Fin de semana: Viernes 7 a Domingo 9 de Agosto de 2.020
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos la tercera entrega del artículo sobre el sentido del humor comenzado semanas atrás, humor desde las redes sociales, chistes breves, en cuarentena, más sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que se diviertan y que pasen un buen fin de semana.
Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
Cómo tener sentido del humor (Coautor(a) Trudi Griffin)
El sentido del humor puede ser una gran virtud en una persona.
Esta habilidad puede ayudarte a interaccionar fácilmente con otros, mejorar tu salud e incluso disipar las situaciones difíciles.
Lo que no suele comprenderse es que no necesitas ser gracioso para tener sentido del humor, solo debes aprender a ver el lado positivo de las cosas.
Parte 3
Mira el lado positivo de la vida:
1. Aprende a reír.
La risa es la clave para el sentido del humor.
Concéntrate en reír más cada día, incluso ríete de ti mismo.
Disfruta de las cosas pequeñas y encuentra el humor en las situaciones rutinarias y en las desdichas de la vida.
Sonríe con tanta frecuencia como puedas.
También trata de hacer reír a los demás.
Haz de la risa una prioridad para ti y para los demás.
2. Ríete en vez de reaccionar.
Cuando te encuentres en una situación tensa, da un paso atrás y ríete.
El enojo es una emoción poderosa, pero la risa también tiene un control potente sobre la mente y el cuerpo.
Cuenta un chiste breve, ríete de la situación o usa el humor para disipar la situación.
Esto puede ahorrarte un poco de estrés y pena.
Algunas veces las situaciones tensas o incómodas se benefician de algún desahogo cómico.
Un chiste puede eliminar algo de la tensión y hacer que las personas se sientan más cómodas.
Cuando notes que estás a punto de explotar por algo, cuenta un chiste.
Si peleas con tu hermano, puedes decir:
“¡Hemos estado peleando por la misma cosa por 10 años! Parece que seguimos siendo adolescentes.”
Si alguien se burla de tu coche antiguo, puedes responder:
“¡Apuesto a que tú tampoco te ves tan bien como hace 15 años!”
3. Deja de estar a la defensiva.
Deja pasar las cosas que te ponen inmediatamente a la defensiva.
Olvida las críticas, los juicios y la duda.
En vez de eso, deja pasar esas cosas molestas a medida que adquieres sentido del humor.
No todos desean criticarte o molestarte.
En vez de estar a la defensiva, sonríe o ríe.
(Continuará...)
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Humor desde las redes sociales...
1.
-”Si querés saber algo, preguntale al dos o al tres.”
-”¿Por qué?”
-”Porque uno nunca sabe...”
2.
Una antigua leyenda japonesa dice que, cuando no puedes dormir en la noche, es porque estás despierto...
(Gracias Isabel !!!)
3.
El hombre atiende el teléfono y escucha con atención.
Luego, le dice a su esposa:
-”Cariño, ¡son los secuestradores de tu madre!”
-”¿Qué piden?”
-”Que les demos una dirección y ellos pagan el taxi...”
(Gracias Marcelo !!!)
4.
La mujer le dice al hombre:
-”Te dejó, Rubén. Me voy con tu mejor amigo.”
-”No me importa. Tengo otro...”
(Gracias Jorge !!!)
5.
El chanchito le pregunta a su mamá:
-”Mamá, ¿por qué tengo un hueco en el culito?”
-”Porque si lo tuvieras en la espalda, serías una alcancía...”
(Gracias Esther !!!)
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Humor de la cole...
Juramento.
En un pueblo pequeño, una vez a la semana se juntaban a jugar póquer clandestinamente, el cura, el rabino, el pastor y un guía espiritual de los árabes.
En una de sus tantas reuniones, entra sorpresivamente la policía y al ver que se trata de los religiosos del pueblo les dice:
-”Señores, para no llevarlos presos ustedes tienen que jurar que no estaban jugando póquer.”
Dice el cura:
-”Juro por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que no estaba jugando póquer.”
Por su parte el pastor dice:
-”Juro por Dios que no estaba jugando póquer.”
El árabe también jura por Alá que no estaba jugando póquer.
Cuando llega el turno al rabino, éste dice que no jura.
Le pregunta entonces el policía:
-”¿Admite que estaba jugando póquer?”
-”¿Quién? ¿Yo jugando póquer? ¿Con quién? ¿Solo?”
(Gracias Iche !!!)
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Humor en cuarentena...
1.
Hoy me hice un hisopado en el bolsillo.
Y me dio negativo...
(Gracias Jorge !!!)
2.
Advierten que el pico de la pandemia en Argentina será el mes que viene.
No importa en que mes leas esto.
3.
-”Mi amor, ¿crees que estoy gorda?”
-”No, mi Buda... Digo, ¡mi vida!”
Hora del fallecimiento: 19:33.
Causa: Coronavirus.
(Gracias Esther !!!)
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El secreto de un largo matrimonio...
Una señora estaba tomando un vaso de vino, sentada en el patio al lado de su esposo, y dice con voz suave:
-”Te quiero tanto... que no podría haber resistido vivir todos estos años si no te hubiera tenido a ti.”
El esposo, halagado, le pregunta sonriente:
-”¿Eres tu o es el vino el que habla?”
Y ella responde:
-”Soy yo... y le estoy hablando al vino.”
(Gracias Francisco !!!)
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Sutilezas...
1.
Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, fue novio de Azulina.
Jamás consiguió que ella le ofrendara su más íntimo encanto.
De la cintura para arriba le permitió todo, pero de la cintura para abajo nada.
Cuantas veces él le pidió “aquellito” ella le respondió que sólo haría “eso” hasta después de casarse.
Frustrado, chasqueado, desencantado y desilusionado, Afrodisio rompió la relación.
Pasó un año, y cierto día el salaz tipo recibió una llamada telefónica.
Era Azulina, que le pedía verlo aquella noche.
No alargaré una historia que por su propia naturaleza es corta: todas las historias de amor puramente pasional son siempre cortas.
Esa misma noche fueron al Motel Kamagua, y en el cuarto 110 Azulina le entregó a Afrodisio lo que siempre le había regateado.
Luego de consumarse la mencionada transferencia él le preguntó por qué le había otorgado lo que antes no le quiso dar.
Contestó Azulina:
-”Recuerda que te dije que no haría esto hasta después de casarme. ¡Y ya me casé!”
2.
Don Avucastro, atildado caballero, visitaba asiduamente a Himenia Camafría, madura señorita soltera.
Tres veces por semana iba a su casa, y ella le ofrecía un merienda de chocolate y piononos con un bajativo de vermú al final.
Himenia, hay que decirlo, albergaba intención esponsalicia hacia su frecuente visitante, pero don Avucastro no parecía tener igual propósito.
Le decía cosas, eso sí; la llenaba de galanterías; de vez en cuando le hacía un pequeño obsequio -un pirulí, alguna charamusca-; mas no mostraba el deseo de unir su vida a la de su anfitriona, a la que llamaba “querida amiga”, siendo que ella anhelaba que le dijera nada más “querida”.
Una tarde la señorita Himenia ya no se pudo contener y habló con su visitador:
-”Señor don Avucastro: me agradan mucho sus visitas y disfruto bastante su conversación. Me pregunto, sin embargo, si no es tiempo ya de que formalicemos nuestra relación. La gente empieza a murmurar, y eso no conviene a mi honra de mujer sola. Le ruego entonces que me diga cuáles son sus intenciones.”
-”Querida amiga”, -se azaró don Avucastro al escuchar el ultimátum que le presentaba la señorita Himenia, -”mis visitas obedecen a un propósito puramente amistoso, y no tienen otro objeto que el de gozar su fino trato y su agradable charla-”
-”Ya hemos charlado mucho”, -replicó, terminante, la señorita Himenia, -”y me ha tratado usted lo suficiente. Además ya se ha comido usted 356 piononos, y se ha bebido 144 copas de vermú. Le agradezco el pirulí y la charamusca, pero eso no es bastante. Cásese conmigo y así podremos reanudar nuestras conversaciones.”
-”Tal cosa es imposible, señorita”, -se decidió a hablar don Avucastro, -”Voy a revelarle un secreto de mi vida que le ruego no comunique a nadie: soy sodomita y pederasta.”
-”¿Y eso qué?”, -respondió la señorita Himenia, -”Su religión no me importa, y en cuanto a lo demás, para eso hay Alcohólicos Anónimos.”
3.
En el querido y entrañable Club El Pájaro, de Monterrey, antes llamado El Pájaro Dormido por integrar su membrecía únicamente con señores de madura edad, se recordaba el caso de aquel maestro de pueblo que ahorró durante varios años y pudo al fin cumplir su sueño de hacer un viaje a España.
Al cabo de un par de semanas regresó convertido -según él- en español.
Ceceaba al hablar, y aunque eran los días más ardientes del verano salía a la calle enredado en una capa de amplios vuelos y cubierto con una boina vasca.
Cierta noche se apersonó en la cantina del lugar y hablando a lo peninsular le pidió al cantinero:
-”Venga, chaval. Escánciame un chato de tu antañona cava.”
Respondió muy serio el de la taberna:
-”No ofenda, profe. Usté tiene una hermana puta y yo jamás le he dicho nada...”
4.
Una señora tenía ya cinco años de casada y no se había embarazado.
Su vecina le contó:
-”Yo estuve en el mismo caso que tú. Oí decir que el cura párroco de Cuitlatzintli tiene fama de hacer milagros. Fui con él; me dio su bendición, y de inmediato quedé embarazada.”
Pasaron unos meses y la señora le dijo a su vecina.
-”Mi esposo y yo fuimos a Cuitlatzintli, y el cura párroco me dio su bendición. Aun así no me he embarazado.”
Le indicó la vecina bajando la voz:
-”Debes ir sola...”
5.
Una hermosa doncella llegó al cielo y pidió ser admitida en la mansión celeste.
Le preguntó San Pedro, el ceñudo apóstol de las llaves:
-”¿Eres virgen?”
Respondió ella:
-”Sí.”
El portero, desconfiado, llamó a un ángel ginecólogo y le ordenó que examinara a la muchacha.
Tras revisarla el especialista rindió su informe pericial:
-”La joven es virgen pero presenta siete rasguños en la membrana de su doncellez.”
Manifestó San Pedro:
-”Si la tiene íntegra eso significa que ha conservado la virginidad. Puede entrar.”
Se volvió hacia la joven y le pidió:
-”Dime cómo te llamas, para registrarte.”
Respondió la muchacha:
-”Blanca Nieves.”
-
La creación según la informática...
Al principio Dios creó el bit y el byte, y de ellos creó el registro.
Y hubo dos bytes en un registro, y nada más existía.
Y Dios separó el uno del cero, y vio que esto era bueno.
Y Dios dijo: Hágase el dato.
Y así sucedió.
Y Dios dijo: Que los datos vayan a su correspondiente lugar.
Y creó los disquetes, discos duros y los CDs.
Y dijo Dios: Háganse los ordenadores, así habrá lugar para poner los disquetes, discos duros y CDs.
Así Dios creó los ordenadores y los llamó hardware.
Y no había software aún.
Pero Dios creó programas, pequeños y grandes...
Y les dijo: Vayan y multiplíquense por sí mismos y llenen toda la memoria.
Y dijo Dios: Crearé al programador.
Y el programador hará nuevos programas y gobernará sobre los ordenadores, programas y datos.
Y Dios creó al programador y lo puso en el centro de datos.
Y Dios le mostró al programador el árbol de directorios y le dijo: Puedes usarlo todo, pero NO USES Windows.
Y Dios dijo: No es bueno para el programador estar solo.
Tomó un hueso del cuerpo del programador y creó una criatura que buscaría al programador, lo admiraría y amaría las cosas que hiciera.
Y Dios llamó a la criatura el usuario.
Y el programador y el usuario fueron dejados bajo el DOS desnudo.
Y fue bueno.
Pero Bill fue más listo que todas las otras criaturas de Dios.
Y Bill le dijo al usuario: -”¿Realmente Dios te dijo que no ejecutaras ningún programa?”
Y respondió el usuario: -”Dios nos dijo que podíamos usar cualquier programa y cualquier dato, pero nos dijo que no ejecutáramos Windows o moriríamos.”
Y Bill dijo al usuario: -”¿Cómo puedes hablar sobre algo que no has probado? En el momento en que ejecutes Windows serás como Dios. Podrás crear cualquier cosa que desees con un simple clic del ratón.”
Y el usuario vio que los frutos del Windows eran buenos y fáciles de usar.
Así que el usuario instaló Windows en su ordenador y le dijo al programador que era bueno.
Y el programador empezó a buscar nuevos drivers.
Y Dios le preguntó: -”¿Qué buscas?”
Y el Programador respondió: -”Busco nuevos drivers porque no puedo hallarlos en el DOS.”
Y Dios dijo: -”¿Quién te dijo que necesitabas drivers? ¿Ejecutaste Windows?”
Y el programador dijo: -”¡Fue Bill quien nos lo dijo!”
Y Dios dijo a Bill: -”Por lo que hiciste serás odiado por todas las criaturas, y el usuario estará siempre descontento contigo.”
Y Dios dijo al usuario: -”Por lo que hiciste Windows te decepcionará y se comerá todos tus recursos y siempre confiarás en la ayuda del programador.”
Y Dios dijo al programador: -”Porque oíste al usuario nunca serás feliz. Todos tus programas tendrán errores y tendrás que arreglarlos hasta el fin de los tiempos.”
Y Dios los echó del centro de datos y cerró la puerta y la aseguró con una clave.
-
El hombre es estúpido por naturaleza...
Así es amigos, el hombre y por qué no también la mujer, son estúpidos por naturaleza.
Y lo demuestran los datos, por ejemplo, según la última estadística publicada de moral, aprensiones y otros problemas socioculturales de la revista "Hola", el miedo número uno de la humanidad, es el de hablar en público.
¡Me parece increíble que la muerte ocupe el segundo lugar!
Y digo increíble, porque esto me lleva a la siguiente reflexión:
En un entierro, el hombre promedio prefiere estar dentro de la caja de pino, que citando unas palabras a los parientes... que si los deseos se cumpliesen con tan solo pensarlos, más que a un entierro, asistiríamos a un suicidio colectivo.
Y mira que para mí más aterrador es lo de tirarse en paracaídas, desde un avión que está volando a 2000 metros de altura y a una velocidad de más de 300 Kilómetros por hora.
En serio es aterrador, que cuando estés cayendo, te surja la vil pregunta: ¿cuál es la función del casco?
Porque a ver, uno se lo pone como medio de protección ¿no?.
Quiero decir, que el casco, en el hipotético caso que te metas una yoya a 2000 metros de altura y a una velocidad de 9,8 m/s² te va a amparar de todo peligro.
Si es que hay muchas maneras de demostrar que a lo largo de la historia el hombre ha sido "poco listo", pero la del casco es la mejor.
Me lo imagino.
El hombre, como ser racional que es, resolviendo el problema...
¿Qué solución podríamos dar a todas esas actividades en las que el cráneo sufre de múltiples dolencias, fisuras y desgarros?
Y el hombre mostró su racionalidad.
En lugar de evitar esas situaciones, tiene que inventar unos sombreritos de plástico y colorines, para seguir rompiéndonos la cabeza.
Pero no satisfechos con el invento, tenemos que aplicar una ley que obligue a usar el casco.
O sea: ¡es obligatorio proteger un cerebro que funciona tan mal que ni siquiera intenta evitar que el cráneo en el que reside se rompa!
Pero amigos, esto no acaba aquí.
No se crean que el hombre es imbécil, solo en su aspecto colectivo no, el hombre va más allá, también es imbécil en su aspecto más individual.
Todos nos creemos más inteligentes que los delincuentes.
Ya saben, cada vez que pensamos: -”Me voy a meter en el mar, entonces escondo la cartera en las zapatillas para que no me la roben...”
Ok.
Mira, que tu cartera ya no va a estar cuando vuelvas de hacerte esos larguitos delante de las minas en bikini, es un hecho, pero al menos no seas tan orgulloso y digas:
-”Se me habrá caído dentro del mar...”
¿En que parte de la tanga la llevabas, pillín?
Ahora, en cuestión de orgullo, dentro de la humanidad hay una categoría especial.
Adulto, comprendido entre 25 y 40 años, con trauma psico-infantil por hincharse a ver de pequeño películas de Superman.
¿Acaso nunca vieron a un tipo llevando un colchón en el techo del coche?
Va por la autopista a 140 km. por hora con esa cosa monstruosa y tiene la mano fuera de la ventanilla, sosteniendo el colchón.
No importa lo que lleve ahí arriba, siempre está “ayudando” con el brazo.
Esa es una muestra clara del pensamiento “superhéroe masculino”: el infradotado está convencido de que, si el viento intenta llevarse ese inmenso objeto rectangular a 140 kilómetros por hora, él puede estar tranquilo porque “lo tiene controlado”.
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