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Viernes 25 de Abril

                    Fin de semana: Viernes 25 a Domingo 27 de Abril de 2014
Holaaa samigooosss !!! 
Esta semana tenemos un interesante artículo sobre el humor en la salud, chistes psiquiátricos y de temas diversos y unos textos de humor divertidos y de calidad  Esperamos que los disfruten y les deseamos una muy buena semana.
                                                        Esteban Nicolini

  • El humor es algo serio...

Experiencias de autocuración por el humor
Son numerosas las pruebas de que el humor nos protege de la enfermedad y nos puede ayudar a sanar.
Es el caso de Norman Cousins, autor de Anatomía de una enfermedad, quien narra en su libro cómo se curó gracias a la risa de una enfermedad tan grave como la espondilartritis enquilosante tras ser desahuciado por los médicos e intoxicado con los fármacos que le recetaron.
El autor, periodista científico colaborador de las más importantes revistas médicas norteamericanas, recordó entonces que Galeno, en el siglo I, situaba en el hipocondrio el lugar donde se localiza la angustia.
Cousins acababa de llegar de Rusia cuando se le manifestó la enfermedad tras un viaje estresante y lleno de fracasos profesionales.
Así que entendió que lo inminente era liberar su hipocondrio a través del masaje que la risa proporciona y exteriorizar así su agresividad contenida.
¿Y cómo lo hizo?
Pues encerrándose en una habitación con vídeos de Buster Keaton, Charles Chaplin, el gordo y el flaco y otros muchos igualmente graciosos que pudo encontrar.
Singular "tratamiento" que acompañaría con grandes dosis de vitamina C.
Cousins cuenta en el libro que descubriría así que diez minutos de risa visceral y franca equivalen a dos horas de sueño libre de dolores.
Y lo explica: su médico, el doctor Wiliam Hitzig, le había hecho una prueba comparando la velocidad de sedimentación de su sangre antes y después de una sesión de risa, comprobando con sorpresa que ésta se reducía.
Y como la velocidad de sedimentación es reflejo de la magnitud de una inflamación o infección existente en el cuerpo, era una buena señal.
Después, el proceso curativo demostró que ese descenso no era momentáneo sino acumulativo.
A raíz de esto, Cousins fue llamado para que colaborara con la UCLA (la red de hospitales de California) y allí convirtió su labor en un apostolado y una asesoría para médicos.
Después, en Principios de autocuración, expondría esa experiencia en la que ayudó a numerosos enfermos de cáncer.
William Fry, investigador norteamericano con quien el latinoamericano Luis Muñiz ha trabajado en Nueva York y que preside la Sociedad Internacional de Estudios sobre el Humor, equipara la risa a una forma de ejercicio físico que obliga a jadear y a resoplar, y que acelera el ritmo cardíaco, eleva la presión sanguínea, aumenta la frecuencia respiratoria y el consumo de oxígeno, estimula los músculos de la cara y del vientre... además de relajar a los que no participan en el acto de la risa.
Es más, la risa restablece la homeostasis -es decir, el equilibrio biológico- tanto de las células como de todo el organismo.
Cultivar el sentido del humor a lo largo del día es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud.
En cada cosa que hagamos, incluso estando solos, podemos encontrar algo gracioso si estamos predispuestos a ello.
Para sentir los beneficios del sentido del humor, obviamente hay que tener primero sentido del humor.
Algunas personas parecen tener más que otras y son las que más se benefician de sus efectos.
Pero eso no significa que si hasta ahora no has tenido mucho sentido del humor no puedas empezar a tenerlo si te lo propones.
Lo primero que has de hacer es preguntarte por qué hasta ahora has tenido tan poco sentido del humor.
¿Tal vez es porque tiendes a tomarte la vida demasiado en serio y no te permites bromear con cosas "serias"?
¿Tal vez piensas que ya no tienes edad para estar de broma?
¿A la vez otras emociones negativas intensas te han hecho perder el sentido del humor, como la ansiedad, la depresión, etc.?
En cualquier caso, para empezar a beneficiarte del sentido del humor, has de empezar por desear hacerlo.
El siguiente paso consiste en descubrir cómo es tu sentido del humor: observa qué cosas te hacen reír.
Luego busca películas, libros, revistas, páginas webs, etc. que encajen con ese tipo de humor.
Reírse de uno mismo es quizás el modo más terapéutico del humor.
La risa, en sí misma es beneficiosa por sus efectos fisiológicos, pero la risa que nos beneficia emocionalmente es la que nos ayuda a ver nuestros problemas desde diferentes perspectivas y a no ser tan trágicos.
Por tanto, observa tu vida, tus problemas, tu situación, tus defectos, tu mala suerte y trata de hacer un chiste con ellos.
Pero no utilices esta estrategia para evadirte o huir, sino para normalizar tu estado de ánimo y sentirte mejor para así poder buscar soluciones efectivas a dichos problemas.
Rodéate de personas con sentido del humor.
Comparte con ellos las historias humorísticas que conoces; eso las hará incluso más divertidas.
Al concluir, los efectos que la risa produce en el organismo humano son múltiples.
Todos ellos positivos y recomendables.
Algunos de estos son:

Ejercicio: Con cada carcajada se pone en marcha cerca de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa.
Masaje: La columna vertebral y los cervicales, donde por lo general se acumulan tensiones, se estiran.
Además, se estimula el bazo y se eliminan las toxinas.
Con este movimiento el diafragma origina un masaje interno que facilita la digestión y ayuda a reducir los ácidos grasos y las sustancias tóxicas.
Limpieza: Se lubrica y limpian los ojos con lágrimas. La carcajada hace vibrar la cabeza y se despeja la nariz y el oído.
Oxigenación: Entra el doble de aire en los pulmones, de ahí que la piel se oxigene más.
En concreto, los pulmones mueven 12 litros de aire, en vez de los 6 habituales, lo que mejora la respiración y aumenta la oxigenación.
Con esto se desmiente la idea de que la risa provoca arrugas en el rostro, ya que lo tonifica.
Felicidad: Favorece la producción de endorfinas y encefálicas en el cerebro, que son los neurotransmisores (formados por cadenas de aminoácidos) que se encuentran sobre todo en el sistema linfático y cuya función es combatir el dolor disminuyendo la receptividad del organismo ante estímulos dolorosos; es así como la risa estimula la producción de endorfinas y, por tanto, disminuye la intensidad de los fenómenos dolorosos.
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  • Humor psiquiátrico...

1.
Los poetas crean castillos en el aire.
Los locos los habitan, y los psiquiatras cobran la renta.
2.
El psiquiatra incentiva al paciente:
-"Cuénteme desde el principio..."
-"Y bien,  doctor...  Al principio yo creé el cielo y la Tierra..."
3.
El psiquiatra al paciente:
-"Mi amigo, tengo una mala y una buena noticia para Ud. La mala es que tiene fuertes tendencias homosexuales."
-"¡Dios mío, doctor! ¿Cuál es la buena noticia?"
-"La buena es que Ud me resulta muy atractivo."
4.
El paciente llega al psiquiatra tímido y cabizbajo:
-"Doctor, tengo doble personalidad."
-"No se preocupe, mi’jo . Siéntese que vamos a conversar los cuatro..."
5.
En el consultorio psiquiátrico:
-"Doctor, le voy a contar un secreto: ¡yo soy un gallo!"
El psiquiatra resuelve profundizar la anamnesis:
- "Y desde cuándo es que cree que es un gallo?"
-"Ah, desde que era un pollito."
6.
Psiquiatra al paciente borracho:
-"Ud va a parar de tomar cerveza; durante un año sólo beberá leche."
-"¿Otra vez, doctor?"
-"¿Cómo, Ud ya hizo ese tratamiento?"
-"Sí, durante los primeros meses de mi vida..."
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  • Aventuras de Susy...

1.
-"¿Qué opinas sobre las hipotecas, Susy?"
-"Bueno, me parece una excelente idea que los hipopótamos tengan donde bailar..."
2.
-"Le comunicamos que su avión viene demorado."
-"¡Hay qué lindo, ese es mi color favorito..!"
3.
-"¿Susy, viste El Señor de los Anillos?"
-"Sííí, pero no le compré nada..."
4.
-"A ver Susy... ¿Simón Bolívar murió en...?"
-"¿'fermo'...?"
5.
Dice Susy:
-"¿Qué pasa con el facebook? Me dice 'su clave es incorrecta', entonces pongo 'incorrecta' pero ¡no abre!"
6.
Un cura en la iglesia dice:
-"Hoy confesaré a todas las devotas."
Se levanta Susy y pregunta:
-"Y las que vinimos en sandalias... ¿cuándo nos toca?"
7.
Susy sale corriendo y grita:
-"Auxilio, me robaron mi camioneta."
Un señor se acerca y le pregunta:
-"¿4 x 4?"
-"Mmmmmm... 16... ¡pero ahora ayúdeme a encontrar mi camioneta!"
8.
-"Señorita Susy: ¿Qué opina usted sobre la gelatina?"
-"Bueno en realidad no sé qué decir. En mi escuela sólo conocí la 'Y' griega y la 'I' latina, pero la 'G' latina nunca supe de ella, a lo mejor no fui ese día a clases."
9.
-"Señorita Susy... ¿Le corto su pizza en 4 o en 8?"
-"En 4 nomas, no creo que me coma 8 pedazos."
10.
-"Dígame Susy..¿ A qué corresponde esta formula química H2O+CO+CO"
-"Bueno, tampoco soy tan bruta, ¿no?, pues eso es agua de coco..."
(Gracias Marisa !!!)
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  • De todo un poco...

1.
¿Por qué todo el mundo quiere tener un amor de película, si sólo dura dos horas?
2.
-"Tu abuelo se la dio a tu abuela, yo a tu madre y tú se la darás a tu mujer..."
-"¿Qué es papá?"
-"La razón en todo, hijo. La razón en todo."
3.
Detesto a los que me privan de la soledad y que, sin embargo, no me hacen compañía. Irving Yalom.
4.
Pienso... luego no me dejan existir.
5.
Anoche lo hicimos tan bien, que hasta los vecinos se fumaron un cigarrillo.
6.
Lo nuestro fue tan fugaz que una estrella nos vio y pidió un deseo. Linda Padilla.
7.
No es la política la que hace a un candidato convertirse en ladrón, es tu voto el que hace a un ladrón convertirse en político.
8.
Cuando algo escasea, aumenta su valor.
Por ejemplo, la honestidad.
9.
Que el amor valga la alegría, no la pena.
10.
Twitter te hace pensar que eres sabio, Instagram que eres fotógrafo y Facebook que tienes amigos.
El despertar va a ser duro.
  • Viva la ignorancia...

Humor argentino, aunque seguramente puede ser aplicable a otros países...

Creo que ya sé porqué estamos así...
1.
Un hombre compró una heladera nueva y, para librarse de la vieja, la dejó enfrente de su casa con un cartel que decía:
-"Gratis. Si la quiere se la puede llevar."
La heladera permaneció allí durante 3 días, sin que la gente que pasaba se dignara mirarla.
El hombre llegó a la conclusión de que la gente no creía en la oferta.
Era demasiado buena para ser verdad, por lo tanto cambió el cartel:
"Heladera en venta por $150."
¡Al día siguiente se la habían robado!
¡Cuidado! ¡Ese tipo de gente vota!
2.
Mientras miraba una casa para alquilar, mi hermano le preguntó a la chica de la inmobiliaria para dónde quedaba el Norte, ya que no quería que el sol lo despertase todas las mañanas.
La chica le preguntó:
-"¿El sol sale por el norte?"
Cuando mi hermano le explicó que el sol sale por el Este (cosa que sucede desde hace un buen tiempo, además), ella le dijo:
-"Lo que pasa es que no estoy muy al tanto de ese tipo de cosas."
¡Ella también vota!
3.
Antiguamente, trabajé como soporte técnico en un centro de atención al cliente en Montevideo.
Un día, recibí el llamado de un sujeto que me preguntó en qué horario estaba abierto el centro de atención.
Le contesté lo siguiente:
-"El número al que usted llamó está disponible 24 horas al día los 7 días de la semana."
Entonces él me preguntó:
-"¿Hora de Buenos Aires o de Montevideo?"
Para terminar de una buena vez con el asunto le dije:
-"Hora de Buenos Aires."
¡Él vota!
4.
Mi colega y yo estábamos almorzando en el restaurante self-service de la empresa, cuando oímos a una de las secretarias administrativas hablando sobre las quemaduras de sol que había sufrido, al ir en auto a la costa.
Estaba en un convertible, por eso "no pensó que se iba a quemar, ya que el auto estaba en movimiento".
¡Ella también vota!
5.
Mi cuñada tiene una herramienta salvavidas en el auto, diseñada para cortar el cinturón de seguridad, si ella llegara a quedar aferrada a él.
¡Ella guarda la herramienta en el baúl!
¡Mi cuñada también vota!
6.
(Esta es la mejor...)
Salí con una amiga y vimos una mujer con un argolla en la nariz, agarrada a un aro por medio de una cadena.
Mi amiga preguntó:
-"¿No será que la cadena le da un tirón cada vez que ella gira la cabeza?"
Le expliqué que la nariz y la oreja de una persona permanecen a la misma distancia, independientemente de que la persona gire o no su cabeza.
¡Mi amiga también vota!
7.
No conseguía encontrar mis valijas en área de equipaje del aeropuerto.
Fui entonces hasta el mostrador de equipaje extraviado y le dije a la mujer que atendía que mis valijas no habían aparecido.
Ella sonrió y me dijo que no me preocupara, porque ella era una profesional entrenada y yo estaba en buenas manos.
-"Solamente dígame una cosa: ¿su avión ya llegó?"
¡Ella también vota!

(Gracias Elvira !!!)

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  • Tonto y retonto...

1.
Alberto y José María caminaban por el campo.
Mientras miraban las nubes, Jose María se cayó en un pozo.
Alberto, desesperado, se asomó al pozo y gritó:
-"¿Te has hecho daño?"
Y se oyó una voz con volumen decreciente y sonoridad de eco que decía:
-"Todavía noooooooooo..."
2.
Dios estaba creando el mundo y le estaba poniendo el nombre a los animales:
-"Tú te llamaras gallina."
-"Tú te llamaras caballo."
-"Tú te llamaras burro."
Y siguió poniéndoles sus nombres y después el burro pregunta:
-"¿Cómo me llamaba yo?"
Y Dios contesta:
-"Burro."
Después de 3 minutos, el burro pregunta:
-"¿Cómo me llamaba yo?"
-"Burro."
Y así cinco veces más le vuelve a preguntar:
-"¿Cómo me llamaba yo?"
Él le responde:
-"Burro idiota."
Y el burro dice:
-"Yo ya me estaba aprendiendo el nombre y usted ahora me dice el apellido."
3.
Un borrachito se sube a un autobús y un testigo de Jehová que iba también le dice:
-"¡Hombre! Estás yendo derechito al infierno."
-"¡Demonios! Me volví a confundir de autobús."
4.
Ya era las cuatro de la mañana, un borracho regresaba a su casa y se encuentra con un policía y le pregunta.
-"¿Cuántos golpes tengo en la cabeza?"
-"Tiene tres golpes."
-"Ah, entonces faltan dos postes para llegar a mi casa."
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  • Somos unos giles... (Por Luis Buero)

Cuando decimos mujer en realidad estamos codificando lo innombrable.
Cada hombre al escuchar esa palabra imagina algo distinto, según viva en un pueblito o en la gran urbe, o tenga siete, veinticinco o setenta años, sea soltero, casado, dinamarqués o japonés, streapper o talibán.
Las minas no son iguales antes que después de cumplir los 30, tener o no hijos, poseer mucha plata o sólo demasiadas fantasías.
Sin embargo hay una nueva clase de mujeres que vienen “matando caballos”, llevándose la vida por delante, sin importarles nada de nada.
Y en ese grupo entran distintas edades de la misma especie.
Los que ya pasamos la edad de merecer nos creemos ilusoriamente que estamos disponibles en toda vidriera porque a diferencia de nuestros padres y abuelos, conocemos hasta el último video-clip y hasta es posible que nos hagamos insertar un arito en la nariz.
Para mi viejo sólo existía Troilo y no entendía cómo los adolescentes se enardecían ante unos melenudos que hacían sonar como cacerolas sus guitarras eléctricas.
Mi generación, en cambio, comparte con sus hijos la nostalgia por Queen, va con ellos a los recitales de Metallica y nunca falta un pendeviejo desubicado que le use la moto o la remera al primogénito sin avisarle.
Esta apertura permanente hacia lo nuevo le hace creer ilusoriamente al tipo que puede tener una historia romántica con una piba de las nuevas camadas, o a una divorciada eternamente hippie, porque a veces, y es cierto, él sabe más de rock y de nuevas tendencias que cualquiera.
Pero hay un pequeño detalle.
Cuando un hombre de antes se enamora de veras y confiesa “te quiero mucho”, está comunicando a su pareja que si ella necesita que él le done un riñón, ya está corriendo a buscar un nefrólogo de turno, mientras que cuando la chica, o la nueva madurita, le contesta, “y yo te amo”, le está informando que seguirá siendo la novia de él, siempre y cuando a él no le moleste que ella se vaya sola de vacaciones o a bailar con sus amigas, en cuyo caso lo dejará inmediatamente.
-"¡Ah, entonces no te ama!", exclama ese amigo del macho que nunca falta para gritar verdades que nadie quiere oír.

Pero se equivoca.
Ella sí lo ama, pero lo ama como pueden amar ellas en el 2014.
Lo que los giles como yo se olvidan es que entre los sesenta y el 2014 ocurrió algo peor que el paso del cometa Halley por segunda vez, y es la llamada Era del Vacío.
Sino Gilles Lipovetsky hubiera escrito alguna nueva biografía de Maradona o algún tratado de cocina naturista y hubiera ganado más plata.
Pero en cambio textualmente se refirió al exceso de individualismo, y yo creo que esa nueva mujer de hoy maneja su existencia a la carta, con nuevas actitudes: apatía, indiferencia, deserción, el principio de seducción sustituyendo al principio de convicción, y nueva organización de la personalidad: narcisismo extremo.
En síntesis, yo, yo, yo, yo, y después, si me conviene, vos.

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  • Autoestima y leucopenia... (Por Juan José Millás)

Me dolían las muelas, me dolían las muelas (dos veces, sí, dos veces), y el médico me recetó un analgésico en cuyo prospecto leí que, excepcionalmente, en pacientes hipersensibles, podía provocar leucopenia.
Soy muy sensible, la verdad, lloro por nada y me dio miedo suponer que tras la ingestión del fármaco podría sobrevenirme una leucopenia galopante sin que se me hubiera quitado por eso el dolor.
Telefoneé al médico para preguntarle qué era leucopenia, pero se había marchado ya y no volvería hasta el lunes (era sábado).
Entre tanto, el dolor de muelas corría en dirección a los oídos, dispuesto a taladrarme el tímpano.
Tengo varios diccionarios en casa.
Podría haber buscado el término leucopenia en ellos, pero me daba miedo que después de ver la definición oficial no me atreviera a tomar el analgésico, cuya necesidad crecía por momentos.
Un rayo de dolor, un verdadero latigazo, recorrió mi rostro desde la mandíbula hasta la sien y me hizo perder la voluntad, de manera que fui a la cocina, tomé un vaso de agua, me tragué dos cápsulas y me metí en la cama.
Inmóvil bajo las sábanas, fui vigilando la marcha del dolor, que más que irse se escondió en las profundidades de la encía tumefacta.
Como un conejo en su madriguera, el daño se ocultó en las cavernas del tejido esponjoso a la espera de que pasara el peligro para salir de nuevo a torturarme.
Aun así, pasada una hora y media, me encontraba tan bien que fantaseé incluso con la idea de leer un libro.
Decidí cuál: La muerte de Iván Illich, de Tolstói, pero cuando me disponía a levantarme de la cama para ir a buscarlo, me dio un ataque de leucopenia que fue peor, si cabe, que el dolor de muelas.
Lo primero que sentí fue una congoja tremenda, que casi me inmoviliza frente al espejo.
Tenía barba de dos días, y como me había acostado vestido, la camisa estaba toda arrugada, además de haber perdido dos botones.
Sentí lástima, o quizá leucopenia, de mí mismo y aunque siempre he odiado la autocompasión, y quizá la autoleucopenia, lo cierto es que no pude evitar un movimiento de pena que me devolvió al lecho, donde decidí morir.

El domingo, milagrosamente, me desperté mucho mejor.
La inflamación de la encía había desaparecido y en el sitio del dolor había un tacto como de corcho que tenía un punto agradable.
Bajé a comprar el periódico, pues, y fui a leerlo a una cafetería cercana.
Lo raro es que cuando llegó el café volví a sentir la leucopenia a la altura del pecho, como una bola de angustia que me hundió en la miseria.
Regresé a casa sin desayunar y el lunes telefoneé al médico para decirle que el analgésico me había producido leucopenia.
-"No digas tonterías", -respondió, -"la leucopenia consiste en una disminución de los glóbulos blancos: nada que ver con los síntomas que me cuentas."
Ahora pienso que me engañó para tranquilizarme porque lo cierto es que desde aquel día no encuentro sosiego en nada y tengo la autoestima, o quizá la autoleucopenia, por los suelos.

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