Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos unos chistes muy divertidos, de géneros diversos, y unos textos muy interesantes. Quizás no sea la cantidad a la que están acostumbrados, pero no me podrán decir que no les hicieron reír un rato. Esperamos que los disfruten y que pasen un muy buen fin de semana.
Esteban Nicolini
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Noche ardiente...
Tumbada aquí, sobre mi cama, con el pensamiento fijo en ti.
Con un enorme deseo de agarrarte y apretarte fuertemente entre mis manos, todavía excitada con el recuerdo de la noche anterior.
En la noche cálida y sofocante, tengo incontenibles ganas de agarrarte y de decirte todo lo que siento.
Tu recuerdo me tiene angustiada.
Apareciste... y desapareciste.
Todo sucedió en esa noche y en esta cama.
Con fricción, te acercaste a mí.
Sin mostrar pudor alguno, te pegaste a mi desnudo cuerpo.
Percibiendo mi indiferencia, te acercaste más y más...
Mordías todo mi cuerpo...
Sin recatos...
Sin escrúpulos...
Me volviste loca.
No sabía qué hacer.
Por fin... me dormí.
Hoy, cuando desperté, te busqué desesperadamente.
En vano.
No te encontré.
Ya no estabas.
¡Te habías ido!
En toda la sábana, había muestras de lo sucedido la noche anterior.
En mi cuerpo dejaste huellas inolvidables.
Marcas profundas que tardarán mucho tiempo en sanar y que estarán mucho tiempo presentes en mí.
Esta noche me acostaré temprano y te esperaré.
Cuando llegues, no quiero imaginar lo que va a suceder...
Me abalanzaré sobre de ti con la fiereza de un león y rapidez de una cobra.
Y ya no te irás...
Ya no podrás escapar de mí.
Te apretujaré hasta sentir la sangre de tu cuerpo.
Sólo así podré descansar:
¡Mosquito Desgraciado!
Era solamente un mosquito zancudo.
Ahora reza por tus malos pensamientos.
¡Sinvergüenza!
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Tecnologías...
Científicos norteamericanos excavaron 50 metros bajo tierra y descubrieron pequeños hilos de cobre.
Después de estudiar esos trozos de hilo por mucho tiempo, llegaron a la conclusión de que los indígenas norteamericanos tenían una red nacional de teléfonos hace ya 2.500 años.
Por supuesto, a los rusos no le pareció nada bien y le pidieron a sus propios científicos que excavaran más hondo.
A 100 metros bajo tierra encontraron pequeños hilos de cristal que, según ellos, formaban parte del sistema de fibra óptica nacional que tenían los cosacos hace 3.500 años.
Los argentinos no se dejaron impresionar y le pidieron a sus científicos que excavaran 150 metros bajo tierra, pero no encontraron nada, entonces excavaron a 200 metros y aun nada.
Siguieron excavando hasta 250 metros sin encontrar ni un puto hilo, entonces llegaron a la muy lógica conclusión de que, hace ya más de 5.000 años, ¡los indígenas de estas pampas tenían wi-fi!
¡Viva Argentina, carajo!
(Gracias Norberto !!!)
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Dante Huerta...
Sube un hombrecito al ascensor y dentro de él, se hallaba un negro enorme.
Luego de un corto silencio, que a nuestro pequeño hombre le pareció una eternidad, se escuchó la voz áspera del negro:
-"Tengo 2.05 mts. de estatura, 155 kilogramos de peso, pene de 33 cm., testículos de 200 gramos cada uno. Soy cubano, mucho gusto: Dante Huerta..."
Dicho todo, éste le extiende la mano en actitud de saludo.
El hombrecito se desmaya.
Asombrado, el negro lo toma entre sus brazos y trata de reanimarlo.
Una vez que esto ocurre, le pregunta:
-"¿Qué le paso, mi amigo?"
El hombrecito, sin dejar de mirar al negro, con el espanto pintado en su rostro, le preguntó en un hilo de voz:
-"¿Me . . . puede . . . repetir .. . lo . . . que . . . dijo?"
-"Por supuesto, amigo. Me he presentado. Le he dicho mi estatura, mi peso, la longitud de mi pene, el peso de mis testículos, mi nacionalidad, mi nombre y apellido, Dante Huerta."
-"¡Ay, boludo, que alivio! Había entendido "date vuelta"."
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Psicólogas...
Un Hombre conoce a una psicóloga en una fiesta.
El flechazo es inmediato, y tras la charla habitual, consigue llevarla a su departamento.
Copas van, caricias vienen, finalmente él inicia un avance más fogoso.
Él: -"¡Vení para acá. Dejame besarte el cuello!"
Ella: -"Qué libidinoso estás hoy..."
Él: -"¡Es que sos una belleza y me volvés loco, potra!"
Ella: (alejándose) -"¿...Potra? ¿Te gusta copular con equinos? ¡Sodomita!"
Él: -"Pero no. Es una forma de decir que estás muy buena, Mami."
Ella: -"¿Mami? ¿Acaso me estás usando para resolver tu Complejo de Edipo?"
Él: -"Quiero decir que me encantás, que sos una Divina."
Ella: -"¿Divina? ¿Son fijaciones religiosas? Para que sepas, la idealización o endiosamiento de la pareja es un claro síntoma neurótico."
Él: -"¡Basta! ¡Me tenés podrido con tu mierda psicologista!"
Ella: -"¿Mierda? Así que con la fijación en la etapa anal, ¿eh?"
Él: -"¡Córtala por favor!"
Ella: -"¿Córtala? ¡Entonces estás inseguro de tu pene!, ¿es eso?"
Él: -"¡Si seguís con esto te juro que te cago a trompadas!"
Ella: -"¡Correcto!. Desde el principio sospeché que eras un sádico."
Él: (lloriqueando) -"¡Basta! ¡Te lo ruego! ¡No me vuelvas loco!"
Ella: -"Hum... Y también masoquista. ¡Muy típico!"
Él: (agarrándola del cuello) -"¡Me tenés podrido! ¡Te voy a matar, hija de putaaaaaaa!"
Ella: -"Agghh... Y encima... psicópata... Agghhg..."
Él: (soltándola) -"¡No me persigás más con todo ese palabrerío! ¡Por favor, no me persigás más!"
Ella: -"Entiendo... Paranoico, y con delirio de persecución."
Él: -"¡No! ¡No! ¡Andate! ¡Quiero estar solo! ¡Quiero estar solo!"
Ella: -"¿Sólo?... Entonces... Tu tema pasaba por la masturbación y el autoerotismo..."
Él: -"¡Socorroooooo! ¡Policía! ¡Policíaaaaaaa!"
Ella: -"¿Era eso?, ¿querías un tipo vestido de policía? Así que diste todas estas vueltas para decirme que eras puto y fetichista."
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La sabiduría de los años...
Un viejo estanciero tenía un lago en su enorme estancia.
Después de mucho tiempo sin ir allí, decide irse a echar un vistazo general para ver si estaba todo en orden.
Agarro un balde para aprovechar el paseo y traer unas frutas existentes por el camino.
Al aproximarse al lago, escucho voces femeninas, animadas, divirtiéndose.
Llegando un poco más cerca, avistó un grupo de mujeres bañándose, completamente desnudas.
Se hizo presente y, con eso, todas se fueron a la parte más honda del lago, manteniendo solamente la cabeza fuera del agua.
Una de las mujeres gritó:
-"¡No saldremos mientras usted no se aleje!"
El viejo respondió:
-"¡Yo no vengo hasta aquí para verlas nadar o salir desnudas del lago!"
Levantando el balde y arrojando algunas frutas al lago, les dijo:
-"Estoy aquí nada más para alimentar al yacaré..."
(Gracias Gabi !!!)
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Tremenda lección...
Un hombre estaba sentado en el avión al lado de una tierna niña.
Entonces miró a la niñita y le dijo:
-"Charlemos... he oído decir que los vuelos parecen menos largos si uno conversa con la persona que tiene al lado."
La pequeña, que acababa de abrir un libro para ponerse a leer, lo cerró lentamente y dijo con voz suave:
-"¿Sobre qué le gustaría conversar?"
-"Pues no sé... ¿Qué tal de 'física nuclear'?" - le dice el en tono burlón y le mostró una gran sonrisa.
-"Bueno, ése parece ser un tema interesante," - dice la niña -"pero antes déjeme hacerle una pregunta... Un caballo, una vaca y un borrego comen lo mismo: hierba; Pero el excremento del borrego es como bolitas pequeñas, el de la vaca es una plasta y el del caballo parece una pelota de pasto seco. ¿Por qué cree usted que sucede eso?"
El hombre visiblemente sorprendido por la inteligencia de la niña, lo pensó un momento y le dijo:
-"Hummm.... no tengo ni idea."
La delicada y dulce niña contestó:
-"De verdad se siente calificado para hablar de física nuclear, ¡cuando ni de mierda sabe!"
Moraleja: Cuando abra la boca, hágalo sin cagarla.
(Gracias Isabel !!!)
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Terapia de grupo...
Cuatro pacientes están reunidos en una primera reunión de terapia de grupo.
El terapeuta les pide que se presenten, que digan cuál es su actividad y que comenten por qué la tienen.
El primero dice:
-"Me llamo Gerardo, soy médico porque me gusta que la gente esté sana."
El segundo dice:
-"Me llamo Ángel. Soy arquitecto porque me gusta que la gente viva en casas bonitas."
La tercera dice:
-"Me llamo María y soy lesbiana. Soy lesbiana porque me gustan las tetas, los culos y me enloquece tener sexo con mujeres."
El cuarto ( el gallego) dice:
-"Soy Manolo, coño... y hasta hace unos minutos había pensao que era albañil, pero acabo de descubrir que soy lesbiana."
(Gracias Marisa !!!)
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Así se hace...
Un día la mujer le dice a su marido:
-"Querido, esta noche tuve un sueño increíble. Estábamos haciendo el amor y, al lado de la cama, estaba un negro abanicándonos y eso me hacía gozar mucho."
Los dos deciden poner en práctica el sueño y en un semáforo encuentran a un hombre negro al que le ofrecen U$S 100 si acepta abanicarlos mientras ellos practican sexo.
El tipo acepta y los tres van a la casa.
Los dos cónyuges empiezan a hacer el amor mientras el negro abanica como un perfecto esclavo africano, pero no da ningún resultado.
La mujer entonces le dice al marido:
-"A lo mejor funciona si invertimos los papeles... vos abanicás y él viene a la cama."
El marido, dudoso, acepta.
El negro se mete en la cama, y el marido empieza a abanicar.
Poco después, la mujer goza como loca y grita de placer con el hombre negro.
Cuando ve que la mujer llega al orgasmo y pide más, el marido mira al negro y le dice:
-"¿Aprendiste como hay que abanicar, negro pelotudo?"
(Gracias Nora !!!)
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Oración...
Señor, tú sabes mejor que yo, que estoy envejeciendo y un día seré vieja.
No permitas que me haga charlatana y sobre todo adquiera el hábito de creer que tengo que decir algo sobre cualquier tema, en toda ocasión.
Libérame de las ansias de querer arreglar la vida de los demás.
Que sea pensativa pero no taciturna, solícita pero no mandona.
Con el vasto acopio de sabiduría que poseo, parece una lástima no usarla toda, pero tú sabes, Señor, que quiero que me queden algunos amigos al final.
Mantén mi mente libre de la recitación de infinitos detalles.
Dame las alas para ir derecho al grano.
Sella mis labios para que no hable de mis achaques y dolores.
Ellos van en aumento con el pasar de los años, como también mi gusto por recitarlos.
Pido la gracia de poder escuchar con paciencia el relato de los males ajenos.
Enséñame la gloriosa lección de que a veces es posible que esté equivocada.
Mantén en mí una razonable dulzura.
No quiero ser santa.
Es difícil convivir con algunas de ellas; pero una vieja amargada es una de las obras supremas del diablo.
Ayúdame a extraer de la vida toda la diversión posible.
Nos rodean tantas cosas divertidas, que no quiero perderme ninguna.
Amén.
(Esta oración fue escrita por una monja del siglo XVII)
(Gracias Elvira !!!)
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Un bello ejemplo...
Alguien de 99 años y no tiene enemigos (Una historia de la vida real y de interés humano).Todos deberíamos vivir como esta buena señora.
Casi al final del servicio dominical el sacerdote preguntó:
-"¿Cuántos de ustedes han perdonado a sus enemigos?"
El 80% levantó la mano.
El sacerdote insistió con la pregunta.
Todos respondieron esta vez, excepto una pequeña viejita.
-"Señora Nelly... ¿no está usted dispuesta a perdonar a sus enemigos?"
-"Yo no tengo enemigos", respondió dulcemente.
-"Sra. Nelly, eso es muy raro, ¿cuántos años tiene usted?"
-"99..." - respondió.
La congregación se levantó y la aplaudió.
-"Oh, Sra. Nelly ¿puede pasar al frente y decirnos cómo se llega a los 99 años sin tener enemigos?"
La señora Nelly pasó al frente de la congregación y dijo:
-"¡Porque ya se murieron todos esos hijos de puta!"
(Gracias Horacio !!!)
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Conquista... (Por Flavio)
"¡Quien me ha visto y quien me ve!" - se dijo don Solsti con tristeza mientras encendía un nuevo cigarrillo.
Estaba allí, como un pichicho, parado en la puerta de una tienda, esperando pacientemente que su mujer saliera de comprar unos metros de cretona.
"¡No te alejes mucho, viejo sátrapa!" - le había dicho ella, y él no había sido capaz de pegarle una patada a la esclerótica.
Aspirando con desgano el humo de su cigarrillo, don Solsti pensó en su desgraciada vida y llegó a la misma conclusión que Schopenhauer: "el matrimonio es una celada que nos tiende la naturaleza".
En treinta años de casado, su mujer no había hecho otra cosa que hablar, hablar y hablar, "viejo sátrapa" para aquí, "viejo sátrapa" para allá.
Cuando la conoció era linda y no le importaba que charlara un poco.
Tal vez su error consistió en elegirla con los ojos y no con las orejas.
Ahora ella lo tenía de quórum.
"Y pensar que cuando muchacho era lo mas codiciado del barrio . . ." -recordó don Solsti con melancolía.
Bailando era poco menos que un Cachafáz.
Hay que ver las cosas que era capaz de hacer en una baldosa.
Un día, hasta lo llevaron preso.
Las muchachas lo llamaban "zapato nuevo", porque apretaba como loco.
"Esas eran mujeres . . . " -comentó sin darse cuenta el viejo en voz alta, y una señora bastante bellota que pasaba se ruborizó hasta el pelo.
Pero don Solsti no reparó en ella y siguió pensando en su juventud.
Sus ojos se llenaron de picardía al recordar a aquella hermosa muchachita que sedujo cuando era estudiante.
Fue una tarde de calor espantoso.
Él tenía 18 años y estaba preparando el examen de ingreso.
"¿Te vas a casar conmigo?" -le había dicho ella después.
"Si -le contestó él - esperate que termine esta bolilla y enseguida vamos!".
Ya siendo más hombre se enamoró perdidamente de una pantalonera.
Fidodendra se llamaba y tenía una boca descomunal.
Un día fue a un dentista para que le hiciera un puente y el tipo se la pasó a un ingeniero.
Se le declaró en el Prado y ella lo aceptó.
Él, entonces, dibujó emocionado con un cortaplumas un tremendo corazón en un árbol y llenó las aurículas y los ventrículos con sus nombres.
Luego le dijo nerviosamente: "Fidodendra, ya escribí el árbol; ahora nos toca plantar el hijo!".
Ella se ofendió y lo dejó plantado a él.
Fue el amor de su vida.
Tiempo después, conoció a la que hoy es su esposa.
Ella no tendía redes para conseguir un marido; tendía jaulas y él entro como un desgraciado.
!¡Ahora, andá a cantarle a Rapallo Ronco!" -razonó don Solsti y miró el reloj.
Hacía ya media hora que esperaba.
Cada vez que pasaba una mina despampanante, el viejo le clavaba los ganchos como para desnudarla.
Usaba su vieja mirada tipo buscapié y siga para arriba.
El hombre empezó a sentirse inquieto y con ganas de mandarse una conquista.
"¡Total -pensó-, tan cascoteado no estoy!".
Sin mucho trabajo llegó a la conclusión de que era un galán maduro.
Algo así como un Jurgens.
Con la pelada se conformó pensando en Yul, por lo que venía a resultar una especie de Curd Brynner.
Caminó hasta la parada.
En la esquina, esperaban entre otras, una dama bastante bonita y con algunos quilitos de más.
Don Solsti se le acercó y para entrar en conversación, le dijo derrochando simpatía: "¿Hace mucho que espera, señorita?"
"Soy señora -contestó muy secamente la otra- y hace dos meses que espero".
El viejo se quedó tan cortado que el mozo del boliche que pasaba casi lo sube a la bandeja.
Colorado como un grafión maduro, empezó a caminar en sentido contrario.
Estaba tan atribulado que se detuvo en una vidriera que no tenía otra cosa en exhibición que ropa interior femenina.
A su lado, sintió una risita medio contenida y bastante cachadora.
Don Solsti levantó los ojos.
Una impresionante pelirroja con un saco del mismo color lo miraba con malicia.
El señor Mampruchet no se daba cuenta donde terminaba el pelo y donde empezaba el saco.
Lo que sí se daba cuenta era que la tipa le daba una pelota inusitada.
El viejo no se anduvo con rodeos y le rogó que le permitiera acompañarla.
Ella le dijo entre risitas que iría a pensar él si ella aceptaba y el viejo la tranquilizó asegurándole que él no estaba en condiciones de pensar nada.
Empezaron a marchar hacia Andes.
La muchacha era simpática pero le encantaba Antonio Prieto.
En una cuadra, don Solsti se enteró además, que a ella le gustaba muchísimo cocinar.
"En confianza le tengo que decir que a mí también" -dijo don Solsti que estaba hecho un caramelo.
"Mi especialidad son los niños envueltos" -afirmó ella radiante.
"¡La mía también!" susurró él, y agregó: "¡Que lindo sería prepararlos a medias... Yo se los hago y Ud. los envuelve".
La pelirroja rió como una pajarona y el viejo agarró coraje y la tomó del brazo.
La próxima media cuadra la hicieron en silencio.
"¿Ud. es soltera? -quiso saber don Mampruchet.
"Toda"- le respondió ella.
"¿Trabaja?" - insistió él.
"Bastante" le contestaron.
El tipo miró para todos lados y luego masculló: "¿Que le parece si nos vamos a un lugar en donde podamos charlar mas tranquilos?".
Ella se puso seria.
Lo miró de arriba a abajo y preguntó: "¿Y vós tenés plata, veterano?".
El otro quedó mudo y se paró de golpe.
"Platita y mucha - sintió que chillaba la pelirroja. Estos saquitos color sanagoria no se compran así como así".
Don Solsti dio media vuelta y empezó a correr hacia la tienda.
Su mujer lo esperaba impaciente en la puerta.
"¡Donde te habías metido, viejo sátrapa!" -protestó indignada.
El señor Mampruchet no contestó y preguntó a su vez: "¿Compraste el pedazo de cretona, pedazo de cretina?".
Ella le dio los paquetes y se fueron a esperar el ómnibus.
Al llegar a la esquina, al viejo se le heló la sangre al distinguir un saco "color sanagoria".
La pelirroja lo vió venir y con gran descaro le gritó:
"¡Mirá la porquería que te conseguiste! ¡Si serás machete, veterano!"
"¡Viejo verde, viejo verde!" - vociferó la esposa echando chispas, y don Solsticio, para disimular, la cachó de un brazo y chilló: "Si, vieja; verde, luz verde, vamos!".
Y se perdió de vista entre los transeúntes.
De "Nuevas aventuras del flaco Cleanto". Editorial Montevideo - 1965
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Frases famosas de los famosos Marx... (Por Juceca)
Carlos Marx pronunció una vez una frase, o quizás más de una vez, pues cuando uno descubre una buena frase suele repetirla para que quede.
Dijo: “Los filósofos han pasado siglos tratando de explicar el mundo; ha llegado la hora de cambiarlo”.
También pudo decir: “Los filósofos han pasado siglos tratando de cambiar el mundo; ha llegado la hora de explicarlo”.
Pudo decir, incluso: “Los siglos han pasado la hora de explicar a los filósofos, y ha llegado el mundo de cambiarlos”.
El hecho es que siempre es más fácil explicar que cambiar.
Es bastante común que la señora le explique a su esposo la necesidad que hay de cambiar los muebles, pero una cosa es explicar, y otra mover el ropero.
Se trate del mundo, lo que me parece imprescindible, como se trate de los muebles, cambiar no es nada fácil.
En ambos casos hay que tomar medidas estrictas, y en ambos casos no faltará quien salga diciendo que mejor hubieran dejado el mundo y los muebles como estaban.
Toda frase pudo ser dicha de otra manera, e incluso pudo no haber sido dicha.
¿Cuántas frases nunca han sido dichas, y ni siquiera pensadas?.
Yo me jugaría la cabeza, o algo de valor, a que nadie dijo nunca la siguiente: “Entre una serie de círculos concéntricos, y una jabalina oculta en el placard, yo prefiero una buena caminata por el Jardín Botánico”.
La frase no es absurda ni es antojadiza, ya que uno bien puede encontrarse en la disyuntiva de tener que elegir, aunque acepto que los círculos concéntricos pueden ser más atrayentes que el Botánico, pero, como bien lo expresa la frase, es una cuestión de preferencias personales.
No faltará quien, llegado el caso, elija la jabalina.
La frase de Carlos Marx me la inculcaron una vez que durante cinco minutos me hicieron un lavado de cerebro y me quedó grabada.
Vaya a saber que otra frase me borraron los lavadores de entonces, para darle cabida a esa de Marx, ya que mi mente estaba repleta de frases sumamente interesantes.
Debo reconocer que me dejaron muchas de las que yo tenía desde antes, y con el lavado que me hicieron, con unos productos importados de gran eficacia, me las dejaron más limpitas y presentables, cosa que siempre agradecí.
Hubo lavadores de cerebros que, por falta de disciplina, o por apurados, o por torpes y chapuceros, o por divertirse nomás, me inculcaron otras frases de Marx, pero del otro, de Groucho Marx.
No discuto la vigencia que puedan tener las frases de Carlos, pero permítaseme destacar la que tienen algunas de Groucho, como ser esta joyita impecable: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”.
¿No la encuentra actual?
En estos días se cumplieron 25 años de la muerte de Groucho Marx, el más gracioso de todos los Marx incluyendo a Chico, Arpo, Gummo, Zeppo y Carlos.
Su apellido no ayudaba en nada a los famosos hermanos judíos de Nueva York, y menos cuando Groucho dijo: “La justicia militar, es, a la Justicia, lo que la música militar es a la música”.
En estos tiempos de aprendices de graciosos, de manoseo del humor por medio de la frivolidad y el mal gusto, cuando se pretende justificar la guarangada tilinga con la excusa de “las exigencias del mercado” (hablan del arte como si vendieran zapallos, y ni eso), recordar y refrescar a este Groucho que tanto tuvo de Marx, es una obligación que no dejo de cumplir con emocionado placer.
No quiero hacer uso y abuso del genial humorista, pero al pensar en las frecuentemente infelices declaraciones de alguno de nuestros hombres públicos, no puedo menos que recordar aquella frase en la que Groucho, con genial sabiduría, aconseja: “Es mejor estar callado, y parecer tonto, que abrir la boca y despejar las dudas definitivamente”.