Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Risa y mapa cerebral
Estudios ubican la zona del cerebro para la risa.
Vinod Goel, de la Universidad de Alberdeen, en Estados Unidos, y Ray Dolan, del Instituto de NeurologiÌa de Londres, publicaron en Nature Neuroscience una investigación sobre este rincón cerebral: se trata del córtex prefrontal medial, detrás de nuestra frente.
Los científicos comprobaron, por medio de resonancia magnética, qué sucedía en el cerebro de 14 voluntarios a quienes se intentó hacer reír contándoles 60 chistes de dos clases: unos basados en palabras de “doble sentido” y otros literales: la información se procesaba por distintos caminos neuronales, pero confluía en el córtex prefrontal medial.
Los investigadores registraron imágenes de los cambios en la oxigenación sanguínea que, cuando hay risas, acompañan la actividad mental.
Las neuronas reaccionaban con mayor intensidad cuanto más gracia les hacía el chiste, el cual primero se “entiende”, o sea, se procesa a un nivel cognitivo.
Cuando esa señal llega al córtex, arriba también la respuesta de placer emocional, el humor, la risa.
Uno de los datos cruciales es que en esta zona del cerebro viven sus más sofisticadas funciones, las que nos vuelven humanos.
La risa está conectada con el hemisferio derecho, responsable de la creatividad, la intuición, el arte y el juego.
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Cosas del Feis...
No soporto ver la casa sucia...
Ahora mismo me levanto y apago la luz.
2.
¿Quién se siente identificado?:
-"Alcanzame el eso que dejé allá adentro de aquello..."
-"¿El qué?"
-"¡Madre mía, Paco, pareces tonto...!"
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Presentación...
Se da cuenta de que se dirige hacia su asiento y... ¡bingo!, se acomoda justo a su lado.
-"Hola, ¿viaje de negocios o de vacaciones?"
Ella lo mira y le responde de manera encantadora:
-"De trabajo. Voy a la Convención Anual de Ninfómanas en los Estados Unidos."
El tipo traga saliva.
Está junto a una de las mujeres más hermosas que ha visto en su vida y... ¡Va a una convención de ninfómanas!
Luchando por mantener una actitud correcta, le pregunta de forma calmada:
-"¿Y qué hace usted exactamente en esa convención?"
-"Soy conferenciante. Hablo desde mi experiencia, para desmitificar muchos mitos sobre la sexualidad."
-"¿De veras?", -sonríe, -"¿Y qué mitos son esos?"
-"Bueno, uno muy popular es que los afroamericanos son los hombres mejor dotados físicamente, cuando en realidad son los indios "navajos" los que poseen esta cualidad. Otro mito muy popular es que los franceses son los mejores amantes, cuando en realidad son los de ascendencia griega. Y también hemos comprobado que en cuanto a potencia, los mejores amantes son los residentes en la provincia de Córdoba..."
De pronto la mujer se incomoda y se sonroja.
Y le dice:
-"Perdón, en realidad no debería estar hablando de todo esto con usted, cuando ni siquiera sé su nombre."
-"Pluma blanca", -le responde, -"Pluma Blanca Papadopoulos, pero todos en Córdoba me conocen como 'el Negro care'tigre'..."
(Gracias Iche !!!)
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Razones...
-"¡Te quitás la minifalda o no vas!"
-"¿Por qué, mamá?"
-"Porque es muy corta..."
-"¿Y qué?"
-"¡Que se te ven los huevos, Miguel!"
(Gracias Marcelo !!!)
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Tonto y retonto...
Va un hombre al dentista y le dice:
-"Lo siento señor, pero va a tener que dejar el cigarro."
-"Por favor doctor, ¡quíteme lo que quiera, pero el cigarro no!"
-"Pues déjelo un momento en el cenicero, si no no voy a poder verle las muelas..."
2.
-"Disculpe, ¿su caballo fuma?"
-"¡No, hombre!"
-"¡Ah!, Entonces se le está incendiando el establo..."
3.
Un borracho esta bebiendo copa tras copa, viene un amigo y le dice:
-"¿No sabes que el alcohol mata a un millón de americanos cada año?"
Entonces le contesta el borracho:
-"¿Y qué? Tu ya sabes que yo soy español."
4.
Estaba un señor muy borracho en la calle, en eso se le acerca un policía y le dice:
-"Disculpe, ¿Cómo se llama?"
A lo que el borracho responde:
-"No le puedo responder eso oficial"
-"¿Por qué?"
-"Es que soy un alcohólico anónimo."
5.
Está un tipo hablando con su amigo y le dice:
-"Ya di el primer paso para mi divorcio."
-"No me digas... ¿Y que hiciste?"
-"¡Me casé!"
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Ocurrencias...
- Los japoneses no miran, sospechan.
- ¿Cuál es el animal que después de muerto da muchas vueltas? El pollo asado.
- Las tortugas viven alrededor de 450... metros.
- A los ahorcados se les hace un nudo en la garganta.
- Cuando un medico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto.
- El medico general es el que sabe que su paciente morirá. El médico especialista es el que sabe de qué.
- Los libros de medicina no deberían tener apéndice.
- Los psiquiatras están cobrando precios de locura.
- La música japonesa es una tortura china.
- En los aviones el tiempo se pasa volando.
- El eco siempre dice la última palabra.
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El chiste... (Por Luis Pescetti)
-"¿Me permite que le cuente un chiste?"
-"Sí, claro."
-"Verá, se lo diré tal como me lo refirieron, aunque no me quedó claro por qué la persona se rió en un momento dado."
-"De acuerdo."
-"Esta persona me contó que venía alguien..."
-"¿Alguien que él hubiera visto?"
-"No, al parecer es una historia inventada."
-"Entiendo."
-"Sí, bien. Venía alguien por una gran avenida, conduciendo en sentido opuesto..."
-"Un peligro."
-"Fue lo que comenté, pero él me pidió que esperara hasta el final."
-"Curioso."
-"Bien, este conductor imprudente enciende la radio de su automóvil y oye que un locutor, sumamente exaltado..."
-"Alterado."
-"...Exacto, alerta sobre que, precisamente en esa avenida, venía un coche a contramano, entonces el conductor exclama uno no son miles, y ahí la persona que me contó el chiste se rió mucho hasta que vio que lo miraba con sorpresa."
-"Ajá."
-"A lo cual comenzó a alegar que yo no había entendido el chiste."
-"Una tontería, por supuesto."
-"Es lo que sostuve, el relato era muy simple."
-"¿Y qué le dijo, entonces?"
-"Que yo no había entendido la gracia."
-"¿La gracia?"
-"Sí, la parte graciosa del chiste."
-"¿Cuál era?"
-"Supongo que ésa en la que se rió."
-"¿Podría repetirla?"
-"Cómo no... Uno no, son miles... Y ahí se rió."
-"Ajá."
-"Sí."
-"Pues, a decir verdad, yo tampoco le encuentro la gracia."
-"¿Verdad que no?"
-"¿Está seguro de que era esa cantidad, así, miles?"
-"Caramba."
-"¿No recuerda si le dijo uno no, son cuatrocientos cincuenta y nueve... o alguna otra cifra?"
-"Podemos confirmarlo, tengo su tarjeta. ¿Me permite que haga una llamada?"
-"Sí, claro..."
(espera)
(disca, espera, atienden)
-"Buenas noches, mire, soy el señor Moc, la persona a la que esta tarde usted le contó un chiste y acá, con mi amigo el señor Poc, tenemos una duda... Ah, entiendo... Estaba durmiendo... Mire, en realidad es una pregunta muy simple, no necesita despertarse del todo. ¿Cuántos eran los que iban en contramano?... ¡Oh!"
-"¿Qué pasó?"
(cuelga)
-"Cortó la comunicación. ¿Lo habrá molestado la llamada?"
-"O la pregunta."
-"¿Le parece?"
-"No estaba seguro de la respuesta y eso lo puso violento, lo cual es una manera cobarde y poco social de pretender ocultar la ignorancia."
-"Sin embargo esta tarde se mostró muy seguro del final, me lo repitió varias veces."
-"Entonces vuelva a llamarle y dígale que no se trata de que lo estemos examinando, sino sólo de confirmar nuestro dato."
-"Buena idea, disculpe un momento."
-"Sí, claro..."
(espera)
(disca, espera, atienden)
-"Buenas noches, soy el señor Moc, quien le acaba de hablar hace un momento... Ah, me recuerda; mire, decíamos con mi amigo que no debe sentir que dudamos de la cifra... ¡Oh!"
-"¿Nuevamente?"
-"Sí, cortó, y luego de unas expresiones poco corteses."
-"No tiene idea y teme haber sido descubierto en una mentira."
-"Pero era tan sólo un chiste, no lo voy a denunciar."
-"Quizás eso es lo que tema."
-"Tal vez está en su casa, nervioso, sin poder dormir."
-"Moc, ¿no me dijo, usted, que estaba durmiendo?"
-"Tal vez recurrió a algún barbitúrico para poder conciliar el sueño."
-"¡Esas cosas pueden ser dañinas! ¡Llamémoslo inmediatamente!"
-"Sugiero que le hable usted."
(disca, espera, atienden)
-"¡Deténgase! ¡No tome esas pastillas! ¡Puede poner en peligro su vida y acá mi amigo le da su palabra de que no hará ninguna denuncia... ¡Oh!"
-"¡Cortó!"
-"Sí."
-"..."
-"..."
-"¡O se le cayó el teléfono porque ya están haciendo efecto las pastillas!"
-"En su tarjeta está la dirección, ¡vayamos a salvarlo!"
-"Llevemos herramientas por si hay que romper una puerta o una ventana."
-"¡Bien pensado! ¡No perdamos tiempo!"
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Sobre la timidez... (Por Manu Cerviño)
Dice Borges en su conferencia sobre la ceguera:
Entonces creía que la timidez era muy importante y ahora sé que la timidez es uno de los males que uno tiene que tratar de sobrellevar.
Alguna vez imaginé que nadie está más condenado a cumplir su destino que nosotros, los tímidos.
Si el destino es una saeta, los tímidos, viajamos sujetados a ella recorriendo el espacio y el tiempo, viendo en nuestro camino a hermosas mujeres a las que jamás les declararemos nuestro amor, siendo testigos de injusticias que jamás denunciaremos y considerando que la timidez es sinónimo de mesura solamente para poder sobrellevar esta condición con prudencia y resignación.
La única solución que encontré fue montar este personaje que es quien escribe, responde entrevistas y declara amor a la mujer que ama, sin embargo, aun en lo más profundo de mi ser sé que aguarda un perfecto timorato que cedió el control al extrovertido que llenó de palabrerío mis silencios, y de gesticulaciones vulgares a mi rostro que antes era gobernado por mi esquiva mirada.
El tímido es un cobarde de bajo rango, y para él solo hay una situación más difícil de enfrentar que la declaración amorosa y es la de la ruptura con una pareja.
Recuerdo la temblorosa entonación con la que le dije una vez a mi ex novia:
-"¿Qué te parece si nos dejamos?"
A lo que ella respondió:
-"No."
Y yo dije:
-"Estoy de acuerdo."
Y así fue como cinco años más tarde logramos terminar con esa tóxica relación cuando ella me dijo:
-"No te aguanto más, me voy con otro, imbécil."
A lo que yo respondí:
-"Estoy de acuerdo."
Ni hablar de los exámenes orales, en los que casi no podía pronunciar palabras y algunos maliciosos profesores me obligaban a dirigir mi examen a todos mis compañeros que se regodeaban con mis susurros.
A veces, la situación se tornaba tan incómoda y extravagante, como aquella vez en que la profesora de historia me preguntó mil cuatrocientos noventa y dos veces cuando había llegado Colón a América y yo no lo sabía, así que dije:
-"No sé."
Pero ella insistió:
-"Usted si lo sabe."
Y yo que siendo un tímido nivel diez jamás osaría contradecirla en público, le dije:
-"Si, lo sé."
Entonces ella replicó:
-"Y entonces ¿Cuándo llegó Colón a América?"
A lo que yo respondí:
-"No lo sé."
Entonces ella con un intimidante tono dijo:
-"¡Usted si lo sabe!"
Y yo le respondí:
-"Estoy de acuerdo, si lo sé."
Pero lamentablemente no lo sabía y entonces ella pronunció un montón de apelativos que lejos de definir mi timidez, tampoco eran dignos de tan instruida maestra.
Afortunadamente, casi siempre los tímidos cumplen con su destino anónimo y desapercibido, porque de ser presidente un tímido, sus discursos se limitarían al encogimiento de hombros.
De ser cura jamás se atrevería a preguntarles a los novios si aceptan casarse.
Yo creo que mi psicoanalista era tímida porque mientras yo hablaba, ella solo hacía gestos y jamás pronunció una sola palabra, (es más, como en las primeras sesiones ninguno de los dos pronunciamos palabra alguna, llegué a pensar que yo también era psicoanalista) sin embargo su sabiduría gestual me permitió entender que yo debía darle paso al decidido que hoy escribe esto, mientras que yo, el tímido original sigo escondido en las profundidades de mi ser en absoluto silencio.
Quienes saben de lengua y literatura hubiesen agradecido que jamás escribiese nada, y es lamentable, querido lector, que le advierta de esto justo al final del texto, pero la verdad es que los hombres decididos nos lanzamos al mundo sin advertirle nada a nadie.
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