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Viernes 16 de Abril

                   Fin de semana: Viernes 16 a Domingo 18 de Abril de 2010

Holaaa samigooosss !!! 

Esta semana tenemos una buena cantidad de chistes de excelente calidad, sin aumentar el precio de nuestras ediciones, como un aporte para la economía familiar. Además, nos llegaron "casualmente" un par de estudios sobre náufragos de distintas nacionalidades, que se complementan muy bien; también hay unos textos humorísticos excelentes, leyes de Murphy y varios chascarrillos muy divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos una excelente semana.

                                   Esteban Nicolini

  • Los problemas que te da una moto...

El inventor de la Harley-Davidson, Arthur Davidson, murió y fue al cielo.

Al llegar a las puertas del cielo, San Pedro le dice:

-"¡Hijo mío, como fuiste un buen hombre y tus motos cambiaron al mundo, tu premio es poder encontrarte con quien tu desees!"

Arthur pensó un poco y después dijo:

-"¡Quiero encontrar me con Dios!"

San Pedro llevó Arthur hasta la sala del trono y lo presentó ante Dios.

Dios reconoció a Arthur y le dijo:

-"Entonces, ¿fuiste tu que inventaste la Harley-Davidson?"

Arthur respondió:

-"Es verdad, fui yo."

Dios comentó:

-"No fue una buena invención... Es un vehículo inestable, ruidoso y contaminante. De mantenimiento complicado, alto consumo..."

Arthur molesto con los comentarios retrucó:

-"Discúlpeme, pero ¿no fue el Señor que inventó a la mujer?"

-"¡Si, fui yo!"- respondió Dios.

-"Bien, aquí entre nosotros, de profesional para profesional, ¡su invención no fue nada feliz!: La suspensión delantera es muy inconsistente; es muy ruidosa y habladora en altas velocidades; en la mayoría de los casos, la suspensión trasera está floja y vibra demás; el área de entretenimiento está localizada demasiado cerca de los desagües y los costos de mantenimiento son exorbitantes."

Dios meditó y respondió:

-"Si, es verdad mi invento tiene defectos, pero de acuerdo con los datos que dispongo, hay muchos más hombres montados en mi invento que en el tuyo..."

(Gracias Eduardo !!!)

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  • Las sagradas escrituras...

Hotel de Buenos Aires.

Tarde de invierno.

Llueve mansamente sobre las calles desiertas...

Un hombre después de comprobar que no hay fútbol en la tele y de haber agotado el frigobar, hojea distraídamente la Biblia que hay sobre la mesita de luz.

Parece animarse y descuelga el teléfono, y...

-"Recepción."

-"Buenas tardes, señorita. ¿Tienen horarios de aviones?"

-"Pues no, lo siento."

-"No importa, gracias. Por cierto, ¡qué voz tan agradable tiene usted!, Me pregunto a qué hora termina su turno..."

Sigue con toda su 'parla' y convence a la telefonista para que suba a su habitación.

La telefonista sube y naturalmente terminan en la cama.

Mientras disfrutan del segundo cigarrillo después del acto, la telefonista, con ojos risueños dice:

-"¡Quién me iba a decir a mi que iba a terminar en la cama contigo! Si apenas nos conocemos..."

-"Pues yo lo sabía." - responde el tipo.

-"¡Que lo sabías! Y, ¿Cómo?"

-"Muy sencillo: está escrito en la Biblia."

-"En la Biblia. ¡Qué me dices! ¿En qué capítulo? ¿En qué versículo?"

-"No, no, aquí en la contratapa, escrito con lapicera: LA TELEFONISTA ES REPUTA."

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  • Cuestión de culturas...

El siguiente es un estudio histórico interdisciplinario sobre la interacción de las personas de distinto sexo según la cultura.

SITUACIÓN:

Isla 1: 2 italianos y 1 italiana.

Isla 2: 2 franceses y 1 francesa.

Isla 3: 2 alemanes y 1 alemana.

Isla 4: 2 griegos y 1 griega.

Isla 5: 2 ingleses y 1 inglesa.

Isla 6: 2 australianos y 1 australiana.

Isla 7: 2 argentinos y 1 argentina.

Isla 8: 2 japoneses y 1 japonesa.

Isla 9: 2 irlandeses y 1 irlandesa.

Isla 10: 2 mexicanos y 1 mexicana.

Un mes después, en cada una de las islas sucedió lo siguiente:

Isla 1: Un italiano mató al otro para quedarse con la italiana.

Isla 2: Los 2 franceses viven felices con la francesa en un “menage a trois”.

Isla 3: Los alemán hicieron una programación semanal para tener sexo con la alemana.

Isla 4: Los 2 griegos duermen juntos mientras la griega hace la limpieza y cocina para ellos.

Isla 5: Los 2 ingleses están esperando que llegue alguien para que les presente a la inglesa.

Isla 6: Los 2 australianos arrojaron a la australiana a los tiburones y declararon a la isla el paraíso gay.

Isla 7: Los 2 argentinos se pelean por ser el Presidente de la isla. Una vez resuelto quién ocupa el cargo, el otro pasa a ser automáticamente opositor, mientras la argentina, en un ataque de histeria feminista, sigue hablando de ella misma, de como puede hacer todo lo que hace y que ellos no piensen en tocarle ni un pelo, que son poca cosa, y va a esperar allí hasta que naufrague un hombre mejor, que la lleve a otra isla más linda donde la respeten como mujer y reconozcan todo lo que ella hace.

Isla 8: Los japoneses y la japonesa crearon un grupo de trabajo interdisciplinario basado en el respeto mutuo, inventaron un fax con las hojas de las palmeras y cocos, enviaron un mensaje a Tokio y se encuentran a la espera de instrucciones.

Isla 9: Los irlandeses dividieron la isla en norte y sur, donde cada uno abrió una destilería y, después de unos litros de whisky de coco, ya no recuerdan si han tenido o no sexo con la irlandesa. Sin embargo, lo importante para ellos es que los ingleses no están ahí.

Isla 10: Los 2 mexicanos están durmiendo la siesta todo el día, se hicieron compadres, se pusieron apodos, se emborrachan juntos y cada uno piensa que la mexicana sólo se acuesta con él.

(Gracias Adrián !!!)

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  • Lealtad femenina...

La mujer es leal hasta la muerte.

Había un tipo que trabajó como un burro toda su vida, para acumular fortuna.

Un día le dijo a su esposa:

-"El día que me muera, quiero que me entierres con todo mi dinero. ¿Me lo prometes?"

Al tiempo el tipo murió, y después de la ceremonia, antes de bajar el ataúd a la fosa, la esposa dijo:

-"Un momento, falta algo."

Tomó una cajita que traía en la mano, abrió el ataúd, y la puso adentro.

Su mejor amiga le dijo:

-"¡No creo que hayas sido tan bruta de haber cumplido la promesa...!"

La leal esposa contestó:

-"Yo soy cristiana, y no podía romper la promesa a su última voluntad."

-"¿O sea que pusiste toda la plata ahí?"

-"Claro que sí... Cogí todo el dinero, lo conté, lo deposité en mi cuenta y le giré un cheque por la cantidad exacta. Si él lo puede cambiar allá, que se la gaste... Sino, sigo gastándolo yo..."

(Gracias Alejandra !!!)

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  • Yerno...

Un muchacho tocó a la puerta de la casa de su novia.

Abrió el padre de la chica y preguntó:

-"¿Qué desea joven?"

-"Verá señor... vengo a hablar con usted de su hija Marta..."

-"Pase... Vayamos adentro y ahí me cuenta."

Se sientan uno frente a otro en el living y el padre dice:

-"Bien, adelante..."

El joven, muy decidido respondió:

-"Quiero comunicarle que a su hija y a mí nos gustaría compartir nuestras vidas... Nos queremos casar."

El padre sonrió y dijo:

-"Está muy bien eso de casarse... pero cuénteme muchacho ¿cuenta con un ingreso digno como para mantener el nivel de vida al que mi hija está acostumbrada y el de los niños que puedan venir en ese matrimonio?"

El muchacho, con todo el aplomo del mundo contestó:

-"Aunque soy Ingeniero recibido, actualmente no gano mucho. Sin embargo, su hija me comentó lo que ganan su esposa y usted, por lo cual confío en tener una pequeña ayuda de ustedes para pagar los gastos menores: teléfono, gas, luz y supermercado..."

Un poco sorprendido por la respuesta, el padre siguió indagando:

-"¿Piensan comprar un departamento o una casa? ¿O prefieren alquilar?"

El joven, con mirada inocente contestó:

-"Así como antes le pedí una pequeña ayuda para poder ir viviendo, hemos pensado que como su casa es muy grande y pueden vivir en ella varias personas, no es necesario que compremos o alquilemos... Queremos vivir en esta casa con ustedes."

El padre, ya totalmente desconcertado, preguntó:

-"Y dígame... ¿Tiene auto?"

El joven sonrió y dijo:

-"No. Pero hemos pensado que como ustedes tienen dos autos y una camioneta, para qué vamos a comprar... Usted nos deja uno de sus autos y así no necesitamos gastar en otro."

En ese momento, entró al living la madre de la chica y mirando primero al joven y después a su esposo, preguntó cordialmente:

-"¿Se puede saber de qué están hablando?"

Su esposo respondió:

-"Hola querida, qué bueno que llegaste. Te presento al señor árbitro, que pretende ser el futuro marido de Martita."

El joven, desconcertado y un poco molesto, preguntó:

-"Oiga... ¿Por qué me llama "señor árbitro"?"

A lo que el padre contestó con mucha calma:

-"Bueno, grandísimo hijo de puta... ¿cómo mierda querés que te llame si hasta ahora lo único que vas a poner es el pito?"

(Gracias Gabi !!!)

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  • Nuevo tratado de Murphy...

Del mismo autor de: "Nada está tan mal que no pueda empeorar".

Ley de la administración del tiempo:

Todo lleva más tiempo que todo el tiempo que tienes disponible.

Ley de la búsqueda indirecta:

1. El modo más rápido de encontrar una cosa, es buscar otra.

2. Siempre encontramos aquello que no estamos buscando.

Ley de la relatividad documentada:

Nada es tan fácil como parece, ni tan difícil como la explicación del manual.

Ley de la telefonía:

- Cuando te llaman:

Si tienes lápiz, no tienes papel...

Si tienes papel, no tienes lápiz...

Si tienes ambos, nadie te llama.

Parágrafo único:

Todo cuerpo sumergido en una tina hace sonar el teléfono.

Ley de las unidades de medida:

Si está escrito "Tamaño único", es porque no le sirve a nadie.

Ley de la gravedad:

Si consigues mantener la cabeza cuando a tu alrededor todos la están perdiendo, probablemente no estés al tanto de la gravedad de la situación.

Ley de las pruebas y afines:

1. Ochenta por ciento del examen final será basado en la única clase que perdiste, y en el único libro que no leíste.

2. Cada profesor parte del supuesto de que tú no tienes más que hacer que estudiar la materia de él.

Parágrafo único:

La cita más valiosa para tu redacción será aquélla de la cual no recuerdas el nombre del autor.

Ley de la caída libre:

Cualquier esfuerzo para agarrar un objeto en caída, provoca más destrucción que si lo dejáramos caer naturalmente.

La probabilidad que el pan caiga con el lado de la manteca hacia abajo, es proporcional al valor de la alfombra.

Guía práctica para la ciencia moderna:

- Si se mueve pertenece a la biología.

- Si huele pertenece a la química.

- Si no funciona pertenece a la física.

- Si nadie entiende, a la matemática.

- Si no tiene sentido, es economía o psicología.

- Si se mueve, huele, no funciona, nadie entiende, y no tiene sentido... ¡es INFORMÁTICA!

Ley de las filas:

La fila de al lado siempre va más rápido.

Parágrafo único:

No vale la pena cambiarse de fila. La otra es siempre más rápida.

Ley de la vida:

1. Una persona saludable es aquélla que no fue examinada lo suficiente.

2. Todo lo que es bueno en la vida es ilegal, inmoral o engorda.

Ley de la atracción de las partículas:

Toda partícula que vuela siempre encontrará un ojo abierto.

(Gracias Jorge !!!)

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  • Más náufragos del mundo...

Un barco se hunde y los supervivientes quedan en una isla desierta.

En el barco viajaban:

a) 2 ingleses y 1 inglesa.

b) 2 búlgaros y 1 búlgara.

c) 2 suecos y 1 sueca.

d) 2 irlandeses y 1 irlandesa.

e) 2 argentinos y una argentina.

f) 2 catalanes y una catalana.

g) 2 andaluces y una andaluza.

h) 2 vascos y una vasca.

En forma similar a lo observado en el estudio cultural de las islas descrito anteriormente, un mes después en esta bonita y desierta isla, la situación es:

a) Los dos ingleses, aquí también, esperan que alguien les presente a la inglesa.

b) Los dos búlgaros miraron primero al océano infinito, luego a la búlgara y entonces se echaron a nadar.

c) Los dos suecos contemplan la posibilidad del suicidio mientras la sueca les da la tabarra con lo de que su cuerpo es suyo y la verdadera naturaleza del feminismo. Al menos no nieva y los impuestos son reducidos.

d) Los irlandeses instalaron una destilería. Ellos no recuerdan si hay sexo a la vista, porque desde que se produjeron los primeros litros de whisky de coco, hay una especie de neblina flotando que lo tapa todo, pero por lo menos saben que los ingleses no están teniendo ningún tipo de actividad sexual.

e) Después de un tiempo, se encontró a la argentina muy aburrida en un rincón de la isla, limpiándose las uñas con una ramita. Resulta que los argentinos ya no le dan bola, y pasan todo el día hablando de fútbol y de lo estupendos que son haciendo el amor.

f) El hecho diferencial de los catalanes consistió en alquilar la catalana a los suecos, y usar ese dinero para financiar a los irlandeses la construcción de una planta de destilación en su parcela de la isla, donde ellos trabajan a cambio de que las botellas de whisky de coco estén etiquetadas también en catalán. No follan, pero ahorran una barbaridad en condones.

g) Los andaluces se turnan para quedarse una de cada dos noches con la andaluza e irse la otra de copas con los irlandeses y poner a parir a los búlgaros, suecos, ingleses, argentinos y por supuesto (y sobre todo), a los catalanes.

Han conseguido que los irlandeses pasen de los catalanes y destilen una variedad de 'fino de coco'. De inmediato se han montado un calendario de fiestas de la hostia en su isla: que si feria de abril, que si Semana Santa, que si carnavales, que si romerías, que si día de Andalucía en el Exilio, a las que se apuntan todos los demás.

h) Los vascos se dedican a cortar los troncos de coco, levantar piedras, boicotear a los andaluces y en el terreno sexual, a masturbarse: ya sabéis, ante todo independencia.

(Gracias Elvira !!!)

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  • Artes marciales...

A un karateca, de cinco años de práctica, le preguntan:

-"¿Qué hace usted cuando le dan un golpe en los testículos?"

-"Hago un bloqueo con la mano izquierda y golpeo con la mano derecha."

A otro karateca, de diez años de práctica, le hacen la misma pregunta:

-"¿Qué hace usted cuando le dan un golpe en los testículos?"

-"Evito el golpe y contraataco con una patada en el aire."

A otro karateca, que tiene veinte años practicando, le hacen la misma pregunta:

-"¿Qué hace usted cuando le dan un golpe en los testículos?"

-"Nada, que se le rompa la pierna...", contesta ecuánime.

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  • Recompensa...

El abuelo llama al nieto a escondidas y le dice:

-"En la mesita de noche de tu papá hay un frasquito pequeño con unas pastillitas azules que dice Viagra. Si tú me traes una pastillita de ésas, sin decirle nada a tu papá, mañana temprano te doy 100 pesos."

-"¿100 pesos, abuelo? ¡Eso es mucho dinero! Está bien, espérame aquí."

El niñito llega a la recámara del papá y agarra el frasquito y lee:

-"Via...gra, éstas son" y le lleva la pastilla al abuelo.

Al siguiente día, el chiquillo se levanta muy temprano y va a saludar al viejo.

-"Buenos días, abuelo. ¿Cómo dormiste?"

-"Muy bien, hijo..." (con una sonrisa de oreja a oreja).

Y le entrega 2 mil pesos.

El chico, extrañado, alega:

-"Abuelo, tú me ofreciste sólo 100 pesos."

-"¡Sí, 100 que te doy yo y 1900 que te manda tu abuela!"

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  • Cómo darle una píldora al gato...

Siga con atención estos pasos si necesita darle una píldora a un gato:

1) Tome al gato y acúnelo con su brazo izquierdo como si estuviera sosteniendo a un bebé.

Con los dedos índice y el pulgar de su mano izquierda aplique una suave presión a las mejillas del animal mientras sostiene la píldora con la derecha.

Cuando el felino abra el hocico, arroje la píldora dentro.

Permítale cerrar el hocico a fin de que trague la píldora.

2) Levante la píldora del suelo y al minino de detrás del sofá.

Acune al micifuz en su brazo izquierdo y repita el proceso.

3) Traiga al micho del dormitorio y tire la píldora babeada a la basura.

4) Tome una nueva píldora de la caja, acune al gatito en su brazo izquierdo manteniendo las patas traseras firmemente sujetas con su mano izquierda.

Fuerce la apertura de mandíbulas y empuje la píldora dentro del hocico con su dedo medio.

Mantenga el hocico del animalito cerrado mientras cuenta hasta diez.

5) Saque la píldora de la pecera y al micho de arriba del armario.

Llame a su esposa y pídale apoyo.

6) Arrodíllese en el suelo con la sabandija firmemente sostenida entre sus rodillas.

Mantenga las patas traseras y delanteras quietas.

Ignore los gruñidos que el animal emite.

Pídale a su esposa que sostenga la cabeza del gato con una mano mientras le abre el hocico con una regla de madera.

Arroje la píldora dentro y frótele vigorosamente la garganta.

7) Baje al gato de la cortina.

Traiga otra píldora de la caja.

Recuerde comprar una nueva regla y reparar la cortina.

Barra cuidadosamente los trozos de figuras de porcelana y póngalos aparte para pegarlos luego.

8) Envuelva al gato en una toalla grande y pídale a su esposa que lo mantenga estirado, con sólo la cabeza visible.

Ponga la píldora en un pitillo plástico.

Abra el hocico del morrongo con un lápiz.

Ponga un extremo del pitillo en el hocico de la mascota y el otro en su boca.

Sople.

9) Verifique la caja para asegurarse que la píldora no es dañina para seres humanos.

Beba un vaso de agua para eliminar el gusto medicinal.

Aplique apósitos a los brazos de su esposa y limpie la sangre de la alfombra con agua fría y jabón.

10) Traiga al gato del tejado del vecino.

Tome otra píldora.

Ponga a su mascota en el armario y cierre la puerta sobre su cuello, dejando únicamente la cabeza fuera del mismo.

Fuerce la apertura del hocico con una cuchara de postre.

Arroje la píldora dentro con una bandita elástica.

11) Vaya al garaje a buscar un destornillador para volver a colocar la puerta del armario en sus bisagras.

Aplíquese compresas frías en sus mejillas y verifique cuando fue su última dosis de vacuna contra el tétanos.

Arroje la franela que tenía puesta en la lavadora y tome una limpia del dormitorio.

12) Llame a los bomberos para que lo ayuden a bajar al gato del árbol de la calle de enfrente.

Discúlpese con su vecino que se estrelló contra su reja tratando de escapar del furioso animal.

Tome la última píldora de la caja.

13) Ate las patas delanteras del gato a las traseras con una cuerda.

Átelo firmemente a la pata de la mesa de la cocina.

Busque guantes de trabajo pesado.

Mantenga el hocico del gato abierto con una pequeña palanca.

Ponga la píldora en el hocico seguida de un gran trozo de carne.

Mantenga la cabeza vertical y vierta medio litro de agua a través de la garganta del gato para que trague la píldora.

14) Haga que su esposa lo lleve a la sala de emergencias.

Siéntese tranquilamente mientras el doctor le venda dedos y frente y le saca la píldora del ojo.

En el camino de vuelta, deténgase en la mueblería para comprar una nueva mesa de cocina.

15) Arregle con una oficina inmobiliaria para comprar una nueva casa sin gato y llame al veterinario para averiguar si tiene algún hámster para vender.

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  • No podemos perder... (Por Juceca)

Yo, debo confesarlo, no soy un buen hincha de fútbol.

Quizá por no haberlo practicado, pues desde niño me resistí a ir a quitarle algo a otro niño si el otro estaba entretenido con ese algo.

Podía ser un camioncito de juguete, un cascarudo torito, una honda para romper faroles o simplemente un triciclo.

El triciclo me daba ganas de quitárselo, porque todo niño con triciclo me resultaba medio asquerosito.

Para jugar al fútbol, entonces, tenía que quitarle la pelota al otro y no dejar que se apoderara nunca más de ella, y que ni siquiera lograra tocarla.

Tenía que evitar que el otro jugara, cosa que me parecía de un excesivo egoísmo.

Pongamos por caso que el otro viene eludiendo, gambeteando, pasando contrarios, haciendo moñitas de todos los colores, dejando el tendal en dirección al arco, cómo va a ser uno tal alma podrida de ir y detenerlo, de quitarle la pelota, de convertirse en un obstáculo, de intentar frustrar semejante esfuerzo, de anular y echar por tierra tanto valor, tanto empeño, tanto virtuosismo.

Yo lo dejo que siga de largo y lo saludo a la pasada.

Sé muy bien que otro, en mi lugar, lo agarra de la camiseta, lo levanta en la pata, lo tala, lo pisa y le asegura un viaje en el carrito de los lamentos.

A mí no me da.

Debe ser por eso que no soy un buen hincha de fútbol.

No obstante, cuando llega un mundial hay algo que se enciende en mí, una chispa, un fogonazo, una llamarada.

Entonces, iluminado, creo y afirmo que con Carini en el arco, y adelante Abreu, Darío Silva y el Chino Recova si por fin se resuelve, y con un Víctor Púa que por una vez se deje de hacer zapping con los jugadores, le podemos ganar a cualquiera.

Es verdad que no hay enemigo chico, por lo tanto tampoco nosotros lo somos.

Ya lo vamos a ver, si es que lo vemos.

Creo firmemente que no nos pueden ganar.

Es necesario, claro está, que los demás equipos participantes pongan algo de su parte, porque si se resisten a perder, si no nos dejan jugar, y arriba se les antoja ganarnos, bueno, en ese caso, qué querés que te diga.

Todo se reduce a eso, a que nos dejen jugar, porque al final de cuentas, una cosa es una pelota y otra cosa es un triciclo.

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  • La rebelión de las cosas... (Por Julio Rossiello "Pangloss")

Que nadie se asombre si un día de éstos extiendo un decreto y declaro a todo lo que me rodea en estado de emergencia.

De un tiempo a esta parte he venido vigilando discretamente y he llegado a la conclusión de que existe un verdadero complot de las cosas contra mí.

La subversión, como todo movimiento de rebeldía que se inicia en las profundidades, se manifiesta en detalles sin importancia aparente, pero sucede que yo tengo un olfato especial para detectar esas agitaciones.

Una de las tretas favoritas consiste en que las cosas no están cuando yo las busco.

No digo que no estén en su lugar acostumbrado, sino que simplemente desaparecen por un rato, hasta que llega la señora de la casa.

Parecería que sólo a ella obedecen, que se hacen visibles y recuperan su consistencia y su color nada más que cuando ven a su ama.

Si así fuera, yo, sin perjuicio de maravillarme por las facultades de aquella especie de Aladino casero, o de ofenderme porque los objetos no me reconocen autoridad, no me inquietaría mayormente.

Lo grave del caso, lo que me hace sospechar de que se trata de un levantamiento general del mundo inanimado contra mí exclusivamente, es que en ciertas oportunidades las cosas obedecen también a los extraños.

La tijera, en particular, me tiene con la sangre en el ojo.

Cada vez que necesito recortar algo -cualquier cosa: las espinas del cactus, los flecos de las cortinas, las latas de conservas- voy derecho al sitio donde sé, sin lugar a dudas, que la guardé la última vez.

Recuerdo con nitidez el rinconcito exacto del cajón donde la tijera quedó tendida, exhausta, desafilada.

Pero no está allí.

Con seguridad -pienso- alguno de la casa la utilizó y la dejó olvidada por ahí.

Antes de preguntar por su paradero, recuerdo el aire glacial que me envolvió la vez pasada, cuando la señora extrajo con un pase mágico la tijera del fondo de la nada, y entonces revuelvo concienzudamente, objeto por objeto, el contenido del armario.

Aparecen por supuesto el alicate extraviado, los destornilladores que presumí robados, viejas lapiceras cuya pérdida lloré sin consuelo.

Pero la tijera no.

Entonces viene el Hada -entre nosotros: creo que es el cerebro de la organización, la agitadora profesional-, introduce su manita debajo de una gamuza y con una naturalidad que envidiaría el mejor de los prestidigitadores, clic, clic, la esgrime triunfalmente ante mí; allí está la maldita tijera, mirándome con dos grandes ojos resentidos. (Escribo ojo y me parece que la vuelvo a ver; me tiene obsesionado, la tal.)

Con los lentes me sucede lo mismo.

Alguna vez, lo reconozco, estoy distraído y los busco por toda la casa, hasta que paso frente a un espejo.

Pero en general me eluden como si me odiaran, como si estuvieran cansados de trabajar para mí sin una compensación adecuada.

Se esfuman.

Presentan renuncia indeclinable.

Se van de este mundo, hasta que una mano extranjera los rescata para el servicio activo.

El reloj pulsera, los cigarrillos, los libros, la máquina de afeitar, los recibos de la luz, la cédula de identidad; todo lo que ha establecido de una u otra forma relaciones estrechas conmigo, en algún momento adquiere el don exasperante de la invisibilidad.

En otros aspectos de mi vida doméstica observo también ciertos desaires sospechosos.

Soy un hombre inclinado a considerarme útil y eficiente, de modo que cuando me pongo a arreglar los desperfectos no sólo emprendo una actividad que me encanta sino también una función de contenido social, aunque sea de reducido alcance.

Pero las cosas luchan con tanto denuedo contra mí que todo mi esfuerzo, toda mi habilidad resultan vanas.

Fijar un clavo en la pared no es ningún misterio, ¿verdad?, pero tanto el martillo y el clavo como la pared resuelven previamente desalinearse ante el impulso certero de mi antebrazo, y qué culpa entonces tengo yo por los buracos que decoran mi devastado hogar.

Otro caso que es para tomar en cuenta es el de la pinza de las cejas.

La pinza de las cejas es una herramienta ideal, por la multiplicidad de sus aplicaciones: puede ser tenaza, destornillador, punzón o espátula.

Ocasionalmente sirve para depilar las cejas, pero parece más bien diseñada para extraer el anillo que se atracó en el desagüe del lavabo o para apretar los eslabones de una pulsera.

Eso, en teoría.

En la realidad -en la mía al menos-, en vez de convertirse en la solución de los problemas se postula abiertamente como un problema más: se tuerce, se resbala, se escapa ella también por el desagüe.

Cada vez que pretendo introducir mejoras en mi hogar, siento que me llega, casi imperceptiblemente, el temblor angustiado de los objetos mejorables.

Si decido hacer una demostración de destreza culinaria las papas saltan de mis manos, los cuchillos se vuelven contra mis dedos desorientados, las ollas dirigen contra mi cara chorros de vapor hirviente o salpicaduras de lacerante intención.

De la experiencia, cada vez emprendida con menor entusiasmo, emerjo con lesiones varias y quemaduras de diversos grados, mientras un humo negro que se expande con fruición por la casa entera, anuncia a todos los que quieran saberlo que las cosas, otra vez, me han derrotado sin levante.

Por eso es que ahora, inspirado en ejemplos no demasiado recomendables, estoy pensando en declarar el estado de sitio, adoptar medidas prontas de seguridad y condenar al ostracismo definitivo a todo objeto que se levante contra la autoridad constituida.

Y para el ingreso de nuevos utensilios a mi hogar, estableceré la obligatoriedad de un juramento de lealtad panglossiana y la exigencia de tres certificados de filiación pacifista.

Sólo así, creo, podré tener la certeza de que las cosas sometidas a mi dominio permanecerán ajenas al espíritu de rebeldía que ahora las anima.

De Bolsilibros ARCA - Montevideo, 1968.

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