Fin de semana: Viernes 1° a Domingo 3 de
Febrero de 2.019
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el humor negro y la inteligencia, chistes breves, tontuelos, cosas recopiladas de redes sociales, más leyes irrefutables, sutilezas y unos textos de humor muy interesantes. Esperamos que los disfruten y que tengan un buen fin de semana.
Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Las personas que disfrutan el humor negro son más inteligentes
De acuerdo con un estudio publicado por la Universidad de Sapienza, Roma, las personas que tiene humor negro tienden a ser más inteligentes que el resto de las personas.
En el estudio participaron 156 voluntarios, se les sometió a pruebas de inteligencia y se les mostraron chistes con humor negro.
El resultado fue que a las personas que les agradaron los chistes tuvieron mejores resultados en las pruebas de inteligencia.
La misma investigación señala que las personas con este tipo de humor tienden ser menos agresivas.
El humor negro regularmente se burla de tragedias, estereotipos, política, por eso , no es algo fácil de comprender, incluso, algunas personas lo consideran ‘falta de educación’, sin embargo no es así, es un libre albedrío en el cual, cada quien decide de que reírse u opinar, se le llama inteligencia verbal.
Algunos expertos, señalan que las personas que tienen humor negro también son más inteligentes porque son cultas y han tenido la oportunidad de tener educación de alto nivel, por eso, desarrollan mejor ese tipo de humor que el resto de las personas.
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Humor desde las redes sociales...
1.
En un organismo de asistencia a las víctimas de delitos y
violencia familiar, pusieron este cartel:Programa de violencia familiar.
Atención las 24 horas.
Golpee y será atendido.
(Gracias Alejandro !!!)
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2.
La Iglesia Católica informa, que a partir de los 65 años, queda eliminado lo de fornicar como pecado.
Y lo coloca como milagro.
(Gracias Patricia !!!)
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3.
Está haciendo tanto, pero tanto calor, que las gallinas comen maíz y cagan pochoclos...
(Gracias Marcelo !!!)
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4.
Ella le dice al jóven, quién se sienta preocupado al borde de la cama:
-”Amor... Un pene pequeño no es tanto problema...”
-”Lo sé, mi amor... Pero preferiría que no tuvieras ninguno...”
(Gracias Iche !!!)
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Especialistas...
Un día empezó a sufrir dolores de cabeza, ligeros al principio, pero que fueron aumentando hasta llegar a ser insoportables.
Cuando su trabajo y su vida empezaron a ser afectados por este problema, Juan se decidió ir al médico.
El especialista lo examinó, realizó radiografías, muestras de sangre, de heces, de orina, y por fin le dijo:
-”Le tengo una noticia buena y una mala. La buena es que puedo curarle sus dolores de cabeza. La mala es que para hacerlo tendré que castrarlo. Usted sufre una rara situación en la que sus testículos oprimen la base de su columna vertebral, y eso le causa dolores de cabeza. La única manera de remediarlo es extirpar sus testículos.”
Juan quedó deprimido, pero sus jaquecas empeoraban y desesperado decidió someterse a la operación.
En efecto, fue castrado.
Al salir del hospital, el dolor de cabeza había desaparecido por completo, pero se sentía abatido y desanimado, como si le faltara una parte de sí mismo (obviamente).
-”Lo que necesito es un traje nuevo...”, - se dijo.
Así que entró en la tienda y pidió un traje.
El vendedor lo observó por un momento y dijo:
-”Muy bien, talla 44.”
-”¡Exacto! ¿Cómo lo supo?”
-”Es mi trabajo...”, -repuso el vendedor.
Juan se probó el traje, que le quedó perfectamente.
Mientras se observaba en el espejo, el vendedor le dijo:
-”¿Qué le parece una camisa nueva?”
Juan respondió:
-”Pues, ¿por qué no?”
-”Veamos, ha de ser un 34 de mangas y dieciséis de cuello.”
-”¿Cómo lo supo?”
-”Es mi trabajo...”, -repitió el vendedor.
Juan se puso la camisa y mientras se veía en el espejo, el vendedor le dijo:
-”¿Unos zapatos nuevos?”
-”Por supuesto”, -dijo.
El vendedor echó un vistazo a los pies de Juan.
-”Un once.”
-”¡Exacto! ¿Cómo lo supo?”
-”Es mi trabajo...”, -respondió el vendedor.
Mientras Juan admiraba sus zapatos nuevos, el vendedor le preguntó:
-”¿Qué le parece si se lleva también unos calzoncillos nuevos?”
Juan por un segundo pensó en la operación que acababa de sufrir, y dijo:
-”¡Buena idea!”
-”Debe ser calzoncillo de talla 38.”, -dijo el vendedor.
Juan se rió:
-”No, se equivoca. He usado talla 34 desde los dieciocho años.”
El vendedor negó con la cabeza:
-”No es posible que use la 34; el calzoncillo estaría demasiado apretado, le presionaría los huevos contra la base de la columna y tendría todo el día un tremendo dolor de cabeza.”
(Gracias Alejandro !!!)
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Leopoldito...
-”De ninguna manera, eso es de putos...”
Leopoldito creció, y quiso ser diseñador de modas.
Los padres le dijeron:
-”¡No! Eso es de putos...”
Creció un poco más y quiso ser cocinero, y los padres le dijeron:
-”No, eso es de putos.”
Leopoldito creció, y creció.
Hoy es puto, y no sabe hacer nada...
(Gracias Patricia !!!)
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Sutilezas...
Las lenguas vespertinas (así dice doña Panoplia de Altopedo por decir “viperinas”) afirman que en el Cielo hay solamente un abogado.
Es San Ivo, de quien se dijo en la Edad Media: “Advocatus et non latro, res miranda populo”.
Es abogado y no es ladrón, lo cual admira al pueblo.
Desde luego esa frase entraña una generalización injusta.
En la profesión del Derecho, como en todas, hay gente honesta y otra a la que ni siquiera le puedes decir dónde está el baño, porque el jabón se pierde.
Advierto, sin embargo, que me estoy apartando del relato, y ni siquiera lo he comenzado todavía.
Sucedió que el buen San Pedro les informó a Adán y Eva:
-”Me asesoré con Ivo, y él estudió el asunto concienzudamente. Su conclusión es que no pueden ustedes cobrar regalías por el acto que inventaron después de que el Señor los echó del Paraíso.”
2.
Don Chinguetas, libidinoso caballero, logró al fin que Famulina, la linda criadita de la casa, accediera a recibirlo en su cama aquella noche.
En la oscuridad el rijoso señor aguardó a que su esposa, doña Macalota, estuviera roncando ya en todos los tonos de la escala, y luego se deslizó con paso tácitos hacia el cuarto de la apetecible mucama.
Ella le abrió la puerta y le espetó una pregunta inusitada:
-”¿Tiene usted herpes?”
Sorprendido por tan insólita cuestión replicó don Chinguetas:
-”¡Claro que no!”
La chica, entonces, lo admitió en su lecho.
Consumada la deleitosa acción que ahí lo había llevado el salaz empleador le preguntó a la chica:
-”¿Por qué me preguntaste si tengo herpes?”
Respondió ella:
-”Porque a mí me pegaron eso hace unos días, y no quería que usté me lo fuera a pegar otra vez...”
3.
Doña Macalota llegó a su casa y encontró a don Chinguetas, su marido en la cama con una guapa chica.
Antes de que la señora pudiera decir palabra don Chinguetas se adelantó a explicar la situación.
-”Esta pobre muchacha”, -relató, -”vino a pedirme algo de comida. Le ofrecí de cenar. Traía unos zapatos tan gastados que le regalé unos tuyos que ya no usas. Su suéter estaba tan raído que le di uno que tampoco usas desde hace varios años. Su pantalón lo traía ya lleno de parches, y le entregué uno que has dejado de usar. Ya iba saliendo de la casa, pero se devolvió y me preguntó: ‘Señor: ¿de casualidad no hay algo más que su esposa ya no quiere usar?’...”
4.
-”¿Cuánto cobras?”
Esa pregunta le hizo un hombre joven a la madura daifa que en una esquina ofrecía sus servicios a los que pasaban.
Respondió la mujer:
-”Cobro mil pesos por lo acostumbrado, y mil 500 si quieres las tres cosas. ¿Vamos?”
-”No, gracias”, -declinó el sujeto, -”Sólo quería saber cuánto me voy a ahorrar si aplico el método de hágalo usted mismo.”
(Nota de la redacción. Nuestro estimado colaborador omitió decir cuáles son esas tres cosas que la sexoservidora ofrecía a su clientela).
5.
Después de visitar al médico don Algón le comentó a su esposa:
-”El doctor me recomienda hacer más ejercicio.”
Inquirió la señora:
-”¿Y lo harás?”
-”Sí.”, -aseguró el ejecutivo, -”En vez de ver golf en la tele ahora veré tenis...”
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Tonto y retonto...
Un hombre pasa por la calle y un mendigo le dice:
-”Una limosna para este pobre que ha perdido a su mujer y a sus seis hijos ahogados.”
-”Oiga, la semana pasada me dijo que habían muerto en un incendio.”
-”Es que usted no sabe cómo son los bomberos apagando incendios...”
2.
Dos hombres hablan en una celda de la prisión:
-”Oye, ¿tú por qué estás aquí?”
-”Yo... por ser imitador”
-”¿En un teatro?”
-”No, en mi casa.”
-”¿Y qué imitabas?”
-”Billetes de cien euros.”
3.
Le preguntan a un tipo por la calle:
-”¿Qué opina usted de la soledad?”
-”Pues a mí no me gusta hablar de nadie, pero la parcela y el tractor que se ha comprado su marido, nadie se explica aquí de dónde lo han sacado.”
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Más leyes de la vida...
1.- La anilla de una lata de cerveza sólo se romperá si era la última en la heladera.
2.- La cantidad de cerveza utilizable que quedará dentro de la lata es inversamente proporcional a la agitación a la que se vea sometida al abrirla con un destornillador.
- Ley de Isra para reuniones de amigos:
Si algo ha de suceder que desvíe la atención de todos, sucederá cuando tú estés contando tu mejor chiste.
- Ley de Isra para apariciones televisivas:
La probabilidad de aparecer en televisión y hacer el ridículo es directamente proporcional a los amigos que sabían que ibas a salir en la tele.
Corolario:
Si quieres que algo te salga bien, no se lo digas a nadie.
- Ley de Isra para alimentos:
Te darás cuenta de que un alimento estaba caducado cuando haga dos horas que lo has digerido.
- Ley de Isra para relojes:
Un reloj es sumergible hasta que es sumergido.
- Ley de Isra para madrugadas de juerga:
Las probabilidades de que una puerta chirríe son directamente proporcionales a lo tarde que llegues a casa.
- Ley del Lalo:
Por muy honrado que seas, el día que hagas trampas se las harás a un tramposo.
- Observación de Fergury-Oldmon sobre la alergia:
Las alergias solamente se presentarán cuando tu jefe, tu cliente o cualquier persona atractiva del sexo contrario que acabas de conocer esté a la distancia suficiente para recibir en su faz los resultados de tu estornudo.
- Ley Lassmann:
Es mejor estar sano y rico que no pobre y enfermo.
- Experimento de Murchoisne (1ªLey):
Si estás intentando clavar en la pared una chincheta y ésta se te cae al suelo, no pierdas el tiempo agachándote a buscarla, porque no estará.
Simplemente descálzate un pie y pisa al azar cualquier punto de la habitación, no importa lo grande que ésta sea.
La chincheta estará allí.
- 2ª Ley de Murchoisne:
Cuando una caja de chinchetas cae al suelo, la última que recojas es siempre la penúltima. (Veasé 1ª Ley de Murchoisne)
- Ley de la inoportunidad de los gases de Laverne:
Cuanto mayor es la intención de hacer una cagada silenciosa (paredes delgadas, novias o amistades al otro lado de la puerta, etc.) mayor también será la salida incontrolada de sonidos de todas clases, sea cual fuere el cuidado que se ponga en ello.
- Observación de Launegayer:
Es más fácil hacer preguntas estúpidas que corregir errores estúpidos.
- Ley de Jacob:
Errar es humano.
Echarle la culpa a otro es más humano todavía.
- Ley del tiempo:
La duración de un minuto depende del lado de la puerta del cuarto de baño en que te encuentres.
- Ley de la edición de Jones:
Algunos errores pasarán siempre desapercibidos hasta que se publique el libro.
- Corolario de Bloch:
La primera página por la que el autor abra el libro recién publicado será aquella que contenga el peor error.
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-
Sobre los juegos y juguetes de antes y los de ahora... (Por Manu Cerviño)
Con esto me
refiero a los cambios que se dieron desde mediados del siglo XX hasta
la actualidad en lo que respecta a los juegos y principalmente a los
juguetes, considerando el desarrollo tecnológico entre otros.
Existe la idea de
que los juguetes de antes estimulaban en mayor medida la creatividad
y yo sospecho que no es así, al menos no en todos los casos.
A ver.
En primea
instancia es recomendable intentar recordar con la máxima cantidad
de detalle posible como jugábamos en la infancia.
Yo recuerdo que
había diferentes clases de jugadores, desde los peores que con una
mano movían sistemáticamente un autito hacia adelante y hacia
atrás, hasta los más astutos jugadores que pasaban días enteros
construyendo pistas, nombrando a los conductores de dichos autos,
emulando sonidos de motores con la boca, generando colisiones
extraordinarias que no interrumpían la carrera y cientos de
situaciones más.
Sin embargo del
mismo modo que había grandes guionistas de historias, con quienes
tuve el inmenso placer de jugar a los autitos, también había niños
que siquiera querían moverse del lugar para desplazar su auto y
tampoco se tomaban el trabajo de hacer el sonido que merece una
frenada abrupta.
A partir de esto,
caigo en la cuenta de que había mejores y peores jugadores de
autitos y que la creatividad no nos era pertinente a todos y pongo en
tela de juicio cual es el desarrollo creativo de alguien que mueve
incontables veces un autito hacia adelante y hacia atrás.
Aprovecho el
espacio para confesarme; yo he jugado a las muñecas con mis primas,
y si bien yo era el titiritero de un muñeco, aun así, este juego
entraría dentro de lo que llamamos jugar a las muñecas por que la
proporción de mujeres, con sus respectivas muñecas, era
significativamente mayor y las situaciones planteadas eran sumamente
femeninas, de otra manera John Rambo jamás hubiese tenido como
misión hacer dormir al bebé, preparar la comidita y pasear con su
esposa en la plaza, y por más Barbie que fuese ésta, Rambo jamás
se mostraría en público haciendo cosas semejantes.
Esta confesión
me da pié para recordar que entre las niñas también había
distintas categorías de jugadoras, que iban desde las que peinaban
hasta la calvicie a sus muñecas, aun a sabiendas que luego del
peinado mil veintiocho ésta luce como quien padece tricotilomanía,
hasta las que hacían vivir historias de amor increíbles a sus
muñecas, que afrontaban desencuentros amorosos, reponiéndose
inmediatamente y luego de eso se enamoraban de un sanguinario y
musculoso soldado que a pesar de su oficio y condición no tenía
problemas de preparar la comida, hacer dormir al bebé y pasear por
la plaza.
En oposición a
esto, hoy los niños juegan carreras en consolas de videojuegos con
guiones que van desde pésimos y parecen estar compuestos por el que
ayer movía hacia adelante y hacia atrás un autito, hasta muy
buenos, que evidentemente son desarrollados por gentes más
perfeccionistas.
No son pocos los
que consideran que los juegos de antes no eran violentos.
Esto es un error,
no podíamos ver a los soldaditos de plomo disparar y esparcir sangre
enemiga, como si se ve hoy en los videojuegos, pero estos muñequitos
representaban profesionales de la guerra al fin de cuentas y cuando
jugábamos con ellos, nos imaginábamos muchas de las cosas que
muestran los juegos de hoy, en definitiva, podríamos decir que los
juegos de antes no eran tan explícitos.
Recuerdo una
ocasión en la que mi amigo Maximiliano y yo jugábamos a los
soldaditos en el patio de mi casa.
Luego de
dividirnos la misma cantidad de tropas comenzamos el combate, que
ciertamente fue complicado y lejos de respetar los convenios de
Ginebra, la situación llegó a tal punto que cuando solo nos
quedamos con un sobreviviente cada uno, lo persuadí para que estalle
una mina terrestre y el juego termine en empate con pérdidas totales
en ambos bandos.
Él aceptó y
luego del desenlace en el que parecíamos compartir el pesar de la
derrota, yo saqué un soldadito que había escondido debajo de una
piedra y dije: Gané, vos no mataste a éste que estuvo escondido y a
salvo durante toda la batalla.
A los ojos de mi
madre que nos miraba de vez en cuando desde la cocina, ésta fue una
jornada de sanos juegos infantiles, pero en nuestras mentes resonaba
la tragedia de la guerra y la traición.
Éste fue un
triunfo sin sabor a victoria y aun espero que la vida me dé la
oportunidad de volver a jugar a los soldaditos con mi amigo
Maximiliano para cambiar el desenlace de esta contienda o al menos
para contarle que el sobreviviente se sintió cobarde y fue infeliz
desde ese momento.
Alguna vez he
escuchado el siguiente planteo:
-”Cuando yo era
niño se jugaba con palitos y tierra ¡Esos eran juguetes mejores que
todos los de hoy, que son pura tecnología!”
Este postulado
evidencia dos aspectos: el primero es que el bueno es el que usa el
palo y no el palo.
No podemos
considerar mejor a un juguete solo por ser rudimentario, ni podemos
negar el genio de alguien que es capaz de crear grandes aventuras
solamente con palitos y tierra, pero insisto, esto no es propio de
todos los niños, y el otro aspecto a considerar es que la ausencia
de complejidades no evidencia superioridad, ni estimula
necesariamente la creatividad; un palo no estimula la creatividad más
que una consola de videojuegos solo por ser simple.
Un libro con sus
páginas en blanco no estimula más la creatividad que Hamlet.
Usted podría
decirme, el punto es que en los videojuegos está todo dicho y en un
libro de Shakespeare también, mientras que uno debe convertir con su
imaginación un palito en una vara mágica con poderes
extraordinarios y del mismo modo, un libro con sus páginas en blanco
nos obliga a inventar nuestra propia historia.
Sin embargo debo
decir, que los creativos ven mucho más allá de la historia que se
les muestra en el videojuego, de hecho suelen completar las
deficiencias del guión con ideas propias y parecen ver cosas que no
están y ni hablar de los creativos que leen Shakespeare, que
ocasionalmente al terminar la lectura salen disparados a buscar
libros con hojas en blanco y se disponen a escribir, y al menos no
cometen la torpeza de creer que son los primeros en hacer una
historia sobre un tío traicionero y un fantasma que solicita que se
haga justicia por su muerte.
Por
último, en defensa de los juegos de ahora, he notado que son más
unisex y se permiten niños en juegos que eran vistos como exclusivos
de niñas y también a viceversa, algo que resulta sumamente positivo
considerando que cuando yo era niño, el juego unisex por excelencia
era el doctor y en otra terrible confesión, debo decir que, tal vez
por tímido, tal vez por azar o capricho del destino, jamás lo
jugué.Volver arriba
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