-”¿Tan joven?”
3.
-”Te tengo un regalo, pero no sé cómo lo vas a tomar.”
-”A ver.”
-”Toma.”
-”¡Un mate! ¡Qué lindo, me encanta! Pero… le falta la bombilla…”
-”Por eso te decía… no sé cómo lo vas a tomar…”
4.
-”¿Qué te gusta que te digan al oído cuando haces el amor?”
-”Este es gratis...”
(Gracias Ricardo !!!)
5.
Mi abuelo vino a América buscando la libertad…
Pero no le sirvió de mucho: en el siguiente barco vino mi abuela…
6.
Esta cuarentena tomé tanto que me cambió el grupo sanguíneo.
Ahora soy A-peritivo.
(Gracias Carlos !!!)
7.
Fui a Puerto Madryn a ver las ballenas.
Salió una y me dijo:
-”Estás gordo, y también viejo.”
Era una ballena franca.
(Gracias Héctor !!!)
8.
Mi marido y yo hemos decidido no irnos a dormir nunca enojados el uno con el otro.
Estamos despiertos desde el Martes.
9.
-”Soy feliz desde que te fuiste al carajo.”
-”¡Pero, Cortázar, no podemos publicar eso!”
-”Esta bien, entonces pongan: ‘Hay ausencias que representan un verdadero triunfo.’...”
(Gracias Esther !!!)
Variados y breves...
1.
Tres borrachos que llegan a la estación de trenes.
-”DIN DON DIN. El tren con destino a Sevilla, sale ahora mismo por la vía 4…”
Se ponen a correr pero el Jefe de estación ayuda a uno a subir, ayuda al otro, y cuando llega al tercero, el tren ha cogido ya velocidad, y no puede subirlo.
-”Lo siento, pero ya es tarde.”
-”Pues más lo van a sentir ellos, que habían venido a despedirme.”
2.
Un hombre está en el entierro de su suegra.
Después de echar tierra sobre el ataúd, dice:
-”¡Querida suegra! Fuiste como una madre para mí.”
En este momento un pájaro, sobrevolando el cementerio, le caga en la cabeza.
El hombre levanta la cabeza hacia el cielo y dice:
-”Ahh, ¿ya llegaste al cielo, maldita vieja?”
3.
¿Cómo se dice suegra en griego?
Storbas.
4.
-”Cariño, ¿has visto el libro de ‘Cómo vivir 100 años’?”
-”Sí, lo tiré a la basura, tu madre lo estaba leyendo.”
5.
La suegra desde el interior del ataúd:
-”Hija, ¡sácame de aquí que no estoy muerta!”
A lo que el yerno le responde desde el exterior.
-”Cállese señora, ¿va a saber usted más que el médico?”
6.
El yerno hablando con su suegra:
-”Ni se te ocurra decirme cómo educar a mis hijos. Yo estoy casado con una de los tuyos, y créeme, hay mucho que reclamar también.”
7.
Dos amigos:
-”Si no fuera por el bigote, serías igualito a mi suegra.”
-”Pero, si yo no llevo bigote…”
-”Ya, pero ella sí.”
8.
-”El día que me muera quiero que me sepulten en el mar.”
-”¿Y eso por qué?”
-”Por que mi suegra me amenazó con bailar sobre mi tumba cuando muera.”
(Gracias Alejandro !!!)
Cuestión de fe…
La muchacha en el confesionario:
-”Hola, Padre. Vengo porque hace unos meses que intento quedarme embarazada pero no lo consigo, y he hablado con una compañera mía que dijo que vino el otro día al convento y que con un Ave María se quedó embarazada.”
-”No, hija. No fue con un Ave María, fue con un padre nuestro. Pero ese ya no trabaja aquí, lo hemos echado...”
(Gracias Iche !!!)
Sutilezas...
1.
La señorita Peripalda, catequista, acudió ante el obispo de la diócesis.
Le preguntó:
-”¿Cómo está Su Excelencia?”
-”Un poco enferma.”, -respondió el dignatario, que cuidaba mucho la concordancia gramatical.
Después de ese saludo la piadosa feligresa procedió a explicar la razón de su visita.
-”Ha de saber usted, señor, que el padre Pitomás, párroco de la iglesia de la Reverberación, dijo al paso de una mujer joven y guapa: ‘A ésa yo le echaría tres polvos seguidos’. Nadie me lo contó, señor obispo. Yo lo oí con mis propios ojos. Pienso que una expresión así es impropia, indigna e indebida en labios de un ministro del Señor. Por eso quise poner el hecho en su conocimiento, para los efectos a que haya lugar.”
-”Dime”, -preguntó el jerarca, -”El padre Pitomás ¿es uno chaparrito, moreno, de cabello chino?”
Respondió la señorita Peripalda:
-”Ése es.”
Y declaró Su Excelencia:
-”Sí se los echa…”
2.
-“¡Canalla! ¡Infame! ¡Maldecido! ¡Bribón! ¡Bellaco! ¡Fementido!”
Todos esos dicterios le espetó don Cornulio al hombre a quien halló en la cama con su esposa.
Con la de don Cornulio, digo, no con la del canalla, infame, etcétera.
Se volvió el cínico individuo hacia el mitrado esposo y le preguntó con aire ausente:
-”¿Me lo dice a mí?”
3.
Capronio fue con un amigo a una mancebía o lupanar.
Vio a las señoras que ahí prestaban sus servicios y comentó en voz alta:
-”¡Qué viejas están todas estas viejas!”
La mariscala o mamasanta del establecimiento se enojó.
-”¡Más respeto, caballero!”, -le exigió en tono airado, -”¡Recuerde que nuestra profesión es la más antigua del mundo!”
-”Sí”, -admitió Capronio, -”Pero no pensé que aquí estarían las fundadoras.”
4.
Don Poseidón fue a un rancho ganadero cuyo dueño vendía toros sementales.
Quería comprar uno para su hato de vacas, pues con el paso del tiempo el semental que tenía se había vuelto semestral: necesitaba medio año para reponerse después de cada cubrición.
Le dijo al propietario que quería un toro que no pesara mucho, pues sus vacas eran de raza chica, más lecheras que de carne, y un semental demasiado grande las derrengaría igual que si un enorme luchador de sumo tuviese trato de carnalidad con una frágil geisha.
El propietario trajo un toro, y después de sopesarle con una mano los testículos le dijo al comprador:
-”Este toro pesa 457 kilos.”
Trajo un segundo toro; le sopesó igualmente los dídimos y sentenció:
-”El peso de éste es de 524 kilos.”
Trajo un tercero, le sopesó los compañones y dictaminó:
-”Éste pesa 615 kilos.”
Don Poseidón le preguntó, asombrado:
-”¿Cómo puede calcular con tanta precisión el peso de sus toros?”
Replicó el del rancho:
-”Con sólo sopesar los testículos del animal puedo decir su peso exacto. Eso no es tan difícil: a mi esposa y a mis hijos les he enseñado a hacerlo, y también al trabajador del rancho.”
Don Poseidón escogió un toro y pagó el precio al propietario.
Le dijo éste:
-”La factura y los papeles del animal se los dará mi esposa. Podrá hallarla en la casa.”
Fue el granjero y volvió a poco.
-”¿No la encontró?”, -le preguntó el del rancho.
-”Sí”, -contestó don Poseidón, -”Pero estaba ocupada calculando el peso del trabajador.”
5.
Claribel, frondosa chica, le propuso a don Languidio, añoso caballero:
-”Bailemos el sensual tango ‘Por una Cabeza’ y luego hagamos el amor.”
Respondió él:
-”Escoge una de las dos cosas, linda. No puedo hacer las dos...”
El vuelo… (Por Sebastián)
En los minutos previos al despegue ese puñetero gusanillo empezaba a horadarme el estómago como advertencia de que algo no iba bien.
Podía sentirlo abrirse camino a través de mis entrañas provocándome retortijones continuos que perduraban hasta que el avión se estabilizaba en altura.
Eran minutos angustiosos producto de un temor infundado.
Para tranquilizarme solía recurrir a datos estadísticos que concluían que era mucho más sencillo morir por el impacto de un rayo o el ataque de un hipopótamo que por un percance en un avión.
Pero el miedo es irracional y cuando te domina es muy complicado dialogar con él, y mucho más, convencerlo.
Así estaba yo en ese momento, tenso, sudoroso, intentando mantener la calma cogido de la mano del copiloto, que como siempre en cada despegue me preguntaba:
-”¿Le pasa algo mi Comandante?”
La estación de tren… (Por Iván A.)
Metido en un sin sentido que no me creo ni yo.
Estaba el otro día en la estación de tren, esperando a la hermana de un amigo de mi vecino de dos calles más allá de la mía.
No tengo ni idea de cómo se llama mi vecino, porque no lo había visto en mi puta vida, salvo hacia una semana en el parque que está junto a mi casa.
La cosa es que empezamos a hablar, tras de esas veces que vas andando y sin querer arrastras el pie y sale disparado una piedrecita que estaba en el suelo…
Pues a la cabeza del perrito que fue, del perrito de mi vecino claro.
Y por supuesto fui a disculparme y es ahí cuando empezamos a hablar (a todo esto, el perro se ha quedado traumatizado y con cualquier cosa o ruido sale despavorido comiéndole los demonios).
Pues con esa idea de culpa que me había quedado, empecé a decirle que sí a todo lo que me decía, que tres días después me veo en la estación de tren, esperando a la hermana de un amigo suyo.
La cosa es que me enteré mal de la hora y me presenté una hora antes.
Al rato de estar allí esperando me entraron ganas de orinar, así que fui al baño y al entrar veo un “porrito” en el lavabo y no se me ocurre otra cosa tras ver que no había nadie, de cogerlo y encenderlo.
Y fumándomelo me puse a orinar y de repente entra un policía, también a orinar.
Se me pone al lado y empieza a olisquear ¿cómo si fuera un perro de esos antidroga? pues igual.
A eso que me da por mirarlo y me está él también mirando a mi fijamente y me dice:
-”Eso qué es... ¿un porro?”
Y le digo:
-”¿Esto? Que va…”
Y salgo corriendo como si no hubiera un mañana que no me doy cuenta y me tropiezo con el otro policía que estaba en la puerta del baño.
El tío sale disparado, trastabillado golpeándose y totalmente desequilibrado.
Tropieza con las maletas de unas personas que allí estaban y estás a su vez con otras personas más, una de ellas tirando al suelo un café que tenía en la mano y en un momento, no imagináis la que se forma.
Yo me había quedado paralizado porque me parecía todo tan surrealista y claro, le da tiempo a salir del baño al policía y se me queda otra vez mirando diciendo.
-”Pero, ¿tú de que coño vas?”
Bueno, la cosa es que los dos policías con un mosqueo que te cagas, empiezan a pedirme el carnet, a comprobar por radio y yo que sé más.
Y mientras está todo ese follón, escucho por megafonía que está entrando el tren donde venía la susodicha.
Claro, empiezo a decirles y a contarles que tengo que recoger a una chica que no conozco y que sólo por descripción nos íbamos a reconocer.
Pues se ve que más o menos lo entendieron y nos vamos los tres a donde había quedado con ella.
Al cabo de un rato aparece una chica tal como me había ella descrito y le digo:
-”¿Tú eres Sonia?”
Y no se qué se le infundiría a esa mujer al verme preguntar por ella con dos policías, que la tía tira la mochila y se pone a correr…
Ja, ja, ja, ja, ja, yo es que me partía.
En fin, que una hora más o menos después, me veo en comisaría con una tía que no conozco de nada, por hacerle un favor a un vecino que tampoco conocía de nada.
Y bueno, tras comprobar que ninguno teníamos ninguna historia rara, me voy con la chica en autobús, de vuelta a la estación a recoger el coche, mientras íbamos descojonados los dos, intentando darle algún sentido a todo lo que había pasado.
Quién iba a pensar lo que traería el golpear por pura casualidad con una piedra, a un pobre perro que ha quedado algo traumatizado.
Un total sin sentido.