Fin de semana: Viernes 17 a Domingo 19 de Junio de 2.022
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre las personalidades divertidas, chistes brevísimos y variados, humor recibido desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que se diviertan y les deseamos a todos un excelente fin de semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor.
La personalidad divertida, rasgos psicológicos que la definen (Por Valeria Sabater)
La personalidad divertida no es ingenua o despreocupada.
Ha aprendido a mirar la vida desde otra óptica, una más relajada donde hacer incluso el día a día mucho más fácil a los demás.
Todos podríamos adoptar alguna de sus características.
La vida es corta y a veces excesivamente complicada.
Uno no sabe qué va a pasar mañana y cuándo cree tenerlo todo bajo control, llega el destino -siempre caprichoso- y lo desbarata.
¿Qué hacer ante este panorama tan caótico a veces?
Los científicos lo tienen claro: un modo de ganar en salud psicológica es desarrollando una personalidad divertida.
No es broma, tampoco una ironía.
Poner algunas pinceladas de sentido del humor en nuestro carácter mejora el ánimo.
Adoptar cierta flexibilidad mental, aplicar un poco de ironía a los días grises y unas gotas de ese entusiasmo que contagia a los demás de alegría y positividad, lejos de hacer daño, sienta realmente bien.
Sin embargo, ¿cómo hacerlo?
¿Qué hacer si tenemos una personalidad algo taciturna, introvertida o incluso poco social?
¿Cómo desarrollar un carácter algo más distendido?
Lo cierto es que puede costar, pero todos nos beneficiaríamos si adoptáramos un enfoque más relajado, chispeante y divertido.
Veamos cómo.
¿Cómo es la personalidad divertida?
La personalidad divertida no es ingenua, no se toma las cosas en broma ni es tendente a caer en el chiste fácil.
En realidad, estamos hablando de un perfil tan interesante como reluciente.
Para empezar, la persona alegre, luminosa en su carácter y original en su trato, siempre evidencia una destacada brillantez intelectual.
Es decir, en buena parte de los casos, el sentido del humor va de la mano de una buena inteligencia.
No es fácil encontrar a hombres y mujeres que hagan uso de ese delicado, pero certero sentido del humor que lejos de caer en la burla o la crítica, alegran verdaderamente el corazón.
Tener a alguien cerca con estas características revierte en nuestro bienestar.
Ahora bien, pero ¿qué características definen su personalidad?
Si quisiéramos aplicar o imitar alguna de sus rasgos ¿en qué deberíamos fijarnos?
Estas son las líneas de carácter que perfilan a las personas divertidas.
La personalidad saludable define a quien que sabe reír sin miedo
Para descubrir a la personalidad divertida podemos hacer un mapeo a través de la teoría de los 5 grandes rasgos según Goldberg.
Este modelo o taxonomía de los rasgos de la personalidad humana nos pueden servir para comprender un poco más a dicho perfil.
- Son personas extrovertidas, con mucha energía, disfrutan de la conexión social y son, por lo general, muy auténticos en todo lo que hacen, dicen y sienten. No tienen vergüenza, son espontáneos y muy hábiles para aprovechar el aquí y ahora de manera distendida.
- Evidencian además una buena estabilidad emocional. Lejos de caer en el neuroticismo o sentir en exceso el peso de la ansiedad o la preocupación, por lo general, manejan bastante bien estos estados.
- Tienen una mente muy abierta, disfrutan aprendiendo cosas nuevas, son inteligentes, creativos y se deleitan al conectar con diferentes puntos de vista.
- Son diligentes, disciplinados, correctos y muy educados. La idea de que la diversión es sinónimo de caos no encaja en la personalidad divertida. Cuando la diversión va de la mano del bienestar hay orden y equilibrio.
- La amabilidad es otra de sus características. Son empáticos y solidarios.
En este caso, jamás hacen uso del humor que hace daño o denigra.
Cómo desarrollar un carácter más “divertido” para ganar en salud psicológica
Somos conscientes de que ser divertidos, chispeantes y hábiles para sacar sonrisas en los demás es un arte que no todos podemos disponer.
Sin embargo, la personalidad divertida alberga múltiples fortalezas psicológicas que todos podemos integrar para sentirnos mejor.
No es difícil, no supone variar nuestro carácter, sino albergar recursos y habilidades que nos permitirán sentirnos mucho mejor y afrontar de manera más hábil el estrés cotidiano.
Cómo desarrollar las fortalezas psicológicas de la personalidad divertida
Sentido del humor, creatividad e inteligencia siempre van de la mano.
De hecho, trabajos como los realizados en la Universidad de Tel Aviv destacan cómo mejoran los entornos de trabajo cuando se trabaja en los empleados su creatividad y también el sentido del humor.
Una cosa revierte en la otra y a la inversa.
- Por tanto, un primer camino para desarrollar una personalidad divertida es aplicando la flexibilidad mental. Ser capaces de ver la realidad desde múltiples prismas, ser originales a la hora de pensar, decidir y crear nos beneficiará de infinitas maneras.
- Otra forma de ganar en unos rasgos más abiertos y distendidos es centrarse en el aquí y ahora. Lo que importa está en el presente, el pasado alimenta la tristeza y el rencor y la mirada que solo se focaliza en el futuro, tiembla de ansiedad y preocupación. Centrémonos en el ahora.
- Cambiar el diálogo interno, ser amable con uno mismo, aplicar un filtro más distendido. Ser positivos no va de ser ingenuo, sino de saber qué merece nuestra atención y qué no, en comprender que lo que preocupa debe resolverse y lo que no tiene solución, se acepta.
- Intentar dar lo mejor de uno mismo a los demás. Aprender a sacar sonrisas a los demás, a dejar de preocuparse por lo que dirán. Se vive mucho mejor siendo auténtico, buscando la conexión y no la distancia.
Para concluir, bien es cierto que nadie puede cambiar su forma de ser de hoy para mañana.
Sin embargo, facilitar esos cambios que revierten en el bienestar psicológico siempre es una buena idea.
Hacerlo no duele, sino todo lo contrario...
Humor desde las redes sociales…
1.
Había un gato con 16 vidas.
Lo aplastó un 4x4 y se murió.
(Gracias Daniel !!!)
2.
Nuestros políticos son tan hijos de puta, que un día le van a poner “Daniel Scioli” a una calle, y la van a hacer doble mano...
(Gracias Martín !!!)
3.
Terrible la neblina que hay…
Hoy iba para el gimnasio y terminé en una panadería.
No se ve nada...
(Gracias Gonzalo !!!)
4.
Los que estuvieron contacto conmigo, háganse hisopar.
Porque hoy cargué $1000 de nafta y ni el olor le sentí.
(Gracias Eduardo !!!)
5.
Nadie sabe lo que tiene.
Hasta que arregla su cuarto.
6.
Hace un mes que no me llaman de Movistar.
Voy a llamarlos yo a ver si les pasó algo…
7.
La madre y la hija “chatean”:
-”Hija.”
-”¿Qué pasa, mamá?”
-”¿Qué significa NLSE, TQM, HMT?”
-”No Lo Sé, Te Quiero Mucho, Hablamos Más Tarde…”
-”Ah, okey. Le voy a preguntar a tu hermana para ver si ella sabe.”
8.
Algunas personas son como una botella de vino.
Quedan mejor con un tapón en la boca...
(Gracias Isabel !!!)
Deseos...
Una mujer encontró una lámpara mágica y de inmediato le dio una lista de deseos al genio:
-Quiero que mi marido me mire solo a mí.
-Que yo sea la única.
-Que desayune, coma y duerma siempre a mi lado.
-Que cuando se levante sea lo primero que agarre.
-Que no me deje ni para ir al baño.
-Que viaje siempre conmigo.
-Que me cuide, me contemple.
-Que si me pierdo un segundo, se desespere, y me diga la falta que le hago.
-Que nunca me deje sola y me lleve a todas partes con él.
Y zaaasss…
El genio la convirtió en un celular.
La consultora…
Ayer fui a un restaurante a celebrar una comida con los amigos y me percaté que el camarero que nos atendió, llevaba una cuchara en el bolsillo de su chaleco.
Me pareció un poco extraño pero no le dí mayor importancia.
Sin embargo, cuando el encargado nos trajo la carta, pude notar que él también tenía una cuchara en el bolsillo de su chaqueta, miré entonces alrededor del salón y vi que todos los camareros tenían una cuchara en sus chalecos.
Cuando el camarero regresó a tomar nota del pedido, le pregunté:
-”¿Por qué la cuchara?”
-”Bueno”, -me explicó, -”los dueños del restaurante contrataron una consultora, expertos en eficiencia, con el objeto de revisar todos nuestros procesos. Después de semanas de análisis estadísticos, concluyeron que a los clientes se les caía la cuchara un 73% más frecuentemente que los otros cubiertos. Eso representa una frecuencia de caídas de 3 cucharas por hora y mesa. Si nuestro personal se prepara para cubrir esta contingencia, podríamos reducir el número de viajes a la cocina y ahorrar aproximadamente 0,5 horas-hombre por turno.”
En el momento en que terminamos de hablar, escuché un sonido metálico en la mesa de atrás.
Rápidamente, el camarero reemplazó la cuchara caída por la que llevaba en su chaleco, y me dijo:
-”Cogeré otra cuchara cuando vaya a la cocina en lugar de hacer un viaje extra para buscarla ahora.”
Me quedé impresionado.
-”Gracias.”, -le dije, -”me deja boquiabierto.”
-”No hay problema.”, -contestó, y continuó haciendo su trabajo.
Mientras todo el mundo hablaba y reía, continué curioseando a mi alrededor, y fue entonces cuando observé un fino hilo colgando de la bragueta de otro camarero.
Rápidamente, recorrí con la mirada el salón observando, con cierto esfuerzo visual, que todos los camareros llevaban el mismo hilo negro colgando de sus braguetas.
Mi curiosidad fue mayor entonces, y cuando el camarero se acercó a nuestra mesa le pregunté:
-”Perdóneme, pero, ¿por qué… eh, o para qué ese hilo?”
-”¡Oh sí!”, -contestó, y comenzó a hablarme en un tono más bajo.
-”No mucha gente es tan observadora”, -me dijo, y continuó, -”La consultora de eficiencia de la que le hablé, encontró que nosotros también podíamos ahorrar tiempo en el baño.”
-”No me diga”, -respondí.
-”Vea”, -me dijo, -”atando este fino hilo a la punta de nuestro, eh..., de uno mismo, podemos sacarla sobre el mingitorio sin tocarnos, y de esa forma eliminar la necesidad de lavarnos las manos, acortando el tiempo consumido en el baño en un 93%.”
-”¡Que bien!”, -dije, -”Eso tiene sentido.”
Pero luego, pensando en el proceso, volví a preguntarle:
-”Espere un momento. Si la cuerda le ayuda a sacarla, ¿como la vuelve a guardar sin tocarla?”
-”Bueno”, -me susurró, -”Yo no sé como lo harán los otros, pero yo uso la cuchara.”
(Gracias Iche !!!)
Sutilezas...
1.
Un solitario tipo bebía, hosco, en la cantina “El perro azul”.
El cantinero le preguntó:
-”¿Qué le sucede amigo? ¿Por qué se ve tan triste?”
Respondió el tipo, sombrío:
-”He tenido muy mala suerte con las mujeres.”
-”¿Cómo es eso?”, -quiso saber el de la taberna.
Contó el hombre:
-”Mi primera esposa se fue con otro hombre, y la segunda no se ha ido…”
2.
Dulcibella llegó a su casa después de la primera cita con su novio.
Quiso saber su mamá:
-”¿No se excedió ese joven?”
-”Al contrario mami”, -respondió Dulcibella, -”Me dijo que me lo haría tres veces, y me lo hizo solamente dos.”
3.
Susiflor estaba con su novio en la sala de la casa.
Habían sonado en el reloj las 12 de la noche, y la mamá de Susiflor, inquieta, le preguntó desde la escalera:
-”¿Está ahí tu novio?”
-”Todavía no, mamá”, -respondió ella, -”pero ya se va acercando…”
4.
Pitorreal, enfermero de profesión, trabajaba en un hospital público.
Había sido generosamente dotado por la naturaleza en la parte correspondiente a la entrepierna.
Uno de los cirujanos iba a operar a una señora.
En el momento en que la intervención iba a empezar el médico le preguntó a la enfermera que lo asistía:
-”Señorita Florence: ¿es cierto que el enfermero Pitorreal está tan bien dotado que cuando una mujer lo ve pierde el sentido?”
Respondió la asistente:
-”Es muy cierto, doctor. Yo todavía no lo hallo.”
Le pidió el facultativo:
-”Haga venir a Pitorreal para que lo vea la paciente a la que voy a intervenir. Andamos algo escasos de anestesia…”
5.
Don Chinguetas llegó tarde a su casa, se acostó al lado de su esposa y se acercó a ella con intenciones claramente eróticas.
Doña Macalota lo detuvo.
-”Hoy no”, -le dijo, -”Me duele la cabeza.”
-”¡Carajo!”, -exclamó don Chinguetas con disgusto, -”¿Pues qué les pasa esta noche a todas?”
Cortitos…
1.
Hoy se me cayó internet y tuve que pasar tiempo con mi familia.
Parecen buena gente…
2.
Me dijo:
-”Haceme cositas muy malas…”
Le eché limón en los ojos, y se enojó…
3.
Hoy me desperté a las 5 am, corrí 10 kilómetros, hice estiramientos, bebí jugo verde, comí ensalada.
El resto del sueño no lo recuerdo.
4.
Cuando tu novia te dice:
-”No me pasa nada, no estoy enojada…”
Es el equivalente a cuando tu mamá te decía:
-”Vení que no te voy a pegar.”
5.
Desde que todo el mundo ingresa al baño con el celular, ya nadie escribe la puerta de los baños…
Se están perdiendo los valores.
El Asceta… (Por Tom)
El hombre vivía en lo alto de un poste.
Había leído que los antiguos anacoretas buscaban la purificación aislándose en la cima de las columnas, a falta de ellas se trepó en un poste telefónico.
Rosendo Bevilacqua era un ser muy influenciable y solía tener esa clase de identificaciones, y en ciertas oportunidades se mimetizaba con algún personaje.
Sus conocidos recuerdan que ya en enero de 1969 se ubicó junto al teléfono esperando el llamado de la N.A.S.A. (en respuesta a su ofrecimiento).
A mitad de año (y sin haber levantado el traste de la silla en ningún momento) Rosendo se anotició de la llegada del hombre a la luna (por los gritos de la abuela que desde el patio aseguraba estar viendo un astronauta caminando sobre la superficie lunar).
Decidió abandonar la silla -con un gesto de fastidio- y le regaló el traje a su tío el apicultor.
Meses más tarde se encolumnó con quienes se oponían a la guerra de Vietnam, compró una guitarra, una armónica y escribió canciones que tocaba en la estación Loria del subterráneo metropolitano.
El pleno desconocimiento de los instrumentos, y sus baladas incomprensibles, hicieron que aumentaran los usuarios de la línea 24 de autobús y convirtieron a la estación Loria en un lugar desolado.
Para recuperar los pasajeros la empresa de subtes decidió que los coches no se detuvieran en dicha estación y proporcionaron a los vagones de una aislación acústica.
Rosendo cantó doce años en soledad hasta que pensó que la guerra a esa altura ya habría terminado, por lo que vendió la guitarra y compró un fusil.
Una desilusión amorosa produjo el acercamiento a la literatura mística lo que lo llevó a escalar el poste telefónico.
No fue fácil la trepada, después de varios intentos debió aligerar su carga y dejó el televisor, la cama y la heladera al pie del poste.
Por la madrugada sus pertenencias ya habían desaparecido.
Se despertó con grandes dolores en la espalda y la cintura, culpa de la cadena con la que se ajustaba para evitar caer en el asfalto y en la tentación de abandonar el aislamiento (eso lo había aprendido de San Simeón).
Con el tiempo se arrepentiría de haber tirado la llave del candado a la alcantarilla.
El primer inconveniente lo tuvo con los pájaros que anidaban sobre el madero y lo resistían a picotazos.
Para colmo los pichones le birlaron los mendrugos de pan que llevaba para todo el mes.
Luego sobrevino el problema con los vecinos de la cuadra que por su culpa recibían interferencias en las líneas telefónicas.
A la semana Rosendo comenzó a gritar pidiendo que lo bajaran pero la distancia hacía incomprensible sus expresiones.
Para su desgracia los alaridos coincidieron con el comienzo de una tormenta que dio fin a la sequía más prolongada de la zona.
Al día siguiente los productores agropecuarios se hacían presentes para ofrendarle su agradecimiento.
De esa manera comenzó la popularidad de San Telefónico (así lo llamaron).
Llegaban procesiones de los puntos más diversos.
Le dejaban alimentos, regalos, mascotas y sobres con peticiones.
Se sacaban fotos con los niños alzados señalando con el paraguas la cima del poste, donde apenas se distinguía la figura pequeña del anacoreta.
Rosendo, resignado, observaba como esa colonia de hormigas se movilizaba a sus pies, mientras se alimentaba de lo mismo que el pájaro traía a sus pichones.
El Honorable Concejo Deliberante lo declaró ciudadano ilustre y el Intendente le entregó las llaves de la ciudad (se las dejó colgadas de un ganchito en el poste).
Los agricultores se acercaron con grandes pancartas de agradecimiento y otras que pedían el cese de las lluvias, pues ya era suficiente.
Al mes, en medio de la inundación creciente, una turba enardecida intentaba voltear el poste.
Rosendo, con escuálida figura, gritaba con fuerza pero su voz ya estaba desgastada.
Al atardecer los hombres lograron su objetivo, la cima del poste cayó.
A la distancia sobre las aguas, los pájaros huyeron del nido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Por favor, dejanos tus aportes divertidos, comentarios y opiniones, las que serán publicados luego de su moderación.