Holaaa samigooosss !!!
Esta semana una nueva edición con chistes graciosos, un estudio científico muy interesante y unos textos de humor con un gran valor cultural. A pesar de tener poco material, sin dudas lo encontrarán suficientemente divertido. Esperamos que los disfruten y que pasen una muy buena semana.
Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Mal humor matutino (Por Silvia Olmedo)
¿Qué es la inercia del sueño?
El reloj despertador debe ser uno de los aparatos más odiados en el mundo.
Cada vez que suena nos obliga a abandonar ese estado de descanso y relajación en el que estábamos y nos saca del confort y calor de nuestra cama para enfrentarnos a otra jornada.
Muchos atraviesan este trance con facilidad y después de unos cuantos minutos están como si nada, pero hay otros que cada mañana se transforman en panteras y tienen un humor de los mil demonios que les dura un largo rato.
Cuando recién despertamos, entramos en la fase de inercia del sueño, estado fisiológico en el que sentimos que no hemos despertado del todo ya que aún no estamos del todo conscientes y nuestras destrezas motoras están disminuidas (y por eso en ocasiones chocamos con la puerta del baño).
La duración de este periodo varía y puede ir de 1 minuto a 4 horas aunque generalmente se extiende entre 5 y 20 minutos.
Las personas que despiertan con la alarma de un reloj tienen más posibilidades de experimentarlo (ya que el despertar es muy abrupto).
El nivel de inercia del sueño varía según:
- la fase del sueño; si te encuentras en las fases más profundas (3 y 4 del sueño sin movimientos oculares rápidos - NMOR), aumentará.
- la calidad de tu sueño; si has dormido muy poco y el sueño no fue reparador, suben las posibilidades.
- el tiempo que hayas dormido; lo vivirás con más intensidad entre más horas duermas.
La genética también juega un papel muy importante.
Hay personas que tienen los biorritmos muy señalados y hay también los que funcionan mejor por la noche y padecen Síndrome de la fase del sueño retrasada, esto provoca que por las mañanas se sientan desadaptados y les cueste trabajo desenvolverse con normalidad.
Si padeces de mal humor en las mañanas y eso te ocasiona conflictos porque estás molesto y te peleas con otros, puedes acelerar la fase de inercia del sueño abriendo las cortinas para que entre la luz solar, tomando una ducha con agua fría y desayunando.
El café también puede ayudarte ya que se ha comprobado que la cafeína bloquea los receptores de adenosina en el cerebro, sustancia que juega un papel importante en la regulación del sueño.
Si convives con alguien que es insoportable por las mañanas, lo mejor es mantenerte alejado, no caer en provocaciones y no recriminar algo en ese momento.
Espera a que haya despertado del todo para hablarle.
Y tú, ¿padeces mal humor matutino?
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Breves...
Ingenioso aviso...
Joven:
¿Estás harto de los sermones de tus padres?
¡Liberate!
Consigue un empleo, paga tus cuentas, haz tu comida y lava tu ropa.
No pierdas esta oportunidad.
¡El momento es ahora!
2.
Fui al nutricionista y abrí mi corazón:
-"Estoy algo gorda y necesito adelgazar."Él me respondió:
-"Usted es lo que come..."
Fui para mi casa y me puse a pensar:
Yo como pizza, carne, pan, pasta, helados, chocolate, tomo vino y bebo cerveza de vez en cuando...
Y ahí entendí:
¡Yo soy una delicia...!
3.
Una pareja conversa durante su primera cita romántica:
Él: -"Rosita, yo a Usted hasta le bajaría la luna!"
Ella: -"¿Qué le parece Atilio, si mejor me baja la caña...?"
4.
8 de Marzo, Día internacional de la mujer.
Un hombre llega a su casa con una caja de bombones para su esposa.
Ella los rechaza muy enojada.
El marido pregunta, desconcertado:
-"¿No querías bombones para el día de la mujer?"
-"¡Sí...! ¡Pero no de esos! Me refería a bombones como George Clooney o Brad Pitt."
5.
Un hombre mayor, tanguero de alma, conversa con una mujer de su edad, tratando de cortejarla:
-"Lucía... De cada amor que tuve tengo heridas... ¿Y Usted?"
-"Yo tengo cesáreas..."
6.
Dos motivos por los que los padres consultan al psicólogo:
-El "síndrome del nido vacío", y
-El "síndrome de los huevos llenos".
7.
Reflexión femenina:
- A veces es preferible quedarse "a vestir santos", que andar desvistiendo pelotudos...
(Gracias Adrián !!!)
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Estudio científico...
En Japón, donde se consumen muy pocas grasas, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
En Francia, donde se consumen bastantes grasas, también el índice de ataques al corazón es menor al de Inglaterra y Estados Unidos.
En la India, donde apenas se bebe vino tinto, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
En España, donde se bebe muchísimo vino tinto y se come demasiado chorizo, el índice de ataques al corazón es menor al de Inglaterra y Estados Unidos.
En Argelia, donde apenas se hace el amor, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
En Brasil, donde se hace mucho el amor, el índice de ataques al corazón es menor al de Inglaterra y Estados Unidos.
Conclusión:
Bebe, come y jode... que parece que ¡lo que mata es hablar inglés..!
(Gracias Elvira !!!)
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Tonto y retonto...
Tres hombres se jactaban sobre cuantas veces hacen el amor en una noche.
El primero les dice a los otros dos:
-"Anoche hice el amor 3 veces con mi esposa, y hoy por la mañana me despertó con el desayuno y me dijo que ella nunca podría amar a otro."
El segundo les dice: -"Yo hice el amor 6 veces anoche con mi esposa, y hoy por la mañana me hizo un tremendo desayuno, tenía la ducha lista, toda mi ropa a un costado de la cama preparada y me dijo que ella nunca podría amar a otro."
Cuando el tercero se quedó callado, el segundo le pregunta:
-"¿Y tu? ¿Cuántas veces le hiciste el amor a tu mujer anoche?"
-"Una vez."
Los otros dos se ríen de él y le preguntan:
-"¿Y que te dijo esta mañana?"
-"¡¡¡Pooooor favooor detenteeee que deboooo iiiir a traaabajaaar!!!"
2.
-"Oye, ¿tu tienes algún hobby?"
-"Si, la caza y las mujeres."
-"¿Ah, si?, ¿y qué cazas?"
-"Mujeres."
3.
¿Cuáles son los únicos tres defectos del hombre en la vida?
Nacer, crecer y reproducirse.
4.
-"Anoche he soñado que ganaba 200 millones como mi padre."
-"¿Tu padre gana 200 millones?"
-"No, pero sueña lo mismo..."5.
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Se encuentran dos gallegos y le dice uno a otro:
-"Me voy para Lugo."
A lo que el otro le pregunta:
-"¿A Lugo o para Lugo?"
-"¿Y eso que tiene que ver?", responde el primero.
-"Pues si te vas a Lugo es para volver, si te vas para Lugo es para quedarte."
-"Mira", dice el segundo, -"no se si mandarte a la mierda o para la mierda."
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Historias para chicas listas...
- Dios creo las citas para que las mujeres puedan descubrir las características negativas de un hombre antes de involucrarse con el, no después.
- Si siempre vuelves con el hombre equivocado, tal vez no tengas la oportunidad de conocer al hombre correcto.
- Las palabras "Te quiero" no salen con facilidad o rapidez de la boca de un hombre sincero.
- Aunque ella sea la mujer adecuada, el hombre equivocado siempre será el hombre equivocado.
- Todo hombre que no sabe "lo que quiere" no merece lo que tiene.
- Si los hombres equivocados siempre te encuentran es porque das las señales equivocadas.
- A menos que tengas conexiones con la Interpol, debes pensarlo dos veces antes de salir con un hombre mujeriego.
- Esperar que un hombre cambie es como esperar que uno gane la lotería.
- Algunos hombres cambian, pero cuando lo hacen también cambian de mujer.
- No es inteligente aferrarse al dolor.
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Los curanderos... (Por Carlos Araujo)
Las curaciones a través de remedios caseros siempre han estado vigentes y la medicina popular ha presentado relatos con una explicación lógica o científica de los resultados.
Cada barrio tenía su curandero.
Se conocía su existencia por razones de vecindad o por la intervención policial, a raíz de alguna denuncia.
Predominaba el sexo femenino y se especializaban en “cortar el empacho”, tratar la “culebrilla” o curar “el mal de ojo”.
Muchos no cobraban nada y recibían en cambio alimentos, azúcar, un par de gallinas o algunas monedas.
Otros “curaban” torceduras o dolores musculares.
Fueron famosos en su época “el Vasco” y “el Japonés”.
Estos personajes, se fueron multiplicando extendiendo su radio de acción en muchos barrios; eran varios los “vascos” y “japoneses” que “curaban”.
Había curanderos que se anunciaban en los diarios y ponían chapa en la puerta, “especializados” en determinadas dolencias.
Otros publicaban en revistas y diarios “las cartas de agradecimiento de sus pacientes curados”.
En el tratamiento de los cálculos de la vesícula biliar, se preparaba una bebida colocando un huevo dentro de una taza conteniendo jugo de limón.
Se lo dejaba toda la noche.
El jugo disolvía el calcio de la cáscara de huevo, que una vez bebido “ablandaba los cálculos y ayudaba a expulsarlos”.
Había diversos tratamientos para el dolor de cabeza: las cataplasmas de dulce de membrillo sobre la frente, que “alimentaban” la cabeza de los niños, quienes en cuanto podían, se comían la cataplasma.
En los adultos se usaban rebanadas de papas crudas que pegadas alrededor de los ojos, quedaban adheridas hasta que se desprendían espontáneamente.
Para las picaduras de abejas o avispas, se usaba barro o paños de vinagre con sal. Las telas de araña se usaban para detener las hemorragias.
Hay muchos tratamientos para el dolor de oídos. Con las hojas que cubren al choclo, se recortaban y se armaba un cigarrillo, con una mezcla de yerba mate y tabaco.
Una vez encendido, se pitaba dos o tres veces y el humo se soplaba en el oído, cubriéndolo luego con un trozo de algodón embebido en aceite verde.
Otros recurrían a la leche de madre recién emitida; un chorro dentro del oído enfermo, taparlo con algodón y esperar resultados.
El sapo ha sido empleado para resolver distintos padecimientos.
Para el dolor de muelas, se lo pasaba vivo por la zona dolorida.
Para el tratamiento de la “culebrilla” se pasaba su vientre sobre las vesículas en sentido contrario a su crecimiento hasta que el vientre del sapo se ponía colorado y comenzaba a gritar.
Era la señal esperada, porque significaba que la enfermedad había pasado al cuerpo del sapo.
El tratamiento del “empacho” se realizaba pellizcando y traccionando le piel que recubre las vértebras dorso lumbares; al producirse un ruido de “despegamiento”, se consideraba que el paciente estaba “empachado”, por lo que se aplicaba en la zona del estómago un emplasto de ceniza y aceite.
Todo el procedimiento se realizaba durante 3 días consecutivos.
Para el tratamiento del mal de ojo, se dejaban caer tres gotas de aceite en un plato con agua, mientras se pronunciaba una oración aprendida en una fecha fija del año y a una hora determinada.
Si las gotas de aceite descendían al fondo del vaso, tenía “mal de ojo”.
Había personas a quienes se les atribuía una “mirada fuerte”, especialmente las de ojos saltones; una fuerza misteriosa que podía hacer un “daño”, desde “ojear” a una criatura o “enloquecer” a una persona adulta.
El uso de la barrita de azufre para los dolores musculares, en especial los del cuello, se pasaba (y se sigue pasando) por la región dolorosa.
El azufre crujía por la acción del calor generado al frotar, pero se decía que “comenzaba a salir el aire” de la zona dolorida y el paciente mejoraba.
Esta forma de curar no ha sido desterrada a pesar del tiempo transcurrido, ya que responde a una necesidad humana, la de encontrar a alguien que escucha los lamentos y se ocupa de intentar resolver sus causas, más allá de los resultados obtenidos.
Recuerdos de un Buenos Aires que se fue.
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A ellas les salta la térmica... (Por Luis Buero)
Ya sabemos que el género es el conjunto de significados y mandatos que la sociedad le atribuye al rol femenino y al masculino en un determinado momento histórico y social.
Y esos parámetros nos condicionan.
Por ejemplo, cada vez que hubo una guerra el varón marchó al frente de batalla y las minas ocuparon todos los puestos de trabajo.
Hasta jugaron al béisbol.
Pero cuando terminó la confrontación bélica, los tipos regresaron a sus laburos y a ellas las mandaron de nuevo a casita, condenándolas a la invisibilidad del trabajo doméstico, y convirtiéndolas en las proveedoras obligadas de servicios indispensables pero gratuitos.
Ellas entonces volvieron a la carga con sus reclamos de igualdad.
Pero seguimos convencidos de que se requiere cierta virilidad para ser estibador en el puerto, o agrimensor en medio del impenetrable chaqueño, o capataz en una mina de carbón en la cordillera.
Es más, no me imagino a un flaco haciendo dedo en la ruta a una camionera.
En cambio el puesto de secretaria es siempre pensado para una chica joven y linda, de la cual se espera que reciba, calme o filtre amablemente al visitante molesto, y que sea muy discreta (vana ilusión).
Las mujeres son preferidas en algunos puestos donde se maneja dinero pues han demostrado ser más honestas que los machos, y muy detallistas en sus funciones (no sólo para criticar el vestuario de las compañeras).
Ellas se quejan que a igual función cobran menos que los varones.
Pero reconozcamos que hay damiselas que promueven la discriminación machista cuando en el mejor momento de su carrera quedan imprevistamente embarazadas, o rechazan un ascenso porque las obligaría a viajar todo el tiempo, o descartan ocupaciones nuevas que las harían transpirar o afearse demasiado.
Algunos empresarios dudan de contratar a una mujer porque saben que ante una controversia son proclives a utilizar su belleza como arma de último recurso, y la que no posee virtudes físicas para descolocar las hormonas masculinas, es capaz de ponerse a llorar desconsoladamente al ser contrariada y hasta quizás rompa algo y se vaya dando un portazo.
En síntesis, son tildadas como inestables emocionalmente, pues pareciera que nunca salen del todo del territorio de lo sentimental, y en el momento menos pensado les salta la térmica.
Por el contrario algunos empleadores creen que los machos son más equilibrados y simples, nada retorcidos ni rebuscados y no hay que decirles un piropo para que lograr su máxima eficiencia.
En síntesis, en esta era en la que los perros van al psicólogo, no es extraño que los hombres cumplan labores típicamente femeninas y viceversa.
¿Soy prejuicioso?
Quizás.
De todos modos me resulta improcedente cambiarle el sexo del oficio a títulos de obras famosas como El Cartero Llama Dos Veces, La Mujer del Carnicero y La Costurerita Que Dio El Mal Paso, solo para satisfacer a alguna feminista vehemente.
¿No les parece?
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