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Viernes 17 de Febrero

             Fin de semana: Viernes 17 a Domingo 19 de Febrero de 2006

Holaaa samigooosss !!! 

Esta semana recibimos aportes de algunos nuevos colaboradores, algunos para ser leídos con precaución, por su lenguaje adulto, y una insinuación de futuros enfrentamientos entre hombres y mujeres, siempre desde el humor. Además de textos de ilustres y desconocidos que esperamos disfruten. Que pasen todos un buen fin de semana.

                                       Esteban Nicolini


  • Las botas del granjero...

Un granjero que se disponía a labrar su campo descubre que había olvidado las botas en la casa, así que manda al peón por ellas.

Cuando este llega a la casa busca a la criada y le dice:

-"El patrón me ha enviado aquí con ordenes de follarte."

-"Bueno, si el patrón así lo ha dispuesto, que así sea." - dice la criada.

Después de terminar con la criada se va el peón a donde la dueña, quien había presenciado la escena anterior, y le dice:

-"Y también traigo ordenes de follarla a usted mi ama."

-"¡No seas atrevido! ¡Eso no puede ser!" - responde ella enojada por tal desparpajo.

-"¿Que no?"

Y diciendo esto sale el peón al patio desde donde grita al granjero:

-"¿Solo una o las dos?"

-"¡Por supuesto que las dos, imbécil!"

(Gracias Elvira !!!)

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  • Llanto...

Cuando fui a almorzar ayer, observé una señora como de unos 80 años, sentada en un banco del parque y llorando desconsoladamente.

Me le acerqué y le pregunté qué le pasaba.

Entre lágrimas y gemidos me contestó:

-"En casa tengo un marido de 22 años. Me hace el amor todas las mañanas. Se levanta y me hace un desayuno con panqueques, huevos revueltos, fruta fresca y café recién molido."

Un poco sorprendida, le dije:

-"Bueno, y entonces, ¿por qué está llorando?"

Y ella me contesta:

-"Me hace sopa casera para el almuerzo, y mis galletas favoritas. Después me hace el amor a media tarde. "

Ya verdaderamente extrañada, insistí:

-"Eso está muy bueno, pero ¿porqué está llorando?"

-"Y para la cena me hace comidas gourmet, con vino y todo, y encima mi postre favorito. Y cuando terminamos de comer, me hace el amor hasta la madrugada... ¡todas las noches!"

-"Pero ¿qué tiene eso de malo, señora?, ¿por qué la hace llorar eso?"

Y la señora, en llanto incontenible me dice:

-"¡ES QUE NO ME ACUERDO ADONDE VIVO!"

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  • Amit y los senos de la reina...

Amit era un alto funcionario de la corte del Rey Akbar.

Hacía mucho tiempo estaba obsesionado con el deseo incontrolable de chupar los voluptuosos senos de la reina hasta hartarse.

Por supuesto, nunca había podido hacerlo.

Un día reveló su deseo a Birbal, principal consejero y Abogado de la Corona, y le pidió que hiciese algo para ayudarlo.

Birbal, después de mucho pensar, acordó, con la condición de que Amit le pagara mil monedas de oro.

Amit aceptó el acuerdo.

Al día siguiente Birbal preparó un líquido que causaba picazón y lo derramó en el soutien de la reina mientras ésta tomaba un baño.

Pronto el escozor comenzó y fue aumentando en intensidad, dejando al rey preocupado y a la reina muy molesta.

Se hicieron consultas a los médicos, y ante la falta de respuesta de éstos Birbal dijo que a su entender sólo una saliva especial, aplicada por cuatro horas, curaría el mal.

Birbal también dijo que esa saliva tan especial podría ser encontrada en la boca de Amit.

El Rey Akbar se puso muy feliz y llamó a Amit, quien durante las cuatro horas siguientes se cansó de chupar a voluntad los suculentos y deliciosos pezones de la reina.

Lamió, mordió, apretó y acarició, en fin, hizo todo lo que siempre había deseado.

Con su deseo ya plenamente realizado y su libido satisfecha, Amit se negó a pagarle a Birbal lo que habían convenido; además se burló de él y se le rió en la cara.

Sabía que, naturalmente, Birbal nunca podría contar el hecho al rey.

Pero Amit había subestimado al Abogado de la Corona, hombre de muchos recursos como todos los de su profesión.

Al día siguiente Birbal colocó el mismo líquido en los calzoncillos del rey.

Moraleja: ¡Nunca dejes de pagarle a tu abogado!

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  • Mientras que pasa el tiempo... (Por Fontanarrosa)

Mi amiga Coletta solía decir, y hace ya mucho tiempo:

-"Estamos entrando en la edad del nunca me había pasado".

Y es así.

Decimos:

-"Es curioso. Nunca me había pasado. Me agaché a recoger un tenedor y se me trabaron cuatro vértebras de la columna".

Escuchamos:

-"Es notable. Nunca me había pasado."

-"Mordí un caramelo de limón y un premolar se me partió en ocho pedazos."

Es que, así como se habla de un Primer Mundo y de un Tercero sin que nadie conozca a ciencia cierta cuál es el Segundo, nosotros hemos pasado de la Primera Edad a la Tercera sin recalar por la Segunda y el cuerpo acusa recibo de tal apresuramiento.

El tiempo mismo, incluso, ha tomado una consistencia gelatinosa, plástica, mutante.

Calculamos:

-"¿Cuánto hace que se mudó Roberto a su nueva casa?".

Y arriesgamos:

-"¿Tres, cuatro años?".

Hasta que alguien, conocedor, nos saca de la duda:

-"Catorce".

Suponemos ante el amigo encontrado ocasionalmente en la calle:

-"Tu pibe debe andar por los seis, siete años".

-"Tiene diecinueve" - nos contesta el amigo,. -"Vení Tacho".

Y nos presenta a una bestia de un metro ochenta, pelo verde, un clavo miguelito clavado en la ceja y un cardumen de granos sulfurosos en la mejilla.

Se corrobora entonces aquello que, dicen, decía John Lennon:

-"El tiempo es algo que pasa mientras nosotros estamos distraídos haciendo otra cosa".

Y suerte que estamos distraídos haciendo otra cosa.

Mucho peor es aburrirse.

Es dulce rememorar ciertos momentos, pero más me entusiasma pensar en las cosas que tengo para hacer.

Es que muchos de esos ciertos momentos son muy viejos.

Y por lo tanto vale recordar el consejo dado por Javier Villafañe cuando alguien le preguntó como hacía para conservarse tan joven pasados los ochenta años.

-"No me junto con viejos." - respondió el maestro.

(Gracias Norberto !!!)

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  • Hombre cocinero...

Un verdadero hombre solamente cocina asado.

Cuando el hombre anuncia su intención de hacer un asado ocurre lo siguiente:

1. La mujer va al mercado y compra lo necesario.

2. La mujer prepara la ensalada, los vegetales y el postre.

3. La mujer prepara la carne, la pone en una bandeja, utensilios necesarios y la salsa. Entonces, se lo lleva al hombre sentado al lado de la parrilla tomando cerveza.

4. El hombre pone la carne sobre la parrilla.

5. La mujer regresa a la cocina a preparar platos y utensilios.

6. La mujer sale al patio a decirle al hombre que la carne se está quemando. Él le da las gracias y le pide que le traiga otra cerveza mientras el se encarga de la fogata.

7. El hombre quita la carne asada y se la entrega a la mujer.

8. La mujer sirve los platos y los trae a la mesa para comer.

9. Después de comer, la mujer levanta la mesa y lava los platos.

10. Alaban al hombre y le dan gracias por sus esfuerzos en preparar la cena.

11. El hombre pregunta a la mujer como gozó de su día franco. Y al notar una mirada fulminante, concluye que ¡no hay forma de complacer a una mujer!

(Gracias Leticia !!!)

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  • El legionario...

Un grupo de legionarios estaba de maniobras en una montaña de España cuando, súbitamente, comienza a llover de una forma increíble.

Uno de los mercenarios, entre el frío y la lluvia se pierde.

Andando y andando se encuentra una casa y va hacia ella.

Toca a la puerta y sale una mujer:

-"Hola, buenas, ¿qué se le ofrece?"

-"Pues mire, que soy un legionario y busco una cama para dormir porque, ya ve, estoy pillando una pulmonía..."

-"¡PEPEEEE, le dejamos pasar!"

-"Hombre, sólo hay una cama, pero una mala noche la tiene cualquiera...Venga, que pase".

Pues nada, que pasa el soldado y cuando llega la hora de dormir, se acuestan todos en la cama.

El marido a un lado, el invitado en medio y la mujer al otro lado.

A medianoche, la ventana empieza a dar golpes y entra en la habitación un frío de esos que hacen que se te hiele hasta lo que más caliente se pone.

Dice Pepe:

-"¡María, levántate y cierra la ventana!"

-"Pero, hombre, si aquí está éste de acoplao, ¿por qué la tengo que cerrar yo?"

-"Hombre, yo con mi pulmonía...", se queja el legionario.

-"Bueno, bueno, hacemos una cosa: el primero que hable, se levanta y la cierra", - propone Pepe.

Pasan las horas, la una, las dos, las cuatro...

Y allá por las cinco y media grita la mujer:

-"¡PEPE, QUE ME HAN FOLLAO!"

-"¡A cerrar la ventana, que a mí me han dao por el culo y me he callao!"

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  • Diccionarios

Diccionario mujer-español:

Sí = No.

No = Sí.

Puede ser = No.

Lo lamento = Me importa un bledo lo que pienses.

Necesitamos = Quiero.

Es tu decisión = Lo vas a lamentar.

Hacemos lo que tu quieras = Esta bastante claro lo que quiero.

Haz lo que quieras = Vas a pagar por esto más adelante.

Tenemos que hablar = Tengo que quejarme de algo.

Tenemos que hablar (con tono serio) = Lo nuestro ha terminado.

Seguro, hazlo = No quiero que lo hagas (también lo vas a lamentar).

No estoy enojada = Por supuesto que estoy enojada, ¡IMBECIL!.

Lo mismo de siempre = Nada, que no aprendes.

No, no es nada = Esto ha sido muy importante para mí.

Nada, realmente = Te darías cuenta si no fueras tan estúpido...

Por cierto estás muy atento esta noche = ¿Qué pasa?, ¿Qué en lo único que piensas es en fifar?.

¿Me quieres? = Hice algo que no te va a gustar.

¿Me quieres mucho? = Hice algo que no te va a gustar ni un pelo.

¿Cuánto me quieres? = Quiero algo que cuesta un riñón y parte de otro.

¿Crees que estoy gorda? = Dime que no (ni se te ocurra decir lo que piensas).

Tienes que aprender a comunicarte mejor = Tienes que aprender a darme la razón la tenga o no.

Estoy lista en un minuto = Suéltate los zapatos y busca algún partido en la tele porque voy a tardar dos horas.

Eres tan masculino = Tienes que afeitarte y sudas demasiado.

Escuché un ruido = Me di cuenta de que estabas casi dormido.

Esta cocina es muy incómoda = Quiero una casa nueva.

Cuelga el cuadro ahí = ¡Ahora ya no, ahora quiero que lo cuelgues ahí!

¿Me estas escuchando? = [Demasiado tarde, estas muerto].

Diccionario hombre-español:

Tengo hambre = Tengo hambre.

Tengo sueño = Tengo sueño.

Estoy cansado = Estoy cansado.

El partido acaba dentro de cinco minutos = ¿Y yo que sé cuánto falta?.

¿Quieres ir al cine? = Cómo me gustaría echarte un buen polvo.

¿Quieres ir a cenar un día de estos? = Cómo me gustaría echarte un buen polvo.

¿Quieres bailar? = Cómo me gustaría echarte un buen polvo.

¿Quieres ir a tomar un café? = Cómo me gustaría echarte un buen polvo.

¿Qué tal estas hoy? = Cómo me gustaría echarte un buen polvo.

¿Me dejas los apuntes? = ¿Me dejas los apuntes?.

¿Te dejo mis apuntes? = Cómo me gustaría echarte un buen polvo.

Te invito a una copa = Cómo me gustaría echarte un buen polvo.

Pareces una mujer muy interesante = Cómo me gustaría echarte un buen polvo.

¿Tienes novio? = Me gustaría echarte un buen polvo.

¿Puedo llamarte alguna vez? = Me gustaría echarte un buen polvo.

¡Qué vestido tan bonito! = ¡Qué tetas tienes!.

¿Qué te pasa? = Vaya rollo que te estás armando.

¿Qué te pasa? = ¡Qué insignificante trauma psicológico auto-infligido estás sufriendo exactamente ahora!.

¿Qué te pasa? = O sea, que esta noche de fifar, nada.

Estoy aburrido = ¿No querés echar un polvo?.

Te quiero = Vamos a la cama.

Yo también te quiero = que sí, que sí... ¡vamos a la cama!

Sí, me gusta como te cortaste el pelo = ¡¿ESO te ha costado 100 mangos?!

Hablemos = Estoy tratando de impresionarte mostrándote que soy una persona profunda y comprensiva, poniendo esa mirada a lo jumfrey bogar y apoyando mi mano en la mejilla de forma que tal vez así, después de haberme contado tus insignificantes problemas, por fin consiga acostarme contigo.

¿Te casarías conmigo? = No quiero que te acuestes con otro hombre nunca más en tu vida.

(De compras) Este me gusta más = ¡Por Dios, agarrá cualquier cosa y vámonos para casa de una puta vez! (así podemos fifar un rato, ¿no?).

  • Volver a empezar... (del "Club de la comedia")

Voy a ir al grano: mi novia y yo lo hemos dejado.

Bueno, lo ha dejado ella, pero como yo también estaba...

Y ahora estoy otra vez en el mercado, libre como un taxi.

Es terrible volver a intentar "enganchar algo", ni te acuerdas de cómo se hacia.

Te vas a una discoteca, te enciendes un cigarrillo, te apoyas en la barra... y a esperar a que vengan.

Pero no vienen.

Y a la primer mina que te hace caso, le preguntás:

-"¿Estudias o trabajas?"

Y ella te contesta:

-"Estudio, no te jode... ¿Qué te sirvo?"

Así es que como no ligas nada, te vas a tu casa, abrís el cajón del pijama, ¿y qué encontrás? ¡Una caja de condones a medias! Y te da un agobio:

-“¿Volveré a ponerme uno de estos alguna vez?”

Y como te entra la nostalgia te lo pones...

Y te dices:

-“¡Qué solitos nos hemos quedado!”.

¡Tienes que hacer algo!

Así es que sacás la agenda y empezas.

Por la A: Abigaíl, no, que habla mucho. Anabel, no, que fuma en pipa. Astilleros del Cantábrico... ¡Huy, qué lejos!, quita, quita...

Por la B: Banessa, ésta no, que no sabe ortografía. Belén... ¿Belén?

-"¿Belén? ¿Te acuerdas de mí? Soy Arturo, que me anotaste el teléfono en una servilleta... sí, hace siete años, en las fiestas de Algete, sí, sí, el que te tiró el vaso de Tía María... ¿Que tenés que ir a buscar a tu hijo? Ah, bueno, bueno. ¡Era para tirar la servilleta!"

Pero no sos el único que usa la agenda, tus amigos también.

Así que Juanca y Mari te invitan a cenar a su casa.

Llegás, con tu bandejita de pastas en la mano, y cuando pasás al salón, pensás:

-“Un momento. Si somos tres, ¿por qué hay cuatro platos en la mesa?”

Pues porque Mari tiene una amiga “supersimpática”, que “tampoco sale con nadie” y con la que “seguro que tienen muchas cosas en común”.

Eso de “supersimpática” depende de si te hace gracia que sorba el flan.

¿Y cosas en común? Sí: la barba.

¡Vamos, no es que tengamos cosas en común, es que es igual que yo!

Así es que ya desesperado te planteás:

-"¿Dónde hay minas sin novio?"

-"¡En un viaje organizado!"

Y allá te vas.

Pero cuando subís al ómnibus y ves esas caripelas... te dan ganas de agarrar el micrófono del conductor y decir:

-“Vamos a ver, si hay alguien que sea feliz que levante la mano... y que se baje del ómnibus”.

En fin, que estoy de oferta.

¡Y que es una pena que se desperdicien esos condones que tengo en casa!

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