Holaaa samigooosss !!!
Esta
semana tenemos la primera parte de un artículo sobre el humor en familia, cosas
del "feis", chistes muy graciosos, algunos tontuelos, el diario de un feo y unos textos de humor muy divertidos. Esperamos
que los disfruten y que pasen un hermoso fin de semana.
Esteban Nicolini
-
El humor es algo serio...
Buen humor en
familia. (Por Ricardo Regidor)
1era. parte.
Existe un dicho que afirma que "los
hijos son la alegría del hogar".
Y, sin embargo, todos los que tienen
hijos pequeños -y no tan pequeños- han experimentado la tensión
continua que supone el esfuerzo por educar bien a los hijos.
Puede que estemos tan centrados en
ayudarles a portarse correctamente, a adquirir buenos hábitos que nos
olvidemos que también necesitan bromear y reír.., a carcajada limpia.
Efectivamente, nuestros hijos necesitan
autoridad y disciplina, pero la infancia también necesita un tiempo
para reírse.
Casi puede decirse que nuestros hijos se
encuentran en la edad de la risa: fácil, espontánea, continua, por
naderías... feliz.
Se encuentran en el período sensitivo
para hacer del buen humor una forma de ser, una postura ante la vida.
Fomentárselo les ayudará a contar con
recursos para superar problemas y disgustos.
Nuestros hijos han de ser capaces de
enfrentarse a las dificultades de la vida, pero también han de ser
capaces de recordar su infancia como una época feliz, unos años de
risas continuas (junto a nuestra exigencia, que también es igual de
necesaria).
Y, para ello, hay que aprender a reírse
en familia.
Hogares poco risueños
Los hijos necesitan un ambiente en el
que, habitualmente, se esté de buen humor.
Y, cuando no es así, ese hogar va
cayendo poco a poco en un sopor parecido a la tristeza, que nunca es
productiva ni libera en nada de los problemas.
Probablemente, no existan ya las severas
familias decimonónicas que aparecen en las novelas de Charles Dickens,
en las que las risas estaban prohibidas y se consideraban como algo
casi profano.
Sin embargo, sí podremos reconocernos
más en aquellos padres que llegan cansados de trabajar y que lo único
que les apetece es ver el partido de la televisión, leer el periódico o
limpiar la pipa.
O aquellos padres, quizá ya por encima
de la cuarentena, que piensan que lo de jugar y reír son los hijos ya
ha pasado para ellos. O aquellos padres, buenos, tranquilos, nada
gruñones... pero serios habitualmente que no suelen sonreír.
Divertirse
Pero para ganarse el afecto de los hijos
es necesario que nosotros colguemos los problemas en el perchero, al
entrar a casa.
Y lo mismo que nos proponemos besar a
nuestra mujer o marido al llegar, también nos decidamos a sonreír.
Estar de buen humor no cuesta tanto y,
además, es mucho más gratificante.
Hay que esforzarse por sonreír, aunque a
veces se haga difícil.
Así acabará por enraizarse en el
carácter un sólido sentido del humor.
En definitiva, los hijos aman a aquellos
que tienen tiempo no sólo para enseñarles, sino para divertirse con
ellos.
Por lo tanto, podemos buscar las mil y
una ocasiones que presta la vida normal para convertirlas en
carcajadas, es decir, para reírnos con nuestros hijos.
Cómo reír
Cuando nuestros hijos eran más pequeños,
incluso ya de bebés, nosotros les enseñamos a reír al hacerles
caricias, cosquillas, masajes y cucamonas...
Pues nosotros somos los mismos y ellos
también, y quizá ahora, con ocho o diez años, les sigan haciendo gracia
esa mueca vuestra especial (cada uno tiene la suya), o veros
despeinados.
Es el momento de continuar riéndose en
familia, con más frecuencia y con las más simples "tonterías": ante las
preguntas impertinentes o ingenuas de los pequeños, ante el desastroso
resultado de un pastel casero preparado por ellos, en los viajes
jugando a "el novio de Martita se parecerá al hombre que conduce el
próximo coche"...
Ver a sus padres riendo habitualmente -y
serios y preocupados cuando haga falta, aunque sin perder la serenidad-
les ayudará a adquirir las bases de una personalidad segura.
Continuará...
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Copiados del "feis"...
1.
Supongo que ya me crucé con mi media naranja......y me la tomé con un Campari.
2.
-"Pa, ¿qué me vas a regalar para el día del niño?"-"Un pico y una pala..."
-"¡Mamá...! ¡Papá me pelea...!"
-"Roberto, ¡no lo molestes al nene!"
-"¡30 años tiene, Marta...!"
3.
El proctólogo es igual al ginecólogo...Con la diferencia que atiende a la vuelta...
4.
El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser boludo delante de un boludo que aparenta ser inteligente. Roberto Fontanarrosa.
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Método...
El encargado le dice que sólo tiene una cama, en un cuarto compartido, pero que nadie la quiere, porque el otro huésped ronca muy fuerte.
El fulano, por estar demasiado cansado le responde que no hay problema y decide compartir la habitación...
A la mañana siguiente, el encargado pregunta si durmió bien.
-"Perfectamente, ¡muchas gracias!"
-"¿Y el señor de los ronquidos?"
-"Apenas entré en la habitación le di un beso en la boca y después de eso, él se pasó toda la noche con los ojos abiertos y con el culo pegado a la pared..."
Moraleja: No hay grandes problemas... sino grandes soluciones.
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Memorias de un feo...
-"Hicimos lo que pudimos... pero nació vivo".
Mi mama no sabia si quedarse conmigo o con la placenta.
Como era prematuro me metieron en una incubadora... con vidrios polarizados.
Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que solo me quería como amigo.
Yo siempre fui muy peludo.
A mi madre siempre le preguntaban: -"Señora, a su hijo ¿lo parió o lo tejió?"
Mi padre llevaba en su billetera la foto del niño que venia cuando la compró.
Pronto me di cuenta que mis padres me odiaban, pues mis juguetes para la bañera eran una radio y un tostador eléctrico.
Una vez me perdí.
Le pregunte al policía si creía que íbamos a encontrar a mis padres.
Me contesto:
-"No lo se, hay un montón de lugares donde se pueden haber escondido."
Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo.
Si, amigos, yo soy FEO, tan FEO que una vez me atropello un coche y quedé mejor.
Tuve que trabajar desde pequeño, empecé en una veterinaria; y la gente no paraba de preguntarle a mi jefe que si era de raza.
Un día me llamo una chica diciéndome:
-"Ven a mi casa que no hay nadie."
Cuando llegue a su casa efectivamente no había nadie.
El último deseo de mi padre antes de morir fue que me sentara en sus piernas.
Lo habían condenado a la silla eléctrica.
Una vez que me iba a suicidar tirándome desde la terraza de un edificio de 50 pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento.
Solo dijo: -"En sus marcas, listos..."
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Alcalde gallego...
"Movimiento telúrico trepidatorio, posiblemente 8 en escala RICHTER detectado en su zona. Localizar epicentro e informar alteraciones de Flora y Fauna."
Varias semanas después llega la respuesta del Alcalde a sus superiores:
-"Epicentro fue localizado y arrestado.
Ya confesó y está preso, esperamos órdenes superiores.
Telúrico quedo muerto en el lugar de los hechos.
El tal Richter y los otros 8 malparidos del movimiento trepidatorio se escaparon, pero ya casi los tenemos.
A la Flora y a la Fauna las echamos del pueblo por putas.
NOTA: No hemos podido informar antes, porque hubo un terremoto de la puta madre."
(Gracias Marcelo !!!)
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El médico y el burro...
Cuando llega al río, ve a un montón de tipos formado una fila.
Se aproxima al último y le pregunta:
-"¿Para qué están formando esta fila?"
-"Pues todos vamos a follar."
El médico piensa que nunca está de más echarse un polvito, y le dice:
-"Pues yo también voy a follar."
Ahí nomas, el que estaba último le dice:
-"Pase usted, doctor, le cedo mi lugar."
Y así, cada vez que el doctor avanzaba, le dejaban el lugar, en reconocimiento a su profesionalidad.
Tanto avanzó, que llegó a la orilla del río, y allí se encuentra con un burro.
El tipo, al principio, dudó, pero finalmente se bajó los pantalones y empieza a cogerse al burro.
Luego de un rato, alguien le pregunta:
-"¿Le falta mucho, doctor?"
-"Ya termino pero, ¿porque tanto apuro?"
-"No, por nada, pero necesitamos el burro para cruzar el río y llegar al prostíbulo..."
(Gracias Horacio !!!)
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Tonto y retonto...
1.
-"Señor, hace 20 minutos que le pedi al mozo una botella de vino de la casa."-"Va a tener que esperar otros 20 minutos, porque el mozo vive un poco lejos."
2.
En el funeral de un albañil, un hombre desconocido por la familia llora amargamente.Se le acerca la mujer del difunto, y dice:
-"¿Era usted amigo suyo?"
-"Si."
-"¿Le queria mucho?"
-"Si, sus ultimas palabras fueron para mi."
-"Ah, ¿si? ¿Y cuáles fueron?"
-"¡Mariano, no muevas el andamio!"
3.
Un hombre tiene que ir en avión pero está terminantemente prohibido llevar animales.Como no consigue con quién dejar el canario, decide guardarlo dentro del bolsillo de su pantalón para que viaje con él.
El hombre se queda dormido, y como el bolsillo tiene un agujero, al cabo de un rato el canario asoma por la bragueta.
Unas monjas que estaban en el asiento contiguo le despiertan contrariadas y dicen:
-"Señor, señor, no entendemos mucho de esto, pero creemos que se le ha roto un huevo."
4.
-"Perdone, ¿Qué hora es?"-"A ver... Las siete y cuarto."
-"¡Qué barbaridad, otra vez!"
-"¿Qué le pasa?"
-"Nada, que me he pasado el día entero preguntándole la hora a todo el mundo, y nadie se puede poner de acuerdo."
5.
La mujer que después de estacionar el coche le pregunta al marido:-"Mi vida, ¿quedé muy separada de la acera?"
El marido le contesta:
-"¿De cuál de las dos?"
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Camionero accidentado...
El camión va derrapando como si fuese una moto, esquivando como puede a los coches que vienen en dirección contraria.
Va trotando todo el rato, porque el firme de la carretera esta lleno de baches, y de vez en cuando choca ligeramente con el muro que hay al lado de la carretera.
El conductor intenta en vano encontrar algún desvió, y al final el camión se sale de la carretera por una curva que da a un precipicio profundísimo.
El desgraciado conductor intenta quitarse el cinturón de seguridad, pero se ha atascado; mientras el camión va cayendo, se las apaña para cortarlo con una navaja que se le escurre entre los dedos varias veces, porque los tiene llenos de sudor.
Intenta abrir la puerta, pero en uno de los choques contra el muro se ha deformado y es imposible moverla, asi que coge el extintor y empieza a golpear el parabrisas; como es de cristal super resistente le cuesta mucho, pero al final consigue romperlo y salta.
Sin embargo, se engancha con los vaqueros en uno de los hierros; intenta soltarse, pero es imposible, asi que se los quita y por fin sale del camión.
A pesar de que no ve nada, porque ha perdido las gafas, consigue agarrarse a una ramita.
En ese momento, el camión explota con tanta violencia que a su alrededor cae una lluvia de fragmentos ardiendo y se produce una avalancha encima suyo.
El hombre aguanta como puede los golpes de las piedras en la cabeza, pero la ramita es demasiado pequeña y se desprende.
El camionero baja rodando por el barranco, golpeándose con todas las piedras, casi pierde el conocimiento, hasta que consigue agarrarse a un cardo borriquero y cree estar a salvo; sin embargo, debajo de esa rama hay una colmena.
Nuestro hombre es alérgico al veneno de las abejas, pero como no puede soltarse porque la caída sería mortal, aguanta
impasible sus picaduras.
Transcurre un rato que le parece una eternidad hasta que oye unos gritos; le dicen que le han visto y que van a llamar a la
Guardia Civil.
No hay ningún teléfono cerca, así que tienen que ir hasta el pueblo mas cercano, a 20 kilometros de distancia; un atasco impide que la ayuda llegue pronto, y cuando llega la Guardia Civil se dan cuenta de que van a necesitar cuerdas para llegar hasta el fondo para rescatarlo, y vuelven a por ellas.
El camionero aguanta varias horas bajo el sol ardiente, que le produce quemaduras de tercer grado, pero al final es rescatado.
Entonces uno de sus salvadores le dice:
-"Gracias a Dios se ha salvado."
-"¡No, gracias a Dios no, me he salvado gracias a ese cardo, porque las intenciones de Dios estaban bien claras!"
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Los bebés...
Qué cosa más... jodida.
Sí, porque, de repente, se ha convertido en un auténtico suicida.
Lo primero que uno descubre cuando su hijo empieza a andar es su afición por los deportes de riesgo.
Concretamente, a mi hijo los que más le gustan son el "esquinning", que consiste en lanzarse de cabeza contra todas las esquinas.
El "tresilling", consistente en subirse al tresillo y tirarse de morros contra la mesa...
Y el más peligroso: el "telefunking", que básicamente consiste en correr hacia el televisor... y empotrarse contra la pantalla.
Bueno, con deciros que para que no se haga daño hemos tenido que acolchar las mesas, las puertas y las esquinas de toda la casa.
Ahora más que en una casa parece que vivo en un psiquiátrico.
Que, como yo le dije a mi mujer:
-"¿Por qué no acolchamos directamente al niño?"
Y ella me contestó:
-"¡¿Pero que te crees...?! ¡Yo parí a un niño, no al muñeco de Michelín!"
Pero seamos justos, ¿eh?, a esa edad la vida es muy difícil.
Tiene que ser muy humillante llorar porque tienes sed y que tus padres lo primero que piensen es que te has cagado.
Es como si tú entraras en un bar, pidieras una caña, y el camarero en vez de ponerte una cerveza, te oliera el culo.
Claro, por eso luego quieren vengarse de nosotros y se convierten en kamikazes con pañales.
¿Se han fijado que los niños intentan suicidarse atacando nuestros puntos vitales?
Tú entras en casa, le llamas, y ves que toma carrera y viene lanzado hacia tu línea de flotación.
En ese momento sólo tienes dos opciones: o bien te apartas y dejas que se estrelle contra el mueble bar y te descojonas de él... o te quedas quieto y dejas que te haga impacto y entonces es él el que te descojona a ti.
Yo, como le quiero mucho, siempre elijo la segunda opción... aunque reconozco que a veces me cuesta un huevo... o los dos.
Pero volviendo a las manías suicidas, también le ha dado por abrirlo todo: los cajones, las ventanas, la cabeza...
Así que, ahora, tengo cerrojos por toda la casa: es más difícil salir de mi casa que salir de Cuba.
¿Y la comida, qué?
Otro peligro.
Como dejes el jabón a su alcance estás perdido...
¿Y lo de meterse cosas en la nariz?
Otro peligro.
Me pregunto: ¿cómo puede nadie encontrar placer en meterse algo por la nariz...?
Quitando a Maradona, claro...
Me estoy refiriendo a meterse bolitas, monedas...
Bueno, es que lo de comerse monedas es una obsesión.
Sólo falta que en los ojos les aparezcan las cerezas para ser una máquina tragamonedas.
Y luego lo llevas a urgencias, lo miran por los rayos X, y el médico te dice:
-"Usted no tiene un bebé, usted tiene el cerdito del BBV."
Al final siempre te mandan que les des un laxante y que esperes a que lo expulse.
Y tú todo el día persiguiéndolo con el orinal.
Vamos que estás más pendiente de la devolución del niño que de la de Hacienda.
Es en esa época cuando descubres que el dinero es una mierda.
Y es que no puedes perderles un segundo de vista.
Yo estoy tan obsesionado, que el otro día llegué al trabajo y le limpié las manos a mi jefe con una toallita.
Aunque esto ha sido siempre igual, mi padre dice que, de pequeño, yo también me tragaba monedas, y aquí estoy.
Y eso que las de mi época eran mucho más peligrosas:
¡Salía Franco!
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