Holaaa samigooosss !!!
Esta semana frases sobre perros muy ciertas y también graciosas, frases
sobre el vino, para degustar con una sonrisa, un test para medir la inteligencia
muy divertido, un texto sobre los nietos modernos sin desperdicio, y más
chistes y textos de humor de notables autores para reír un rato largo.
Esperamos que los disfruten y que pasen una excelente semana.
Esteban Nicolini
Amores perros...
Frases para sonreír y para reflexionar sobre estos seres tan especiales...
- "Una vida sin perro es un error." Carl Zuckmayer.
- "Las mujeres y los gatos harán lo que les plazca, los perros y los hombres deberían relajarse y acostumbrarse a la idea." Robert A. Heinlein.
- "El amor por los animales, eleva el nivel cultural del pueblo." F. Salvochea.
- "Cuando usted abandona a un perro porque ya 'no le sirve', sus hijos aprenden la lección. Quizás hagan lo mismo con usted cuando sea un anciano. Piénselo..." Anónimo.
- "El perro ha hecho del hombre su dios, si el perro fuera ateo sería perfecto." Paul Valery.
- "Amor es cuando tu perro te lame la cara, aunque tú lo dejes solo el día entero." Anita, 4 años.
- "No me importa saber si un animal puede razonar. Solo se que es capaz de sufrir y por ello lo considero mi prójimo." Albert Schweitzer.
- "Podemos juzgar el corazón de un hombre según trata a los animales." Immanuel Kant.
- "No me llaméis perro... no merezco tan alto calificativo... No soy tan fiel ni tan leal... solo soy un ser humano." Anónimo.
- "Cada niño debería tener dos cosas: un perro y una madre que le deje tener uno." Anónimo.
- "Es vergonzoso para nuestra especie que siendo el perro el mejor amigo del hombre, sea el hombre el peor amigo del perro." Eduardo Lamazón.
- "No aceptes la admiración de tu perro como conclusión evidente de que eres maravilloso." Ann Landers.
- "El perro sabe, pero no sabe que sabe." Pierre Teilhard de Chardin.
- "Quien haya dicho que no se puede comprar la felicidad, no estaba pensando en cachorritos." Gene Hill.
- "Si a tu perro no le gusta una persona, probablemente a ti tampoco debería gustarte." Anónimo.
- "Un perro es la única cosa en la tierra que te amará más de lo que tú te amas a ti mismo." Josh Billings.
- "Se puede vivir sin perro, pero no merece la pena." Heinz Rühmann.
- "Si un perro no viene a ti después de mirarte a la cara, es mejor que vayas a casa y examines tu conciencia." Woodrow Wilson.
- "Adquirir un perro puede ser la única oportunidad que un ser humano tiene para escoger a un pariente." Mordecai Siega.
- "Puedes decir cualquier tontería a un perro y el perro te mirará de una manera que parece decir:” Por Dios, ¡¡tiene razón!! Nunca se me hubiera ocurrido." Dave Barry.
- "Medite al atardecer mirando las estrellas y acariciando a su perro, es un remedio infalible." Ralph Waldo Emerson.
- "Para hacer ejercicio pasee con alguien que le acompañe de buen grado, preferentemente un perro." David Brown.
- "Los animales y la naturaleza son poca cosa para el hombre cuando el hombre es poca cosa." Anónimo.
- "No existe mejor psiquiatra en el mundo que un cachorro lamiéndote la cara." Woodrow Wilson.
- "En algún lugar bajo la lluvia, siempre habrá un perro abandonado que te impedirá ser feliz." Aldous Huxley.
- "La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados." Mahatma Gandhi.
- "Muchos que han dedicado toda su vida al amor, pueden contarnos menos sobre este tema, que un niño que perdió ayer a su perro." Thornton Wilder.
- "Los perros no son todo en nuestra vida, pero ellos la hacen completa." Roger Caras.
- "De solo pensar que mi perro me quiere más que yo a él, siento vergüenza." Konrad Lorenz.
- "...será nuestro amigo para siempre, siempre, siempre." Rudyard Kipling.
(Gracias Lidia !!!)
Los nietos mutantes... (Por Rolando Hanglin)
Todos nosotros, los que hoy nos estamos convirtiendo en abuelos, hemos crecido en un caldo de olores, melodías, nombres y colores que hicieron la Argentina de los años 50, el antes y el después.
Cualquiera sea nuestra clase social, nuestro origen étnico y nuestras señas particulares, todos sabemos de qué se trata cuando mencionamos ciertas consignas: "Piluso y Coquito... la Triple A... los Chalchaleros... Doña Petrona... El Padre Gardella... Perón... Labruna... Me cortaron las piernas... el Negro Galíndez... la bicicleta del Lobo Fischer... El Negro Brizuela Méndez... Rayuela de Julio Cortázar... El Muñeco Madurga... El Beto Alonso... Imagine de John Lennon... los rompeportones... las figuritas Starosta... las chicas que juegan al elástico... la licuadora IME... la Lettera Olivetti... los chicos Double Bubble... el almirante Rojas... Radio Carve de Montevideo... Balá, Marchesini y Locatti... las medialunas en Atalaya..."
Cada una de estas palabras nos trae imágenes de nuestra juventud.
Claro, después tuvimos hijos a los que les ocultamos prolijamente todo lo que acontecía a nuestro alrededor, del mismo modo que nuestros bisabuelos prefirieron no explicar qué tal se estaba en la tercera clase del barco que los trajo de Europa, y mucho menos por qué se vinieron.
Ellos corrieron un denso manto de olvido sobre lo que pasaba en su patria.
Nosotros corrimos otro similar, disimulando las alternativas de nuestra época joven.
Luego vinieron tres éxodos: el de 1976, en general de origen político, el de 1984, debido a la inflación, y el de 2001, causado por el corralito.
Al cabo de estas vicisitudes, nos encontramos con nuestros nietos, que nos dejan completamente perplejos.
Son de otro planeta.
De otro milenio.
No tienen nada que ver con el país de nuestra infancia.
Son mutantes.
Los abuelos -todavía jóvenes, no faltaría más- nos encontramos en el partido de tenis o en la cola del banco y contamos cosas asombrosas sobre nuestros nietos.
Lo decimos a veces con orgullo, otras veces con vergüenza, siempre con asombro:
1. "Mi nieto no sabe hablar en castellano, porque mi hijo se fue a vivir al Canadá francés, así que el pequeño Jean Pierre va al colegio en francés y tiene que aprender obligatoriamente inglés... ¿Para qué quiere más idiomas?".
2. "Mi nieto quiere ser chef".
3. "Mi nieta quiere ser boxeadora".
4. "Recibí un mail de mi nieto, dice que se casa con una buena persona... no me aclara si es varón o mujer".
5. "Mi nieto es hincha del Manchester United".
6. "Mi nieta es negra, porque mi hija se radicó en Barcelona y allí se juntó con Ahmed, que es de Senegal".
7. "Mi nieto se pone la ropa de su mamá, se disfraza de Madonna y baila por toda la casa".
8. "Mi nieto me pidió una iguana para su cumpleaños".
9. "Mi nieta me mandó un CD, pero no sé como abrirlo".
10. "Hice un asado para mis nietos, pero me dijeron que son ovo-lacto-vegetarianos".
11. "Le regalé una pelota de fútbol, pero prefiere jugar con la Wii".
12. "Mi nieta no come en la mesa, se alimenta en su cuarto mientras chatea, con caramelos y hamburguesas".
13. "Mi nieto vive aquí, en la Argentina, pero habla de tú y de aparcar el carro o jalar de la puerta, como la tele".
14. "Mi nieta cultiva una huerta orgánica en el balcón: tiene puerros y marihuana".
Sin darnos cuenta, hemos entrado en otro planeta.
Perviven algunos hábitos de la prehistoria: por ejemplo, concurrir personalmente a una cancha de fútbol para mirar un partido, o inseminar personalmente a la mujer, o aplaudir personalmente a figuras tan jurásicas como Paul Mc Cartney.
Tal vez todo eso desaparezca en el futuro, en la medida en que vamos desapareciendo nosotros.
Y nuestros nietos ya no sabrán qué significan ciertas palabras, ni provocará ninguna emoción en su espíritu la aparición de sonidos u olores: Cabral, soldado heroico... matinée, vermut y noche... Corrientes y Bouchard... los petiteros... la mokini... el diávolo... John Wayne... Odol Pregunta... las chatitas... los sueters de Ban-lon... el jarrón de Coppola... puntear y rasguear en la guitarra... el Pelente... el rotaprint... el mimeógrafo... el Gran Amadeo... Gonzalito y Bunetta... el flaco Frondizi en su departamento de la calle Beruti... Hay que pasar el invierno... la pelea de Alberto Samid con Mauro Viale... el gran viaje de Gato y Mancha...
¡Ni hablemos de Jorge Newbery, el Coronel "Toro" Villegas o la Mistinguette!
Somos prehistoria.
Dinosaurios vivientes.
Sin embargo, les propongo reconfortarnos con una frase original: "Viejo es el viento, y todavía sopla".
Firmado, Roberto "Mano de Piedra" Durán, del período Cretácico.
(Gracias Adriana !!!)
4 verdades y una conclusión...
1.- Si caminar fuese saludable, el cartero... ¡Sería inmortal!
2.- La ballena nada el día entero, sólo come pescado, sólo bebe agua y... ¡Es gorda!
3.- El conejo corre, salta, es vegetariano y vive solamente de 8 a 10 años.
4.- La tortuga no corre, no salta, llega última, no se apura por nada, y... ¡Vive 450 años!
Conclusión: ¡A la miércoles con el ejercicio y la dieta!
(Gracias Isabel !!!)
Test de inteligencia...
El siguiente juego se compone de 4 cuestiones que le calificarán como "profesional".
Las cuestiones no son muy difíciles, no intente hacer trampas mirando las soluciones.
Cuestión Número 1:
¿Cómo guardar una jirafa en una heladera?
La respuesta correcta es:
Abra la heladera, coloque la jirafa dentro y cierre la puerta.
Esta cuestión permite evaluar su aptitud para complicar las cosas simples.
Cuestión Número 2:
¿Como guardar un elefante en una heladera?
Malísima respuesta:
Abra la heladera, coloque el elefante dentro y cierre la puerta.
Respuesta correcta:
Abra la heladera, retire la jirafa, coloque el elefante dentro y cierre la puerta.
Esta cuestión permite evaluar su aptitud para acordarse de las consecuencias de sus acciones pasadas.
Cuestión Número 3:
El Rey León celebra una conferencia en la jungla.
Todos los animales están presentes allí excepto uno.
¿Cuál?
Respuesta correcta:
El elefante.
El elefante está en la heladera.
¿Recuerda?
Esta cuestión permite evaluar su memoria.
OK, incluso si Usted no ha fallado las tres primeras cuestiones, he aquí un intento para atraparle.
Cuestión Número 4:
Usted debe atravesar un río, pero sabe que está habitado por cocodrilos.
¿Cómo lo hará usted?
Respuesta correcta:
Lo atravesará a nado.
¿Por qué?
Porque todos los cocodrilos están en la conferencia dada por el Rey León.
Esta prueba permite ver si Usted aprende una lección de sus errores pasados.
Sobre Andersen Consulting Worldwide, alrededor del 90% de los profesionales interrogados ha errado en todas las cuestiones.
Pero los niños de las guarderías han tenido en la mayor parte de los casos respuestas correctas.
El informe de Andersen Consulting concluye que la mayor parte de los profesionales no superan el coeficiente intelectual de un niño de 4 años.
Diferencia entre "virtual" y "real"...
-"¡Papá! ¡Papá! En el colegio, en la clase de informática, me pidieron que para mañana explique la diferencia entre 'virtualmente' y 'realmente'."
-"Bueno... Pregúntale a tu madre si se acostaría con otro hombre por un millón de dólares."
El niño obedece:
-"Mamá... ¿te acostarías con otro hombre por un millón de dólares?"
-"¡Por supuesto!"
-"¡Papá! ¡Papá! ¡Dijo que sí!"
-"Bueno... ahora anda y pregúntale a tu hermana..."
-"María... ¿te acostarías con un hombre por un millón de dólares?"
-"¡Claro que sí!"
-"¡Papá! ¡Papá! ¡También dijo que sí!"
-"Vale y pregúntale también a tu hermano mayor."
-"Paco, ¿te acostarías con un hombre por un millón de dólares?"
-"¡Pues claro tío!"
-"¡Papá, papá, él también a dicho que sí!"
-"¿Ves?... 'Virtualmente' tenemos tres millones de dólares , pero 'realmente' sólo tenemos un par de putas y un maricón en casa."
(Gracias Javier !!!)
El puto perro...
Un carnicero estaba a punto de cerrar su negocio cuando vio entrar un perro.
Trató de espantarlo, pero el perro volvió.
Nuevamente intentó espantarlo, pero entonces se dio cuenta que el animal traía un sobre en el hocico.
Curioso, el carnicero abrió el sobre y en su interior encontró dos billete de 100 pesos y una nota que decía:
-"Por favor: mándeme con el perro 1 kg de carne picada de ternera y 2 kg de pulpa."
Asombrado, el carnicero tomó el dinero, colocó la carne picada y la pulpa en una bolsa y puso la bolsa junto al perro, pero olvidó darle el cambio al perro.
El perro empezó a gruñir y a mostrarle los colmillos.
Al darse cuenta de su olvido, el carnicero puso el cambio del billete en la bolsa; el perro se calmó, tomó la bolsa con el hocico y salió de la carnicería.
El carnicero, impresionado, decidió seguir al can y cerró a toda prisa su negocio.
El animal bajó por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la acera y aguardó para poder cruzar.
Luego atravesó la calle y caminó hasta una parada de autobús, con el carnicero siguiéndole de cerca.
En la parada, cuando vio que era el autobús correcto, subió seguido por el carnicero.
Varias cuadras después, el carnicero, boquiabierto, observó que el can erguido sobre las patas traseras, tocaba el timbre para descender, siempre con la bolsa en el hocico.
Perro y carnicero caminaron por la calle hasta que el animal se detuvo en una casa, donde puso la bolsa junto a la puerta y, retirándose un poco, se lanzó contra ella, golpeándola fuerte.
Repitió la acción varias veces, pero nadie respondió en la casa.
En el colmo del asombro, el carnicero vio al perro tomar la bolsa con el hocico, rodear la casa, saltar una cerca y dirigirse a una ventana.
Una vez allí, tocó con las patas en el vidrio varias veces, sin soltar la bolsa; luego regresó a la puerta.
En ese momento, un hombre abrió la puerta... ¡y comenzó a golpear brutalmente al perro!
El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole:
-"Por Dios, hombre, ¿qué está haciendo? ¡Su perro es un genio!.... ¡Es único!"
El hombre, evidentemente molesto, respondió:
-"¡Qué genio ni qué mierda! Es la segunda vez en la semana que este perro puto se olvida de las llaves... ¡y yo cagando en el baño!"
Moraleja: Por más que te esfuerces y cumplas más allá de tu deber y responsabilidad en el trabajo, a los ojos de un jefe siempre estarás por debajo de lo que él quiere.
Reenvía esta moraleja a quien creas que trabaje como un perro.
Aniversario...
La mujer en el 25 aniversario de su matrimonio, con mucha ilusión esa noche, se viste con lencería fina, con medias, ligas y tacones de aguja incluidos, se pinta radiante y se pone ese perfume intenso.
Después entra insinuante en la habitación y se planta frente a su marido que está tumbado frente al televisor leyendo el periódico:
-"Cariño," - dice la mujer -"¿recuerdas cuando nos casamos, un día como hoy, hace 25 años? Aquella noche de bodas me dijiste: 'Te voy a besar los pechos hasta secártelos', 'Te voy a acariciar las nalgas hasta que se te caigan', 'Te voy a hacer el amor hasta que te vuelvas loca', ¿No tienes nada que decirme hoy, 25 años después?"
El marido la mira de arriba a abajo y le dice:
-"Misión cumplida."
(Gracias Patricio !!!)
El vino...
- El vino es inocente, sólo el borracho es culpable. Proverbio ruso.
- Hay más filosofía y sabiduría en una botella de vino, que en todos los libros. Louis Pasteur.
- Una barrica de vino puede realizar más milagros que una iglesia llena de santos. Proverbio italiano.
- Quien no ama ni las ostras, ni los espárragos, ni el buen vino, no tiene alma ni estómago. Hector Hugues Munro.
- Un buen vino no necesita rótulo. Proverbio francés.
- Más vale beber demasiado vino bueno, que poco y malo. Georges Courteline.
- Dios no ha querido que el noble vino se pierda; Es por eso que no nos da sólo la viña, sino también la debida sed. Winzerspruch de Dorlisheim.
- El vino consuela a los tristes, rejuvenece a los viejos, inspira a los jóvenes y alivia a los deprimidos del peso de sus preocupaciones. Lord Byron.
- El que sabe degustar no bebe demasiado vino, pero disfruta sus suaves secretos... Salvador Dalí.
- El vino es lo que más ha civilizado al mundo. François Rabelais.
- El vino es la parte intelectual de una comida. Las carnes y legumbres no son más que la parte material. Alexandre Dumas.
- Existen cinco buenas razones para beber vino: la llegada de un huésped, la sed presente y venidera, el buen sabor del vino y no importa qué otra razón. Proverbio italiano.
- Entré en el mundo del vino sin otra formación profesional que una cierta ¡gula para las buenas botellas! Colette.
- El cielo hizo el agua para Juan-que-llora e hizo el vino para Juan-que-ríe. Antoine Désaugiers.
- ¡Cuando el vino está servido, hay que beberlo! ¡Luego cuando mi vaso esta vacío lo lleno y cuando está lleno lo vacío! ¡A vuestra salud, señores, señoras! Anónimo.
(Gracias Mario !!!)
Consultoras...
Esto sucedió en un Restaurante de Puerto Madero.
Ayer fui a un restaurante a celebrar una comida con los amigotes y noté que el camarero que nos atendió, llevaba una cuchara en el bolsillo de su chaleco.
Me pareció un poco extraño pero no le di mayor importancia.
Sin embargo, cuando el encargado nos trajo la carta, pude notar que él también tenía una cuchara en el bolsillo de su chaqueta, miré entonces alrededor del salón y vi que todos los camareros tenían una cuchara en sus chalecos.
Cuando el camarero regresó a tomar nota del pedido, le pregunté:
-"¿Por qué la cuchara?"
-"Bueno," - me explicó -"los dueños del restaurante contrataron a la consultora Andersen, expertos en eficiencia, con el objeto de revisar todos nuestros procesos. Después de semanas de análisis estadísticos, concluyeron que a los clientes se les caía la cuchara un 73 % más frecuentemente que los otros cubiertos. Eso representa una frecuencia de caídas de 3 cucharas por hora y mesa. Si nuestro personal se prepara para cubrir esta contingencia, podríamos reducir el numero de viajes a la cocina y ahorrar aproximadamente 0,5 horas-hombre por turno."
En el momento en que terminamos de hablar, escuché un sonido metálico en la mesa de atrás.
Rápidamente, el camarero reemplazó la cuchara caída por la que llevaba en su chaleco, y me dijo:
-"Cogeré otra cuchara cuando vaya a la cocina en lugar de hacer un viaje extra para buscarla ahora."
Me quedé impresionado.
-"Gracias," - le dije -"me deja boquiabierto."
-"No hay problema." - contestó, y continuó haciendo su trabajo.
Mientras todo el mundo hablaba y reía, continué curioseando a mi alrededor, y fue entonces cuando observé un fino hilo colgando de la bragueta de otro camarero.
Rápidamente, recorrí con la mirada el salón observando, con cierto esfuerzo visual, que todos los camareros llevaban el mismo hilo negro colgando de sus braguetas.
Mi curiosidad fue mayor entonces, y cuando el camarero se acercó a nuestra mesa le pregunté:
-"Perdóneme, pero, ¿por qué... eh... o para qué ese hilo?"
-"¡Oh sí!", - contestó, y comenzó a hablarme en un tono más bajo -"No mucha gente es tan observadora..."- me dijo, y continuó -"La consultora de eficiencia de la que le hablé, encontró que nosotros también podíamos ahorrar tiempo en el baño."
-"No me diga..." - respondí.
-"Vea," - me dijo -"Atando este fino hilo a la punta de nuestro, eh..., de uno mismo, podemos sacarla sobre el water sin tocarnos, y de esa forma eliminar la necesidad de lavarnos las manos, acortando el tiempo consumido en el baño en un 93%. "
-"¡Que bien!" - dije -."Eso tiene sentido."
Pero luego, pensando en el proceso, volví a preguntarle:
-"Espere un momento. Si la cuerda le ayuda a sacarla, ¿como la vuelve a guardar sin tocarla?"
-"Bueno..." - me susurró, -"Yo no sé como lo harán los otros, pero yo uso la cuchara."
(Gracias Horacio !!!)
¡Lo que hay que ver! (Por Enrique Pinti)
¿Seré yo, que estoy más viejo, y al haber visto tanto los tengo tan junados que ya no me sorprenden y los veo venir a muchos kilómetros de distancia?
¿Serán ellos, que cebados por la "mediatización" (lo pongo entre comillas porque ni yo mismo puedo creer estas palabrejas inventadas en la última década) hacen uso y abuso de los medios para llegar a los extremos y consiguen ser más obvios que la obviedad misma?
Vaya uno a saber.
Lo cierto es que las maniobras políticas son cada vez más burdas y previsibles.
Se les nota el maquillaje más que a los actores del cine mudo, más que a las colagenadas caras "cirugiadas" (seguimos con los inventos idiomáticos).
Aferrados a estadísticas, intencionalidad de voto, imagen positiva, imagen negativa e índice de credibilidad, se los ve cambiar de frente cada dos semanas, respaldar, atacar, insultar o elogiar con una frecuencia vertiginosa.
No es para menos.
Las benditas estadísticas nos muestran a los votantes en un estado de caos mental tan grande que muchas veces declaramos que votaríamos a candidatos en los que no creemos, pero que son lo menos peor y no lo mejor; que no votaríamos ni mamados a personas coherentes y honradas a los que no les vemos "uñas pa’ guitarrero" porque son "demasiado honestos" y serían anulados por las superestructuras partidarias de la turbulenta actividad política, o que podríamos inclinarnos por alguien opuesto a nuestra ideología pero que nos ofrezca garantías firmes en aspectos vitales como la seguridad o la economía.
El manoseo de las instituciones produce una erosión importante en la conciencia colectiva de la ciudadanía, que, harta de tanta maniobra, deja de creer en la democracia, o por lo menos en una parte importantísima de ella como lo es el Poder Legislativo: coimas, alianzas espurias, contubernios y ausencias reiteradas en los recintos del Congreso minan la confianza del pueblo.
Un Poder Judicial lento, farragoso, que termina por administrar burocracia en lugar de justicia y un Poder Ejecutivo hegemónico y soberbio (más allá de sus aciertos y errores) contribuyen a destruir las bases de una república y son caldo de cultivo para que los autoritarios de derecha clamen por "manos duras", que no son más que nafta sobre el incendio, y los autoritarios de izquierda eleven sus loas a dictaduras obsoletas que dan salud y cultura a cambio de no poder expresar la más mínima crítica a los abusos del poder.
Y yo, la verdad, ya estoy muy grande como para aguantar las torpes formulaciones de una clase política que, si es gobierno, pone más énfasis en acumular poder que en gobernar y, si es oposición, se preocupa más por oponerse (y valga la redundancia) que por proponer.
No es fuerte un país donde la gente no come, no se educa, no trabaja y no puede sanar sus enfermedades; no es digno un país donde, para conseguir alguna de esas cosas, debe entregar su derecho a opinar, disentir y hacer de su vida lo que le parezca mejor sin perjudicar a nadie; no es decente un país que se asusta de tetas al aire y no de tortura sistemática al que no piensa como el poder de turno; no es deseable un país con excluidos sociales empujados al crimen y la marginalidad.
Debemos luchar contra los que violan nuestra seguridad personal, pero no podemos olvidarnos de las causas que provocan tal caos, las mismas de toda la historia: falta de educación, de previsión, de trabajo, de ejemplos, de afecto y de justicia.
Nadie dice que es fácil conseguirlo, pero, por Dios, no busquemos el camino equivocado de la intolerancia.
Para eso ya está el poder.
Preguntas ridículas, respuestas absurdas... (Por Tuqui)
En una vieja nota, escrita por el mercedino Hernán Casciari, un tipo está completamente atrapado frente al televisor por un partido de fútbol.
La esposa, ansiosa de “compartir”, pregunta:
-"Querido, ¿qué es el off side?"
-"Un repelente nuevo que sacó Bayer..:" –contesta él.
Es cierto que para para formular una pregunta hay que conocer parte de la respuesta.
Pero, en el otro extremo, está la pregunta ridícula.
Innecesaria.
La que se formula cuando el inquisidor conoce cabalmente la totalidad de la respuesta.
Las personas aficionadas a ese tipo de requerimientos pueden ser francamente graciosas.
Sobre todo porque nos habilitan para dar cualquier respuesta por la misma vacuidad de la pregunta.
Hace poco, impresionado por una noticia que había visto en el informativo de mediodía, comenté a mi amigo venadense conocido como “el Rata”:
-"¿Viste qué increíble? Ocho perros mataron a una mujer."
Inmediatamente preguntó:
-"¿Sí? ¿Y cómo la mataron?"
-"La ametrallaron..." –contesté, poniendo de manifiesto lo innecesario de la pregunta de manera tal que todos terminamos riendo.
Entonces empecé a pensar en cuántas de esas cosas se escuchan a diario, y qué gran oportunidad representan para dar rienda suelta a la imaginación, la ironía, el sarcasmo y otros recursos indispensables para la comunicación cotidiana.
Veamos ejemplos.
Usted está en una reunión, en pleno invierno, en casa ajena.
Entrada la noche, usted se pone el pullóver, la campera, los guantes, la bufanda y el gorro de lana, se acerca a la dueña de casa, le da un beso y le dice “chau”.
Ella pregunta:
-"¿Te vas?"
Respuesta posible:
-"No, estoy ensayando para cuando me vaya."
Usted está hablando sobre determinada persona durante cuarenta y cinco minutos, sobre su domicilio, sus hábitos alimentarios, el color de su ropa interior, su número telefónico, su familia, código postal y la frecuencia con que se cepilla los dientes.
Cuando concluye alguien pregunta:
-"¿Lo conocés?"
Respuesta posible:
-"No. Me encargaron una biografía alternativa porque la CIA piensa reemplazarlo por un clon."
Usted está en un bar.
Un compañero de mesa le pregunta:
-"¿Qué hora es?"
Cuando usted le dice, por ejemplo, “son las nueve y cuarto”, él podría reaccionar:
-"¿¿¿Las nueve y cuarto???"
Respuesta posible:
-"No, son las once y media. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo."
Usted va con su señora por la calle.
Se encuentra con alguien que hace muchísimo tiempo que no ve.
Por supuesto, hace las presentaciones del caso.
-"Éste es Juan Manuel. Ésta es mi señora."
-"¿Te casaste?" –pregunta el tipo.
Respuesta posible:
-"No, me creció en la espalda y cuando me la extirparon ya me había encariñado."
Si prestamos atención, veremos que preguntas de esta clase son muy, muy frecuentes, en todas las situaciones y circunstancias.
Mucho más frecuentes que “¿cuál es el sentido de la vida?”, “¿existe Dios?” o “¿queda esperanza para una humanidad sin valores morales perdurables?”.
Habría que hacer un concurso de preguntas ridículas, dada la difusión del deporte de formularlas.
Es probable que el ganador, al recibir el trofeo de Gran Campeón de la Pregunta al Divino Gas, pregunte asombrado:
-"¿Es para mí?"
Las madres...
Todas las madres del mundo hacen y dicen exactamente las mismas cosas.
Yo creo que les dan un curso secreto en el que aprenden esos comportamientos que llamamos "cosas de madre".
Quién no ha escuchado alguna vez el clásico:
- "Vos hacele caso a tu madre, que tu madre sabe mucho de esto..."
¿De dónde creen que ha podido sacar una madre una frase así?
Pues del curso.
Lo primero que les enseñan en el curso es a repetir mucho las cosas.
Por eso, cuando eres bebé hablan contigo como un disco rayado:
-"¿Cómo está mi bebé?, ¿cómo está mi bebé? ¿cómo está mi bebé?"
Seguro que si el bebé pudiera hablar, les diría:
-"Hasta el gorro, hasta el gorro, hasta el gorro..."
En el curso también les dan clase de lenguaje, y aprenden a incluir en todas sus frases el "mi" y el "me".
Un ejemplo: "mi nene no me come", "mi nene no me duerme".
Son tan posesivas que en la agenda, ponen todos los teléfonos de sus hijos en la letra M: "mi Pedrito","mi Alberto","mi Jose".
Gracias a estos cursos, las madres son capaces de hablar de dos temas la vez:
-"Mamá, quiero hablar contigo."
-"¿Qué te pasa, hijo mío? ¡No arrastres los pies!"
-"Es que estoy pensando en dejar de estudiar..."
-"¡No te toques los granos! ¿Pero cómo vas a dejar los estudios?"
-"Es que no me gustan."
-"Uy, hay tantas cosas que no me gustan a mí... ¡Parate derecho, que te va salir una joroba!"
Y llega un punto en que, sin saber porque, ambos mezclan las conversaciones y acaban por zanjar ellas la cuestión:
-"Pero ¿cómo vas a tener ganas de estudiar si no arreglas tu habitación? Si ya no se puede ni entrar casi... ¡Y estudiá!"
En estos cursos de madre les inculcan, sobre todo, tres principios:
Que tome calcio, que respete las dos horas de la digestión y que en invierno se tape la boca.
Aunque tengas noventa años y tu madre ciento veinte, al salir camino al geriátrico te gritará:
-"Julián, ¡tápate la boca!"
Por supuesto, el curso también incluye clases de estilo y moda.
Una madre siempre sabe lo que es moderno y se empeña en llevarte de compras y vestirte a la última.
-"Uy, esta camisa es preciosa, hijo."
-"No."
-"Pero ¿cómo que no? Si es lo que se usa ahora."
-"Lo que se usa ¿dónde?, ¿en el Circo de Moscú?"
Además, todas las madres son videntes.
-"Nene, que te vas a caer."
Y te caes.
-"Nene, no comas tan rápido que te vas a atragantar."
Y te atragantás.
-"Hijo, tené cuidado que esa tipa es un zorra."
¡Y es una zorra!
Hay que reconocer que en estos cursos son bastante profesionales.
Y es que incluyen hasta nociones de policía.
Las madres se transforman en auténticos sabuesos: -"Vos estuviste fumando."
O: -"Estuviste bebiendo."
.
O: -"Esas medias las estás usando hace tres días sin cambiarlas."
Creo que en los aeropuertos, los agentes, en vez de con perros, deberían ir con su madre.
Lo que no les enseñan en el curso a las madres, es que sus hijos crecen.
Ya vivís solo, vas a verla cada quince días... pero eso no les impide seguir cebándote: te pone en la mesa la comida de dos semanas, y se sienta al lado y empieza:
-"¿Qué pasa, no está bueno? Dale, terminate las albóndigas, el bacalao, los pimientos rellenos y el lechón...y come pan. ¿Te pelo una naranja?"
Porque una madre nunca está satisfecha.
Por mucho que hagas, ella nunca estará contenta.
¿Quiere que te cases?
-"Ok, entonces me caso. ¿Estás contenta?"
-"No, que esa es una zorra."
-"Ok, entonces me divorcio."
-"Pero no, ¿qué va a ser de tus hijos?"
-"Mamá me saqué la lotería, ¿estás contenta?"
-"No, ¡sabes lo que te va a sacar la DGI...!"
-"Mamá, me nombraron Presidente del Gobierno."
-"Bueno, pero tapate la boca, que tomás frío."
Pero aunque todas las madres hacen siempre las mismas cosas, ninguna hace la sopa de jamón como tu madre, ninguna te pela la naranja como tu madre, ninguna te tapa la boca como tu madre, cuando hace frío.
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