Contacto:

Para contactarnos, o mandar material para publicar, pueden hacer click en "Comentarios" o escribirnos a: humorparaelfindesemana@gmail.com

Viernes 19 de Marzo

 

                  Fin de semana: Viernes 19 a Domingo 21 de Marzo de 2.021

Holaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre curiosidades de la risa, chistes breves, humor desde las redes sociales, chistes de “la cole” y unos textos humorísticos muy ingeniosos y divertidos. Esperamos los disfruten y que tengan todos un buen fin de semana.

                                                                 Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

Dos nuevas curiosidades sobre la risa (Por Marisa Fernández)

¿Eres de esos a los que les encanta reírse?

¿Prefieres irte a la cama después de haber visto una comedia en la televisión?

La risa tiene diversos beneficios a nivel físico y mental.

Los investigadores siguen averiguando qué efectos puede tener este comportamiento sobre la salud humana.

A continuación contamos tres hallazgos recientes sobre este tema:

1. Reírse mejora la salud pulmonar de los fumadores.

Así puede concluirse del artículo publicado en el Asian Journal of Nursing Education and Research (2014).

Sus autores compararon distintos parámetros de la función pulmonar en un total de 300 varones fumadores de entre 30 y 60 años, a los que se realizó una espirometría antes y después del tratamiento.

Los participantes se asignaron a uno de tres grupos: grupo de ejercicios respiratorios tradicionales, grupo de terapia mediante la risa o grupo control (no terapia).

Los dos grupos de intervención realizaron 6 sesiones semanales de una media hora de duración durante mes y medio.

Los resultados mostraron que la terapia con risa fue igual de efectiva que los ejercicios de respiración tradicionales en la mejora de la función pulmonar... y eso sí, seguro que fue mucho más divertida.

2. El humor mejora la memoria.

Chambers y Payne han publicado recientemente (2014) los resultados de un experimento en el que comprobaron los efectos positivos del humor sobre los procesos de consolidación en la memoria de aquello que nos parece gracioso.

En su trabajo expusieron a los participantes a una serie de dibujos tipo comic clasificados como graciosos y no graciosos.

Después de ver las imágenes, a algunos de los participantes se les pidió que no durmieran durante las doce horas siguientes, mientras que a otros sí se les permitió hacerlo.

Después de esas 12 horas, volvieron a preguntar sobre los dibujos a todos los participantes y así valorar el recuerdo del material.

Los resultados mostraron por primera vez que los dibujos calificados como divertidos o graciosos se recordaron mejor que los no graciosos no sólo tras un tiempo corto (15 minutos) sino también tras un período de tiempo más largo (12 horas).

De forma curiosa, además el sueño influyó positivamente en la consolidación de la información humorística sólo cuando los participantes no habían visto los dibujos con anterioridad y los valoraron subjetivamente como graciosos.

Según los autores, este efecto del humor sobre la memoria podría deberse a la generación de un mayor arousal (o activación fisiológica y psicológica) causada por los estímulos hilarantes.

Como nos muestra la investigación reciente, la risa es buena para tu cerebro y para el resto del cuerpo, así que parece recomendable buscar el lado positivo de las cosas y encontrarle la gracia, que los beneficios para la salud llegarán solos.

0 comentarios


  • Humor desde las redes sociales...

1.

Estaba por ir al psicólogo y me fui a lo de mi vieja.

Me dijo que todo lo que me pasa es por pelotudo.

Me ahorré $1500 y me traje un tupper con milanesas...

(Gracias Patricia !!!)

2.

El anciano habla por celular con su esposa, luego de recibir la vacuna para el Covid-19:

-”¿Qué tal la vacuna, Genaro?”

-”Esperanzado. La enfermera me ha dicho que me espere 15 minutos por si tengo una erección…”

La hija, que estaba escuchando, le dice:

¡Reacción, papá! ¡Re-ac-ción! ¡No le des esos sustos a mamá!”

3.

Ahora que Cormillot será padre, he leído por allí que Mirtha tiene un atraso…

¡Guarda!

4.

Dos enfermeros estaban de guardia en un hospital y uno le dice al otro:

-”Ayer se murió un cardiólogo del hospital y rodearon el féretro con 400 corazones…”

El otro le dice:

-”Mira, cuando se muera el ginecólogo, no me pierdo el entierro...”

(Gracias Iche !!!)

5.

-”¡Estoy harto del corrector del móvil! El lunes le mandé un mensaje a una amiga: ‘El jueves quiero follar contigo hasta que camines como Bambi en el hielo’.”

-”¿Y qué querías poner?”

-”¡El Viernes!”

(Gracias Esther !!!)

6.

Me pierdo en la profundidad de tu mirada.

Pero también me pierdo en Carrefour, así que no lo tengas muy en cuenta...

(Gracias Adela !!!)

Volver arriba


  • Brevedades...

1.

-”¿Cómo te llamas?”

-”Lancelot.”

-”Pues atrápalot…”

2.

-”Papá, ¿qué está más lejos, Córdoba o la Luna?”

-”Pero, vamos a ver, ¿tú ves desde aquí Córdoba?”

3.

Mi ordenador me gana al ajedrez, pero yo le gano boxeando.

4.

General: -”Soldado, ice la bandera.”

Soldado: -”Pues le quedó muy bonita…”

5.

-”A las 10 te pito y bajas.”

-”¿Te has comprado un coche?”

-”No, un pito.”

6.

¿Cuál es el coche favorito de un fotógrafo?

El Ford Focus.

7.

-”Oye, ¿cuánto te costó esa terapia que hiciste para dejar de pensar en comida todo el tiempo?”

-”Pimientos euros.”

8.

-”Pero mira que te he dicho diez mil millones de veces que no exageres…”

Volver arriba

  • La vaca de Minsk...

La única vaca de un pequeño schtetl (pueblo) judío de Rusia dejó de dar leche.

Los pobladores hicieron una investigación y encontraron que podían reemplazarla comprando una vaca en la gran Moscú por 2.000 rublos o una en la ciudad de Minsk por 1.000 rublos…

Siendo frugales, compraron la vaca de Minsk.

La vaca era maravillosa.

Producía muchísima leche todo el tiempo y la gente estaba sorprendida y feliz.

Entonces decidieron adquirir un toro para que con la vaca pudiera reproducir más vacas como esa.

Pensaron que nunca más tendrían que preocuparse en conseguir leche.

Compraron un toro y lo pusieron en el mismo campo con la vaca.

Sin embargo, cada vez que el toro se acercaba a la vaca, ésta se alejaba.

No importaba de qué modo el toro trataba de aproximarse, la vaca se retiraba lejos del toro y el animal no tuvo éxito en lo que intentaba.

La gente estaba muy preocupada y decidieron consultar al rabino -un hombre muy sabio- qué es lo que tenían que hacer.

Le contaron al rabino lo que estaba pasando:

-”Cada vez que el toro se aproxima, la vaca se aleja. Si se aproxima por atrás, ella se mueve hacia delante. Si se acerca por el frente, ella retrocede. Si el acercamiento es por el costado, la vaca se va hacia el otro lado.”

El rabino pensó por un minuto y preguntó:

-”¿Uds. compraron esta vaca en Minsk?”

La gente quedó estupefacta, ya que ellos nunca habían mencionado el origen de la vaca.

-”Ud es realmente un hombre sabio, rabino.”, -le dijeron, -”¿Cómo sabía que conseguimos la vaca en Minsk?”

El rabino contestó tristemente:

-”Mi señora es de Minsk...”

(Gracias Alejandro !!!)

Volver arriba


  • Leopoldito…

Cuando Leopoldito era chico, quería ser bailarín.

Pero los padres le dijeron:

-”¡De ninguna manera! Eso es de putos…”

Creció y quiso ser diseñador de modas.

Los padres le dijeron:

-”No, eso es de putos…”

Creció un poco más y quiso ser cocinero.

Y los padres le dijeron:

-”No, eso es de putos…”

Leopoldito creció y creció.

Hoy es puto, y no sabe hacer nada...

(Gracias Iche !!!)

Volver arriba


  • Sutilezas...

1.

Sor Bette, superiora del convento de la Reverberación, iba manejando por la carretera a 20 kilómetros por hora. La detuvo un patrullero que le dijo: “Maneja usted muy despacio. Eso es peligroso”. Objetó la reverenda: “Voy a la velocidad que indica la señal que acabo de pasar”. Replicó el oficial: “Esa señal no indica la velocidad: es el número de la carretera”. “¡Santo Cielo! –profirió sor Bette, demudada. ¡Acabo de manejar tres horas por la 210!”.

2.

El Lic. Ántropo, defensor de un hombre acusado de homicidio, le informó al sujeto:

-”Te traigo dos noticias: una mala y otra buena.”

-”¿Cuál es la mala?”, -se inquietó el reo.

Le dijo el abogado:

-”Un examen de laboratorio confirmó que la sangre que manchó la ropa de la víctima es tu sangre.”

-”¡Santa Muerte!”, -se demudó el hombre, -”¡Ahora sí estoy perdido!”

Luego, esperanzado, preguntó:

-”Y ¿cuál es la buena noticia, licenciado?”

Respondió el Lic. Ántropo:

-”El análisis muestra que no tienes triglicéridos ni colesterol…”

3.

Comentó don Chinguetas en el club:

-”Mi esposa Macalota y yo somos inseparables. De hecho el otro día se necesitaron cuatro policías para separarnos…”

4.

Don Algón, salaz ejecutivo, conoció en el lobby bar de cierto hotel a una atractiva dama de exuberantes curvas y undosos movimientos.

Le ofreció una copa y luego, sin más, la invitó a ir con él a su habitación.

Ella protestó airadamente:

-”¿Qué clase de mujer cree usted que soy?”

Repuso calmadamente don Algón:

-”Es una pena que lo tome así. Le iba a ofrecer 10 mil pesos por sus servicios.”

Al oír eso ella se levantó al punto y dijo:

-”Siendo así, vamos.”

-”Un momento”, -la detuvo don Algón, -”Ya supe la clase de mujer que eres. Ahora vamos a regatear un poco…”

5.

Eglogio, el hijo mayor de don Poseidón, contrajo matrimonio con una muchacha del lugar.

Los novios decidieron pasar la noche de bodas en la casa de los padres de él.

Apenas don Poseidón y su esposa doña Holofernes habían apagado la luz de su habitación cuando empezaron a oír murmullos y risitas en la habitación que ocupaban los recién casados.

Bien pronto esos leves ruidos se convirtieron en apasionados, tanto que la novia gritó en medio del arrebato pasional:

-”¡Contente, Eglogio, que me vas a matar!”

Doña Holofernes se acercó, mimosa a su marido y le dijo con insinuante voz:

-”¿Oíste?”

Don Poseidón tuvo que hacer con su esposa obra de varón.

Pasó media hora, y volvieron a escucharse los ruidos y la voz de la muchacha:

-”¡Contente, Eglogio, que me vas a matar!”

-”¿Oiste?”, -repitió doña Holofernes acercándose otra vez a su marido.

Y de nuevo el maduro señor tuvo que cumplir el débito conyugal.

A poco volvieron a oírse acezos y jadeos en la habitación vecina y doña Holofernes se acercó a su marido.

La cosa se repitió por vez tercera.

Y ya iba a suceder la cuarta cuando don Poseidón saltó de la cama, dio grandes golpes en la pared y gritó:

-”¡Contente, Eglogio, que vas a matar a tu papá!”

Volver arriba

  • Sucedió en Las Vegas...

-”Ella era casada. Yo también. Y sin embargo, nos entregamos al amor en cuerpo y alma…”

Así empezó aquel hombre la narración de un ardiente episodio de su vida.

-“Sucedió en Las Vegas”, -relató, -”Estábamos en la Convención Anual de Agentes de Agencias, y nos topamos en el coctel de bienvenida.

Una sola mirada bastó para que se encendiera en nosotros la llama del deseo. Jamás había engañado yo a mi esposa, y ella –después lo supe– le había sido siempre fiel a su marido.

Pero esa noche nos amamos con toda la intensidad de la pasión carnal.

Yo fui el culpable de lo que pasó, es cierto, pero ella también tuvo parte: en el curso de nuestra charla me dio como casualmente el número de su habitación en el hotel.

Fui ahí a la media noche; llevé conmigo una botella de champaña y dos copas.

Me recibió sin más atuendo que un vaporoso negligé que dejaba a la vista su esplendoroso cuerpo de mujer en toda su belleza y madurez.

Ni siquiera bebimos el champán.

De inmediato nos fuimos a la cama llevados por un impulso irresistible.

Nos entregamos uno al otro sin reservas y sin inhibiciones.

Aquello fue la gloria.

Nuestros cuerpos se enredaron como lianas; nos exploramos mutuamente con bocas y con manos, y luego apuramos hasta el fondo el cáliz del amor.

¿Cuánto tiempo duró el éxtasis?

Jamás podré decirlo.

No sé si fue un instante o una eternidad.

Quedamos ambos ahítos y saciados, de espaldas en el lecho, silenciosos, poseídos por el dulcísimo languor que invade a los amantes después de la perfecta plenitud.

De pronto nos llegó a los dos un profundo sentimiento de culpa.

Ella recordó a su esposo; evoqué yo a mi mujer.

Conocimos entonces la gravedad de la acción en que incurrimos.

Habíamos sido infieles a aquellos a quienes prometimos lealtad al pie del ara.

Éramos perjuros.

Cometimos adulterio.

Llenos de remordimiento y contrición caímos de rodillas para pedir perdón por nuestra falta.

Lloramos nuestro pecado arrepentidos.

¡Ah, cómo lo lloramos!”

El narrador, triste, se enjugó una lágrima y concluyó su historia:

-”Y en los siguientes días todo fue lo mismo: coger y llorar; coger y llorar; coger y llorar...”

Volver arriba

  • Aquel inolvidable trayecto… (Por Fernando Goya Vargas)

Eran las siete mañana de un gélido día invierno.

Como de costumbre, después de ducharme y desayunar, me dirigí a toda carrera, casi siempre llegaba tarde por un motivo u otro, a mi puesto de trabajo en el centro de la ciudad.

No había descansado nada bien debido a que los vecinos del piso contiguo al mio, pared con pared del dormitorio, habían disfrutado de una noche sexualmente muy activa.

La fogosa pareja estuvo toda la noche dale que te pego al catre "pim pam, pim pam pum fuegoooo".

Casi me ahogo tapándome la cara con la almohada para intentar en vano, no escuchar tanto jadeo allende la pared.

Que disfrutasen, perfecto, pero ¡caramba!

Yo no había pegado ojo en toda la noche.

-”Suerte que es viernes”, -pensé, mientras me dirigía a la estación de metro saboreando un café doble que había pedido para llevar, en el bar de abajo de mi casa.

Después de validar el billete me dispuse a bajar al andén de la estación a toda prisa.

Cuando llegué ahí me frene en seco.

¡OH, sorpresa!, justo se acaba de escapar un convoy delante de mis narices.

-”¡Pues qué bien, otro día que llego tarde, genial!”, -pensé recordando la santa ley de Murphy.

Pues si que había empezado bien el día después de una nefasta noche.

Creo que las ojeras me llegaban hasta el ombligo ¡que sueño por Dios!.

El tiempo de espera, encima, era de cinco minutos.

Que desesperación estar ahí parado mientras en el andén se iba aglomerando gente y más gente.

No dejaba de pensar, sufriendo, en la bronca que me iba a dar mi jefe tras llegar tarde un día más.

-”No hay excusas si pierdes el transporte, haber salido antes.”

Ya me lo venía venir.

Otro sermón más para mejorar el día.

¡Bufff, que estrés!

Al llegar el tren entramos todos los que estábamos allí en los vagones como borregos.

Igualito que lo que se ve por la televisión del metro de Pekin.

Unos empujando a otros para intentar acceder al vagón y guardarse un centímetro cuadrado, prensados, cual sardinas enlatadas.

A medida que se sucedían las estaciones en vez de bajar gente subían aún más personas a aquella enorme lata de hierro.

El que si se peó fue el tipo que yo tenía delante con mi nariz en su cogote.

¡La madre que lo p...!

¡Que pesteee, que olor más nauseabundo!

¿Que habría desayunado el menda ese?

Casi me mareo ante tal pestilente ventosidad.

A todo esto, la señora de talla grande que estaba a mi izquierda, pretendiendo abrirse paso cual búfalo desbocado, para acceder a la puerta de salida del vagón, clavó el tacón de su zapato en el dedo gordo de mi pie.

-”¡AYYYY, Señora!”, -le increpé con mi incontrolado alarido.

-”Perdone.”, -contestó ella con una diabólica sonrisa tipo payaso de IT, -”Bajo a la siguiente…”, -dijo abriéndose paso.

Empujando a diestro y siniestro con sus robustas y poderosas lorzas, sin contemplaciones, arrollaba todo a su paso.

Menudo viaje, no era el mejor de mis días, estaba claro.

Se apeó la dulce señora y, ocupando su lugar, se me adjunto un tipo más alto que yo, asiéndose a la barra superior de apoyo, brindando todo su pestilente sobaco a la altura de mis narices.

¡Bufff! que horror, en aquel golondrino yo creo que se criaban coles o algo o peor, y todo ese aroma también me lo estaba comiendo yo sin poder moverme para evitarlo.

¡Qué barbaridad!

No sé para que me he duchado, pensé.

Menuda selva amazónica de olores.

No dejaba de contar las paradas que se hacían eternas.

Poco a poco se fue vaciando el vagón en las paradas centrales de la ciudad.

Cuando ya respiraba aliviado por tener un poco más de espacio y de aire no tan viciado, a falta de una parada para el final de mi trayecto, apareció ella con su rostro bello y angelical frente a mi.

Mientras las personas que nos separaban se dispersaban para acceder a los asientos que habían ido quedando libres, ella esbozó una tímida sonrisa mirándome con unos ojos negros preciosos.

Aproximándose a mi con escultural belleza hizo el ademán de decirme algo mientras yo notaba que me ponía más colorado que un tomate.

¡Que hermosura!, pensé.

Cuando me habló estaba tan absorto contemplándola que no me enteraba de lo que me estaba diciendo.

¿Era un sueño?

¿Era real?

¿Se dirigía de verdad a mi?

No reaccionaba pensando que era imposible que aquella belleza se hubiera fijado en un tipo como yo.

No podía ser que yo tuviera tanta suerte y menos tal como iba día.

El convoy había parado.

De sus carnosos labios surgió un rugido que me devolvió a la realidad.

Con voz cazallera me interpeló:

-”¿Bajas o qué?”, -y de un empujón me apartó y desapareció entre la multitud.

¡Que desilusión!

Me quedé absorto contemplando como se esfumaba entre un mar de gente.

¡Seré bobo!, pensé.

Cuando se cerraron las puertas del vagón y ya de vuelta a la realidad, me di cuenta que esa también era mi parada.

Menudo empanado soy, ahora si que iba a llegar tarde si o si.

Me cago en… cada vez que pienso en aquel inolvidable trayecto…

Suerte que era viernes.

Volver arriba

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, dejanos tus aportes divertidos, comentarios y opiniones, las que serán publicados luego de su moderación.