Fin de semana: Viernes 4 a Domingo 6 de Marzo de 2005
Holaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un material que me pareció excelente. Entre ellos hay una pequeña joya del ingenio popular, que retrata la actualidad, por cruda que sea, con una mirada humorística. Vaya como homenaje a Pappo, un personaje muy particular de nuestra ciudad que nos dejó trágicamente, y al Papa, para que pronto tenga un alivio a su pesar. Que lo disfruten y que pasen una semana excelente.
Esteban Nicolini
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Paradoja (Un cacho de cultura... gastronómica)
Nadie ignora que fue un tal John Montague, cuarto Conde de Sandwich, el inventor de las municiones de boca que llevan su nombre.
Pero pocos saben que fue el repostero francés Jean-Marie Rodrigues (1911 - ), matemático aficionado, quien ideó una nomenclatura basada en la teoría de particiones de conjuntos, de la cual los nombres "simple" y "triple" son sólo los primeros dos elementos.
Según el Diccionario de Anécdotas de la Matemática y de la Física (Abellanas, México, 1964), Rodrigues trataba de explicar a uno de sus sobrinos cómo contar elementos de una clase dada que pertenecieran a un mismo conjunto, y en la cual el mismo conjunto formara parte también de la clase en cuestión.
Tomando un sándwich de una fuente que había frente a ellos, Rodrigues extrajo una de sus tapas y puso el resto sobre otro de los sándwiches de la fuente.
Entonces formuló la siguiente pregunta: "Si un sándwich es por definición el contenido entre dos tapas de pan (incluidas las propias tapas), ¿cuántos sándwiches contiene éste que he formado por la unión de los otros dos?"
Y numeró: "Uno -entre las dos capas de pan externas (es decir, el conjunto en sí), Dos -entre la capa de pan superior y la media, y Tres -entre la capa media y la inferior".
Posteriormente fue el propio Rodrigues quien empezó a comercializar su propia invención bajo el nombre de "triples", explicando misteriosamente a sus clientes que había una lógica estricta en esa denominación de apariencia paradójica, puesto que hay dos unidades de diferencia entre los nombres "simple" y "triple", pero sólo una unidad real de diferencia (digamos una unidad de pan, o una de relleno).
(Gracias Carlos !!!)
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Médicos (Después hablan de los abogados, no?)
Un señor salía tristemente del hospital cuando lo asaltan y el ladrón le dice:
-"¡El dinero o la vida!"
-"¡Ah! ¿tú también eres doctor?"
Se encuentra el paciente tendido en la cama, en la misma pieza se encuentra su médico, abogado, esposa, y sus hijos. Todos ellos esperando el suspiro final, cuando de repente el paciente se sienta, mira a su alrededor y dice:
-"Asesinos, ladrones, mal agradecidos, y sinvergüenzas, y se vuelve acostar."
El doctor un poco confundido dice:
-"Yo creo que está mejorando."
-"¿Por qué lo dice doctor?", pregunta la esposa.
-"Porque nos ha reconocido a todos."
El médico le dice a su paciente en tono muy enérgico:
-"En los próximos meses nada de fumar, nada de beber, nada de salir con mujeres ni ir a comer a esos restaurantes caros, y nada de viajes ni vacaciones."
-"¿Hasta que me recupere doctor?"
-"No, hasta que me pague todo lo que me debe!"
Un asmático sube con problemas cinco pisos, llama a la puerta le abren y dice:
-"Doctor tengo mucha asma, ¿qué me recomienda?"
-"Fácil, no fume, no beba, descanse y cómprese unos lentes."
-"¿Y qué tienen que ver los lentes con el asma?"
-"Son para que encuentre la casa del doctor, que está abajo, porque yo soy albañil."
Un hombre va al médico y le dice:
-"Doctor, vengo a verlo porque tengo un problema de tos terrible."
El médico busca un frasquito en un cajón y se lo entrega diciéndole:
-"Tómese tres dosis diarias de este laxante para caballos."
El paciente asustado le dice:
-"Pero doctor, ¿Usted cree que este laxante me vaya a curar la tos?"
Y el médico contesta:
-"Bueno, curársela no creo, pero le aseguro que no se va a atrever a toser."
Estaban operando a un paciente de los riñones, cuando el doctor grita:
-"¡Detengan todo! ¡Detengan todo! ¡Que ha habido un rechazo!"
-"¿Un rechazo? ¿El riñón transplantado o los injertos doctor?"
-"¡El cheque! ¡El cheque no tiene fondos!"
(Gracias Jorge !!!)
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La vida es simple...
Si usted todavía no encontró a la persona ideal, ¡diviértase con la que tenga a mano!
Si un día la vida le da la espalda, ¡¡¡ tóquele el C_ _ _ !!!
Los psiquiatras dicen que una de cada cuatro personas tiene alguna deficiencia mental, si usted está con tres amigos y no nota nada raro, entonces ¡el tonto es usted!
Para lograr un objetivo es necesario soñar, ¡No pierda tiempo, mande todo a la mierda y vaya a dormir!
Si un día la persona que usted ama le es infiel, y usted está pensando en tirarse por una ventana, recuerde: ¡Lo que le pusieron fueron los cuernos, no alas!
El sexo es como jugar naipes: si usted no tiene un buen compañero es mejor tener una buena mano.
Los países latinoamericanos son geométricos: tienen problemas angulares que se discuten en mesas redondas por un montón de bestias cuadradas.
Las mujeres son como las traducciones: las buenas no son fieles, y las fieles no son buenas.
Las mujeres perdidas... son las más buscadas.
Si un día usted siente un gran vacío... coma: es hambre.
¡ASÍ ES LA VIDA DE SENCILLA, NO LE BUSQUE ENREDOS... Sea feliz con usted mismo y así podrá hacer felices a los demás!
Autor desconocido.
(Gracias Lidia !!!)
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La hija pródiga
La hija regresa a casa después de años de haberse ido.
Llora desconsoladamente, pues sabe que a su familia, muy católica y de ir a misa, no le va a gustar lo que les tiene que decir.
Su padre le pregunta:
-"¿Donde estuviste tanto tiempo, sin siquiera escribir, desgraciada? !No sabes cuanto ha sufrido tu madre!"
-"Perdón, papá, pero es que me he vuelto prostituta.... "
-"¿Cómo? ¿Qué? !Largarte inmediatamente de esta casa!"
-"!Desvergonzada, inmoral, perversa... mala hija!!"
-"Sabes perfectamente que en nuestra casa somos católicos practicantes, ¡guarra, que eres una guarraaaa!"
-"Papa, ya me voy... te comprendo. Pensaba que me perdonaríais y venia a regalaros este abrigo de mink y las escrituras de la casa en la Riviera Francesa a Mama, una cuenta de 500.000 euros para los estudios de mi hermanito y a ti, papito, este Rolex Aniversario con diamantes y un Porsche Carrera Triptonic Turbo del 2004, color negro, que esta en la puerta... "
-"¿Hijita, en que dijiste que te has convertido?"
-"En prostituta, papa."
-"!Uf! Que susto, había entendido !Protestante!"
(Gracias Horacio !!!)
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Mi primera clase de spinning (Por Jaime Bayly)
Estaba estirándome en la cama el domingo en la mañana cuando Sandra me preguntó:
-"¿Por qué no vienes al spinning conmigo?"
Había dormido bien y me provocaba sudar un poco, así que decidí acompañarla.
Ella me advirtió que la clase sería fuerte para un principiante como yo, pero me reí en su cara y le dije que sería un paseíllo para mí.
-"Tu clasecita de spinning me va a servir de calistenia antes de hacer mi rutina en el gimnasio" -le dije, y ella apenas sonrió.
Confiado en mi buena condición física, me puse ropa deportiva y anteojos oscuros y, cargando una botella grande de agua, me dirigí al gimnasio dispuesto a estrenarme en la moda universal del spinning, un ejercicio que miles de mujeres y algunos hombres, subidos en sus bicicletas estáticas y pedaleando frenéticamente al ritmo de una música demencial, practican con una especie de devoción religiosa y celo fanático.
Esto lo tenía muy claro antes de subirme a la bicicleta: el spinning no es un ejercicio más, es una secta peligrosa a la que no cualquiera puede pertenecer.
-"Si te cansas y no puedes seguir, dejas de pedalear y te bajas de la bicicleta" -me dijo Sandra cuando entramos al gimnasio.
-"No me hagas reír, por favor"- le dije, con una sonrisa arrogante. -"Yo he jugado fútbol de chico, corro todos los días, mis piernas están entrenadas, ¿tu crees que no voy a poder montar bicicleta una horita?"
El profesor de spinning se llamaba Tony y era un muchacho bajito, musculoso y saltarín, uno de esos gringos perfectamente felices que todavía no se han enterado de que algún día se van a morir.
Le entregué mi ticket número 6 y me dijo que jalase mi bicicleta y la colocase en algún lugar frente a él.
La maldita bicicleta pesaba una tonelada y no había cómo moverla de allí.
Estaba arrastrándome como un condenado para desplazarla cuando alguien me hizo notar que debía levantarla y hacer girar sus rueditas.
Fue un buen consejo.
Puse la bicicleta detrás de todos, me subí a ella, respiré hondo y tranquilo y eché un vistazo: seis jóvenes mujeres comenzaban a pedalear de espaldas a mí, y todas eran guapas y llevan poca ropa deportiva, especialmente una brasileña que había amanecido ese domingo con la feliz idea de hacer bikini-spinning, lo que me permitía la gozosa contemplación de su cuerpo y parte de su alma.
-"Comenzamos bien el spinning"- pensé, mirando las piernas estupendas de la brasileña, pedaleando con pleno dominio de la situación.
Tony puso una música lenta tipo Enya para calentar, aplaudió con entusiasmo, gritó frases de aliento que juzgué exageradas e innecesarias y pidió que nos preparásemos para la posición número uno.
Como yo, a mis 35 años, sólo conocía una posición para montar bicicleta, seguí pedaleando en mi posición uno (y única).
La música era suave, las chicas estaban lindas, la brasileña montaba bici casi calata, Tony movía el cuello distraído como si fuese bailarín de Ricky Martin y yo, pedaleando seguro y ganador, pensaba: -"Me está gustando esto del spinning."
Entonces comenzó una canción algo violenta y la cosa se aceleró bastante, pero mantuve todo bajo control.
Una música afiebrada invadió el gimnasio, sacudió los gigantescos espejos en los que nos veíamos reflejados, alborotó a Tony y las chicas y nos lanzó a pedalear como enloquecidos.
-"Posición dos" - gritó Tony, y como no le hice caso y seguí en mi posición única, se bajó de su bicicleta, se acercó a mí con un airecillo condescendiente y me dijo que la posición dos consistía en montar bicicleta sin apoyar las posaderas, es decir casi parado sobre los pedales.
Obedecí sus instrucciones y empecé a pedalear como lo hacían él y las chicas, y a partir de ese momento mi vida cambió dramáticamente y para siempre.
Si el personaje de Conversación en la Catedral me preguntase:
-"¿En qué momento se jodió tu vida?", tendría que decirle: -"Cuando pasé a la posición dos y pusieron la versión trance de American Pie cantada por Madonna."
Porque así fue: apenas habían pasado diez minutos y ahora yo pedaleaba de pie como si estuviese escalando el Himalaya en bicicleta y mi esmirriado cuerpo de trabajador intelectual empezaba a bañarse en sudor y la gorrita se me caía al piso (y con ella mi orgullo) y Tony el instructor me gritaba que pasase a la posición tres y que pedalease más rápido y yo con la mirada clavada en el reloj sólo tenía un pensamiento acosándome, flagelándome: -"¿cuánto falta para que termine esta pesadilla?"
Pero el reloj parecía detenido: juro que no se movía.
Entretanto, mi corazón saltaba, mis piernas se hamacaban, mi optimismo caía al suelo en forma de sudor y el espejo me devolvía la figura de un hombre que pedaleaba con tanta torpeza como angustia, sabiendo que esa estúpida clase de spinning podía acabar con su vida y sus más dulces ambiciones.
Miré a Sandra: sonreía fresquita desde su bicicleta, pedaleando a mil por hora como toda una profesional.
Juré que no pararía de pedalear, aunque tuviesen que sacarme muerto.
Mi orgullo estaba en juego.
No permitiría que Tony y su secta de fanáticas me humillasen.
Pasé a la posición tres y empecé a descargar mis últimas energías en esos pedales imposibles.
Vi el reloj.
Sufrí entonces mi primer mareo: ¡faltaban cuarenta y cinco minutos para terminar, y yo estaba a punto de desfallecer!
-"Eso me pasa por no ir a misa" -pensé, jadeando como un enfermo terminal -" Voy a morir hoy domingo haciendo spinning."
Pensé que mirar a la brasileña semidesnuda me devolvería los bríos perdidos, así que desvié la mirada hacia ella, pero gruesas gotas de sudor caían sobre mis achinados ojos, nublando mi visibilidad y empañando de paso mis lentes.
Casi no podía ver.
Mi cara era un asco de sudor, una mueca agónica, la angustia del que siente cerca el final.
Cuando se cumplió la primera media hora, el panorama era poco alentador: no sólo sudaba a chorros, me temblaban las piernas, mi corazón bailaba un mambo taquicárdico y yo no podía ver, sino que además, para agravar las cosas, empecé a toser convulsivamente, una incesante mucosidad comenzó a descender por mis orificios nasales y noté un dolorcillo alarmante en la zona baja posterior, allí donde descansaba mi humanidad en la posición número uno. Dicho de una manera más cruda: me dolía tanto el trasero que ya no podía sentarme y sólo lograba pedalear en las posiciones dos y tres, que desgraciadamente eran las más extenuantes.
Tony cometió entonces un grave error: acallando por un momento sus chillidos de felicidad ciclística, bajó de su máquina, caminó hacia mí y se permitió criticarme (con ánimo seguramente constructivo).
Me dijo que debía pedalear más rápido, no apoyarme tanto en mis brazos y encorvar más la espalda para que todo el peso de mi cuerpo recayese sobre mis estragadas piernas.
-"Más rápido, más rápido" -me gritó, sin advertir que estaba a punto de desmayarme-
Reconozco que perdí el control y pido disculpas por ello.
Tony no merecía que lo mirase con tanto odio empozado y que le mentase la madre mentalmente.
Tan turbia y amenazadora fue mi mirada, que se marchó a su posición de líder y dejó de mirarme.
-"Si voy a morir haciendo spinning, al menos déjame que muera pedaleando a mi ritmo, gringo malnacido "-pensé, y ahora pido disculpas por ello.
Tony se vengó porque puso unas canciones trance violentísimas, vertiginosas -al lado de las cuales las del rapero Eminem parecían baladas de amor- pero yo no me dejé intimidar y, alentado por una mirada afectuosa de Sandra, empecé a dominar las posiciones uno, dos y tres y sentí de pronto el inesperado vigor de un segundo aire.
Pensé que lo peor había quedado atrás cuando súbitamente mi pierna izquierda dejó de moverse, se trabó y, por mucho que insistí en seguir pedaleando al ritmo de la música trans, mi cuerpo se enzarzó en un nudo con los pedales porque, maldición, los pasadores de mi zapatilla izquierda se habían enroscado con la bicicleta y mi insistencia por seguir haciendo spinning heroicamente provocó lo que ahora narro con dolor: mis pasadores, mi zapatilla, el pesado armatoste de fierro y yo mismo caímos al suelo húmedo de sudor.
Como si nada hubiese pasado, las lindas chicas siguieron pedaleando ensimismadas y sólo Tony se acercó preocupado, me ayudó a levantarme, me dio permiso para tomar agua (juro que me dio permiso para tomar agua: por eso digo que el spinning es una secta peligrosa que quiere apoderarse del mundo) y me preguntó si quería sentarme a descansar.
-"No" -le dije, empapado en sudor, moqueando, los anteojos empañados, sin una zapatilla-. -"Voy a seguir hasta el final."
Y así fue.
Terminé mi primera clase de spinning sin dejar de pedalear.
Orgulloso, bajé de la bicicleta, respiré hondo y sentí que la pesadilla había terminado.
-"Ahora suban las piernas encima del timón y estírense" -gritó Tony, y yo lo miré con todo el odio del que fui capaz, y luego me estiré malamente sobre ese charco de sudor en el que había perdido mis mejores energías dominicales.
Al salir, Sandra me felicitó y me preguntó si quería hacer unos abdominales.
No le respondí.
Ha pasado una semana y todavía no le hablo.
Tampoco puedo sentarme: por eso escribo estas líneas parado.
(Gracias Luis !!!)
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Consorcio
Un tipo baja del ascensor y se encuentra con el portero en el hall de entrada del edificio y le confiesa un secreto.
-"Manuel, ¿como andas?.. sabes que el domingo fui al departamento de la viudita del 4º "C" y me dio vuelta, y el martes estuve con la separada del 7ºA, es una víbora en la catrera y ésta noche tengo arreglado visitar a la pelirroja de la planta baja..."
-"¡¡¡Eh!!! Don Carlos "- le responde el encargado... -"¡AL FINAL ENTRE USTED Y SU ESPOSA SE ESTÁN VOLTEANDO A TODO EL EDIFICIO!"
(Gracias Norberto !!!)
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El encargo
Estaba San Pedro en la puerta del Cielo y a lo lejos ve venir a La Muerte, medio vieja y achacada, con un hombre que recién había pasado a buscar...
Cuando se acercan San Pedro le dice:
-"¡Viejaaaa Soooorrrrrrrdaaaaaaa! ¡Te dije el Papa, noooo Pappo!"
(Gracias Laura !!!)
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Lógica masculina
Una pareja que esta en la corte divorciándose.
Tienen el problema de la custodia de la hija.
La mujer se para y le dice al juez:
-"Yo traje a esta niña al mundo con dolor, la custodia me corresponde a mi"
El juez se dirige al marido y dice:
- "¿Que tiene que decir en su defensa?"
El hombre se sienta por un rato contemplando, luego dice lentamente:
-"Sr. Juez, si usted pone 1 moneda en una maquina de bebidas y sale una Pepsi, ¿de quién es la Pepsi, de la maquina o suya?"
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Palabras, palabras (Por Juán José Millás)
De repente, en medio de una entrevista que discurría por los cauces habituales, sin que nada inquietante surgiera por uno u otro lado, la periodista me preguntó con expresión ingenua:
-"A usted le están pidiendo palabras todo el día, ¿verdad?"
-"¿Qué quiere decir?"
-"Palabras para artículos, palabras para conferencias, palabras para novelas ¿No se le acaban nunca las palabras?"
-"Uso varias veces la misma" -respondí para salir del paso, e intercambiamos una sonrisa cómplice.
-"Pero en algún momento se le acabarán" -insistió ella.
-"A veces, sí" -concedí-, "de ahí la expresión quedarse sin palabras."
-"¿Y entonces qué hace?"
-"Continúo hablando o escribiendo. Tarde o temprano empiezan a salir otra vez."
-"¿De dónde?"
-"Es usted una pesada. Yo no sé de dónde salen las palabras, pero sí sé que tengo más cuanto más las consumo. Funcionan al revés del dinero: si uno las invierte en valores seguros, no dan nada. Hay que gastarlas, incluso malgastarlas, para que su precio suba como la espuma. Hace diez años tenía menos palabras que ahora, a pesar de haberlas derrochado a millones, y dentro de otros diez espero haber multiplicado mi capital por mil."
-"¿Y qué hará con ellas?"
-"Lo mismo que ahora. Darlas en conferencias, en artículos, en libros. Darlas por teléfono. Darlas a grito. Darlas a través del fax y del telégrafo"
-"Lo dice usted como si le molestaran. Parece que habla de insectos más que de palabras."
-"Es que se reproducen al mismo ritmo. ¿Pero usted por qué no me pregunta lo que todo el mundo?"
-"Porque estoy llena de palabras y no sé que hacer con ellas."
-"Démelas, escribiré con ellas una novela."
Pero no me las dio.
Moraleja: sí sabía qué hacer.
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