Holaaa
samigooosss !!!
Esta
semana tenemos una nuevo artículo sobre los límites del humor,
chistes divertidos, tontuelos, una increíble carta de un
asegurado y unos textos de humor muy interesantes. Y en estas
fechas tan especiales queremos desearles a todos una Feliz
Navidad, en compañia de sus seres queridos y que tengan
también una muy buena semana.
Esteban Nicolini
-
El humor es algo serio...
Ni puta gracia (sobre los límites del humor y su contexto) (Por
Darío Adanti)
Me piden una reflexión sobre el humor, ahora que el caso Zapata
es tema de debate en los medios.
Pero yo no voy a hablar del caso Zapata, voy a hablar del
humor.
El suyo es uno más de tantos casos paradójicos relacionados con
el humor que es, paradójicamente, un juego de paradojas.
¿Tiene límites el humor?
Me preguntan, y respondo:
-"Sí, los tiene, aunque debería no tenerlos".
Lo he dicho a menudo: el humor es un género de ficción y la
ficción debería ser, para nosotros, mortales, ese lugar sin
límites.
He reflexionado en un cómic que publiqué en el especial de
verano de Mongolia del 2013 sobre el humor negro: ¿acaso tiene
límites la creación de la tragedia, de la épica, de la aventura,
de la poesía?
No.
¿Por qué debe tener limites el humor, que también es ficción?
Me dirán: un chiste puede causar dolor.
Es verdad, pero es un dolor mínimo, un dolor pasajero, un dolor
casi virtual.
Sí, me responderán, pero es dolor.
Claro, es dolor, y si a alguien le ha dolido, se pide perdón y
la vida sigue con otros dolores que no son ni tan virtuales, ni
tan pasajeros, ni tan mínimos.
El humor, hecho para el placer, puede causar, también, dolor,
y, a la vez, sirve, paradójicamente, para olvidar a estos otros
dolores más notorios.
Un chiste puede ofender, me dicen.
Es cierto, pero, ¿cómo valoramos la ofensa y la sensibilidad
hacia la ofensa?
¿Cómo la medimos?
¿Cómo la cuantificamos?
Sólo podemos creer en la palabra y la sinceridad del que se
dice ofendido.
No tenemos más pruebas que esa.
¿Cómo saber si el autor del chiste pretendía dar placer o
causar dolor?
Sólo podemos creer en la palabra y en la sinceridad del que ha
hecho el chiste.
No tenemos más pruebas que esa.
Lo he dicho otras veces: el humor es como el sadomasoquismo, un
juego entre partes que aceptan jugar a ese juego.
Hay un contrato tácito entre lector y autor, espectador y
actor, ama y esclavo: ambos saben a qué se jugará y ambos pactan
los límites de su juego.
Por cierto: el sadomasoquismo también duele un poco, como el
humor.
Lo que debe tener límites es todo aquello que no es ficción:
"Por sus actos los conoceréis"...
O algo así decía uno de los protagonistas de una mis novelas de
ciencia ficción preferidas y que se llama La Biblia (VVAA).
Me dirán: pero la ficción también es un acto.
Es cierto...
Entonces puedo concluir que lo que debe tener límites no es el
humor sino el cuándo y el dónde de la representación del humor
como acto.
Es decir: lo que limita al humor es su contexto.
Ese, amigas y amigos, es su límite.
Seamos sinceros: follar es una cosa maravillosa que no sólo no
tiene nada de malo sino que, además, tiene todo de bueno.
Bien, pero, sigamos siendo sinceros: no está bonito ponerte a
follar frente al ataúd de tu abuelo en pleno velorio...
No es el acto de follar lo malo, es su contexto lo que lo
vuelve conveniente o no para los otros, que se convierten sin
quererlo en espectadores de algo que no han convenido
presenciar.
Lo mismo pasa con el humor.
Este viernes pasado presenté el magnífico libro de Amarna
Miller Manual de Psiconáutica (ed. Lapsus Calami), y en la
presentación me permití comparar a la pornografía con la sátira.
Comparé sexo y humor.
La risa y el orgasmo tienen mucho en común.
De hecho yo soy de esos que después de un buen orgasmo les
entra la risa tonta.
Algo que, por otro lado, no le contaría a mi abuela en el
velatorio de su difunto marido...
Ambos, sexo y humor, son de esos pocos juegos que nos
permitimos jugar los adultos.
Y ambos, sexo y humor, necesitan un contexto previamente
pactado que, en ambos casos, se da de forma espontánea: decido
ver, leer, seguir, escuchar, besar, mirar, asistir, tocar,
dejarme mirar, dejarme tocar, dejarme leer y un montón de otras
voluntades.
También puedes no ver, no leer, no comprar, no seguir, no
besar, no asistir, no dejarte leer ni tocar ni besar...
Resumiendo: no firmar el contrato.
Entendamos primero algo básico del humor que nos viene desde
que éramos homínidos: el humor es el territorio del aprendizaje
sin riesgo y la risa es la forma involuntaria en que demostramos
que comprendemos el juego.
Un mono se ríe y le pega una hostia a un mono más pequeño y el
mono pequeño entiende que no está en peligro su vida, que esa
hostia es un juego y que ese juego le servirá como entrenamiento
para cuando alguien le pegue esa otra hostia que no lleva risa
asociada y que ya no es juego.
Visto de fuera, cualquiera puede pensar que el mono grande le
está pegando, de verdad, al mono pequeño.
La risa de ambos es la firma del convenio.
Una curiosidad: la risa y el bostezo tienen en común que ambos
son dos actos reflejos que se contagian.
Las dos son formas de ponernos en sintonía con el resto de la
manada.
El bostezo indica que es hora de que durmamos, la risa indica
que es hora de que juguemos.
Así somos los homínidos de sociales y dependientes unos de los
otros.
Si no te ríes con nosotros, si no bostezas con nosotros,
entonces puede que pertenezcas a otra manada.
No tiene nada de malo, la variedad humana es admirable y
podemos convivir muchas y muy distintas manadas en esa gran
manada que somos los seres humanos.
Sobre el contexto: un chiste sobre el holocausto contado por
una víctima del holocausto significa una cosa, el mismo chiste
contado por un nazi, significa otra.
Sí, el señor McLuhan sigue teniendo razón: el medio es el
mensaje.
Y cuando no hay medio, el medio es uno mismo.
Es así, el principio de autoridad siempre facilita la
comprensión del chiste porque sitúa ideológicamente al humorista
de un lado u otro del chiste.
Pero no podemos trazar un Rubicón del humor con base en el
principio de autoridad porque sería como pedirle a los
escritores de aventuras que ellos mismos hayan sido previamente
aventureros.
No, el principio de autoridad, como otras fórmulas, es eso, una
fórmula práctica que puede hacer más comprensible el texto y
ponerlo de forma más rápida en contexto pero, como toda fórmula,
no debe ser tomada como dogma porque el dogma es territorio de
la fe y el humor pertenece a las tierras del descreimiento.
Además, convengamos, el pecado del nazi no es el chiste, es ser
nazi.
El chiste, en su caso, es una reafirmación cruel de su pecado
contra su propia especie, no el pecado en sí.
El problema de sacar chistes de su contexto es que dejan de ser
chistes, es como ir a buscar a unos que están follando en
privado y arrastrarlos sin su consentimiento al velatorio de tu
abuelo para luego señalarlos y acusarlos de impudicia.
Impúdico es el que ha sacado a aquel juego de contexto porque
ha matado lo que tenía de juego.
Sobre el contexto: yo no quiero que, viendo lo que pasa en la
valla de Melilla, el ministro del Interior cuente un chiste de
humor negro sobre los inmigrantes.
Pero no por el chiste en sí, sino por su contexto.
Creo que cualquier persona tiene derecho a ejercer el humor
sobre cualquier tema incluyendo chistes negros sobre
inmigrantes: lo que importa es el contexto.
Sobre el contexto: a pesar de que yo sí juzgo al ministro del
Interior por su inhumanidad con coartada numérica, no seré yo el
que lo juzgue por un chiste sobre la inmigración que haya hecho
muchos años antes de ser ministro.
Me la trae floja lo que haya hecho antes, pero me importa mucho
lo que haga como ministro.
Esa es mi reflexión sobre el humor y sus límites.
Pero no soy dueño de ninguna verdad.
Y así como el que soy hoy opina distinto del que fui ayer,
puede que mañana opine distinto de lo que opino hoy.
Como en el humor, la opinión y el tiempo también forman
curiosas paradojas.
Y como conclusión final, un chiste físico que intentaré adaptar
al lenguaje escrito:
Un loco va caminando por la calle y para a un transeúnte.
El loco levanta su mano derecha con el dedo índice extendido,
lo mueve en círculos de dentro hacia afuera y le pregunta al
transeúnte:
-"¿Sabes usted lo que es esto?"
-"No", responde el transeúnte.
Entonces el loco empieza a mover el dedo índice en sentido
inverso, es decir, de afuera hacia dentro, y dice:
-"¡Ah! Entonces me lo guardo"...
Lo mismo pasa con el humor...
Por cierto, una vez le conté este chiste a un amigo y me dijo
que no le hacía ni puta gracia.
-"Entonces me lo guardo", le dije, y tan amigos.
FIN
Nota: si ya han leído otras opiniones mías sobre el humor y
creen que aquí he repetido algunos conceptos, que sepáis que
eso, en nuestra jerga de humoristas, se llama chiste
recurrente...
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El burro...
Un día comenzaron las fiestas del pueblo, y entre las festividades se celebraban carreras diarias de burros y el pastor decidió inscribirlo en la carrera y ganó.
El pastor estaba tan contento que volvió a inscribirse en la carrera, y volvió a ganar.
Entonces el periódico local publicó un artículo que decía:
"El Culo del pastor en cabeza."
Pero el obispo, al leer el titular, se molesta y ordena que el pastor no vuelva a las carreras.
Al día siguiente el periódico publica:
"El obispo frena al Culo del pastor."
Esto fue demasiado para el obispo y ordena al pastor deshacerse del burro.
El pastor decide regalarlo a una monja de un convento cercano.
El periódico se entera y publica lo siguiente:
"Monja tiene el mejor Culo del pueblo."
El obispo se desmaya y le informa a la monja que debe deshacerse del burro.
Ella, como tiene voto de pobreza, lo vende a un precio simbólico de €10.
Se enteran del periódico y titulan:
"Monja vende su Culo por €10."
Esto fue demasiado ya para el obispo, por lo que ordena a la monja volver a comprar el burro y conducirlo a las llanuras para que estuviera en libertad.
Al día siguiente, los titulares decían:
"Monja anuncia que su Culo es salvaje y libre."
El obispo tuvo un infarto y fue enterrado al día siguiente.
Moraleja: Preocuparse por la opinión pública puede traer mucho dolor y miseria, incluso acortar la vida.
Deje de preocuparse por el culo de los demás, sólo preocúpese por el suyo propio, así que ¡Disfrute la vida!
(Gracias Alejandra !!!)
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Carta...
-"Querido Niñito Jesús: me he portado MUY BIEN este año y quiero que, por favor y si es posible, me TRAIGAS una bicicleta nueva. Atentamente, Jaimito."
Coloca la carta debajo del árbol de Navidad y ve la figura de la Virgen María, que desde el pesebre lo mira fijamente.
Arrepentido, rompe la carta y escribe nuevamente:
-"Querido Niño Jesús, CREO que me he portado BIEN este año, por favor TRAEME una bicicleta. Cordialmente, Jaimito."
Nuevamente se dispone a poner la carta, cuando siente la mirada de la Virgen Maria que lo observa fijamente.
De nuevo rompe la carta y vuelve a escribir:
-"Niño Jesús: NO ME HE PORTADO BIEN este año, pero si me traes una bicicleta, prometo portarme bien el que viene. Sin más, Jaimito."
Va con la carta de nuevo al arbolito y otra vez la mirada de la Virgen Maria sobre él, penetrante.
Rompe otra vez el sobre y desesperado agarra la figura de la Virgen Maria, la pone súbitamente en una bolsa y la mete en el placard cerrándolo con llave.
Vuelve apresurado a escribir:
-"Jesus: TENGO A TU VIEJA. Si querés volver a verla, dejá una bicicleta debajo del árbol. No hagas la denuncia."
(Gracias Bárbara !!!)
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Tonto y retonto...
1.
Un borracho muy borracho llega a su casa.Con gran dificultad consigue sacar su llave y dice:
-"Eshta esh mi llave y eshta esh mi puerta."
Tambaleándose entra en la casa, y dice:
-"Eshta esh mi casha, eshte esh mi pashillo, eshta esh la puerta de mi habitación."
Entra en la habitación, y sigue palpando:
-"Eshta esh mi cama, eshta esh mi mujer, y eshte tipo que eshta durmiendo en la cama shoy yo."
2.
Era verano y hacia un calor de los mil demonios.
Entonces el marido sale del baño y le dice a su mujer:
-"Gordita hace mucho calor y tengo que cortar el pasto. ¿Que crees tu que dirán los vecinos si salgo en pelotas?"
La mujer lo mira y responde:
-"Y, van a decir que me case con vos por dinero."
3.
Jaimito esta en la granja cuando su padre llega con un toro.
-"Papá, papá, ¿para que es ese toro?"
-"Para que monte a la vaca blanca y a la marrón."
-"Papá, papá, ¿puedo mirar?"
-"Bueno. Por cierto, acuerdate de lavarte las manos, que hoy viene a cenar el reverendo."
Al cabo de un rato, el cura esta charlando con los padres y Jaimito entra gritando:
-"Papá, papá, ¡el toro se esta cogiendo a la vaca blanca!"
El padre se pone colorado, saca a Jaimito fuera y le dice:
-"Mira, Jaimito, si el toro monta a la vaca marrón, decí que la ha sorprendido, ¿de acuerdo?"
-"Si, papá."
Entonces, Jaimito vuelve a irse a ver al toro mientras el padre continúa la charla con la madre y el cura.
Al cabo de un rato, Jaimito vuelve a entrar corriendo, y el padre, temiendo que vuelva a meter la pata, le pregunta:
-"¿Qué, Jaimito, el toro ha sorprendido a la vaca marrón?"
-"Ya lo creo, está cogiendo otra vez con la vaca blanca."
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Carta real de un asegurado al juez...
A: Eusebio González.
Asunto: Clarificación del Bloque 3.
En su parte de accidente indica Ud. en el Bloque 3 “Pobre planificación” como la causa del accidente.
Teniendo en cuenta que los gastos médicos exceden de cinco millones de pesetas y que el periodo de hospitalización sobrepasa los seis meses, nos gustaría que nos explicara un poco más detenidamente la naturaleza de su accidente.
Atentamente suyo: M.A.T.
De: Eusebio González.
A: Mutua de Accidentes del Trabajador.
Asunto: Solicitud de aclaración del Bloque 3.
Escribo esto en respuesta a su petición de información adicional sobre el bloque número 3 del parte de accidente.
Puse “Pobre planificación” como la causa de mi accidente.
Ud. dijo en su carta que debería explicarme más detalladamente y creo que los siguientes detalles serán suficientes.
El día del accidente estaba trabajando solo en la sección superior de mi nueva torre de antena de 14 metros de altura, instalando un conector RS 232 para el módem de la estación base.
Cuando terminé mi trabajo descubrí que había traído, después de diversos viajes a la cima, más de 150 kilos de herramientas y materiales.
Mejor que transportar abajo las ahora innecesarias herramientas y material a mano, decidí bajarlas en un barril usando una polea que, afortunadamente, había colocada en lo alto de la torre.
Asegurando la cuerda a nivel del suelo, subí a la parte alta de la torre y cargué los utensilios en el barril.
Luego bajé de nuevo al suelo y solté la cuerda, agarrándola fuertemente para asegurar el lento descenso de los 150 Kg. de materiales.
Notará Ud. en el Bloque 11 del parte de accidente que sólo peso 75 Kg.
Debido a mi sorpresa al ser arrancado del suelo tan súbitamente, perdí la presencia de ánimo y olvidé soltar la cuerda.
No hace falta decir que ascendí a una velocidad creciente hacia la cima de la torre.
Cerca de los siete metros de altura me encontré con el cubo de herramientas y materiales que bajaba.
Ello explica la fractura de cráneo y el cuello roto.
Ligeramente frenado, continué mi rápido ascenso, sin parar hasta que los dedos de mi mano derecha fueron dos muñones introducidos en la polea.
Afortunadamente, en este momento mi sorpresa inicial me había abandonado y tuve la entereza suficiente para no soltar la cuerda a pesar de mi dolor.
Esto explica las múltiples fracturas de mi mano derecha.
Aproximadamente al mismo tiempo, sin embargo, el cubo de herramientas golpeó el suelo y se tumbó, arrojando la mayor parte de los materiales.
Sin el peso de los mismos, el cubo pesaba ahora 10 kilos.
Me remito de nuevo al Bloque 11 que se refiere a mi peso.
Como puede imaginar, comencé un más bien rápido descenso de la torre.
De nuevo en las proximidades de los siete metros, me encontré con los restos del cubo y materiales que subían.
Esta es la causa de los dos tobillos fracturados y las heridas en mis piernas y en mis partes nobles.
El encuentro con el barril me frenó lo bastante para disminuir mis heridas cuando golpeé con la pila de materiales del suelo y, afortunadamente, sólo se me rompieron seis vértebras y cuatro costillas.
Lamento informar que cuando quedé caído entre los materiales y las herramientas, dolorido, incapaz de ponerme en pie, y viendo el cubo vacío a 14 metros por encima de mi... de nuevo perdí la presencia de ánimo y solté la cuerda.
Dolorosamente suyo:
Eusebio González.
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El poder de la palabra...
-"¿Qué le pasa, abuelo?"
-"Mire doctor, es que tengo un problema, no puedo mantener la erección cuando estoy en la cama con una mujer."
El doctor sorprendido le pregunta, ¿y que edad tiene usted?"
-"Ochenta y siete años, responde el anciano."
-"Hombre con esa edad, bastante le ha durado, debería estar contento."
-"¿Contento?, contesta el anciano, si tengo un amigo que tiene mi misma edad, y dice que hace el amor cuatro veces al día."
El doctor se le queda mirando y le contesta:
-"Hombre si es por eso dígalo usted también."
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La influencia de la familia... (Por Luis Pescetti)
Cómo zafar
Por todo lo anterior, es importante la siguiente pregunta:
¿Qué hacer cuando nos ponen contra las cuerdas muchachos?
Si ella nos dice: te quiero y vemos a un Escribano Público esperando nuestra respuesta, ¿qué respondemos?
Hay que pensar en eso porque las vacilaciones cuestan la vida.
Cualquier cosa que no sea una respuesta inmediata y que no suene espontánea nos pondrá en una situación muy difícil de reparar.
Es como si tu mujer llegara a la casa y te encontrara besando a un colectivero y, con voz bajita, de secreto, le dijeras:
-"Después te explico, después te explico..."
¿Qué hay que explicar?
Acá ocurre algo parecido: los milisegundos de demora son pruebas irrefutables, un parpadeo, una mueca de la boca, son datos científicos.
Podemos escribir la enciclopedia del yo no fui, pero nada nos va a salvar.
Para que no se vean envueltos en una situación embarazosa, les recomendamos entrenar (al menos dos tardes por semana) con estas respuestas que nos proporcionaron en el Instituto Nacional de Antropología.
Grado 1 (Bloqueo de respuesta con exculpación externa)
Yo también te quiero, lo que pasa es que:
- Mi padre está sufriendo una depresión muy grave y mi madre está sola frente a esta situación.
- ¿Tenemos derecho a ser felices con los problemas que hay en el mundo?
- Hice una promesa.
- Estoy pasando por un momento difícil.
- Estoy pasando por dos momentos difíciles.
Grado 2 (Respuestas de corte psicoanalítico)
Yo también te quiero, lo que pasa es que:
- No soy tan expresivo como vos.
- Vengo de una experiencia traumática.
- No tengo experiencia.
- Llevaba demasiado tiempo sin estar en pareja.
- Estoy elaborando el duelo de una pareja muy reciente.
- Nunca estuve con una mujer como vos, esto es algo nuevo.
- Me cuesta porque me hacés acordar a...
Grado 3 (Psicodelia emocional sofisticada)
Yo también te quiero, lo que pasa es que:
- La palabra querer no me alcanza para esto que siento.
- Mido el tiempo de acuerdo al calendario hindú.
- Tengo miedo de hacerte daño.
- Tengo miedo de que seamos demasiado felices.
- ¿Qué haría si me faltaras?
- Yo creo que el matrimonio afecta a la estabilidad de una relación.
- Yo estoy a favor de que formemos una pareja bien madura.
- La palabra querer está demasiado gastada, yo prefiero darte un abrazo.
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