Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos unos chistes muy divertidos, una oración para los maridos oprimidos, un texto femenino para recapacitar, cosas de nietos y abuelos, y unos textos que me parecieron realmente desopilantes. Como verán, a pesar de la cantidad, menor que la acostumbrada, por tratarse de época de descansos, la calidad no tiene merma. Esperamos que así lo crean, que disfruten y que tengan un excelente fin de semana.
Esteban Nicolini
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Abuelos y nietos...
1.
La abuela se maquillaba en el baño bajo la mirada escrutadora de la pequeña nieta, como siempre hacía.
Después de aplicarse su lápiz labial y disponerse a salir, la pequeña le dijo:
-"Pero abuela, ¡Olvidaste darle el beso de despedida a la servilleta!"
Seguramente la abuela nunca más se pintará la boca sin darle ‘el beso de despedida’ a la servilleta.
2.
Mi nieto me llamó el otro día a desearme un feliz cumpleaños.
Me preguntó qué edad tenía y le dije que había cumplido 62 años.
Mi nieto se quedó pensativo por un rato y entonces me preguntó
-"¿Tu comenzaste desde 1?"
3.
Después de acostar a sus nietos, una abuela se puso su vieja dormilona y las chancletas y se dispuso a lavarse el pelo.
En la medida de que escuchaba el bochinche que armaban los muchachos, se le acabó la paciencia.
Se enrolló una toalla en la cabeza y entró como una tromba en la habitación y volvió a acostar a los niños con un regaño.
Tan pronto dejó la habitación, oyó al más chico de todos decir con una voz temblorosa:
-"¿Quién era esa?"
4.
Una abuela le contaba a su pequeña nieta cómo fue su niñez:
-"Nosotros patinábamos con una pequeña tabla en un pozo y además teníamos un columpio hecho con una tripa de caucho colgando de un árbol frente a la casa. Paseábamos en un burrito y bajábamos mangos y mamones de las matas."
La niña se quedó boquiabierta oyéndome.
Finalmente dijo:
-"Yo debí haberte conocido mucho antes."
5.
Mi nieto nos visitaba un día y de repente me dijo:
-"Abuela, ¿tu sabes en que se parecen tu y Dios?"
Y yo, muy oronda, le pregunté:
-"No, ¿en qué?"
Y me soltó:
-"Ambos son viejos."
6.
Una niñita estaba afanada tecleando con el procesador de palabras del abuelo y le dijo que estaba escribiendo un cuento.
-"¿De qué se trata?", le preguntó el viejo.
-"No se", contestó ella, -"yo no se leer."
7.
No sabía si mi nieta ya había aprendido a reconocer los colores, por lo que decidí comprobarlo.
Entonces le iba señalando cosas y le preguntaba de qué color eran.
Así durante un rato, siempre contestando correctamente.
Hasta que yendo hacia la puerta, me soltó:
-"Abuela, yo creo que tu puedes reconocer esos colores por ti misma."
8.
Cuando mi nieto me preguntó qué tan viejo era yo, bromeando, le dije que no estaba muy seguro.
-"Mira la etiqueta de tus interiores, abuelo, en el mío dice de 4 a 6 años."
9.
Le preguntaron a un pequeño de 6 años dónde vivía su abuela y el contestó:
-"Ah, ella vive en el aeropuerto, porque cuando la queremos ver vamos a buscarla allá. Luego, después que nos visita, la llevamos de nuevo al aeropuerto."
10.
-"¡Mi abuelo es el más inteligente de todos! Me enseña muchas cosas buenas, pero no lo veo con la suficiente frecuencia para hacerme tan inteligente como él."
11.
-"Mis abuelos son divertidísimos, cuando se inclinan, tu escuchas como se les escapan algunos gases... y ellos le echan la culpa a su perro."
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Creyente...
Un ladrón entró a una casa con su linterna en la mano.
Cuando estaba por la cocina y el comedor, en busca de la platería, escuchó una voz extraña como de ultratumba que le decía:
-"Dios y Jesús te están mirando..."
El ladrón sobresaltado, apagó la linterna y en ese momento empezó a acordarse de todo, sin saber si eran los nervios que lo traicionaban, o qué...
-"Dios y Jesús te están mirando..."- volvió a escuchar...
Encendió nuevamente la linterna y vio a un loro arriba de un palo, que le repitió...
-"Dios y Jesús te están mirando..."
Al ladrón le vino el alma al cuerpo.
-"Loro de mierda, me asustaste... ¿de dónde saliste?"
-"Soy Moisés..."- contestó el loro.
-"Hijo de puta... ¿quién fue el pelotudo que te puso Moisés?"
-"El mismo pelotudo que le puso 'Dios' y 'Jesús' a los dos perros rottweiller que están detrás tuyo y que ya te avisé que te están mirando..."
(Gracias Marisa !!!)
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Los problemas de la vejez...
Con la vejez , el intentar dormir tiene sus bemoles.
Tres viejitos hablan de cómo se duermen:
El 1ro. dice:
-"Yo hago crucigramas."
El 2do. dice:
-"Yo veo novelas."
Y el 3ro. dice:
-"Yo me masturbo..."
Y le preguntan los otros 2 viejitos asombrados:
-"¿Y se te para?"
-"¡No, pero me canso y me duermo...!"
(Gracias Horacio !!!)
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Para que no hablen al pepe...
Una tarde un hombre volvió a casa del trabajo y encontró un desorden total en su casa.
Sus tres hijos estaban afuera, todavía en pijamas, jugando en el barro, con cajas y envolturas de comida tiradas por todo el jardín.
La puerta del auto de su esposa estaba abierta, también la puerta del frente de la casa.
Cuando pasó la entrada encontró todavía más desorden.
Una lámpara caída, el sillón cargado de ropa y mochilas, zapatos tirados, la TV estaba puesta a todo volumen en un canal de dibujitos, el playroom lleno de juguetes desparramados y ropa tirada por el piso.
En la cocina, la pileta estaba llena de platos sucios, había comida del perro, había un par de vasos rotos bajo la mesa, jugo y algunos montones de arena cerca de la entrada de la puerta trasera.
Rápidamente se dirigió hacia las escaleras, pisando más juguetes y ropa que estaban tirados en el camino... buscando a su esposa.
Estaba preocupado que hubiera pasado algo serio... o que tal vez pudiera estar enferma...
La encontró descansando en su cuarto, todavía acurrucada en la cama y en camisón, leyendo una novela.
Al verlo, le sonrió felizmente y le preguntó cómo le había ido en su día.
Él la miró y totalmente extrañado le preguntó:
-"¡¡¿¿Qué pasó aquí hoy??!!"
Ella sonrió de nuevo y respondió:
-"¿Viste que hay días en que llegás del trabajo y me preguntás: '¿Qué Carajo hiciste en TODO el día?'..."
-"Sí..."- fue la respuesta incrédula del esposo.
-"Bueno", -respondió ella -"Hoy no hice un CARAJO..."
(Gracias Gabi !!!)
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Santo Patrono de los Varones Oprimidos por el Matrimonio...
Ahora que se está tratando su posible libertad, de este personaje emblemático.
Les dejo la estampita del Santo para que todos sus devotos la tengamos siempre cerca.
Imprimir, plastificar y colocarla dentro de la billetera.

Estas son algunas invocaciones para que el Santo nos de la fortaleza para salvar situaciones de crisis:
-Si llegamos a casa pasadas las tres de la madrugada en un estado cuestionable, y vemos dentro luces encendidas, sería prudente, antes de ingresar, recitar apretando fuerte la estampa:
-"San Barreda, San Barreda... que no joda ni me agreda."
- Al volver cansados luego de un día de trabajo, empezamos a oír las historias de los chicos en la escuela, la vecina y el verdulero, la novela de las dos, etc, etc, etc...
Esto puede funcionar:
-"San Barreda, te suplico: Que este loro cierre el pico."
- Este es difícil de pronunciar pero si nos lo aprendemos pude ser muy beneficioso para nuestra economía:
-"San Barreda, mi profeta Desmagnetiza esa tarjeta."
- Como todos sabemos, la principal causa de muerte entre los hombres casados es la “hinchazón testicular”.
Por eso cuando un domingo por la tarde intentamos ver el partido y nuestra mujer nos ronda, cual mosca veraniega, lanzando frases como: -"La lamparita del pasillo no se cambia sola."
Podemos salvar nuestra vida si, frotando la estampa del Santo en la zona del bajo vientre, invocamos:
-"San Barreda, yo te froto... Que me resista el escroto."
- Si acaba de llamar la 'progenitora de nuestra esposa' diciendo que viene hacia nuestro hogar, podemos rechazarla con:
-"San Barreda, San Barreda... Que el Demonio retroceda."
- Si ya se encuentra aquí y no se marcha, indicio de que la visita puede durar varios días:
-"San Barreda, San Barreda... Hoy la vieja no se queda."
(Gracias Javier !!!)
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La monja en el Sahara...
Se encuentran una monja y un cura cruzando el desierto del Sahara en un camello.
Al tercer día, una tormenta de arena los atrapa y buscan refugio.
Cuando la tormenta termina, se dan cuenta que el camello ha muerto.
El cura dice:
-"Hermana esto se ve muy mal, difícilmente sobreviviremos dos días aquí y el campamento más cercano se encuentra, mínimo a una semana de camino. Así que ahora que sabemos que no sobreviviremos, quiero pedirle un favor: Nunca he visto los senos de una mujer, ¿podría ver los suyos?"
La monja, un poco sorprendida, responde:
-"En las circunstancias en que nos encontramos no veo problema..."
Y se los muestra al cura.
Este prosigue:
-"Hermana, ¿le importa si los toco?"
La monja no pone objeción.
La monja después de unos minutos, pregunta:
-"Padre ¿puedo pedirle yo ahora un favor? Nunca he visto el pene de un hombre. ¿Me dejaría ver el suyo?"
Y el cura responde:
-"En las circunstancias en las que nos encontramos, no veo el posible daño hija..."
Y se lo muestra.
-"¿Lo puedo tocar?"
-"Pues tóquelo."
Después de algunos minutos de tener la atención de la monja, el cura ya no se puede contener y acercándose a ella le dice al oído:
-"Hermana... ¿Sabía que si yo meto mi pene en el lugar correcto puede crear vida?"
A lo que la monja responde:
-"¿De verdad padre?"
-"Si hermana..."
-"¡Pues entonces métaselo en el culo al camello y salgamos de aquí!"
(Gracias Adrián !!!)
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Vaya por Dios... (Por Juan José Millás)
Están creciendo como hongos las agencias que facilitan las relaciones interpersonales.
O sea, que si a usted le da pereza conocer gente por los sistemas de toda la vida, se apunta a una de estas agencias y le dan el conocimiento hecho; con la ventaja, además, de que sólo le relacionan con gente de su clase.
Es decir, que si usted es rico, le ponen en comunicación con ricos; si inteligente, con inteligentes; si alto y delgado, con altos y delgados y así de forma sucesiva.
Por eso, lo primero que le hacen es una ficha, para conocer sus gustos.
Si a usted le gusta la novela francesa del siglo XIX, le ponen en contacto con especialistas en Flaubert.
Ahí es donde este tipo de agencias suele fallar.
Yo conozco a muchos aficionados a la novela del XIX, o eso dicen, que lo que les gusta es el ambiente de la prostitución.
Los gustos son una cosa muy rara.
El otro día leí unas declaraciones de una adicta al Opus Dei en las que afirmaba que monseñor Escrivá tenía el culo duro de azotárselo.
Por lo visto, llevaba un cilicio portátil y en cuanto tenía un rato se metía en cualquier sitio y se azotaba.
Un vicio como otro cualquiera.
En Irán, sin embargo, los azotes se utilizan para castigar a la población.
Ahora mismo acabo de leer en el periódico que un periodista de aquel país ha sido condenado a recibir 74 latigazos por mentir.
Lo que para unos es un castigo, para otros es una delicia.
Por eso es importante que te hagan bien la ficha.
Si te gusta flagelarte, te gusta flagelarte y ya está.
A lo mejor tienes la suerte de coincidir en la misma agencia con un juez iraní y te arreglan la vida.
El problema, por lo visto, es que algunas personas mienten y entran diciendo que lo que más les gusta es la novela francesa del XIX, cuando con lo que de verdad disfrutan es con el reality show español del XX.
Y así no hay manera de entenderse.
Por eso, según oí en la radio, no somos felices: por utilizar poco estas agencias y por mentir sobre nuestros gustos cuando nos decidimos a hacerlo.
Vaya por Dios.
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Revelan drama oculto tras el boom gourmet... (Por Podeti)
Martín (36) es un exitoso profesional del marketing, lo que le permite sostener un buen pasar para él y su familia, conformada por Estela, su mujer, y sus hijas Diana y Zoe.
-"Estamos por terminar de construir nuestra cabañas de vacaciones en Santa Ana, Uruguay", cuenta, con orgullo, mientras nos muestra algunas fotos de lo que parece un lugar paradisíaco.
En suma, Martín es un ejemplo más de los miles de argentinos que logran salir adelante pese a los vaivenes económicos del país.
Sin embargo, un nubarrón opaca la mirada de Martín cuando le mencionamos el tema que nos ha traído de visita, un poco porque el deber es el deber y otro poco porque nos dieron bronquita las fotos de la cabaña.
Y con las mejillas pálidas por la desesperación, admite:
-"Y... Ese fantasma siempre me acompaña."
Y con “fantasma” no se refiere Martín, claro, a un espectro transparente de ropajes anticuados y cadenas arrastrándose mientras ulula agudamente, sino a un problema personal que tiene; es una forma de referirse a este problema.
O sea, no es un fantasma de verdad.
Esta no es, desde luego, una columna sobre fantasmas.
Ya habrá tiempo de hablar de fantasmas en otra ocasión.
No, hace falta aclararlo.
¡Uh, loco, cortala con los fantasmas, no existen los fantasmas ya lo expliqué diez veces!
Martín, en lo que respecta a su “fantasma”, no sabe leer recetas de libros de cocina.
Martín se apresura a aclarar que no tiene ningún problema con la lectura per se.
-"Sé leer, sé leer, eh, sé leer", cosa que le creemos, dado su título terciario.
Incluso aclara que lee “libros difíciles” y que una vez leyó un libro “así” en una semana.
El problema particular de Martín respecto de las recetas de cocina, compartido secretamente por miles de personas en el mundo, tiene que ver tal vez con cierta perversidad de sus redactores.
-"La otra vez agarré una receta que parecía facilonga. Besugo a la vasca. Empiezo, leo los ingredientes, empieza bien, tipo, salar, pimentar, salpimentar, rehogar, todo bien. Se entiende y todo. Y de golpe, en la mitad de la receta, te ponen una palabra en otro idioma. Por ejemplo, ‘bermize las alcaparras’. O ‘sampopie las zanahorias. Reservar’. Y ahí, viste, es como que me taro. No puedo seguir cocinando si no sé lo que es la cosa que tengo que hacer, entendés."
Y entendemos.
Claro que entendemos.
Porque también nos hemos topado con ‘chupine los limones’, o ‘sumbudrule los tomates en sorquejos’.
-"Lo que pasa es que hay mucho libro de cocina editado en España, y estos gallegos de mierda hablan en otro idioma", dice Germán Morrales, Presidente de la Cámara de Edición de Libros Bien Argentinos y Peronistas.
-"Y eso le trae a la gente muchos perjuicios, porque lee las recetas y se frustra, porque no las puede hacer."
-"¡Y encima las fotos!", se queja Martín, casi en un hilo de voz.
-"¡No sabés lo que son las fotos! ¡Se me hace agua la boca! Pero claro, llego a la parte en la que hay que desmejar el besugo y sorrobollarlo en aceite de jíjola, y no puedo seguir. Me quedo a la mitad y el besugo se queda crudo y lo tengo que tirar!", confiesa, aguantando el llanto.
A veces, cuenta Martín, la pesadilla ya empieza en la lista de ingredientes.
Dos cebollas, OK.
400 gramos de jamón, OK.
Una taza de harina, OK.
Al final de todo dice “Media docena de fuldabros tiernitos, en lo posible de granja”.
En esos casos, Martín prefiere arrancar la hoja y tirarla.
Vemos el resultado: una biblioteca repleta de libros desgarrados y magros, como un campo de batalla sembrado de soldados mutilados.
-"La otra vez ya había marinado el pollo...", cuenta Martín.
-"Lo había cortado, salpimentado, condimentado y rehogado. Iba todo bien. Pensaba ‘esta la termino, esta la termino’, no te imaginás la emoción. Y entonces, después de sacarlo del fuego, vino la puñalada: ‘Azbudije el pollo con un mochoto de acero inoxidable’."
Martín suspira, lleno de desaliento.
-"Lo tuve que tirar. A partir de entonces, cada vez que me sale ‘azbudijar’ algo, yo pruebo igual. Por ejemplo, ayer intenté hacer una mezcla de ‘rehogar’ con ‘cernir’, a ver si azbudijar es eso: Rehogué medio kilo de carne picada en un colador. Y sí, el colador lo tuve que tirar. La carne picada también."
El presupuesto de Martín en sartenes, ollas, panquequeras, planchas, asaderas, pizzeras, fuentes de vidrio y hasta palanganas empieza a ser preocupantemente alto.
-"Mi jermu me dijo que si vuelvo a freír camarones en la licuadora, que me vaya buscando un depto", dice, y por su semi-sonrisa amarga, no sabemos si es en serio o no (o sea, no sabemos a qué parte de la semi-sonrisa hacerle caso).
-"Lo que hay que hacer acá es cerrar las fronteras a los libros de cocina de España", predica Morrales con vehemencia.
-"No puede ser que con el hambre que hay en la Argentina la gente tenga que tirar un lechón porque en el momento apropiado no sabe ‘bermizarlo’. O que caiga el consumo de pescado porque la mitad de las recetas tienen pogochos de Balmacete como guarnición. Es una vergüenza."
-"¡Y la humillación! ¿Sabés las veces que el verdulero de la esquina me vendió perejil a precio de oro diciéndome que eran sofroluchos –que parece que con salmón van como piña? Pero yo te juro que la próxima vez no le compro, o se lo compro a mitad de precio!", se indigna Martín.
Y agrega:
-"¡Uuuuna quiero hacer! ¡Uuuuuna!"
Antes de dejarlo le prometemos a Martín, para apaciguar su llanto, que le enviaremos un kilo de bogdabolos para hacer el mondongo a la Metusalena que tanto lo frustra, ya que tenemos un tío que los cultiva en Florencio Varela.
Mentira, pero nos da cosa.
Esta es una campaña de bien público.
No seamos indiferentes al drama de tantos argentinos que, como Martín, no saben leer recetas de cocina de libros editados en España.
¡Glarsopémolos!
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El espejo... (Por Juceca)
Hombre que supo tener problemas con los espejos, aura que dice Ataulfo Lilo, el casau con Nochebuena Tara, la mayor de las Taras.
No había espejo que durara en las casas de Ataulfo.
Según el decía, el hombre se tiene que saber la cara todos los días, porque si un suponer una mañana quiere matiar y no se la vio, en un derrepente le erra a la boca y se saca un ojo con la bombilla.
Porque de la noche a la mañana - solía decir - el hombre esta capacitau pa' olvidarse hasta de las cosas más importantes.
-"Además", - decía -"si uno no se ve, no sabe si esta o si no está, y que capaz que está pero que no es uno, porque a la final habemos muchos en la vida de aquí pa' allá, de un lau pa'l otro, sin tiempo a nada y no es cuestión tampoco, no?"
Una güelta en el boliche El Resorte taban la Duvija, Sinequanon Lotiro, el tape Olmedo, Nomediga Recuerdo, el pardo Santiago y Noreste Materno, cuando cayó Ataulfo Lilo y antes que una caña pidió un espejo.
-"Si no se acuerda cómo es", - le dijo la Duvija -"yo lo miro y le cuento."
-"La cuestión es saber si soy yo", - dijo Ataulfo -"porque no estoy pa'estar pagando la copa de otro y que arriba me fume el tabaco."
Y agregó que cuando llegaba al rancho hacía lo mesmo, porque nunca falta un sabandija que se meta en rancho ajeno.
Noreste Materno le salto:
-"Uusté tiene mujer, ¿no? Bueno, con prieguntarle a su mujer, ta'."
-"Linda pa' usté", - dijo Ataulfo -"¡Cómo si no supiera lo que son hembras!"
En una oportunidá, va pa' las casas y no encuentra el espejo.
Cuando Ataulfo prieguntó, la mujer le dijo que por dejarlo en cualquier lau el perro se había mirado, y que a lo que se extrañó porque no se conocía y fue y se lo cargó al otro y rompió el espejo.
-"Si se lo cargó al del espejo es porque no era él" - dijo Ataulfo.
Lo fue a ver y el perro estaba lleno de tajos.
Le palmió el lomo y le comentó:
-"¡Lindo perro! Así me gusta que sea guapo pa' cuidar las casas."
A falta de espejo, el hombre se miraba en el agua del pozo.
Veinte metros el pozo.
Se veía chiquito, y apenas si se encontraba cara conocida.
Andaba disconfiado, porque hombre caminador como él, caras conocidas tenía a bocha.
Hasta que una güelta, en el boliche El Resorte, el tape Olmedo lo vio venir de lejos y antes de que llegara, ya tenia preparado un pedazo de vidrio de ventana con un manguito de madera.
Dentró Ataulfo, pidió espejo, y el tape le alcanzó.
Ataulfo se quedó un ratito mirando el vidrio, lo calzó en la cintura por el mango y pidió una caña doble.
La tomó de un saque, volvió a mirar el vidrio y pidió otra caña.
Sin decir palabra, miraba, pedía y tomaba.
La Duvija lo vio muy priocupado, se le arrimó y le preguntó:
-"¿Qué le anda pasando don Ataulfo?"
-"¡Que don Ataulfo, ni don Ataulfo, si ahora risulta que al final uno no es naides!"
Ya de a caballo se le oyó decir:
-"¡Naides es uno, canejo! ¡Naides, eso es lo que es uno!"
Tiró el vidrio entre los pastos, lo pisó el matungo y lo quebró.
Tan convencido estaba Ataulfo de que aquello era espejo, que tuvo siete años de desgracia.
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