Holaaa samigooosss !!!
Esta semana
tenemos una edición muy interesante con consejos para sentirse
optimista, chistes breves y temáticos y unos textos de humor realmente
interesantes y divertidos. Esperamos que se rían lo suficiente y les
deseamos una muy buena semana.
Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Camina erguido:
La
postura corporal nos predispone a un estado de ánimo concreto.
Así pues,
para potenciar tu optimismo y vitalidad, estira la espalda, echa los
hombros hacia atrás, endereza la cabeza, mira al frente y camina con
pasos amplios y firmes.
Alegra el tono de voz:
La modulación de
la voz y el tono que usamos al hablar nos ayudan a mejorar nuestro
humor.
Una manera de que tu voz suene alegre y agradable es hablar
sonriendo levemente.
La sonrisa se contagia al resto del cuerpo, y este
bienestar se transmite al estado de ánimo.
Cuida el lenguaje:
La
negatividad de las palabras que utilizamos afecta a nuestra capacidad
de ser optimistas; por eso es importante estar atentos a nuestro
lenguaje y positivarlo siempre que sea posible.
Por ejemplo, no hables
de un problema que debes solucionar sino de un desafío o de un reto que
quieres superar.
(de la Revista Mente Sana)
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El cielo se globaliza...
Uno era sacerdote, el otro era taxista.
Quiere el destino que los dos mueran el mismo día.
Entonces, llegan al cielo, donde les espera San Pedro.
-"¿Tu nombre?", -pregunta San Pedro al primero.
-"Joaquín González."
-"¿El sacerdote?"
-"No, no; el taxista."
San Pedro consulta su planilla y dice:
-"Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden estas túnicas de seda con hilos de oro y esta vara de oro con incrustaciones de rubíes. Puedes pasar."
-"Gracias, gracias...", - dice el taxista.
Pasan dos personas más, y luego le toca el turno al otro Joaquín, quien había presenciado la entrada de su paisano.
-"¿Tu nombre?"
-"Joaquín González."
-"¿El sacerdote?"
-"Sí."
-"Muy bien, hijo mío. Te has ganado el Paraíso. Te corresponde esta bata de poliéster y esta vara de plástico."
El sacerdote dice:
-"Perdón, no es por presumir, pero... debe haber un error. ¡Yo soy Joaquín González, el sacerdote!"
-"Sí, hijo mío, te has ganado el Paraíso, te corresponde la bata de..."
-"¡No, no puede ser! Yo conozco al otro señor, era un taxista, vivía en mí pueblo, ¡era un desastre como taxista! Se subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba los postes de alumbrado, se llevaba todo por delante !Y yo me pasé cincuenta años de mi vida predicando todos los domingos en la parroquia! ¿Cómo puede ser que a él le toque una túnica con hilos de oro y vara de platino y a mí esto? ¡Debe haber un error!"
-"No, no es ningún error...", -dice San Pedro.
-"Lo que pasa es que aquí en el cielo ha llegado la globalización con sus nuevos enfoques administrativos. Nosotros ya no hacemos las evaluaciones como antes."
-"¿Cómo? No entiendo..."
-"Claro, ahora nos manejamos por objetivos y resultados. Mira, te voy a explicar tu caso y lo entenderás enseguida..."
Y dice:
-"Durante los últimos cincuenta años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que el taxista conducía, la gente rezaba y se acordaba de Dios. Entonces, ¿quién vendía más nuestros servicios?"
Y concluye:
-"Nos interesan los resultados, hijo mío. ¡Re - sul - ta - dos!"
(Cualquier parecido con alguna realidad no es ninguna coincidencia)
(Gracias Horacio !!!)
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Humor judío...
Un judío le dice a su hijo:
-"Isaac, anda a la casa de Salomón y pedile que me preste el martillo."
Isaac va y vuelve enseguida.
-"Papá, dice Salomón que no te puede prestar el martillo, porque se le gasta."
-"¡Qué desgraciado!, ¡Hay que ver lo tacaños que son algunos!, ¡Bah!. Bueno, andá y traeme el mío."
2.
Un judío, que está arrancando el papel de pared de su casa, es visitado por un amigo.
-"¿Redecorando la casa?"
-"No... De mudanza."
3.
El niño judío preguntando al rabino:
-"¿Qué hace un judío si tiene frío?"
-"Se pone al lado de la estufa."
-"¿Y si tiene mucho frío?"
-"La enciende."
4.
El adulto judío que pierde el pelo preguntando al rabino:
-"¿Qué diferencia hay entre un judío que se queda calvo y cualquier otro hombre al que le sucede lo mismo?"
-"Que el otro se compra una peluca y el judío vende el peine."
5.
Un judío que le ha prometido a su hija un viaje en avioneta como regalo de cumpleaños, está negociando con un piloto acrobático:
-"¿Cuánto me cobra por dar un paseo de una hora?"
-"Quinientos pesos."
-"¡Uf!, eso es mucho dinero, ¿Y si sólo es media hora?"
-"Por media hora, le cobro doscientos cincuenta."
-"¿Doscientos cincuenta?, ¿no tiene nada más barato?"
-"Pues mire, podemos hacer un trato. Si usted se sube a la avioneta y es capaz de estar completamente callado durante todo el vuelo, no le cobro ni un peso."
-"¡Trato hecho!"
Suben los tres y el piloto empieza a hacer piruetas, rizos, caídas en picado, el avión boca arriba, boca abajo, tirabuzones... y el judío mudo.
Por fin se cansa el piloto y aterriza.
-"¡Oiga!, me tiene usted asombrado. Mire que hice cosas peligrosas con la avioneta y usted no pronunció ni una palabra."
-"Si quiere que le diga la verdad... ¡estuve a punto de gritar cuando se cayó mi hija..!"
(Gracias Jorge !!!)
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"Humor breve...
Dos mujeres disfrazadas de monjas me pidieron una limosna para las hermanas de Cristo.
A mi no me engañan...
Cristo fue hijo único...
¡Seguro era para drogas...!
2.
Mi señora insiste en que use la escobilla del baño...
Pero la verdad, es que voy a volver a usar el papel...
Tengo el culo lleno de arañazos...
(Gracias Javier !!!)
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Tonto y retonto...
El jefe le dice al empleado, tu no pienses en mi como tu jefe, piensa en mi como un amigo que siempre tiene la razón.
2.
El jefe comenta a su empleado:
-"¡Hace 17 años que estoy casado, y todavía quiero a la misma mujer!, ¿No es maravilloso?"
-"¡Ojalá que su mujer no se entere nunca!"
3.
Iba un borracho caminando tranquilamente por la calle y de repente se encuentra un muerto tirado debajo de una cabina telefónica y decide llamar a la policía:
-"Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?"
-"He encontrado a un muerto dice el borracho."
-"¿Está seguro de que está muerto.?"
-"Sí, señor estoy seguro."
-"Muy bien, ¿en que calle se encuentra?"
-"Espéreme, le vuelvo a llamar enseguida..."
Entonces el borracho se dirige a ver el nombre de la calle y apresurado regresa al teléfono y vuelve a marcar.
-"Buenas noches usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?"
-"Soy el del muerto."
-"Ah sí señor, ¿cuál es la calle?"
-"Es... a ver, déjeme volver a ir a ver."
Vuelve a ir a ver el nombre de la calle y esta vez lo va repitiendo en su mente.
-"Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?"
-"Soy yo el del muerto."
-"Ah sí, usted, ¿cómo se llama la calle?"
-"Ah, es... otra vez se me olvidó."
Va varias veces y siempre a la hora de marcar se le olvida el nombre de la calle.
Hasta que por la décima vez habla:
-"Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?"
-"El del muerto."
-"Ah otra vez usted, señor, ahora sí dígame como se llama la calle."
-"Libertad."
-"¿Pero por que no lo dijo antes si no está tan difícil.?"
-"¡Es que el nombre de la otra estaba tan difícil que mejor moví al muerto!"
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La chica de los 15 minutos... (Por Tomi Martínez De La Torre)
Siempre, siempre, por muy importante que sea la cita que tenga, llego tarde 15 minutos.
Mi madre nunca se enfadó por eso.
Un día me dijo que era de nacimiento.
Nací en el mismo momento en que el general Tejero daba unos tiros al aire en el congreso de los diputados.
Según me contó, alguien empezó a chillar en la sala de al lado donde mi madre me daba a luz, y la matrona que la estaba atendiendo, nerviosa por no poder ver lo que estaba ocurriendo, metió la mano dentro de mi madre y cogiéndome del cuello, tiró de mí, me soltó sobre el vientre de mi progenitora y se fue a ver que pasaba en el congreso.
Así que puede decirse que mi llegada al mundo pasó inadvertida para todo el mundo.
Para todos, excepto para mi madre.
Ella, viéndose sola, se las arregló para coger unas tijeras que había en una mesa con instrumentos médicos, cortó el cordón, le hizo un nudo, y acostándome a su lado, se dio golpes en la barriga hasta que pudo echar la placenta.
Luego me dio unos azotes en el culete, y cuando vio que lloraba como una descosida, me metió su teta en la boca y nos dormimos las dos.
A mi madre, de tan solo 17 años, y a mí, de 10 minutos de vida, nos daba igual qué estaba pasando en el congreso de los diputados, quien disparaba a quien, que era el congreso y quienes eran esos hombres que se peleaban por televisión.
Mi madre me dijo un día que ese hombre quería ser rey.
Osea, eso del "quítate que me pongo yo".
Y el rey de verdad, el que tenemos ahora, le dio dos galletas y lo llevó a la cárcel.
A mí no me pareció justo.
Al día siguiente, le dije a mi seño en el cole que porqué no dejaban que ese tal Tejero fuese rey.
-"Solo una semanita o dos", -le sugerí.
Recuerdo que mi seño me miró desde su asiento, se acercó a mí, me soltó un guantazo y me dijo:
-"Cállate, insolente, y dile a tu madre que es ella la que tiene que ir al colegio."
Se lo dije, pero no solo no fue al colegio, sino que le pinchó las ruedas de su coche para que ella tampoco fuera.
-"Así no se las dará de lista, la remilgada esa.", -me dijo mi madre.
La seño nunca supo quién le pinchó las ruedas, pero eso no le impidió seguir yendo a clase.
Cuando tenía 4 o 5 años, le pregunté a mi madre por mi papá.
Mi madre me dijo que había echo un viaje astral y ya nunca se supo.
Yo no sabía lo que era un viaje astral, y mi abuela Trini me dijo que era un viaje a Australia, un país que está en otro planeta y que la nave se había estropeado y no podían volver.
Me lo imaginé viviendo con bichos verdes, con antenas como las que tenía la tele de mi vecina y empecé a hablar con él asomada a la ventana, utilizando la aguja de hacer punto que usaba mi madre para desatrancar el fregadero.
Pero otro día, mi abuela, que le empezaba a fallar la memoria, me contó que mi padre se había perdido mientras hacía un laberinto en la puerta de mi casa.
Le pregunté que para que era el laberinto y me dijo que para que los espíritus malos no encontrasen el camino para entrar en casa.
-"Así que papá era un espíritu malo, ¿no?", -le pregunté yo.
-"No hija", -me aclaró ella. -"Lo que tu padre era es un sinvergüenza."
-"Pues eso.", -le contesté. -"Un espíritu malo."
Devolví la aguja al fregadero y me olvidé de él.
Cuando se aproximaba mi décimo cumpleaños en el cole nos pidieron que escribiésemos en un papel qué era lo más importante de nuestra vida, y yo escribí:
-"Tejero, y mis 15 minutos."
-"¿A qué Tejero te refieres?"
-"Al de los tiros.", -le contesté.
Y me miró algo raro, el hombre.
En ese momento no me dijo nada, pero cuando me iba para casa, me preguntó qué tenía que ver Tejero con mis 15 minutos y qué sabía yo de Tejero.
-"Pues era un hombre que quería ser rey", -le expliqué. -"y como no le dejaron, cogió su escopeta de matar jabalíes y se lió a tiros y por su culpa, la matrona me sacó a tirones de la barriga de mi madre 15 minutos antes de que me tocara salir. Una faena, vamos."
El profesor me miró con ojos como platos y después casi se desternilla de risa.
En mi propia cara.
-"Pues él no se reía después, profe.", -Le dije. -"El rey verdadero le dio dos tortazos y lo metió en la cárcel todos los días de su vida."
Esta mañana, casi 19 años después de aquella conversación, he tropezado con aquel profesor.
Me ha reconocido y me ha preguntado que cómo llevo lo de los 15 minutos.
-"Todavía los echo en falta.", -le he contestado.
Y ha vuelto a reírse como aquel día.
Y es que, 15 minutos, son 15 minutos.
Y es mucho tiempo.
-
Arte y putrefacción... (Por Juan José Millás)
Parece que hay una corriente artística de escultores que trabajan con carne y además tienen éxito.
Así, el británico Damien Hirst ha
recibido el premio de arte moderno más importante del Reino Unido por
una vaca seccionada por la mitad, e introducida en un estuche de
metacrilato.
En realidad, son una vaca y un ternero, pues la obra se titula Madre e hijo divididos.
Hirst saltó a la fama hace tiempo con
un cordero muerto introducido en una urna de formol, y una de sus obras
más conocidas, titulada La imposibilidad física de la muerte en la
mente de alguien vivo, es un tiburón en conserva.
Si lo viéramos en un supermercado no
pasaría de ser un producto alimenticio, pero en una sala de arte, así
es la vida, es una escultura.
O sea, que el hábito sí hace al monje.
El artista catalán Marcel·lí Antúnez fabrica con carne de cerdo cabezas humanas cuya visión le pone a uno los pelos de punta.
Por lo visto, también son esculturas.
Yo tuve un tío médico que coleccionaba fetos en garrafas de cristal, pero los fetos eran fetos y mi tío estaba loco.
Ya murió y es una pena, porque hoy sería un escultor de primera.
En un museo de Cataluña hay un negro disecado.
¿Se trata de una obra de arte o de un negro disecado hasta sus últimas consecuencias?
No lo sabemos.
A lo mejor si lo sacan de allí y lo
meten en la prestigiosa galería Saatchi, de Londres, se convierte por
arte de magia en una escultura.
Una vez fui a casa de un amigo que acababa de adquirir un cuadro de un famoso pintor español que trabaja con materia orgánica.
Al rato noté un olor raro y pregunté de dónde venía.
-"Es el cuadro este tan caro, que ha comenzado a descomponerse", -comentó mi amigo con naturalidad.
Por lo visto, la putrefacción formaba parte del proceso artístico.
Si usted tiene una merluza un poco pasada en la nevera, no la tire: el día de mañana puede ser una escultura.
Y cuando se le muera el abuelo, no lo entierre: en una urna de metacrilato podría ganar un premio internacional.
Mi carnicero no vende y quiere cerrar,
pero yo le he sugerido que quite el rótulo donde pone «Carnicería» y
escriba «Galería de Arte».
Seguro que se forra.
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