Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos chistes variados para ejercitar la mandíbula, más cosas
de chicos recopiladas por el maestro Firpo, unos acertijos interesantes
para agudizar la imaginación, y unos textos de humor delirantes y divertidos.
Esperamos que los disfruten y les deseamos una excelente semana.
Esteban Nicolini
Negocios son negocios...
Hassan es un árabe que vende colchones y ropa interior.
Un día le dice a su mujer:
-"Amor: ¡Vendí 3 colchones y 20 calzones! ¡Hice $500!"
A lo que la esposa responde:
-"¡Yo, con 1 colchón y sin calzón hice $7,000!"
-"¡¡¡Ponte las pilas HASSAN...!!!"
(Gracias Isabel !!!)
La leyenda del mi Fiat 600...
Cierto día, venía por la ruta 3 desde Buratovich a Bahía y, como era de esperarse, mi pobre FIAT 600 se rompió.
Entonces me tiré a la banquina esperando que alguien pase... y a los 10 minutos apareció un Mercedes Benz Kompressor a 170 km/h pasando frente a mi.
En eso veo que el tipo del Mercedes frena y da marcha atrás y vuelve hasta el Fitito.
Ahí mismo se ofrece a remolcar mi pobre porquería, a lo que acepté enseguida.
Pero le pedí por favor que no corriera mucho, si no mi Fiat y yo, íbamos a ir a parar al carajo (obvio).
Y combinamos que le iba a hacer luces cada vez que el Mercedes estuviera yendo más rápido de lo aconsejado.
Entonces, el Mercedes comenzó a remolcarme, y siempre que se zarpaba con la velocidad, le hacía luces.
En eso, aparece un Porsche Carrera GT, negro, polarizado, fachero mal, que intimida al Mercedes.
Éste no deja que lo forréen y pisa: 120, 130, 150, 190, 210, 240, 260... km/h.
Yo ya estaba desesperada, haciendo luces como loca, y los dos... a la par y a los re-pedos...
Por ahí, pasamos por un puesto de Policía Caminera, pero ni el radar vi, que registró impresionantes 270 km/h.
Entonces el policía avisa por radio al próximo puesto:
-"¡Atención! ¡Atención! Dos masculinos, uno en un Mercedes Gris Plata y otro en un Porsche Negro. Van disputando una picada a más de 270 km/h en la autopista..."
-"Y... muchachos... ¡juro por mi vieja, por mis hijos, por mi laburo y por Dalma y Yanina que atrás de ellos, chupado al Mercedes, viene un FIAT 600 haciéndoles luces para que lo dejen pasar!"
(Gracias Nora !!!)
Humor para aflojar las mandíbulas...
De empleado a empleado
-"¿Supiste que falleció el jefe?"
-"Sí, pero quisiera saber quien fue el que falleció con él."
-"¿Por qué lo dices?"
-"¿No leíste la esquela que puso la empresa? Decía: '...y con él se fue un gran trabajador...!"
De jefe a empleado
-"Este es el cuarto día que usted llega tarde esta semana. ¿Qué conclusión saca de eso?"
-"Que hoy es jueves..."
De empresario a empresario
-"¿Cómo consigues que tus empleados lleguen puntuales al trabajo?"
-"Sencillo, tengo 30 empleados, pero sólo 20 estacionamientos..."
Empleado sensato
Mientras mi jefe actúe como si me estuviera pagando un buen sueldo... yo actuaré como si estuviera haciendo un buen trabajo.
De jefe a secretaria
-"¡¿Quién te ha dicho que puedes pasarte dando vueltas sin trabajar todo el día, sólo porque tuvimos un affaire?!"
-"Mi abogado..."
De jefe de personal a aspirante
-"Aquí buscamos un empleado que no se amilane ante ningún trabajo, y no se enferme nunca."
-"¡OK, yo le ayudo a buscarlo...!"
Jefe ejemplar
-"Antonio, yo sé que el sueldo no le alcanza para casarse... pero algún día me lo agradecerá."
De empleado a jefe
-"Jefe, ¿puedo salir hoy dos horas antes? Mi mujer quiere que la acompañe a hacer unas compras."
-"De ninguna manera."
-"¡Gracias, jefe!, ¡Ya sabía yo que usted no me iba a defraudar...!"
Censo
Dos empleados del Censo llegan a una casa, para el Censo 2011, y preguntan:
-"¿Su nombre?"
-"Adán."
-"¿Su Esposa?"
"Eva."
-"¡Increíble! ¿Por casualidad la serpiente también vive aquí?"
-"Sí, un momento. ¡Suegraaaa, la buscan!"
Confusión
Le dice por teléfono una mujer a su esposo:
-"¡Gordo, perdóname! Te di las pastillas para los nervios en lugar de las de la diarrea, ¿como estás?"
-"Bien mi amor, todo cagado, pero tranquilo..."
Consejo
Un hombre de unos 65 años le pregunta al entrenador en el gimnasio:
-"¿Que máquina debo usar para impresionar a una chica de 30?"
El entrenador lo mira y dice:
-"Le recomiendo el cajero automático."
Breves...
1.
Un señor manda su ropa interior a la lavandería y pone una nota:
-"Usar más jabón en los bóxer..."
Cuando recoge su ropa encuentra una nota que decía:
-"Usar más papel en el culo..."
2.
¡Esta es la mejor carta de la década, breve, concisa y directa!
Querida Suegra:
Por favor no trates de decirme cómo educar a mis hijos.
Yo estoy casado con una de tus hijas y créeme, ¡hay mucho que reclamar también!
Sinceramente, tu Yerno.
3.
Se está muriendo la suegra y en su agonía, mira hacia la ventana y dice:
-"¡Qué lindo atardecer!"
Y el yerno le dice:
-"No se distraiga suegra. Concentradita... ¡Mirando el túnel, mirando el túnel!"
(Gracias Marisa !!!)
Cazador...
Está un tipo con los amigos enseñándoles sus armas de cacería; en eso saca un mega rifle con la mejor mira telescópica.
Toto, el amigo que es el menos cazador de todos, lo agarra y apunta con la mira hacia el edificio de enfrente.
De repente dice:
-"¡A la puta..., esa es mi mujer con otro tipo!"
Y dirigiéndose al amigo:
-"Tú que eres cazador y el mejor tirador, ¿podrás ser tan bueno como para darle un tiro en los huevos a ese atorrante?, pero sin fallar, ¡tiene que ser en los mismos huevos...!"
Le pasa el rifle y aquel se acomoda, apunta y le pregunta al amigo:
-"Todo está bien Toto, pero... ¿no importa si le vuelo los dientes a tu mujer?"
(Gracias Eduardo !!!)
Adivinanzas...
A ver si aciertan estos bonitos y divertidos acertijos...
Las respuestas más abajo...
1.
Señoras y señoritas…
Casadas y solteritas...
Se las meten estiradas...
y las sacan arrugaditas.
¿Qué es?
2.
Entra seco y oliendo a goma...
Sale mojado y oliendo a pescado...
¿Qué es?
3.
Tiene pelos por fuera...
Está húmedo por dentro...
Empieza por “C”...
Y acaba por “O”...
¿Qué es?
4.
Es duro y redondo...
Y se mete hasta el fondo...
¿Qué es?
5.
Entra seca y arrogante...
y sale fofa y chorreante...
¿Qué es?
6.
Larga y afilada cual estilete...
Por la punta saca y mete...
Y por detrás lleva el ojete...
¿Qué es?
7.
Cimbel matutino...
Con forma de pepino...
Que por delante escupe gotas...
Y por detrás le cuelgan dos pelotas...
¿Qué es?
Respuestas:
1. Las medias.
2. El buzo.
3. El coco.
4. El anillo.
5. La galleta.
6. La aguja.
7. Esto es una polla... Está claro.
(Gracias Adrián !!!)
Chequeos... (Por Podeti)
¡Si no los estás dejando sin nada que chequear!
Acabo de ver un afiche en la calle que me llenó de consternación.
Era la propaganda de algún tipo de producto dental, dentífrico o un enjuague bucal, y decía algo así como “Limpia los lugares de la boca que más chequean los dentistas”.
El concepto me parece un poco dudoso.
Como poco ético.
¿Se trata de un producto para salvar las apariencias ante el dentista?
Porque suena a eso.
Como que hay que quedar bien con el tipo, aplicando un producto que limpia la parte que va a ver él.
No sólo es una especie de acto de hipocresía: ¡También es un poco autodestructivo!
Como que te vas a limpiar sólo lo que mira el dentista.
Si de golpe hay una parte IMPORTANTÍSIMA pero que el dentista no mira (por ejemplo, el Trabucémbalo o o las Enfiliaciones, por mencionar dos completamente inventadas –en la confianza de que haya otras que sí existan), esa no hace falta limpiarla.
¡No, flaquito, al dentista tenés que ir desnudo, sin máscaras, mostrándote como sos!
Es como si nos cortáramos el pelo antes de ir al peluquero, como si lleváramos a lavar el auto para ir al mecánico, no, ¡peor!: Como si lo lleváramos al mecánico antes de ir al mecánico.
-"Le traje el auto, Sr. Mecánico, para que me lo mire. Como verá, está en perfectas condiciones, ya que antes lo he llevado al mecánico (otro), que me lo dejó chiche bombón. En realidad lo traje sólo para ganarme su aprobación."
-"Genial, son ciento cincuenta mangos, por chequeo", dirá, impertérrito, el mecánico (el último), claro.
Por eso yo no me lavo los dientes durante tres o cuatro días antes de concurrir al dentista...
Para que el tipo vea la cosa en su realidad cruda y descarnada, en plena debacle, en el peor estado posible; para que se esmere.
Si no, ¿para qué voy a ir al dentista?
Para eso que me revise la boca el verdulero.
(Desde luego que este criterio debe ser aplicado con prudencia y haciendo uso del sentido común en cada caso: nada de romperse los huesos antes de ir al traumatólogo, por decir un ejemplo suave.)
Cosas de chicos... (Por José María Firpo)
Del libro: "Qué porquería es el glóbulo"
Cartas al maestro:
- Señor maestro: Por juntar alambres, latas, cartón y otras porquerías, mi hijo Juan Luis se cortó un dedo. ¿Hay necesidad de tal cosa?
- Señor maestro: Me ase el fabor de cumplir con su deber y reprender a Lolo, porque sin sabes nada yo se fue al cine a las 2 de la tarde y bino a las 11 de la noche, y los deberes no los iso. Mándele más deberes. Grasias.
- Sr.Maestro: Mi hijo faltó porque no pudo tener los deberes con tinta porque tiene almídolas.
- Maestro Firpo: El niño Ezequiel faltó porque lo preciso. Pero le prometo que para mañana le hago los deberes y la redacción que me mandó ayer.
- Señor maestro: Mi hijo se fue toda la tarde al Parque Rodó con plata que le dio el padrino, y volvió limpio a las 9 de la noche. Por eso no hizo los deberes. Espero que le dé un buen rezongo.
- Señor maestro Firpo: Le hago saber mi desconformidad porque en vez de estudiar, los niños se pasan hablando de geografía, historia y esas cosas.
- Don Firpo: La falta de Toto se debe porque fue al zapatero que tenía rotos los zapatos.
- Señor maestro: Le hago saber que no voy a poner para la fomento porque soy sola y no tengo sostén.
- Señor maestro: Emeterio no yeba los debere porque no quiere pero cuando venga de la escuela se la liga sabe como.
- Maestro Firpo: Edith se encuentra retirada en la cama con las amígdalas de la garganta inflamada y se aya con el médico veterinario.
- Señor Firpo: José faltó el martes porque fue a jugar al fóbal y iso un mal esfuerzo y sele suvio un cágulo a rriba del tendón.
- Maestro: No lleva los deberes porque dise que se ovidó de copiarlos. Dele garrote, nomás.
- Señor maestro: Dice la doctora que lo que le hace falta a mi hijo es estudiar más, así que a las tres y media voy a hablar con usted a ver que escuela es ésa.
- Don Firpo: Mi hijo no fue a clase porque le lavé los pantalones porque los que le dieron en la escuela no se los quiere porque son cortos y él tiene pretensiones de ser hombre.
- Señor maestro: El motivo de que yo no pueda contribuir para el fomento es que mi situación es más jodida que la de la escuela, tanto que yo pensaba pedirle unos pesos a la Directora. Así que me disculpa.
- Señor maestro: Estoy muy enojado con usted porque no me dejó pasar de clase. Pero ya va a caer con el burro cansado algún día.
- Señor maestro: Yo me extraño que Ud cargosee tanto al niño con la fomento. Yo ahora me encuentro en una situación horrorosa y no me puedo poner. Si hace el favor me manda el número de la Inspección así yo pregunto si los maestros están para mangar o para enseñar.
- Maestro: A ver si corrige un poco a la niña Gladi que le dijo a mi hija que era una loca de cabaré.
- Maestro: Mi hijo Ricardo quiso hacer la pata ancha con la madre y no hizo los deberes. Creo que después de la paliza que le di las cosas andarán mejor. Le ruego me mantenga informado.
- Señor maestro: ¿Así que José Luis no hizo el deber de hoy? Déjelo sin recreo todo este año.
- Señor maestro: Comprendo muy bien que Ud tiene razón y que se preocupa por Lilián para que estudie. Usted tendría que ser el padre y no el que tiene que ni se ocupa de ella.
- Don Firpo: El Nelson llega tarde a la escuela porque se tuvo que pelear con la hermana.
- Señor maestro: Le pido que lo deje al Raúl un mes en penitencia porque me falsificó la firma.
- Señor maestro: Ayer el niño Roberto me insultó y me dijo que era una ladrona porque lo quise apartar de estar pelando con Nicasio en el medio de la calle. Yo le aviso para que este niño me respete la próxima vez.
- Maestro: Desearía que si mañana hay canto no lo deje cantar porque le duele la garganta, y que no baje a la gimnasia porque anda mal de un pie, y que no lo mande a sentar muy atrás porque no ve nada, y que no se siente con el Nelson porque le roba los lápices ni con Ana porque es muy boca sucia.
Rutinas para el tiempo libre... (Por Leo Masliah)
Cuando tengo algún tiempo libre, suelo dedicárselo a los hados del azar.
Emprendo un paseo cuya dirección se va modificando de acuerdo a algún criterio como, por ejemplo, mirar la última cifra de la matrícula del último auto que se encuentre estacionado en cualquiera de las dos aceras de la cuadra en la que estoy.
Supongamos que experimento una ligera preferencia por continuar mi camino en línea recta, por esa calle.
Entonces, si la última cifra de la matrícula está entre el cero y el tres, continúo por esa calle.
Si la cifra está entre el cuatro y el seis, doblo a la izquierda.
Y si está entre el siete y el nueve, doblo a la derecha.
Es claro que más de una vez, vale decir, si el azar me lleva a pasar una y otra vez por la misma cuadra, puede ocurrir que los vecinos me miren con desconfianza.
Para estos casos, dispongo de varias rutinas.
A la que utilizo con más frecuencia la denomino “relación pelo-sexo”.
Esta rutina diversifica mi conducta más que la basada en las cifras de las matrículas.
Aquí ya no hay solamente tres conductas posibles, sino cinco.
En efecto: si la primera persona visible (para mí) en la cuadra es rubia o pelirroja y es mujer, me fijo si en esa cuadra hay un quiosco.
Si lo hay, compro una golosina y quedo exonerado de seguir dando vuelta a la manzana, pudiendo llegar hasta la otra cuadra, por la misma calle (tengo otras rutinas para el caso de que esa calle muera en la esquina, pero las mismas exceden el propósito del presente trabajo).
Si no hay ningún quiosco, toco timbre en la primera casa cuya puerta no sea de color marrón, y si me atienden, pregunto por el doctor Magurno.
Si no me atienden, hago que me desmayo, y espero hasta que algún buen vecino llame a una ambulancia que me traslade a otra parte (para empezar otro camino con idénticas reglas a partir de allí, ni bien me hayan dado de alta diciéndome tal vez que sólo se trató de un momentáneo bajón de presión), o hasta que llueva, en cuyo caso contraigo para mis adentros la obligación de regresar a casa y mirar dos horas la televisión, sin encenderla.
Si me atienden y me dicen que ahí no hay ningún doctor Magurno, quedo habilitado para doblar en la siguiente esquina en dirección contraria a la de mi giro anterior (el que me llevó de vuelta al mismo lugar).
Nótese que en ambos casos (tanto recurriendo al quiosco como tocando timbre en la casa), mi conducta, frente a los curiosos, queda explicada dentro de los cánones habituales de la civilización, puesto que pueden pensar “el tipo se había ido pero volvió porque tuvo antojo de golosinas” o “el tipo estaba buscando el número de puerta y no lo encontraba”.
Si no hay ninguna casa de puerta marrón, o si en esa cuadra solamente hay edificios, empiezo a caminar por la misma calle pero en sentido contrario, quedando liberado de la cuadra viciosa (denomino así a las que, por la numeración de las matrículas de los autos, y por tratarse de autos abandonados que pueden pasar días en el mismo lugar, me conminan a un loop o “bucle” difícil de salvar).
Prosigo con mi explicación.
Si la primera persona visible de la cuadra es rubia o pelirroja y es hombre, bajo a la calzada y bailo el “Apolo” de Stravinsky, de acuerdo a la coreografía de Constantin Mikhailkov.
Esto también puede ser asimilado por los curiosos como una conducta civilizada, ya que toda civilización genera sus tipos particulares de locura, y si llaman a una ambulancia para que me encierre en un manicomio, tanto mejor, puesto que ya no necesito recurrir a artificios casuales para saber lo que tengo que hacer: habrá enfermeros que me instruyan sobre las rutinas a seguir todos los días y a todas las horas.
Pero si nadie me encierra, al finalizar la coreografía, doy por terminado mi paseo y voy a lo de mi tía Zephir a tomar té y a conversar sobre trivialidades.
Si la primera persona visible es de cabello negro o castaño y es mujer, me tomo un colectivo que pare en esa cuadra, o en su defecto, un taxi, y me bajo después de un recorrido de doce cuadras (o de trece, si en la cuadra número doce, maldición, no hay parada).
Si no pasan colectivos ni taxis, hago auto-stop.
Y si nadie me para, me dirijo a la cuadra siguiente arrastrándome (si alguien me interroga acerca del motivo, le miento diciéndole que se trata de una promesa religiosa, cosa de permitirle, también en este caso, encuadrar mi conducta dentro de parámetros civilizados).
Si la primera persona visible es de cabello negro o castaño y es hombre, pierdo la memoria, y lo que haga de ahí en más dependerá de los consejos de quienes me asistan, o de las reglas de conducta que me dote a mí mismo a partir de entonces (recurrí a los oficios de un hipnotizador para que me indujera, si este caso se presentara, a una amnesia total).
Si la primera persona visible es canosa, calva o si no hay nadie visible, aprovecho para tratar de robar, en el comercio o en la casa que me parezca más desprotegida.
Pero una vez hecho el acopio ajeno, lo deposito en la vereda y trato de llamar la atención de algún vecino de la cuadra, diciendo que alguien quería robar y al yo sorprenderlo, huyó.
De este modo, a veces percibo recompensas nada despreciables.
Y si me sorprenden con lo robado antes de haberlo depositado, tanto mejor, pues de ahí en más será la policía y el poder judicial quienes indiquen cuál será el modo en que deberé emplear mí tiempo libre.
Para finalizar, y sin querer exasperar al lector con los detalles que devengan de los casos no contemplados en lo expuesto, o con el resto de mi repertorio de rutinas, diré que para el caso de tocar timbre en una casa preguntando por el doctor Magurno, si me llegan a contestar “sí, enseguida”, tengo previsto suicidarme.
Pero es tan improbable esta circunstancia, que estoy seguro de llegar a vivir muchos años más disfrutando plenamente de mi tiempo libre, en perfecta armonía con el mundo civilizado.
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