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Viernes 03 de Junio

 

                  Fin de semana: Viernes 3 a Domingo 5 de Junio de 2.022

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre la sonrisa como arma, chistes breves, picantitos, más humor recibido desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos de humor muy graciosos. Y aprovechamos para informarles que la próxima semana no estaremos como de costumbre, pero la siguiente volveremos con el mejor humor que comparten nuestros amables colaboradores. Esperamos que se diviertan y que pasen unas buenas semanas.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

Vengar el odio con una sonrisa no es hipocresía, es elegancia (Por Valeria Sabater)

Sabio es aquel capaz de dibujar una sonrisa para vengar el odio.

Hacerlo no es de hipócritas ni aún menos de cobardes, sino de elegancia, de la mente que sabe y entiende que hay batallas que no merece la pena librar. Porque sembrar el corazón con la semilla del odio supone arrancar las raíces de la inteligencia.

Algo de lo que todos acabamos tomando conciencia en algún momento es que en nuestra realidad abundan dos clases de personas.

Las identificamos por su modo de relacionarse con lo que les rodea.

Por un lado, están aquellas que sienten que el universo entero está en deuda con ellas: son las que almacenan un rencor tras otro.

En lado opuesto, están las que asumen lo que hay y reaccionan con la serenidad de quien sigue su propio rumbo, sin pesos, sin hostilidades.

El odio es la muerte del pensamiento” -Tomas Abraham-

Hay un viejo dicho budista que nos recuerda algo tan ilustrativo como que “el odio es como una piedra ardiente”.

Quien la lleva, lo único que desea es lanzarla a los demás a la mínima oportunidad, pero lo que consigue es quemarse él mismo.

A día de hoy, y debido a la profunda crisis que estamos viviendo en la mayoría de estructuras, se está exacerbando muchos de esas pulsiones que de algún modo u otro, hace que aflore lo peor del ser humano.

Hablamos, por ejemplo, del ascenso de los partidos de línea xenófoga en muchos estados de la Unión Europea que ven al inmigrante, como al enemigo.

Alemania lo está experimentando aún más tras que abriera la puerta a los refugiados.

El Reino Unido, también busca proteger su identidad y sus intereses con el Brexit.

No obstante, sabemos que esto no es nuevo.

Te proponemos reflexionar sobre el tema.

El odio: un mecanismo primitivo y pasional

Puede que nos sorprenda este dato, pero nuestro cerebro prioriza en primer lugar la desconfianza a la empatía.

Es un mecanismo de defensa mediante el cual, nuestros antepasados ejercían ese filtro de percepción donde estar prevenidos ante lo diferente, porque todo lo que era distinto al grupo suponía muchas veces una amenaza.

Sabemos que los tiempos han cambiado, que nuestras realidades son otras.

Sin embargo, nuestro cerebro sigue dominado por estos instintos sutiles que a instantes afloran en su vertiente más primitiva.

Henri Tajfel, el conocido psicólogo social británico, famoso por sus trabajos sobre los prejuicios, los odios y las identidades, nos lo dejó claro a través de sus estudios: el ser humano, como especie, siempre se verá a sí mismo como a un adversario.

El odio es seductor para muchas personas porque les sirve como mecanismo para reafirmarse (tú piensas diferente a mí, por tanto eres mi enemigo. Reafirmarme como lo opuesto a ti, despreciándote, me otorga poder).

Esta resolución primitiva e incomprensible para muchos, se gesta a nivel neurológico de un modo muy concreto a la vez que sorprendente.

Estamos seguros de que muchas veces habrás oído aquello de que “entre el amor y el odio hay una línea muy delgada”.

Es cierto. Investigadores del Laboratorio de Neurobiología del University College de Londres nos revelaron, gracias a un estudio, que la pasión y el odio comparten las mismas áreas neuronales.

Concretamente el putamen y la ínsula cerebral.

Ello explica sin duda ciertos comportamientos irracionales que, en el fondo, definen tanto al ser humano.

Apagar el fuego del corazón: un acto de fe

Todos hemos sentido odio alguna vez hacia algo o alguien.

Aún más, es posible incluso este sentimiento esté más que justificado: alguien nos ha hecho daño intencionadamente a nosotros o una persona cercana.

Sin embargo, hemos de tenerlo claro: por muy justificada que esté dicha emoción, lo que no es recomendable es alimentarla, dejar que se acomode en nuestra vida como quien le abre la puerta a un extraño para que se apropie de su hogar.

Una persona resentida se intoxica a sí misma” -Maz Scheler, filósofo-

Todos hemos leído y escuchado hasta la saciedad aquello de que el odio nos esclaviza, que nos hace cautivos de la amargura y al resentimiento.

Sin embargo ¿cómo lo hacemos? ¿hay que perdonar? ¿cómo se ejecuta ese paso que va del odio a la indiferencia?

Vale la pena visualizar por un momento qué es el odio.

Esa emoción se gesta justo en el centro de nuestro cerebro, en las estructuras antes señaladas, el putamen y la ínsula.

Su nivel de activación es intensa y devastadora, como una llamarada.

Esta emoción incendiaria destruye nuestra capacidad de actuar con dignidad y madurez.

Lo consigue al nublar las áreas racionales de nuestro cerebro, ahí donde se halla la empatía y la capacidad de reflexionar con equilibrio.

Se eleva además la presión sanguínea y se propician a la vez múltiples cambios fisiológicos que solo tienen un propósito: responder a la amenaza.

Vivir de este modo supone no solo perder la salud: dejamos ir además nuestra excelencia como seres humanos.

Apagar ese fuego implica en primer lugar dar un salto de fe.

Debemos decirnos a nosotros mismos que vamos a volver a confiar.

No en quien nos hizo daño, sino en nosotros mismos y en el pleno convencimiento de que merecemos ser felices de nuevo.

Dejemos por tanto las venganzas a un lado y sonriamos con el orgullo de quien sabe muy bien lo que quiere, lo que vale y lo que no merece la pena.

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  • Humor desde las redes sociales…

1.

En mi juventud fui muy pobre.

Pero después de muchos años de trabajo duro, constancia y sacrificio…

He dejado de ser jóven.

(Gracias Iche !!!)

2.

-”Doctor, si el electro me dio bien, ¿por qué me prohibe hacer fútbol?”

-”Te vi jugando...”

(Gracias Ricardo !!!)

3.

-”¡Padre! Estoy realmente asustado. Escucho una voz maligna dándome órdenes todo el día! ¿No estaré poseído?”

-”No, hijo. Estás casado...”

(Gracias Guido !!!)

4.

Es de sabios nunca contradecir a una mujer en sus días…

Y cuando digo días, me refiero a los 365.

5.

-”¿Sabés por qué hay tanta música en el manicomio?”

-”No, ¿por qué?”

-”Porque cada loco con su tema…”

6.

Hoy llegué al trabajo muy temprano y les intercambié las letras “N” y “M” del teclado…

Algunos dirán que soy un monstruo.

Otros dirán que soy un nomstruo...

(Gracias Isabel !!!)

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  • La amistad y los años...

Un grupo de ex-compañeros de colegio de 40 años, sale a cenar y eligen la parrilla El Algarrobo Negro, porque allí las mozas son simpáticas, lindas y se visten con pantalones ajustados.

Diez años después, a los 50 de edad, el grupito vuelve a reunirse y elige la parrilla El Algarrobo Negro, porque allí la carne es muy buena y la selección de vinos es amplia.

Diez años después, a los 60 de edad, el grupo de amigos una vez más discuten dónde van a ir a cenar, y eligen nuevamente a la parrilla El Algarrobo Negro porque el ambiente es tranquilo y la música es agradable.

Diez años más tarde, a los 70 años de edad, los amigos discuten una vez más dónde van a ir a cenar, y eligen la parrilla El Algarrobo Negro porque tiene rampas de acceso para discapacitados y baños amplios y cercanos en ambos pisos.

Diez años más tarde, a los 80 de edad, los amigos discuten acaloradamente una vez más a dónde van a ir a comer, y eligen unánimemente la parrilla El Algarrobo Negro ya que nunca han estado ahí y les gustaría conocer.

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  • Hot line...

-”Hola… ¿habla Giselle?”

-”Si, ¿quién habla?”

-”Vi tu número en Internet y llamé.”

-”Muy bien… ¿qué querés saber?”

-”¿Cuánto medís?”

-”1,72 mts.”

-”Y ¿haces de todo?”

-”Si, lo que quieras, no tengo límites…”

-”¿Lo que te pida?”

-”Lo que más te guste...”

-”¿Y harías un trío?”

-”¡Me encanta!”

-”¿69?”

-”Los cumplí en Enero.”

(Gracias Daniel !!!)

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  • Sutilezas...

1.

Don Calendárico, señor de edad provecta, casó en segundas nupcias con Pompilia, mujer en flor de vida y buenas carnes.

La noche de las bodas él vistió una piyama de franela azul con rayas azulitas, gorro de dormir y babuchas con forro de borrega, en tanto que Pompilia se le presentó luciendo un vaporoso negligé, brassiére de media copa, pantaletita crotchless, medias de malla negra con liguero y zapatos de tacón aguja.

Él receló al verla así vestida (o desvestida).

Le preguntó, solemne:

-”¿Eres virgen?”

-”¿Por qué me lo preguntas?”, -replicó Pompilia, -”¿Vas a necesitar algún milagro?”

2.

El maquinista del tren vio con espanto que sobre las vías estaban un hombre y una mujer realizando lo que en lenguaje de picardía se llama el H. Ayuntamiento, también conocido como foqui foqui o in and out.

Hizo sonar repetidas veces el sonoro silbato de su máquina, pero los folladores no se quitaron de donde estaban, y siguieron haciendo lo que hacían.

Con todas sus fuerzas el trenista aplicó el freno de la locomotora, que quedó a escasos centímetros de quienes en forma tan desaprensiva celebraban el acto de la vida con riesgo de la suya.

Bajó el maquinista de su lugar al mismo tiempo que el sujeto descendía del suyo, y dijo a los amantes con furioso acento:

-”¡Desdichados! ¡Por poco me los llevo! ¿No escucharon el pito de la máquina? ¿Por qué no se movieron?”

-”Amigo”, -respondió con toda la calma el follador componiéndose las ropas, -”Tú venías. Ella ya iba a terminar. Yo también ya iba a terminar. Y de los tres tú eras el único que se podía detener.”

3.

Florencelia Tetonier, enfermera de profesión, era dueña de un exuberante busto.

Se inclinó sobre el paciente para ponerle el termómetro en la boca, y luego de observarlo le informó al médico:

-”El señor tiene 39 y medio grados de temperatura.”

Dictaminó el facultativo:

-”Quítele dos a cuenta del escote.”

4.

Alce en Celo y Cierva Blanca, pieles rojas, se veían secretamente en un claro del bosque, y ahí se entregaban a deleites carnales indebidos, pues ella tenía esposo y él mujer.

Cierto día se hallaban los dos gozando ese placer prohibido cuando Cierva Blanca alzó la vista y vio que alrededor del valle, en las montañas, se alzaban señales de humo que cubrían todo el cielo.

Le dijo preocupada a su galán:

-”Tenemos que ser más cuidadosos, Alce. Los vecinos empiezan a murmurar…”

5.

La señora salió del consultorio médico luciendo una gran sonrisa.

Su marido, que la esperaba afuera, le preguntó al facultativo:

-”¿Está usted seguro, doctor, de que inseminó a mi esposa en forma artificial?”

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  • Cortitos…

1.

Yo últimamente uso toda ropa de marca.

Esa que marcar la cintura, porque ya todo me aprieta…

2.

-”Oye, ¿es verdad que eres sordo?”

-”Un poquito, pero ya me estoy poniendo a dieta.”

3.

El doctor me dijo que me quedaban 2 meses de vida.

Entonces maté al doctor y entonces el juez me dio 30 años.

Si no reacciono a tiempo, me hubiera jodido…

4.

Hago tan poco deporte que si un día me ven correr:

¡Corran también ustedes que algo grave pasa!

5.

Cuando eres joven, sueñas con comerte al mundo.

A partir de los 40 engordas como si lo hubieras logrado.

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  • El abogado catalán...

Una institución catalana de caridad, jamás había recibido ni una sola donación por parte de uno de los abogados más ricos de la colectividad catalana de la localidad.

Un día, el director de la institución decidió ir personalmente a hablar con el abogado, acerca de este asunto.

-”Pues, verá, quería hacerle notar, si me lo permite y con todo el respeto que su persona me merece, que, según nuestros datos, nos consta que usted gana más de tres millones de euros al año y nunca nos ha donado nada, ni un solo céntimo, para nuestras obras de caridad. ¿Querría usted, mediante suscripción, contribuir con cierta cantidad a nuestras obras?”

El abogado, que había escuchado muy atento, quedó pensativo por unos instantes y luego respondió:

-”¿Consta en sus datos que mi madre está muy enferma y que sus gastos médicos están muy por encima de su pensión anual de jubilación?”

-”Ah, no, por supuesto que no”, -murmuró el director.

-”¿Qué estoy separado y a mi mujer debo pasarle un dineral?”

-”No.”

-”¿Y les consta que mi hermano pequeño es ciego y no encuentra trabajo?”

El director ni abrió la boca.

-”¿Dicen algo sus datos”, -prosiguió el abogado, -”acerca de que Jordi, el marido de mi hermana, murió hace poco en un terrible accidente y la dejó sin dinero y con cinco hijos pequeños?”

-”Desde luego que no”, -respondió humillado el director, -”Discúlpeme,no tenía ni la menor idea de todo eso.”

-”Y en sus registros, ¿figura, por ejemplo, que tengo a mi padre, diabético y enfermo del corazón, en una silla de ruedas desde hace más de diez años?”

-”Lo siento. No, no sabía nada. Me deja usted perplejo.”

-”¿Pero sí supongo que sabrá que dos de mis sobrinos son sordomudos?”, -volvió a preguntar el abogado.

Apenas pudo oírse el “no” del director.

-”Y, por si eso fuera poco”, -continuó el abogado, -”¿saben ustedes que la empresa de mi hermano mayor, el padre de los sordomudos, ha quebrado con la crisis y está prácticamente arruinado?”

-”Pues no, la verdad”, -respondió avergonzado el director, por el papelón hecho, -”Lo siento de veras; no tenía ni la menor idea de todo lo que usted me ha dicho.”

-”Entonces”, -dice el abogado, -”dígame: ¿Por qué cojones tengo que darle dinero a usted, si no se lo doy a ellos?”

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  • Razones para Quererse… (Por Carolina Salgado Luzuriaga)

Varias veces discutieron los motivos por los que no debían estar juntos, eran contundentes.

Por ejemplo, Hugo les llamaba “chinos” y Jennifer prefería “pequeños comercios regentados por personas de origen asiático”.

No tenían futuro ninguno, pero resulta que un día un adolescente les preguntó dónde podía encontrar una “tienda de alimentación” y ambos sonrieron.

Empezó pues su relación, siendo un secreto.

No querían poner en peligro los empleos que los dos acabarían dejando un par de años más tarde.

Un martes el hambre se hizo presente después de amoríos vespertinos en el miniapartamento de Jennifer e hicieron juntos ensaladilla rusa.

Hugo insistió en ponerle remolacha y, aun odiándola, ella cedió.

Había cedido a enamorarse, qué importaba ya alterar la receta original.

Jennifer llevó un táper a la oficina al día siguiente.

Mientras comía con los compañeros de su equipo, Hugo se aproximaba acompañado de sus guapísimas becarias al comedor.

La miró con ternura y tras saludar a los presentes dijo casi gritando:

-”Jenny, te has equivocado, es ensaladilla rusa, no rosa.”

Ella reprimió la absoluta vergüenza con su cara del tono de la comida y mientras todos reían burlones, con una mirada, le juró venganza.

Era la Noche en Blanco en Madrid y pasaron de las interesantísimas actividades culturales para ir a beber con unos amigos.

Eran las 6 de la mañana y solo quedaban los dos en el bar.

Decidieron continuar en el casino, ganaron 140 euros y una deliciosa borrachera.

Llegaron al lujoso piso de Hugo y éste jugó a mojarle un poquito la cara mientras ella se lavaba las manos.

Desamarró una furia exagerada en Jenny quien le pidió que se arrodillara y le pidiera perdón, él hizo lo propio y pronunció un romántico “lo siento”.

Ella fingió ir a besarle y aprovechó para echarle una botella entera de agua encima mientras decía entre carcajadas “esto va por la ensaladilla rosa maldito idiota”.

No se sabe cómo, pero ya llevan 5 años juntos y la vida les ha cambiado mucho.

Ella llama “topacio” a Hugo, no porque sea su piedra favorita, sino porque sin gafas no ve una m… (pitido de censura).

Él llama “coco” a Jennifer, no por la tierna abuelita de la película, sino por peluda.

Él le dice “cariño, no eres el centro del mundo” y Jennifer contesta “¿cómo que no si soy de Ecuador?”.

Ella le dice “me habría gustado conocerte antes” y Hugo responde “¿cuándo?, ¿cuándo tenías 3?”.

Ha seguido pasando el tiempo y ahora mismo están planeando el bautizo de su primer hijo. Jennifer ya tiene 30 y Hugo acaba de cumplir 46.

Ella sigue diciendo “servesa”, sin embargo él dice que “le vale verga”.

Lo único en lo que coinciden es en que no van a invitar a la fiesta al primo ese que le preguntó a Hugo, “tío, ¿Qué hiciste para estar con un mujerón como Jennifer?”, él contestó “tener el pito grande” y ella explotó de la risa.

Entonces el primo encajó todo.

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