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Viernes 11 de Noviembre

                   Fin de semana: Viernes 11 a Domingo 13 de Noviembre de 2011

Holaaa samigooosss !!! 


Esta semana una edición exclusiva para nuestro blog, con una dieta para
tener en cuenta, los mandamientos del vago, varios chistes de Jaimito y
unos textos para reír pero también para reflexionar. Esperamos que sean
del agrado de todos y les deseamos un muy buen fin de semana.

                                   
Esteban Nicolini


  • Dieta que funciona...

Cada semana, una novedad.

La última, fue que la pizza previene el cáncer de esófago.

Es gracioso.

Tomate previene esto, cebolla previene aquello, chocolate hace bien, chocolate hace mal, no hay problema con una copa diaria de vino...

Cualquier trago de alcohol es nocivo, tome agua en abundancia, pero, cuidado, no exagere...

Ante esta profusión de descubrimientos, creo más seguro no cambiar de hábitos.

Saber claramente lo que hace bien y lo que hace mal a nuestra salud.

El placer hace mucho bien.

Dormir me deja 0 km.

Leer un buen libro, me hace sentir como nuevo.

Viajar me pone tenso antes de embarcar, pero, despues, ¡rejuvenezco unos cinco años!

Los viajes aéreos no me hinchan las piernas; me hinchan el cerebro, ¡vuelvo lleno de ideas!

Pelear, me provoca arritmia cardíaca.

Ver gente teniendo ataques de estupidez, ¡me revuelve el estómago!

Ver gente tirando una lata de cerveza por la ventana del auto, me hace perder la fe en el ser humano...

Y los noticieros...

Los médicos deberían de prohibirlos... ¡cómo duelen!

Caminar hace bien, enamorarse hace bien, bailar hace bien, quedarse en silencio cuando una discusión se está incendiando, hace mucho bien: se ejercita el autocontrol y al día siguiente no te sentiras arrepentido de nada.

Encontrar la casilla llena de mensajes... no tiene precio.

Despertarte a la mañana, arrepentido de lo que dijiste o de lo que hiciste la noche anterior, eso sí, es perjudicial para la salud.

Y pasar el resto del día sin coraje para pedir disculpas, peor todavía.

No disculparnos por nuestras metidas de pata, provoca cáncer, guardar dolores, ser pesimista, preconceptuoso o falso moralista, ¡no hay tomate o muzzarela que prevenga!

Ir al cine, conseguir una buena ubicación, no tener a nadie que entorpezca tu visión, ningún celular sonando y que la película sea espectacular, ¡guau!

El cine es mejor, para la salud, que el pochoclo.

La charla es mejor que la broma.

Ejercicio es mejor que cirugía.

Humor es mejor que rencor.

Amigos son mejores que gente influyente.

Economía es mejor que deuda.

Pregunta es mejor que duda.

¡Soñar es lo mejor de todo y mucho mejor que nada!

(Gracias Elvira !!!)

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  • El rengo en el telo...

Manejaba un rengo su auto y, al ver una chica de la calle, le pide si quiere irse con él.

La lleva a un hotel, paga la habitación y luego de unos tres minutos se saca la pierna de palo y, comienzan a tener relaciones...

A los diez segundos suena el teléfono, que estaba lejos de la cama.

Puteando y saltando en la única pierna que tenía, se dirige hacia el teléfono:

-"Buenas noches señor, lamento interrumpirlo pero tengo que informarle que el agua caliente será cortada por unos diez minutos."

-"Bueno, gracias...", - y, dirigiéndose a la mina: -"¡Ché, negra!, dijo el conserje que no tendremos agua caliente durante diez minutos...", mientras a los saltos vuelve a la cama.

Justo al acostarse vuelve a sonar el teléfono...

-"¡La puta que lo parió! ¿Quién carajo será?"

De la misma manera que antes llega al teléfono.

-"¡Hola!"

-"Disculpe señor, pero le informo que el problema del agua ya se ha resuelto..."

-"¡Está bien!" - Corta y piensa: -"¡que lo parió!", y a saltos vuelve a la cama.

Antes de llegar, suena el teléfono nuevamente y el rengo vuelve al teléfono a los saltos y reputeando al conserje:

-"¿Qué carajo querés ahora?"

-"Disculpe señor, pero quería avisarle que, por los inconvenientes causados, la empresa le brinda dos consumiciones gratis."

-"¡GRACIAS!"

Corta el teléfono y, saltando, vuelve a la cama y, al tirarse sobre la morocha, suena otra vez el teléfono...

-"¡La reputísima madre que lo parió! ¡A este hijo de puta lo mato! ¡Otra vez ese conserje de mierda! ¡Lo mato...! ¡Lo mato...!"

Saltando, vuelve al teléfono...

-"¡La puta madre que te parió, hijo de puta!, ¿qué mierda querés ahora? ¡Conserje mal parido, hijo de mil putas! ¡¿QUE CARAJO QUERES?!"

-"¡Qué conserje ni las pelotas! Soy el del piso de abajo, ¿me podés decir, hijo de puta, a qué carajo viniste... a jugar a la rayuela?"

(Gracias Horacio !!!)

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  • Jaimito, alumno del tercer milenio...

1.

Profesor: -"¿Qué tengo que hacer para repartir 11 papas entre siete personas?"

Jaimito: -"Puré, profe."

2.

Profesor: -!Jaimito, decí el presente del indicativo del verbo caminar."

Jaimito: -"Yo ca-mi-no, tu ca-mi-nas, él ca-mi-na..."

Profesor: -"¡Más rápido!"

Jaimito: -"Nosotros corremos, vosotros corréis, ellos corren."

3.

Profesor: -"Llovía, ¿qué tiempo es?"

Jaimito: -"Es un tiempo asqueroso, profesor."

4.

Profesor: -"¿Cuántos corazones tenemos nosotros?"

Jaimito: -"Dos, señor."

Profesor: -"¿Dos?"

Jaimito: -"Si, el mío y el suyo."

5.

Pedrito y Jaimito llegan tarde a la escuela y dicen como justificación:

Pedrito: -"Me dormí, y estuve soñando que viajé a Egipto, y tardé bastante en volver al país..."

Jaimito dice: -"Y yo llegué tarde porque fui a esperarlo al aeropuerto."

6.

Profesor: -"Jaimito, diga 5 cosas que contengan leche."

Jaimito: -"Si, profesor. Un queso y 4 vacas."

7.

Profesor preguntando en un examen oral de Derecho:

-"Jaimito, ¿Que es para vos un fraude?"

Jaimito: -"Un fraude es lo que en este instante, está haciendo usted."

El profesor indignado:

-"¿Por qué decís eso?"

Jaimito: -"Porque según el código penal, comete fraude todo aquél que se aprovecha de la ignorancia del otro para perjudicarlo."

8.

Profesor: -"María, señale en el planisferio dónde queda el continente americano."

María: -"Aquí está."

Profesor: -"Muy bien María. Ahora Jaimito:¿Quién descubrió América?"

Jaimito: -"¡María!"

9.

Profesor: -"Jaimito, decime con sinceridad, ¿rezás antes de comer?"

Jaimito: -"No, Profe, no necesito rezar, mi mamá es cocinera."

10.

Profesor: -"Decime Jaimito, ¿ qué nombre se da a una persona que sigue hablando aunque los demás no demuestran interés?"

Jaimito: -"¡Docente!"

11.

Profesor: -"Jaimito, tu redacción 'Mi perro' es exactamente igual a la de tu hermano. ¿Le copiaste?"

Jaimito: -"No, profe, tenememos el mismo perro."

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  • Cómo se entra al cielo...

Un hombre llega al cielo, pero para poder pasar se encuentra que hay que hacer una cola inmensa.

Al rato de llegar, le pregunta a uno que tenia al lado:

-"Oiga, ¿A qué se debe esta cola tan larga?"

-"Ah, es que antes de entrar te preguntan que si estuviste casado o no."

-"¿Y eso para qué te lo preguntan?"

-"Porque si estuviste casado te dejan pasar al cielo sin ningún problema."

El hombre sigue esperando, y cuando finalmente le llega su turno, le interrogan:

-"¿Ha estado usted casado?"

-"Sí, tres veces...", responde el hombre con orgullo.

Entonces le dice el portero:

-"¡Fuera de aquí!"

El hombre asombrado replica:

-"Pero, bueno ¿No me dijeron a mí que los que estábamos casados entrábamos al cielo?"

-"Si", le contesta el otro hombre, -"pero los que han estado casados sólo una vez: Al cielo se entra por mártir, no por pelotudo..."

(Gracias Marisa !!!)

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  • Los 10 mandamientos del vago...

1º. Se nace cansado y se vive para descansar.

2º. Ama a tu cama como a ti mismo.

3º. Si ves a alguien descansar, ayúdalo.

4º. Descansa de día para que puedas dormir de noche.

5º. El trabajo es sagrado, no lo toques.

6º. Aquello que puedas hacer mañana, no lo hagas hoy.

7º. Trabaja lo menos que puedas y si hay algo que hacer... que lo haga otro.

8º. ¡Calma! Nadie murió por descansar.

9º. Cuando tengas ganas de trabajar, sentate y espera que se te pase.

10º. Si el trabajo es salud, deja que trabajen los enfermos.

(Gracias Lidia !!!)

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  • Los infalibles... (Por Enrique Pinti)

La primera impresión es la que vale", decimos frecuentemente poniendo cara de "intuitivos natos", esa cara de los tontos que hablan de las cosas inmediatamente después de que sucedieron.

"Yo sabía", "yo vi algo raro", "yo, donde pongo el ojo pongo la bala", "a mí es muy difícil que me puedan seducir con sonrisitas y zalamerías, yo tengo olfato, es cuestión de piel, ¿viste? La química no se produce, y cuando no hay química no hay nada".

Todos somos expertos y tenemos vista de lince y ojo de buen cubero, sobre todo cuando la desgracia le ocurre al vecino.

Cuando nos defraudan a nosotros no sabemos qué decir y entonces la retórica va por el lado de "yo sabía, ¿viste? Pero tengo el gran defecto de ser demasiado bueno y, aunque me doy cuenta de todo, igual me cuesta entender que no todos son tan buenos como yo y por no quedar mal me dejo embromar; soy demasiado bueno, ¿viste?"

Nadie nos cree, ni nosotros nos creemos, pero avanzamos en la mentira sin dar el brazo a torcer.

¿Y si reconociéramos nuestros errores?

Eso sería algo así como ciencia ficción.

No hacerse cargo de las metidas de pata parece ser la ley no escrita para muchos seres humanos, que prefieren la sanata a la cruda y a veces amarga verdad.

¿Qué es eso de "mi gran defecto es mi bondad y pureza"?

¿Desde cuándo eso puede ser enunciado como defecto?

Pero vivimos en sociedades que prefieren cualquier cosa antes que admitir un error, porque para muchos equivocarse es "perder", palabra maléfica y siniestra en este mundo de "ganadores".

Nos inculcan desde muy temprana edad la noción de triunfo a cualquier precio; nos enseñan a despreciar al débil, a idolatrar al líder carismático y a negar cualquier acto que signifique un yerro o un tropezón de esos que, como dice el tango, "cualquiera da en la vida".

Entonces, hay que armar la coraza del infalible, del superhombre que la tiene clara, que nunca duda y que con mano firme y dura avanza por la vida ganando batallas y salvando obstáculos como en una maratón triunfal.

Y nos volvemos insoportables, fatuos, obvios hasta el ridículo y más previsibles que final de telenovela.

Equivocarse, ser engañados y perjudicados moral o económicamente por malversadores de sentimientos o ladrones de esperanzas forma parte de la experiencia vital de la que casi nadie se salva; es una manera de madurar y aprender el difícil arte de vivir.

Dividir al mundo en perdedores y ganadores es peligroso.

Dar a las razas, las religiones y los sistemas de gobierno la categoría definitiva de "éxito" o "fracaso" es más peligroso aun.

Y, en el plano individual, no valorar el "mal paso" como una experiencia no deseada, pero absolutamente probable, puede constituir una manera totalmente errada para el desarrollo vital.

La realidad no es tan sencilla como muchos creen.

Claro que duele pegarse golpes, claro que no los queremos ni para nosotros ni para nuestros seres queridos, pero forman parte de la vida, y quien intente eludirlos disfrazándose de Superman descubrirá que la kriptonita no abunda en el mercado y sentirá que su vuelo se hace más y más rasante, pudiendo a veces terminar en un panzazo maestro con el tren de aterrizaje averiado.

La prueba y el error son las mejores maneras de pasar por esta breve vida y, si somos buenos en lo nuestro, que lo digan los otros y no nuestra vanidad y prepotencia.

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  • Lo inamovible, lo indetenible... (Por Tuqui)

Para algunas personas todo lo que sea nuevo parece malo o desagradable.

Esto se aplica a infinidad de cosas.

A principios del siglo pasado que una mujer estudiase medicina no era bien visto por todos, y que se especializara en urología era impensable.

El twist fue resistido al principio por quienes decían que los blancos no debían bailar música de negros.

Me incluyo entre quienes al comprar su primera computadora personal bailaron la danza de la lluvia alrededor del monitor para evitar que al encenderlo les robara el alma.

Las mujeres, hace un tiempo, no debían fumar por la calle.

Ni hablar de las opiniones, prácticas y libertades en torno al sexo aparecidas en las últimas décadas.

Pasa con las nuevas tendencias musicales, con las vestimentas de moda y, fundamentalmente, con las opiniones de los jóvenes.

Por ello se trata de “domarlos” o “adiestrarlos” desde el entorno familiar y el sistema educativo.

En su ensayo “Psicopatología del Vínculo Profesor-Alumno” Rodolfo Bohoslavsky explica con claridad meridiana como se produce este intento de adaptación desde el comienzo de la escuela: El sistema es gerontocrático (los mayores mandan, los viejos siempre saben más, el profesor debe proteger al alumno de cometer errores, el profesor puede juzgar tanto al alumno como a la legitimidad de sus intereses), maniqueísta (basado en los conceptos del filósofo persa Manes, quien sostenía que hay cosas absolutamente malas y absolutamente buenas, prescindiendo de la voluntad humana) y conservador.

Ahí llegué donde quería llegar: ¿Por qué conservador?

Porque los programas de estudios se mantienen inalterables a través del tiempo, con pequeñas modificaciones anodinas.

A fines de los años 70, cuando ya la informática empezaba a extenderse por el mundo, cuando la televisión color nos asombraba con un pequeño cine en nuestra propia casa, el invento más reciente que se estudiaba en los colegios secundarios era... la radio.

Recordemos que el primer satélite de comunicaciones, el Telstar, estaba en órbita desde 1962.

Cada tanto se lleva a cabo la parodia de un Congreso Pedagógico, se habla mucho, se permiten algunos cambios a condición de haberles “podado” la esencia misma de ese cambio, y luego todos miran hacia las instituciones religiosas que asentirán gravemente con la cabeza.

Ahora me pregunto:

¿Por qué pasa esto?

¿Por qué cuesta tanto aceptar que algunas cosas van quedando en el pasado para ser reemplazadas por otras nuevas, a veces mejores?

Y dado que estoy solo con el mate y la pava me contesto yo mismo: ha de ser la fantasía de inmortalidad del resentido.

La conocida frase “aquí sí que no ha pasado el tiempo”.

El patético ejemplo de mujeres que han sido hermosas y que ahora, varios procedimientos quirúrgicos después, parecen un cardumen de globos ubicados en lugares antinaturales, de tamaños inexplicables, presididos por una serie de rasgos semihumanos, una mezcla abominable entre Michael Jackson y un surubí.

Si nada cambia, el tiempo no pasa.

Si el tiempo no pasa, no envejezco.

Si no envejezco, no me voy a morir nunca.

El razonamiento puede parecer raro, pero más raro es ver a un varón alquilando “Los Puentes de Madison”, y a veces pasa.

Y todo esto se me ocurrió por un cóctel.

Estaba en una confitería de Santa Rosa de Calamuchita, acompañado.

A uno de los presentes se le ocurrió pedir un cóctel que contuviera su bebida preferida: cerveza.

Uno, que –mal que mal- alguna vez ha probado bebidas alcohólicas, tendería a pensar en un resultado híbrido de gusto chocante.

Para mi sorpresa, tuve oportunidad de probar uno de los tragos más originales y apetecibles que conocí hasta ahora, producto del talento y el ingenio de un muchacho llamado Emilio.

Cerveza, Ron blanco, Curazao azul, Durazno, Kiwi, Ananá.

Tal vez después del cuarto o quinto empecé a pensar en el asunto éste de los conservadores y los jóvenes.

Hace 40 años el barman era un empleado sumiso cuya creatividad, a los ojos del patrón, podía constituir casi un rasgo de comunismo.

Y tras ese simple cóctel empecé a lamentarme por la cantidad de cosas de la más variada importancia que la sociedad ha visto quedar postergadas merced a la voluntad de quienes, cuando éramos jóvenes, nos querían meter a la fuerza en la caja de su cuadratura.

Pero ustedes ya saben, a mí me encanta lamentarme.

Después voy a lo de Emilio a tomar algo y se me pasa.

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  • Los cuentos infantiles...

¿Alguna vez se han puesto a pensar en el tipo de cuentos que les contamos a los mas pequeños?

Lo más curioso es que se los contamos para que se duerman...

¿Cómo se van a dormir con la cantidad de barbaridades que suceden en los cuentos?

Espejos que hablan, asesinos en serie, ranas que se convierte en chicos aparentemente atractivos, sexo duro...

Lo que me extraña es que los niños no se pasen toda la noche con los ojos como platos.

Analicemos un cuento cualquiera: Caperucita Roja.

El cuento empieza diciendo que a Caperucita la llamaban así porque siempre iba con la misma caperuza puesta...

¡Que hay que ser sucia!

Desde luego, hay que ver lo sucios que eran en los cuentos, no se cambiaban nunca, ¡pero en ninguno!

Ahí tienen a Heidi, cuatrocientos capítulos con el mismo vestidito...

O a Pedro, que estaba todo el día con las cabras.

Menos mal que los cuentos no huelen...

Pero sigamos...

La abuela de Caperucita estaba en medio del bosque, enferma y sola.

¿Y que piensa la madre de Caperucita?

¡Que se joda!

En vez de mandarla al médico, le manda un pastel...

¡Quiere matarla!

Con el colesterol que se tiene a esa edad...

La madre de Caperucita era una psicópata.

Porque, sabiendo que hay un lobo en el bosque, le dice a su hija:

-"Caperucita, llevale vos el pastel a la abuelita que a mi me da risa..."

Y manda a la criatura.

¡Vestida de rojo!

Para que se vea bien de lejos...

Eso si, para disimular, le dice que si se encuentra con el lobo, no le hable.

Pues eso le falta al lobo, que encima le caiga antipática la niña...

¡Y es que los padres de los cuentos eran unos bestias!

¿Se acuerdan de los de Pulgarcito, que abandonan a sus hijos en el bosque?

¡Pobres criaturas!

Menos mal que Pulgarcito fue dejando piedras y encontró el camino de vuelta.

Claro, por eso los niños llevan siempre piedras en los bolsillos y no paran de levantar cosas del suelo...

-"Nene, ¿querés dejar de meterte porquerías en los bolsillos?"

Y el niño pensara:

-"Si, así después vos te rajás y a ver como vuelvo a casa..."

Pero sigamos con Caperucita, que, además de ser muy sucia, estaba más colgada que un jamón...

Vas por el bosque, se encuentra con un lobo y se queda tan pancha...

Y es que la gente en los cuentos no se inmutaba por nada.

A Cenicienta se le aparece un hada con un cucurucho en la cabeza, le convierte la calabaza en carroza, los ratones en pajes, y ella dice:

-"¡Ah, bueno, gracias...!"

Y, luego, el hada la manda a la fiesta pero le dice:

-"A las doce en casa."

Pero, ¿que clase de encantamiento es este?

-"A las doce en casa."

Parece un encantamiento de madre.

Seguro que Cenicienta le dijo:

-"¡Ufaaa, a mis amigas las dejan hasta la una...!"

Eso porque era una niña de antes...

Díganle eso a una niña de ahora y verán lo que les contesta:

-"¡A que vengo a las doce menos cinco y se jode el cuento!"

Pero sigo con Caperucita...

Habíamos dejado a Caperucita con el lobo...

Que vaya quilombo que arma el lobo para comérsela, cuando se la pudo zampar en el bosque nada más verla; pero no: la manda por el camino más largo, se come a la abuela, se pone su ropa...

Yo creo que lo que quería era vestirse de abuelita.

Para mi que el lobo no era tan feroz como lo pintan...

El caso es que cuando Caperucita llega a la casa se encuentra al lobo en la cama.

¿Como pudo confundir al lobo con su abuelita?

¿Tanto pelo tenia la abuela?

El caso es que el lobo se come a Caperucita.

Pero no pasa nada, porque llega un leñador, lo mata y le abre las tripas.

Y ahí salen las dos.

Vamos a reflexionar un momento sobre esto, porque hay un detalle sobre el que siempre se ha pasado sutilmente: de la barriga salen las dos, la nieta con la caperuza, pero... ¡la abuela está en pelotas!

Claro, en pelotas, porque la ropa la llevaba el lobo...

Y los niños ven esto.

La escena es fuerte, ¿verdad?

En fin, amigos.

Estos cuentos son la base de nuestra educación, y todos nos hemos criado escuchándolos...

No me extraña que estemos como estamos.

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