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Viernes 18 de Enero

                   Fin de semana: Viernes 18 a Domingo 20 de Enero de 2013

Holaaa samigooosss !!! 


Esta semana llegamos con menos material pero de un valor "calórico"
importante. Por eso, como tiene cosas "subidas de tono", pero
con la discreción necesaria, les pedimos que no la dejen al alcance de
niños y adolescentes. Entre las cosas que conforman esta edición hay una
reseña histórica increíble, unos chistes calentísimos y también un texto
de humor de gran valor literario. Esperamos que conformen a todos y que
los disfruten y pasen un excelente fin de semana.

                                   
Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

¿A qué horas del día nos sentimos de mejor humor? (Por DJ)

A finales del año pasado, científicos de la Universidad de Cornell (EE UU) utilizaron las redes sociales para demostrar que, habitualmente, las personas nos levantamos de buen humor pero la sonrisa se los borra de la cara a medida que avanza el día.

La investigación, que incluyó el seguimiento de 2,4 millones de personas de 84 países durante dos años a través de Twitter, confirmó por primera vez en una muestra extensa de población que tenemos ritmos afectivos cíclicos, y que en gran medida estos dependen del trabajo, las horas de luz y la cantidad de sueño.

Usando un software específico para monitorizar el lenguaje empleado en la plataforma de microblogging, los autores de la investigación detectaron que existen dos franjas horarias en las que nuestro estado de ánimo es positivo: a primera hora de la mañana y cerca de la media noche.

Y también confirmaron algo que ya sospechábamos: estamos de mejor humor los sábados y los domingos que los días laborables.

El buen humor afecta a muchos aspectos de nuestra vida.

Por ejemplo, varios estudios demuestran que somos más creativos cuando nuestro estado de ánimo es positivo.

Sin embargo, también confiamos menos en los demás cuando nos sentimos felices, tal y como se deduce de un reciente estudio de la Universidad Estatal de Ohio.

Por su parte, investigadores de la Universidad de Missouri han llegado a la conclusión de que la capacidad de la memoria de trabajo, esa que usamos para recordar un número de teléfono o el nombre de una persona que nos acaban de presentar, se reduce cuando nos sentimos de excelente humor.

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  • Preocupación...

Una dulce abuelita habla por teléfono al sanatorio y pregunta tímidamente:

-"¿Sería posible que alguien me informara, como está una paciente?"

La Operadora contesta:

-"Encantada de ayudarla, ¿Cómo se llama la paciente y en qué cuarto está?"

La Abuelita con su voz temblorosa dice:

-"Nora Fernández, Cuarto 302."

La operadora responde:

-"Permítame ponerla en espera, mientras hablo con la Enfermera del piso para poder informarle."

Después de unos 2 minutos, le informa:

-"Tengo buenas noticias, la enfermera que en este momento está con ella me dijo que Nora va muy bien, su presión arterial y su glucosa ya están en su curso normal y su Doctor que la vio esta mañana dice que la darán de alta el martes."

La Abuelita dice:

-"¡Que alegría! Ya estaba preocupada, Dios la Bendiga señorita por las buenas noticias."

La Operadora dice:

-"Fue un placer ayudarla, perdón, ¿Nora es su Hija?"

La Abuelita le contesta:

-"¡¡¡No!!! ¡Nora, soy yo, la del Cuarto 302!, Lo que pasa que estoy internada por la obra social de los jubilados y nadie me da pelota con el timbrecito de mierda éste. No me dan medicamentos, no me sirven comida, la enfermera no viene a verme y el médico hace tres días que no aparece, entonces antes de ayer me vine a mi casa. ¡Estoy llamando para saber si ya estoy bien y si en ese sanatorio de mierda alguien se dio cuenta que me fui!"

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  • País geométrico...

"Nuestro país es geométrico: tiene problemas angulares que se discuten en mesas redondas por un montón de bestias cuadradas que por su falta de ubicación espacial aportan soluciones obtusas."

(Gracias Marisa !!!)

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  • Compartiendo todo...

Una pareja de ancianos va a un restaurante de comida rápida, donde con cuidado divide en dos la hamburguesa y las papas fritas.

Un camionero siente pena por ellos y se ofrece a comprarle a la esposa su propia comida.

-"No se preocupe," -dice el anciano, -"nosotros compartimos todo."

Unos minutos después, el camionero se da cuenta de que la esposa no ha probado bocado.

-"De verdad no me importa comprarle su propia comida." -insiste.

-"No se preocupe, ella comerá su parte," -le asegura el anciano, -"Lo compartimos todo."

Poco convencido, el camionero le pregunta a la esposa:

-"¿Por qué no come?"

-"¡Porque estoy esperando a que mi esposo me preste la dentadura!"

(Gracias Alejandro !!!)

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  • Alegorías...

Muere un cardiólogo.

A su funeral llega una inmensa corona de flores en forma de corazón.

Una señora, de repente, comienza a reírse a carcajadas.

Una amiga le pregunta:

-"¿De qué te reís?"

Y ella contesta:

-"Estoy imaginando cuando muera el ginecólogo..."

(Gracias Adrián !!!)

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  • Pajilleras...

Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga.

Una historia verdadera y realmente increíble...

Era Diciembre de 1840.

España.

Último año de la Primera Guerra Carlista.

Soldados muertos y heridos por doquier.

Triunfo del bando "liberal" de los seguidores de Isabel II.

Su Ilustrísima Excelencia el Obispo de Andalucía, mediante singular "dispensa" se autorizaba la creación del Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga.

Las pajilleras de la caridad (como se las empezó a denominar en toda la península) eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad, prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la reciente guerra carlista española.

La autora de tan peculiar idea, había sido la Hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado Hospicio.

Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital.

Decidió entonces poner manos a la obra y comenzó junto a algunas hermanas a "pajillear" a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado.

Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su "pajilla" diaria.

Los resultados fueron inmediatos.

El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortésmente entre sí, aún cuando en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos.

Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio.

A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro.

El éxito rotundo, se tradujo en la proliferación de diversos cuerpos de pajilleras por todo el territorio nacional, agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades.

Surgieron de esta suerte, el Cuerpo de Pajilleras de La Reina, Las Pajilleras del Socorro de Huelva, Las Esclavas de la Pajilla del Corazón de María y ya entrado el siglo XX, las Pajilleras de la Pasionaria que tanto auxilio habrían de brindarle a las tropas de la República.

(Ilustración tomada del manual de la orden de Huelva)

En América latina, rara vez ajena a las modas metropolitanas, las pajilleras tuvieron también sus momentos de gloria.

Durante la guerra civil mexicana, grandísimos auxilios brindaron a las tropas de todos los bandos, las Hermanas de la Consolación, organización laica (aunque cercana a la Iglesia) que ofrecieron la fatiga de sus muñecas para calmar los viriles ímpetus.

Estas hermanitas recibieron pronto distintos y soeces apelativos, fruto del inagotable ingenio popular, tales como las mamacitas o las ordeñadoras.

De México la costumbre pasó a las Antillas, en donde tuvieron particular éxito las “sobagüevo” (de veras) dominicanas, todas ellas matronas sexagenarias que habían elegido ocupar sus tardes en esta peculiar forma de servicio social.

El último lugar en América donde hicieron fortuna estas abnegadas damas, fue el Brasil.

Allí la columna Prestes fue acompañada en su marcha por una trouppe reducida pero eficiente de damitas paulistas –llamadas beixapau- aunque solamente se valían de ágiles movimientos de sus manos, conjuraban la melancolía de los soldados.

Diversas fuentes orales a orillas del Paraná comentan que en el villorrio conocido en el siglo XIX como Pago de los Arroyos hubo un pequeño agrupamiento dedicado durante algunas décadas a esa actividad.

Eran conocidas como las "Hijas de Nuestra Señora del Asunto Encarnado", en referencia y dudoso homenaje póstumo a su anciana fundadora, fallecida con las manos en la masa, junto a un soldado, en su día de descanso.

La costumbre desapareció tras la segunda guerra y hasta la fecha se desconoce la existencia de otras congregaciones.

Aquí no hay ni bromas ni exageración ni agregados ni enmiendas.

Todo lo dicho es historia escrita.

Esto que usted ha leído es rigurosamente cierto...

Si cree que es escandaloso, pues, vaya a las fuentes de la información que están en el Archivo de Indias en Sevilla y lea esta curiosa e increíble historia...

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  • Jaimito...

1.

Juan y María se casan pero como no les alcanza el dinero, entonces se quedan a pasar la Luna de miel en casa de los padres de Juan.

A la mañana, Jaimito, el hermanito de Juan, baja a tomar su desayuno.

Cuando está a punto de salir de casa rumbo a la escuela, le pregunta a su mamá si Juan y María ya se levantaron.

Ella dice que no.

Jaimito le dice:

–"¿Quieres saber lo que yo creo?"

Su madre le dice:

–"Eso no te importa, ¡Anda a la Escuela!"

Horas después Jaimito regresa de la escuela, y le vuelve a preguntar a su madre:

-"¿Ya bajaron Juan y María?"

La mamá responde:

-"No."

Jaimito le dice:

–"¿Quieres saber lo que yo pienso?"

La madre le vuelve a decir:

–"Eso no te importa. ¡Termina de almorzar y haz los deberes!"

Largo rato después, Jaimito regresa a casa de haber jugado con sus amiguitos y pregunta nuevamente:

-"¿Ya bajaron Juan y María?"

Su mamá le dice:

-"No."

Jaimito vuelve a preguntar:

–"¿Quieres saber lo que yo creo?"

Esta vez la madre, cansada, le dice:

–"Esta bien, dime qué piensas."

Jaimito responde:

–"Bueno, anoche Juan vino a mi habitación y me pidió vaselina. Y yo 'creo' que en la oscuridad le di el pegamento de mis maquetas."

2.

En el confesionario el cura le pregunta a Jaimito:

-"Jaimito, ¿quién se esta robando el dinero de la limosna de los domingos?"

–"Padre, no le oigo nada."

–"No te hagas el tonto Jaimito, sé que me escuchas."

–"¿Que, Padre? ¿Qué dice?"

–"Jaimito fuiste tu quien lo robó, verdad, ¡habla!"

–"Padre no le oigo..."

El padre sale del confesionario y le dice a Jaimito:

–"Jaimito entra al confesionario, hazme una pregunta y te demostraré que sí se oye."

-"¿Queeee?"

Se cambian de posición y Jaimito le pregunta al cura:

-"Padre, ¿quién se anda “tirando” a la hija del panadero cada vez que viene a ensayar en el coro?"

-"Puta Madre, tienes razón Jaimito... ¡No se oye ni m...!"

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  • Los chistes más pelados... (Por Armando Fuentes Aguirre "Catón")

Llegó el día en que debo relatar aquí “Los Tres Chistes más Pelados del Año”.

Semejante tríade no se había visto en la historia de la sicalipsis.

He narrado en otras ocasiones “El Chiste más Pelado del Año”.

Alguna vez llegué a contar “Los Dos Chistes más Pelados del Año”.

Pero ¿tres chascarrillos de subidísimo color?

Ésa es inédita desmesura.

Dejémonos de exordios, sin embargo, y vayamos a la materia que nos trajo aquí...

Primer chiste más pelado del año...

La princesa estaba triste.

¿Qué tendría la princesa?

Salió a pasear por el jardín con su tristeza a cuestas.

Junto a un regato oyó a sus pies una tímida voz que la llamaba.

Volvió la vista y se sorprendió bastante al ver que quien le hablaba era un horrible sapo.

La princesita tomó en sus manos al batracio y le preguntó:

-"¿Quién eres?"

-"Ni soy sapo ni batracio soy...", -respondió la fea criatura, -"Soy un hermoso príncipe a quien una malvada bruja redujo a esta triste condición. Si me das un besito volveré a ser príncipe, y me casaré contigo."

La princesa estaba aburrida, pues aún no había iPod, iPad, iPhone y los demás artilugios o tabletas de la misma laya.

Pensó entonces que sería interesante casarse, a ver qué se sentía.

Acercó a su boca al feo sapo y le dio un beso en los labios.

Y sucedió que... no sucedió nada.

A pesar del beso de la princesita el batracio siguió siendo batracio.

Le dijo entonces el sapo a la princesa:

-"Vaya, vaya. Parece que lo del beso no dio resultado. ¿Qué te parece si probamos con un chupadita?"

(¡Salaz anfibio anuro! ¡Tenía tentación de un beso mordelón!)

Segundo cuento más pelado del año...

Don Poseidón, ranchero acomodado, tenía un hijo llamado Bucolino.

Se casó el muchacho con una linda muchacha campesina, y con ella se fue al viaje de bodas.

Al regreso de la luna de miel don Poseidón, atusándose el bigote con orgullo, le preguntó a su primogénito cómo le había ido con su novia.

Bucolino respondió con vaguedad que bien, y cambió al punto la conversación.

Eso escamó al viejo, dejó pasar algunos días, y volvió a hacerle la pregunta.

El muchacho se turbó, y no respondió nada.

Preocupado en extremo don Poseidón le pidió a doña Holofernes, su mujer, que hablara con su nuera para saber qué sucedía.

Cumplió doña Holofernes la encomienda, y se enteró de una tremenda novedad: La muchacha le dijo que su esposo no había consumado el matrimonio, y que ella, a pesar de ser ya mujer casada, estaba tan entera y virgen como cuando era célibe doncella.

Le fue con la noticia la señora a su marido, y el añoso señor, sorprendido y molesto al mismo tiempo, llamó a su hijo para saber qué estaba sucediendo.

Le preguntó:

-"¿Qué, no te gustan las mujeres? ¿O acaso sufres de alguna disfunción que te ha impedido izar el lábaro de tu masculinidad y cumplir tus deberes de marido?"

-"Al contrario, ‘apá", -respondió Bucolino, -"Mi mujer me gusta tanto, y me excita en tal manera, que mi atributo varonil se me irgue y pega al cuerpo en modo tal que ni con ambas manos lo puedo separar de mí para efectuar el acto marital."

No dijo nada don Poseidón.

Tomó su navaja -eso asustó mucho a Bucolino, -y con ella cortó una horqueta de una rama.

Se la dio a su hijo y le recomendó:

-"Esta noche usa la horqueta para separar de arriba hacia abajo tu parte de varón. A mí me pasó lo mismo que a ti, y con la horqueta pude cumplir mi obligación."

Al día siguiente tanto Bucolino como su joven esposa lucían una radiante sonrisa de satisfacción.

-"La horqueta dio resultado, ‘apá..." -le dijo feliz el muchacho a su añoso genitor. -"Tenga la horqueta."

No la aceptó don Poseidón.

-"Guárdala, hijo...", -le dijo a Bucolino, -"Llegará el día en que la necesitarás, como yo, para usarla otra vez, pero ahora de abajo hacia arriba."

Tercer chiste más pelado del año...

En la nocturna oscuridad, propicio cómplice; en soledoso y romántico paraje, él y ella sostenían un amoroso e íntimo coloquio.

El muchacho le preguntó a la chica con dulce y tierna voz:

-"¿De quién son estos ojitos?"

-"Tuyos, mi amor.", -respondió ella.

-"¿Y de quién es esta naricita?"

-"Tuya, mi cielo."

-"¿Y de quién son estos cachetitos?"

-"Tuyos, mi vida."

-"¿Y de quién son estas trompitas?"

No contestó la chica.

-"¿De quién son estas trompitas?", -volvió a preguntar el novio.

Ella siguió en silencio.

Repitió el galán, impaciente y atufado ya:

-"¿De quién son estas trompitas?"

Respondió la muchacha con enojo:

-"¡Son de Falopio, desgraciado! ¡Y ya saca la mano de ahí!"

FIN.

A mis cuatro lectores: ¡Feliz Año Nuevo!

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  • Caza de citas...

- Si nos quitan la posibilidad de equivocarnos, nos quitarán el placer de acertar. Aldo Camarota.

- Si nunca has tenido un gran éxito, no sabes lo que vales; el éxito es la piedra de toque de los caracteres. Amado Nervo.

- Si pudiéramos vender nuestras experiencias en lo que nos cuestan, todos seríamos millonarios. Abigail Van Buren.

- Si quieres hallar en cualquier lado amistad, dulzura y poesía, llévalas contigo. George Duhamel.

- Si quieres saber cuan rico eres de verdad descubre lo que quedaría de ti mañana si fueras a perder todo el dinero que tienes hoy por la noche. William J. H. Boetcker.

- Si quieres viajar hacia las estrellas, no busques compañía. Heinrich Heine.

- Si quisiera un centavo rompería la hucha de mi hijo -si tuviera un hijo-. Groucho Marx.

- Si sale, sale. Si no sale, hay que volver a empezar. Todo lo demás son fantasía. Eduard Manet.

- Si se empobrece la Lengua se empobrece el pensamiento. Fernando Lázaro Carreter.

- Si siempre dices la verdad, no te faltarán enemigos. Jesús Sancho.

- Si te casas lo lamentarás. Si no te casas, también lo lamentarás. Soren Kierkegaard.

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  • El match... (Por Sebastián Jorgi)

El campeón del mundo movió el caballo y el challenger paró el reloj.

Eran las 17.15 de un día de primavera que lo sumía en el compungimiento de la derrota.

Apenas saludó al ganador.

Podía haber seguido la partida un rato para especular con algún eventual error del adversario.

Pero algo -no precisaba qué- lo impelió a dejar la sala en donde se desarrollaba el match.

Toda una vida preparándose para conseguir la corona de campeón mundial de ajedrez.

Si hubiera jugado alfil cuatro dama en la movida 21, habría logrado una mejor posición en el medio juego.

Un raro presentimiento lo urgía y corrió hacia su casa.

Le dijo al taxista:

-"Acelere, por favor."

El hombre lo miró por el espejito retrovisor.

Lo reconocía.

-"¿Pedirá la revancha?"

El ajedrecista siguió con su obstinado mutismo hasta caer en la cuenta de que pasaba por descortés.

-"No me importa la revancha en este momento. Acelere. Hay cosas en la vida mas importantes que el ajedrez." -dijo.

-"Pronto llegaremos, no se aflija. Un triste día de primavera éste..."

Al doblar la esquina de su casa, pudo ver a su mujer con su hijo menor en brazos, en medio de la calle.

Trataba de parar un taxi.

Algo malo pasaba.

-"Esa mujer está en dificultades, señor, si me permite..."

-"Es mi mujer. Pare."

-"Tenemos que ir al hospital.",-le dijo su mujer, un tanto sorprendida al verlo, -"Pablito tiene mucha fiebre. Menos mal que viniste. ¿Te avisaron que te llamé?"

La miró, extrañado.

-"No."

-"Entonces... ¿cómo llegaste tan rápido? Sé que perdiste..."

-"No sé, algo me hizo venir urgente."

-"La clave de la partida estaba en la jugada 21, " -dijo de golpe el taxista, -"Yo la estaba siguiendo por radio. Con alfil cuatro dama usted tenía más chance."

El ajedrecista lo miró.

-"Sí." -admitió.

-"Y si después doblaba las torres en la columna rey, su posición era más fuerte." -insistió el hombre.

-"¿A qué hora le subió la fiebre?" -le preguntó a su mujer.

-"A las 17.15."

El taxista siguió hablando sobre distintas variantes.

Sin duda, era un aficionado que entendía.

Un día después de este trance, con Pablito a salvo, el ajedrecista le comentaba a su mujer:

-"Menos mal que se me apareció ese taxista, estaban todos ocupados, ¿sabés? Parecía todo un experto en ajedrez."

-"Te dio una tarjeta, agradecele."

-"Me había olvidado. Tío raro el tipo. Claro que la movida clave era alfil cuatro dama en la jugada 21."

-"No nos quiso cobrar..." -recordó la mujer.

El ajedrecista sacó la tarjeta del bolsillo.

Absorto, leyó: Paul Keres, gran maestro internacional de ajedrez.

El color mudó de su cara.

La mujer, preocupada, le preguntó si se sentía mal.

Vio como se preparaba un whisky.

-"No puede ser Paul Keres. Murió hace más de diez años.", -casi gritó el ajedrecista. -"Todo un grande del ajedrez, un campeón del mundo sin corona."

La mujer sonrió.

-"¿Cómo que murió hace diez años? ¿Me estás contando un cuento fantástico o me estás tomando el pelo?"

Veinticinco años después.

Pablo se había hecho ajedrecista, como su padre.

Había ganado el Interzonal de San Sebastián y ostentaba el título de gran maestro.

Le había ganado a Fischer, a Spassky y a Luboievic en varios torneos europeos y era el candidato a jugar contra el campeón mundial.

El match era en el Luna Park.

Los padres abordaron el taxi.

El chofer arrancó sin esperar la indicación de sus pasajeros.

-"Vamos al Luna Park."

-"Sí, ya lo sé."

Los dos pasajeros se miraron.

-"¿Cómo lo sabe, eh?" -casi se burló el ajedrecista, -"¿Es adivino?"

-"Todo el mundo va al Luna Park a ver el match."

La mujer lo miró con detenimiento.

-"¿Acaso lo conocemos de algún lado, señor?"

-"Casi con seguridad, señora," -dijo el taxista, -"Uno anda por tantos lados... ¿Están nerviosos, no? Claro, no es para menos."

-"Juega nuestro hijo." -dijo el ajedrecista.

-"El muchacho gana si inicia la partida con peón cuatro rey.", -aconsejó el chofer, -"Dígale que juegue peón cuatro rey... va a ver que el otro responderá con una defensa siciliana o francesa, va a ver... entonces su hijo se sentirá cómodo en esa apertura."

-"Mi hijo conoce muy bien la apertura inglesa, señor.", -refutó el ajedrecista.

El taxista rió.

-"Ganará sólo si juega peón cuatro rey, señor, acuérdese lo que le digo."

La mujer se llevó las dos manos a la mitad de la cara.

¿Era posible que...?

El taxista se dio vuelta y le dijo:

-"Señora, esto es una invitación, pero por favor, usted dígale a su hijo que juegue peón cuatro rey."

Media hora después, la mujer trataba de convencer a su hijo que comenzara su partida con el peón del rey.

Su marido, contrariado, le dijo que era un imposible.

Ella explicó que tenía un presentimiento, como que el taxista era una especie de vidente o algo por el estilo.

El muchacho no entendía esta puja entre sus padres.

Ella se refirió a una anécdota de cuando él era niño y había sido llevado al hospital por un taxista que sabía mucho de ajedrez.

Al sentarse frente a su contrincante, Pablo miró a su madre y la vio cómo sonreía, cómo movía la cabeza, tratándolo de convencer con gestos.

El reloj en marcha y unos segundos después movió peón cuatro rey.

Su padre hizo una exclamación, la que fue acompañada por el público también conmocionado por la sorpresa.

Hacía años que no jugaba con blancas peón rey.

Una serie de comentarios se sobrepujaron hasta que el campeón mundial respondió con la defensa francesa: peón tres rey.

A esto, el padre sintió como un temblor.

La imagen del taxista ya no la olvidaba.

Al promediar la partida, las blancas estaban mejor.

¿Dónde había visto antes al tipo del taxi?

¿Dónde?

-"Sabés... se me hace que al tipo del taxi lo hemos visto antes.", -le dijo a su mujer.

-"Claro: es el tío aquel que nos llevó en taxi hace veinticinco años cuando Pablito se enfermó. Es el mismo. Sabía más que vos, hasta te analizó el porqué de tu derrota. ¿Te acordás?"

-"Ya sé, ya sé. Ahora sí. Gracias a él, que se apareció de golpe en el Centro, pudimos llevar a Pablito al hospital. Recuerdo que no cesaba de hablar sobre mi partida. Y recuerdo que... -se llevó su mano derecha a la cabeza, -era Paul Keres."

La mujer sonrió.

-"¿El que había muerto hacía muchos años? Vamos, vamos, no me vengas con otra fantasía de las tuyas. Si al taxista lo acabamos de ver, vivito y coleando. Habrá dejado de jugar ajedrez, eso es todo..."

-"No, piensa: Paul es Pablo. ¿Acaso no relacionas los nombres? El del taxi es nomás Paul Keres que viaja en el tiempo y regresa para coronarse campeón del mundo. ¿Entendés?"

-"Estás loco..."

-"Claro: es el fantasma, digamos -siguió elucubrando él- de Paul Keres, que ayudando a Pablito, prueba su propia capacidad como campeón."

-"Es una locura..."

-"Sí, ahora tiene que estar en el estadio."

Giró la cabeza a un lado y a otro.

Imposible verlo.

El estadio estaba colmado.

Un silencio casi espectral se había hecho ante la jugada 33 del retador.

El campeón del mundo demoraba en contestar una puesta de torre en la séptima línea.

-"Sé que tiene que estar en el estadio.", -insistió el hombre a su mujer.

Pero fue ella la que lanzó una exclamación.

El taxista estaba en la misma fila que la de ellos, en un extremo, lindando con el pasillo.

-"Allá está. Es él."

-"¿Dónde?"

La pregunta de su marido fue contestada con el dedo índice de la mujer.

Un fuerte aplauso retumbó en el Luna Park.

Las negras abandonan.

Fue cuando el taxista se paró y los saludó con una sonrisa y un tenue movimiento de su mano.

Pablito se coronaba campeón mundial de ajedrez.

Eran las 17.15 de un hermoso día de primavera.

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