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Viernes 16 de Diciembre

 

                  Fin de semana: Viernes 16 a Domingo 18 de Diciembre de 2.022

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre el humor en las relaciones de pareja, chistes breves y variados, humor desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy graciosos. Esperamos que se diviertan y que tengan todos un muy buen fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

Cómo utilizar la risa y el buen humor para mejorar tu relación de pareja (Por Eva Maria Rodríguez)

La risa ayuda a aliviar la tensión y el estrés, eleva el estado de ánimo, mejora la creatividad y aumenta la energía.

Pero la risa también juega un papel esencial en la construcción de relaciones fuertes y saludables por acercar a las personas, la creación de intimidad y la resolución de conflictos y desacuerdos.

Por eso, utilizar la risa y el buen humor puede ayudar a solucionar problemas de pareja y a fortalecer el vínculo con el otro.

El humor juega un papel importante en las relaciones de pareja.

En las nuevas relaciones, el humor puede ser una herramienta muy eficaz no sólo para atraer a la otra persona, sino también para superar cualquier incomodidad o vergüenza en los primeros encuentros y mientras la pareja se va conociendo.

En las relaciones a largo plazo, el humor ayuda a mantener la emoción y la relación fresca e interesante.

También puede ayudar a superar los conflictos y desacuerdos que se acumulan con el tiempo.

Compartir el placer del humor crea una sensación de intimidad y conexión entre dos personas, cualidades que definen relaciones exitosas y sólidas.

Cuando te ríes con los otros, se crea un vínculo positivo entre los dos.

Esta unión actúa como un fuerte amortiguador contra el estrés, los desacuerdos, las decepciones y las malas rachas en una relación.

El papel del humor en los problemas de pareja

El humor no es una cura milagrosa para los problemas de pareja, pero puede ser una herramienta importante y muy útil para ayudar a superar los momentos difíciles que afectan a todas las relaciones de vez en cuando.

Sea cual sea el problema con la pareja, el posible enfrentar utilizar el humor para ayudar a resolverlo y fortalecer la relación.

El humor puede ayudar a formar un vínculo más fuerte entre la pareja, suavizar las diferencias de opinión (incluso sobre los temas más sensibles), disipar la tensión, superar los problemas y contratiempos, ver las cosas con una perspectiva diferente o incluso ser más creativos a la hora de buscar una solución a los problemas.

Pero, ¿cómo aplicar el buen humor y la risa para conseguir esto?

#1 – Usar el humor para suavizar el conflicto

El conflicto es una parte inevitable de todas las relaciones que se puede enfocar de muchas maneras diferentes.

En cualquier caso, el modo en el que se solucionen estos conflictos puede determinar el éxito de una relación.

Cuando el conflicto y el desacuerdo son una problema habitual en una relación, el buen humor puede ayudar a aligerar la situación y a restaurar la sensación de seguridad y la conexión con el otro.

Si se utiliza con habilidad y con respeto, sin que parezca un burla y sin ridiculizar al otro, un poco de humor puede hacer que el conflicto y la tensión se conviertan en una oportunidad para la diversión y la intimidad compartida.

El humor sin sarcasmos neutraliza los conflictos y ayuda a interrumpir la lucha de poder que se produce en una discusión para ver quién tiene razón, a ser más espontáneo y flexible para el problema desde otra perspectiva y encontrar una solución creativa y a dejar de la lado las inhibiciones personales para poder expresar lo que realmente se siente y permitir así expresar sensaciones y emociones profundas y auténticas.

#2 – Asegurarse de que el otro sigue la broma

El humor sólo ayuda a superar los problemas en una relación cuando ambas partes son capaces de seguir la broma como tal y cuando el humor no se utiliza como burla o sarcasmo.

Por lo tanto, es importante prestar atención al otro.

Cuando la broma o la risa es unilateral y no recíproca, lo que se consigue es socavar la confianza del otro así como la buena voluntad, con lo cual se daña la relación y se acentúa aún más el problema.

Por lo tanto, el humor en las relaciones debe ser igual de divertido y agradable para los dos.

Si el otro no cree que la broma es divertida hay que parar inmediatamente y tomarse un momento para considerar los motivos por los que el otro no quiere hacer bromas y considerar su estado de ánimo.

#3 – No usar el humor para encubrir otras emociones

El humor ayuda a mantenerse flexible ante los desafíos de la vida.

Pero hay momentos en que el humor “no es saludable” porque se utiliza para encubrir la realidad y no hacer frente a las emociones dolorosas.

La risa puede ser un disfraz para los sentimientos de dolor, el miedo, la ira y la decepción cuando no se sabe muy bien cómo expresarlos.

En este caso, la risa y el buen humor crean confusión y desconfianza en las relaciones.

#4 – Ponerlo en práctica

Nunca es tarde para desarrollar ese lado juguetón, travieso y humorístico que tanto nos gusta ver en los demás.

Muchas personas no se ven a sí mismas así, y están demasiado preocupadas por cómo van a sonar las gracias en su boca o cómo van a parecer ante los demás.

Ese miedo al ridículo al intentar ser gracioso ante los demás es muy limitante.

Para conseguirlo hay que tomárselo con naturalidad, intentando recuperar la alegría innata de la niñez, e intentando buscar momentos de calidad para sacar esa alegría y buen humor.

Es importante vigilar la señales no verbales de la pareja para ver si es capaz de apreciar los intentos por crear una situación alegre y distendida, evitando el humor mezquino.

Hacer bromas inteligentes sobre asuntos internos de la pareja, que sólo se entiendan por los dos y que sólo tengan sentido en el marco de esa relación, se acentúa la intimidad y la complicidad.

Para arrancar una sonrisa al otro pueden servir también cosas sencillas, como hacer algo extravagante o porque sí en un momento en el que “no esté pasando nada”, sólo por el placer de divertirse y arrancar una sonrisa al otro.

Como el humor y el juego se convierten en una parte de la vida es posible encontrar oportunidades a diario para ayudar a construir y mantener las relaciones con los demás.

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    Humor desde las redes sociales…

1.

-”Estás obsesionado con la comida, de verdad.”

-”¿Qué dices croquetamente?”

2.

-”Camarero, ese filete tiene muchos nervios.”

-”Pues normal, es la primera vez que se lo comen.”

3.

Sí los zombies se deshacen con el paso del tiempo ¿zombiodegradables?

(Gracias Alejandro !!!)

4.

Las bolsas de patatas fritas traen más aire que material dentro.

Lo mismo pasa con algunas cabezas...

5.

-”Oye, ¿No te gustaría volver a los 60?”

-”No soy de los 60s, yo nací en lois 90s...”

-”Me refería a los kilos...”

6.

Cuando una mujer sufre en silencio, es porque no tiene crédito en el celular...

(Gracias Isabel !!!)

7.

Si estás solo, no tenés amigos, pareja ni familia y no tenés con quién pasar las fiestas...

Prestame las sillas...

8.

Venia del trabajo cuando el taxista envía un mensaje de audio:

-”Ya tengo el lechón para Navidad.”

Ante la duda, me tiré del taxi.

(Gracias Roberto !!!)

9.

Pero que final más épica:

Los africanos de Europa, contra los europeos de Sudamérica...

(Gracias Gustavo !!!)

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    Brevedades...

1.

-”Hola, amigo, me enteré que te separaste de la chica con la que estabas saliendo?”

-”Si, en cuanto se enteró que no era millonario, y que no tenía una buena posición, me dejó.”

-”¿Y no le contaste que tu tío es el dueño de un banco?”

-”Si, le conté. Por eso me dejó. Ahora es mi tía...”

2.

Había una vez un muchacho que, con su mejor traje se acercó a una chica, se arrodiló, sacó de su bolsillo un estuche con un anillo y le preguntó:

-”¿Te querés casar conmigo?”

Y ella le dijo que no.

Y fueron felices para siempre...

3.

Para mi lo del matrimono es una estafa.

Cuando te casás, te dicen que te casas con toda la familia.

Ahora, después vos te querés acostar con la prima y te arman un escándalo...

(Gracias Iche !!!)

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    Sutilezas...

1.

Nadie que tenga escrúpulos de moralina debe leer el inverecundo cuento que descorre hoy el telón de esta columnejilla.

Lo leyó doña Tebaida Tridua, presidenta ad vitam interina de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, y al punto le sobrevino un desarreglo estomacal que su médico de cabecera hubo de tratarle con pastillas de cachunde y una permistión de té de suelda, istafiate, cenizo y gordolobo.

Una bella mujer acudió a la consulta de un médico y le dijo que le habían aparecido en la cara interna de los muslos unas como rozaduras o laceraciones que la tenían bastante preocupada.

Después del correspondiente examen el galeno le indicó:

-”Su problema desaparecerá con una navaja de afeitar.”

-”¿Para depilarme?”, -inquirió ella.

-”No”, -precisó el facultativo, -”Para su novio...”

2.

Los amigos de don Chinguetas lo invitaron a una reunión de hombres solos donde se exhibiría una película porno.

Él rechazó la invitación.

Manifestó:

-”No me gustan las películas pornográficas. Odio ver a un cabrón que en 5 minutos tiene más sexo, y más variado, que el que he tenido yo en toda mi desgraciada vida.”

3.
El novio que esa mañana se iba a casar llevó aparte al padre Arsilio y le ofreció en voz baja:

-”Le daré mil pesos de limosna, señor cura, si quita usted de mis promesas matrimoniales ésa de la fidelidad.”
4.
La linda chica invitó a Babalucas a visitarla en su departamento.

Le dijo:

-”Siéntate un momentito, Baba. Voy a bajar las luces, a poner en el estéreo música romántica, a quitarme la ropa y ponerme un negligé, a preparar la cama y a servir unas copas de champaña.”

Contestó el badulaque:

-”Mejor vendré otro día. Hoy estás muy ocupada...”

5.

La nuera le comentó a su suegra:

-”Su hijo es muy romántico, señora. Dice que mis besos son el único alimento que necesita.”

Acotó la suegra:

-”Con razón está tan flaco.”

Aclaró la muchacha:

-”No son los besos la causa de su flacura. Lo que lo tiene así es el postre...”
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    Tonto y retonto...

1.

Cuando reciban el mensaje: “Tenemos que hablar”, respondan:

-”Pero por supuesto que tenemos que hablar...”

Pa´que la otra persona también se cague del susto.

2.

-”¿Sabes qué es lo bueno de estar contigo?”

-”No amor, dime.”

-”Yo tampoco lo sé, por eso te preguntaba.”

3.

-”Amor, se ha roto un vaso en la cocina.”

-”Voy por la escoba.”

-”No es tan urgente, ven caminando.”

4.

-”Amor, no hay jabón en el baño me tuve que bañar con Ariel...”

-”¿Te bañaste con jabón para la ropa?”

-”No, con el vecino.”

5.

-”Tu y yo en una velada romántica a la luz de la luna junto al mar, con dos copas de vino, ¿qué te parece?”

-”Me parece muy poco vino.”

6.

Me gritó:

-”¡Sal de mi vida!”

Yo le dije:

-”¡Pimienta de mi corazón!”

Y se enojó aún más.

No entiendo...

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    La pesadilla... (Por Ángel)

Les voy a contar una historia a todos los lectores, que me ocurrió hace algunos años.

Lo hago porque ya no soporto más mantener el secreto que me oprime el pecho y tortura mi pensamiento.

Hace 2 años tuve un “levante”.

Pero no de esa manera patética que tengo de hacerlo, sino por la puerta grande.

Aquella fatídica noche conocí a un bombón que se llamaba Paula.

Era una chica sacada de una revista erótica.

Una de esas con la que fantaseas todas las noches y que se ves en la calle no te la quitas de la cabeza en seis meses.

Paula.

Paula se llamaba.

Vivíamos en el mismo bloque.

Se había mudado hace poco al 8ºD.

Recuerdo que aquella noche pude verla observándome mientras yo bailaba haciendo el “ganso” en la discoteca.

Recuerdo cómo se acercó a mí.

Como me sonrió.

Como se giró.

Como me fustigó con su larga y bienoliente melena.

Como se me metieron sus pelos en mi ojo y como lloré de dolor.

También recuerdo que por un motivo inexplicable en mí conseguí mantener una conversación simpática y que mientras lo hacía notaba algún que otro retortijón.

Como de una nube caí en la realidad que me llevaba a su casa.

-”¡Hombre hay que cumplir!¡Hay que cumplir!”, -me dije a mí mismo.

Me invitó a una copa que no me supo a nada.

Mientras ella me hablaba cariñosamente agarrada, yo intentaba repasar mentalmente todo lo que había aprendido en 10 años de consumo compulsivo de pornografía.

Mi gran maestro, Rocco Sifreddi, me lo había enseñado todo.

En un momento dado, pasó por mi mente el chino de karate kid diciendo: “dal cela, pulil cela dal cela, pulil cela”

¡Lárgate de aquí, cabrón!

Me despertaron de mis cavilaciones, o mejor dicho, mis alucinaciones, unos besos que Paula comenzó a darme en el cuello.

Me temblaban las piernas.

Se me salía el corazón.

Nos íbamos a dar un beso.

-”A ver, ¡repasa!”, -pensé, -”Posición de los labios. Perfecto. ¿Cantidad de saliva? Bien, bien. ¿Movimiento? Suave y constante. Mano derecha pecho izquierdo, mano izquierda cachete derecho. Todo genial. Perfecto.”

Pero de pronto se me encendieron todas las alarmas.

¡Luz roja, luz roja!

ACUMULACIÓN PELIGROSA DE GASES.

¡Dios mío!

Creí que se me iba a escapar el pedo más grande jamás tirado.

-”Paula, cariño”, -dije con los ojos achinados y una voz que intentaba disimular el esfuerzo, -”¿puedo ir al baño?”

-”Sí claro, en el pasillo. Segunda puerta a la derecha.”

En un último esfuerzo esbocé una sonrisa mientras me dirigía al baño en un paso que se convertía en carrera tras un nuevo retortijón.

Tras varios minutos de descarga y concierto de corneta comencé a recuperar el color y a recordar dónde estaba.

Y lo que era más importante, con quién estaba.

Reparé en aquellos momentos en el olor nauseabundo que había creado en aquel pequeño cuarto de baño, pero me volví a relajar cuando vi que tenía ventana y había un bote de desodorante.

Además, pensé, estaba en la otra punta de la casa.

Cuando terminé de reflexionar tomé un trozo de papel higiénico y me dispuse a limpiar aquello que siempre hay que limpiar después de hacer una visita al señor Roca, cuando mi mirada fue a parar a mis calzoncillos.

Aquello no era la simple y típica zurrapilla, ni tampoco un pedo sucio.

Aquello era una real cagada en mis calzoncillos.

-”¿Y ahora qué hago?,¿Qué hago?, ¡Lavarlos!”, -exhorté.

Pero aquello era demasiado espectacular como para quitarlos con un poquito de agua.

Con la tensión por las nubes y las pulsaciones disparadas no podía pensar.

-”Céntrate”, -pensaba, -”tienes que deshacerte de ellos.”

Por una ventana del 8º piso salieron unos slip volando que cayeron en el ojo-patio.

Intentando mantener la dignidad y no hacer mucho ruido lavé mis posaderas en el bidé de aquella casa.

-”¿Y ahora que hago? Si me pongo los pantalones va a pensar que soy un guarro. Un tío sin calzoncillos...”, -pensé, -”¡Iré desnudo! Si ahora llego en bolas lo mismo se me pone como una moto.”

Me quité el resto de la ropa y salí del baño pensando que era la decisión acertada.

Mientras iba por el pasillo iba diciendo:

-”¡Paula cariño, ya vuelvo!”

Antes de llegar al salón dejé toda la ropa en el suelo y de un salto como si de un equilibrista se tratase entré en el salón con los brazos abiertos, ante el asombro de Paula, Don Antonio (su padre) y Doña Elvira (la madre).

Nuevamente noté los retortijones y sentí que las piernas me fallaban.

Sin mediar palabra giré sobre mis pies y me agaché para recoger la ropa ante la incredulidad de los tres, pero con tan mala fortuna que al flexionar el tronco se escuchó como un melódico y sonoro ¡Prrrrt! salía de mi culo.

Tras decir un tímido “losiento” y un “buenasnoches” salí de aquella casa y bajé a toda prisa 4 plantas.

Yo vivía en un 3º pero era tal las sensaciones que se agolpaban en mi cabeza y en mi pecho que sentía las piernas paralizadas.

Me apoyé de espaldas a la pared mientras trataba se serenarme tomando largas bocanadas de aire.

Pero aquella noche no podía terminar así.

La puerta del 4ºC se abrió y apareció Doña Paca, una mujer de 76 años, que como supe después, acostumbraba a pasear de madrugada.

Esta mujer al verme abrió mucho los ojos, hizo un ruido extraño y cerró la puerta.

Tras lo cual se escuchó un golpe seco, que imagino era la cadera de Doña Paca que se había roto al caer.

Tenía que llegar a mi casa.

Bajé sigilosa pero velozmente la escalera y saqué la llave de mis pantalones en cuanto llegué a mi puerta.

Debido a mi desconcierto no había escuchado que el ascensor estaba funcionando y que se paraba en mi planta.

Y que se abría la puerta.

Y que por ella salía mi vecina Mari Carmen, que volvía de la juerga.

Tras la sorpresa inicial, fijó su mirada en mi pajarito que tras lo vivido aquella nochecita se había encogido, casi escondido (no recobró su aspecto hasta varios días después).

Pues bien, tras echar un vistazo comenzó a reírse sonoramente señalando aquel tímido indicio de hombría.

Aquella fue la peor noche de mi vida.

Y la mañana siguiente la más agitada del bloque desde el incendio del 74, ya que Lourdes, la del 6ºB encontró una bola de mierda envuelta en unos calzoncillos en la ventana de su dormitorio.

A Doña Paca tuvieron que llevarla al hospital con la cadera rota y una angina de pecho después de que un pervertido desnudo le atacara al salir de casa.

Y los Rodríguez, una familia que a pocos les dio tiempo conocer, abandonaron la casa precipitadamente ese día.

Ya no volví a saber nada de Paula y he intentado olvidar aquella noche.

Tan solo la sonrisa burlona de mi vecina Mari Carmen me recuerda cada día que aquella noche viví una Pesadilla.

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