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Viernes 24 de Junio

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                  Fin de semana: Viernes 24 a Domingo 26 de Junio de 2.022

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre las diferentes lágrimas de alegría, chistes variados, humor recopilado desde las redes sociales, más sutilezas y unos textos humorísticos para reír y reflexionar. Esperamos que los disfruten y les deseamos que pasen todos una muy buena semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

Lágrimas de alegría: los 4 tipos según la ciencia (Por Valeria Sabater)

Las lágrimas de alegría nos conectan con la vida, con las personas y con nuestras emociones más enriquecedoras.

Permitirnos estas experiencias y dejar que los ojos reluzcan con el brillo de esas sensaciones intensas es un acto de bienestar.

No las reprimamos, no escondamos la emoción que nos provoca ver algo inspirador o que nos conecta con alguien a quien amamos.

¿Cuándo fue la última vez que lloraste llevado por un instante de felicidad?

Si tu memoria debe retrotraerse demasiado para recordar ese momento, deberías plantearte hacer cambios.

Porque las lágrimas de alegría son el éxtasis del bienestar, son la esencia de los instantes positivos y enriquecedores.

Promover esos instantes es un claro ejercicio de felicidad.

Asimismo, algo que nos revela la ciencia es que podemos experimentar hasta 4 tipos de llantos relacionados con las emociones positivas.

Conocerlos e identificarlos nos permite tomar conciencia de esas sensaciones que todos deberíamos promover para disfrutar mucho más de nuestra existencia, del mundo y de las relaciones.

El acto de llorar, un ejercicio catártico

¿Por qué lloramos?

Si le hiciésemos esta pregunta a cualquier persona que nos cruzáramos por la calle ahora mismo, nos diría aquello de “porque estamos tristes o porque es así como desahogamos nuestras penas y sufrimiento interno”.

Identificamos y relacionamos el llanto con esa parte menos amable de la vida, con el dolor emocional y por su puesto con el físico.

Sin embargo, ahí están nuestras lágrimas de alegría y ese brillo titilante en los ojos cuando algo nos emociona de manera intensa.

El ser humano llora porque forma parte de lo que somos y por término medio lo hacemos más por felicidad que por desconsuelo.

Así, estudios como los realizados por la doctora Oriana R. Aragón de la Universidad de Yale nos indican que el acto de llorar no tiene otra finalidad más que generar catarsis.

Las lágrimas hacen más intensos determinados momentos de la vida y actúan como analgésicos naturales.

Se ha visto, por ejemplo, que tanto en los llantos por tristeza como en los motivados por la alegría se libera encefalina.

Este tipo de endorfina tiene como función reducir el dolor y propiciar una agradable sensación de bienestar.

Asimismo, también cabe señalar otra interesante teoría sobre las lágrimas de alegría: las liberamos porque el cerebro no siempre conoce la diferencia entre la tristeza de la felicidad.

Para él, ambas dimensiones son estados de elevada intensidad y por ello activa el sistema nervioso parasimpático con el fin de relajarnos.

Lo hace liberando acetilcolina, un tipo de neurotransmisor que activa nuestros lacrimales.

Los diferentes tipos de lágrimas de alegría

Lo cierto es que la investigación al respecto de este tema sigue creciendo en los últimos años.

Tanto es así que un nuevo estudio realizado en la Universidad de Cornell nos revela que existen 4 tipos de lágrimas de alegría.

Es decir, hay cuatro situaciones que nos hacen llorar llevados por las emociones positivas.

Son las siguientes.

Lágrimas de afecto

El amor es la emoción que más nos hace vibrar y sentir.

Es muy fácil experimentar esa sensación en la que de pronto una palabra, un gesto, un abrazo o un momento compartido nos emociona lo suficiente como para hacernos llorar.

Lo mismo sucede con la ternura, cuando cogemos en brazos un bebé, cuando nuestra mascota hace algo que nos parece muy dulce y casi entre risas nos sorprendemos dejando escapar una lágrima…

La emoción del triunfo, las lágrimas de la superación

Ganar un partido, una carrera, superarnos en una prueba deportiva.

Alcanzar el triunfo, aprobar una oposición, un examen concreto, lograr un trabajo después de una entrevista...

Las lágrimas de alegría también pueden surgir en esas situaciones en las que, tras cierto tiempo de esfuerzos, sueños y sacrificios, alcanzamos algo.

Superarnos a nosotros mismos también nos emociona de manera intensa.

La inspiración, la belleza, llorar por aquello que nos inspira y embelesa

Un amanecer en el mar.

Las vistas aéreas de un paraje natural de sobrecogedora belleza.

Ver en persona nuestra obra pictórica favorita.

Ir al teatro y disfrutar con una obra que termina emocionándonos lo indecible...

Acudir a un concierto y deleitarnos con esa pieza musical, con ese cantante o ese grupo que tanto nos gusta.

Las lágrimas de alegría también se nutren de lo estético, lo natural y lo cultural.

Lágrimas de alegría en los instantes de risas compartidas

Hay pocos placeres más satisfactorios que llorar de risa, que dejar que las carcajadas estallen con toda su sonoridad, junto a las personas que queremos.

Reír hasta que nos duela la barriga… ¿puede haber algo mejor?

Seguramente no, porque la diversión auténtica y esos instantes en los que las emociones positivas fluyen combinándose con el sentido del humor constituyen la auténtica felicidad.

Vale la pena reflexionar cuánto tiempo hace que no hemos llorado en alguna de estas situaciones.

Amor, humor, inspiración, satisfacción personal…

Todas estas dimensiones trazan y asienta el auténtico bienestar psicológico.

Promover momentos de esta tónica emocional está en nuestra mano y vale la pena experimentarlos a diario.

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  • Humor desde las redes sociales…

1.

El día que comprendas porqué se hacen las pizzas redondas, para meterlas en cajas cuadradas y después comerlas en triángulos, entonces tendrás la inteligencia suficiente para comprender a las mujeres...

2.

Una gitana quiso leerme las manos y me negué.

Y me dijo:

-”¡No se te va a parar nunca más el pájaro!”

Suerte que no me maldijo el auto, porque ese sí que lo uso...

(Gracias Iche !!!)

3.

Para que un matrimonio dure tiene que haber un equilibrio.

Unas veces ella tiene la razón y otras veces él está equivocado.

4.

No sólo los doctores tienen la letra fea…

Las canciones de Arjona también.

5.

Cuando no puedas dormir, recuerda que siempre podrás contar conmigo.

La oveja.

(Gracias Isabel !!!)

6.

Una mujer le pregunta a su amiga:

-”Isabel, si tu volvieses a nacer, ¿te volverías a casar con tu marido?”

Y esta le responde:

-”¡Yo, sí…! ¡Que se joda!”

(Gracias Ricardo !!!)

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  • Besar a las mujeres en el lugar correcto…

Me encontré a un amigo cincuentón con una belleza de 25 añitos.

Charlamos y cuando se retiró por unos minutos le pregunté:

-”¿Cómo lo haces?”

Con calma, me dijo:

-”Para mantener una óptima relación con cualquier mujer, lo más importante es dónde le das un beso…”

Me quedé de una pieza, con ansiedad morbosa le pregunté:

-”Y… ¿Dónde la besas tú?”

Sin perder su compostura, mi amigo respondió:

-”En París, Londres, Roma, New York, Las Vegas, Miami, Cancún, Dubai…”

(Gracias Marcelo !!!)

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  • Nadie me entiende...

La semana pasadafui a un local de fotocopias y le pregunto a la señorita:

-”¿Cuánto me cobrás por los dos lados?”

Me tuve que ir denunciado a la comisaría.

Luego de llenar unos papeles, vuelvo a mi tienda de venta de lencería.

Al rato, ingresa una chica y me pregunta:

-”¿Cuánto vale esa pollera?”

Le digo:

-”$1400.”

-”¿Y esa bombacha roja?”

-”$1500.”

Me dice,enojada:

-”¿Pero cómo puede ser? ¿Cómo la bombacha va a costar más que la pollera?”

Le digo:

-”Porque es de seda. Pero si quiere, y como atención, le subo la pollera y le bajo la bombacha.”

Otra vez terminé en la comisaría.

Luego de llenar otros papeles, me dejan ir y me piden que cuide mi vocabulario.

Luego de cerrar mi negocio, decido ir a cenar con mi esposa.

Entramos a un restaurante y le pido a la moza que nos atiende:

-”Un estofado de lengua, con dos huevos a caballo.”

Ahí me di cuenta que, por el colésterol, no debía comer los huevos.

Entonces cuando viene con el pedido le digo:

-”Sáqueme los huevos y solo páseme la lengua.”

Ahora finalmente, estoy en la cárcel.

Nadie me entiende ni nadie me cree...

(Gracias Eduardo !!!)

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  • Sutilezas...

1.

Don Algón le comentó a su socio:

-”Invité a Rosibel, mi secretaria, a pasar un fin de semana en un hotel de playa. Y ¿sabes lo que me dijo?”

Respondió el socio:

-”No.”

Preguntó don Algón, admirado:

-”¿Cómo supiste?”

2.

En la cantina el musculoso hombracho le dijo al esmirriado señorcito:

-”Es usted un pendejo.”

Se levantó de la mesa el gurrumino y le preguntó con tono desafiante a su agresor:

-”¿Me lo dice en serio o en broma?”

Respondió el gigantón al tiempo que se quitaba el saco y se remangaba la camisa:

-”Se lo digo completamente en serio.”

-”Qué bueno”, -dijo entonces el pequeño señor volviendo a sentarse-, -”Porque ha de saber usted que a mí las bromas no me gustan nada.”

3.

En la casa de lenocinio, ramería, lupanar, manfla, burdel, zumbido, congal o mancebía, un sujeto de siniestro aspecto le preguntó a una de las mujeres que ahí hacían comercio con su cuerpo:

-”¿Cuánto cobras?”

-”Mil pesos.”, -respondió la interrogada.

-”Te daré 10 mil”, -ofreció el individuo, -”en efectivo y por adelantado. Aquí los tienes.”

Y así diciendo le entregó el dinero.

Añadió luego:

-”Pero has de saber que soy adicto a las prácticas del Marqués de Sade: acostumbro golpear a mi pareja después de que el acto carnal se ha realizado.”

Preguntó, nerviosa, la sexoservidora:

-”¿Y durante cuánto tiempo me vas a golpear?”

Respondió el tipo:

-”Hasta que me devuelvas los 10 mil pesos...”

4.

Uglicia, lo digo con temor de faltar a la caridad cristiana, era bastante fea.

Aunque su padre tenía una gran fortuna a la pobre muchacha jamás le había salido un pretendiente.

Pero, como dice el dicho, nunca falta un roto para un descosido.

Llegó de fuera un individuo llamado Picio, igualmente feo, y empezó a cortejar a Uglicia.

El padre de la doncella, esperanzado en ver casada a su hija, buscó al recién llegado y le dijo lisa y llanamente:

-”El día que te entregue a mi hija depositaré en el banco 5 millones de pesos a tu nombre.”

Sugirió el tipo:

-”¿No podría mejor entregarme los 5 millones y depositar en el banco a su hija?”

5.

El agente viajero abrió la Biblia que estaba en el cajón del buró de su habitación en el hotel.

Leyó en la primera página:

Si estás cansado de pecar te esperamos en la Iglesia de la Luz Iluminada”.

Abajo, escrita a mano, había otra anotación:

Si todavía no estás cansado llama al teléfono 1107-23-4288-35 y pregunta por Lasda”.

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  • El resbalón… (Por Canarias04)

Cualquier cosa vale por una sonrisa en este Madrid: el caso es que esta mañana según salgo de casa y me subo al autobús para venir a trabajar y con lo que llovía, veo venir a una señora muy gorda, con zapatos de tacón, que viene embalada por la acera para no perder el autobús; imagínatela.

El caso es que tropezó y se fue al suelo deslizándose varios metros como si fuera una pastilla de jabón.

Entonces empezó a gritar como una loca:

-”¡Que venga una ambulancia! ¡Que me he matado!”

La gente empezó a mirar y nos arremolinamos para ayudarla.

Parecía una ballena mojada que hablaba.

En seguida vino un municipal y dijo que iba a levantar un atestado y yo entonces intervine y le dije que perdonara pero que había que levantar a la señora y luego el informe.

No me hizo caso y empezó a escribir y a pedir datos, usando un bloc que sacó de no sé donde, escribe que te escribe y sin mirar a nadie para poder escribir recto en el papel.

En esto vino uno que dijo que era de oficio abogado y empezó a decir que la señora podía pedir una indemnización al conductor del autobús o al guardia, ya que ambos son funcionarios y responsables del celo que la administración debe a los ciudadanos, el caso es que declarasen los testigos principales del resbalón.

Empezó a preguntar a los que estábamos allí sobre si había habido intencionalidad presunta del autobús en hacer correr a la señora.

La señora al oír lo de la indemnización preguntó que adonde había que ir a pedir el dinero, que ya traería a su marido para que testificase y que le parecía lógico que se le pagara por haberse caído en la calle.

Luego llegó una ambulancia del Samur con la sirena y las luces; bajaron los camilleros para recoger a la señora pero como ya estaba de pie, erraron y agarraron a una señora muy vieja, que estaba por allí y que no hablaba, la encamillaron y la metieron para adentro; la vieja gesticulaba y movía las piernas pero como no hablaba pusieron el ruido de la sirena y salieron a todo trapo.

El abogado al verlo apeló a no se qué derecho y tranquilamente decía que había que reclamar también a la ambulancia pues había incurrido en manifiesto error material al equivocarse de persona por lo que cabía inculparlos de dolo grave de hecho en grado temerario.

La señora del resbalón preguntó que si esto podía afectar a su indemnización y en que medida pues no estaba por la labor de compartir el dinero con la vieja, el abogado dijo que ya vería como redacta el atestado el municipal.

Para terminar de estropearlo empezó a hablar un calvo, de los que estábamos mirando, que dijo que no estaba seguro pero que le parecía que el abogado debía solicitar al guardia su identificación para cuando hubiera juicio.

El guardia se encrespó con el señor calvo y le dijo que era un simple ciudadano de a pie y que se callara y que se fuera y murmuró lo de ¿Qué se creerá este viandante de pacotilla?.

El caso es que el calvo al oir lo de pacotilla se encrespó, le pareció intolerable e insultó al guardia, le llamó cateto y ya se armó la marimorena así que abandoné el tumulto.

Cuando me iba, un señor muy pequeñito va y me dice que él era camarero y que a esas horas el cogía a veces ese autobús para ir al curro y que nunca había visto tanto tomate en la parada pero que lo de cateto tampoco era para tanto, que a él en el bar, como era pequeño, le habían llegado a llamar menudillo y que el nunca se había dado por aludido.

En fin que seguí caminando hasta el trabajo.

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  • Retahíla de Vicisitudes… (Por David)

Antes de la pandemia, solía deambular por un sendero hacia una apartada cala con pocos visitantes, excepto yo, aficionado a la soledad. Un lugar donde me enfrascaba en tribulaciones y trataba de ordenar mis ideas sin divagar.

Sin embargo esta época de confinamiento por el dichoso Covid-19 ha servido para abrirme los ojos definitivamente acerca de lo deprisa que pasa la vida.

Cabe añadir que hace años rebosaba optimismo, imbuido de ilusiones y sueños.

Pero el tiempo no pasa en balde y, pese a la cuarentena, es preciso adaptarse a la realidad.

Veamos.

Antes, en época bastante remota, estaba hecho un pimpollo de esbelta figura, rasgos agraciados y talante simpático.

Con el paso de los años me he convertido en un vejestorio enjuto, de gesto adusto y cubierto de arrugas.

Antes era un chaval delgado y vivaracho.

Hoy día soy un fulano algo regordete a raíz de mi afán glotón, reservado y suelo evadirme enfrascado en mis cábalas.

Antes trabajaba en varias faenas a la vez y no acusaba síntomas de fatiga.

Ahora, a medida que me he hecho mayor, estoy colmado de achaques y a menudo soporto dolores articulares.

Me duelen músculos que no sabía ni que existían.

Antes era un viajero empedernido.

Un intrépido aventurero siempre dispuesto a vivir experiencias temerarias.

Ahora, repantigado en el sofá del comedor, experimento la engorrosa sensación de estar oxidado como una plancha de latón.

Me he transformado en un individuo aburrido, reticente de emprender cualquier salida lejos del hogar por miedo a tener que lidiar con los percances que hubiera de afrontar.

Antes tenía cuerda para rato y bailaba en las discotecas hasta altas horas de la madrugada.

Ahora, sin hacer aspavientos como si tuviera una astilla clavada en el alma o quisiera ahuyentar la mala suerte, debo admitir que agarrotado por la falta de ejercicio, ya no estoy para tirar cohetes.

Antes llamaba la atención por una pródiga melena.

Ahora luzco una incipiente calvicie jalonada de sienes plateadas.

Antes poseía vista de lince.

Ahora está mermada por una galopante presbicia.

Antes destacaba por una notoria capacidad auditiva.

Ahora, tras haber cumplido su función durante algo más de medio siglo, la oreja derecha solo la tengo para que haga juego con la otra, que pronto pasará a ser también un mero adorno.

Antes era capaz de correr sin cansarme.

Ahora resoplo subiendo las escaleras de casa, pese a sostenerme en la barandilla.

Antes podía recitar poemas enteros de memoria.

Sin embargo, ahora chocheo como una gallina clueca.

Y por si fuera poco, cuando era joven al orinar brotaba una fuente que formaba un arco cóncavo hasta caer al suelo, porque disfrutaba de un «nano» enhiesto como el pilar de una catedral.

Desde que me he jubilado y me he convertido en un carcamal, trato de no mojarme los pies con el chorrito de pis, porque solo me cuelga un pingajo mustio y arrugado.

Así que ya lo sabéis, amigos.

Carpe diem porque al fin y al cabo la vida son cuatro días.

Por eso debemos exprimirlos hasta la saciedad para sacarles jugo, porque si se aprovechan bien, es tiempo más que suficiente.

Pongo punto y final a esta retahíla de recuerdos con una sonrisa, convencido de que la vida es una aventura asombrosa que merece la pena ser vivida.

Como colofón, y antes de bajar el telón de esta historia sobre la retahíla de vicisitudes acaecidas con el devenir del tiempo, debo afirmar que siempre he vivido deprisa, así que confío que mi alma continúe mareando la perdiz incluso cuando durante mi funeral deje con un palmo de narices a quienes velen mis despojos, con objeto de fisgonear por los andurriales celestiales en busca de los favores divinos.

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Viernes 17 de Junio

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                  Fin de semana: Viernes 17 a Domingo 19 de Junio de 2.022

Hooolaaa samigooosss !!!

Esta semana tenemos un artículo sobre las personalidades divertidas, chistes brevísimos y variados, humor recibido desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que se diviertan y les deseamos a todos un excelente fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor.

La personalidad divertida, rasgos psicológicos que la definen (Por Valeria Sabater)

La personalidad divertida no es ingenua o despreocupada.

Ha aprendido a mirar la vida desde otra óptica, una más relajada donde hacer incluso el día a día mucho más fácil a los demás.

Todos podríamos adoptar alguna de sus características.

La vida es corta y a veces excesivamente complicada.

Uno no sabe qué va a pasar mañana y cuándo cree tenerlo todo bajo control, llega el destino -siempre caprichoso- y lo desbarata.

¿Qué hacer ante este panorama tan caótico a veces?

Los científicos lo tienen claro: un modo de ganar en salud psicológica es desarrollando una personalidad divertida.

No es broma, tampoco una ironía.

Poner algunas pinceladas de sentido del humor en nuestro carácter mejora el ánimo.

Adoptar cierta flexibilidad mental, aplicar un poco de ironía a los días grises y unas gotas de ese entusiasmo que contagia a los demás de alegría y positividad, lejos de hacer daño, sienta realmente bien.

Sin embargo, ¿cómo hacerlo?

¿Qué hacer si tenemos una personalidad algo taciturna, introvertida o incluso poco social?

¿Cómo desarrollar un carácter algo más distendido?

Lo cierto es que puede costar, pero todos nos beneficiaríamos si adoptáramos un enfoque más relajado, chispeante y divertido.

Veamos cómo.

¿Cómo es la personalidad divertida?

La personalidad divertida no es ingenua, no se toma las cosas en broma ni es tendente a caer en el chiste fácil.

En realidad, estamos hablando de un perfil tan interesante como reluciente.

Para empezar, la persona alegre, luminosa en su carácter y original en su trato, siempre evidencia una destacada brillantez intelectual.

Es decir, en buena parte de los casos, el sentido del humor va de la mano de una buena inteligencia.

No es fácil encontrar a hombres y mujeres que hagan uso de ese delicado, pero certero sentido del humor que lejos de caer en la burla o la crítica, alegran verdaderamente el corazón.

Tener a alguien cerca con estas características revierte en nuestro bienestar.

Ahora bien, pero ¿qué características definen su personalidad?

Si quisiéramos aplicar o imitar alguna de sus rasgos ¿en qué deberíamos fijarnos?

Estas son las líneas de carácter que perfilan a las personas divertidas.

La personalidad saludable define a quien que sabe reír sin miedo

Para descubrir a la personalidad divertida podemos hacer un mapeo a través de la teoría de los 5 grandes rasgos según Goldberg.

Este modelo o taxonomía de los rasgos de la personalidad humana nos pueden servir para comprender un poco más a dicho perfil.

- Son personas extrovertidas, con mucha energía, disfrutan de la conexión social y son, por lo general, muy auténticos en todo lo que hacen, dicen y sienten. No tienen vergüenza, son espontáneos y muy hábiles para aprovechar el aquí y ahora de manera distendida.

- Evidencian además una buena estabilidad emocional. Lejos de caer en el neuroticismo o sentir en exceso el peso de la ansiedad o la preocupación, por lo general, manejan bastante bien estos estados.

- Tienen una mente muy abierta, disfrutan aprendiendo cosas nuevas, son inteligentes, creativos y se deleitan al conectar con diferentes puntos de vista.

- Son diligentes, disciplinados, correctos y muy educados. La idea de que la diversión es sinónimo de caos no encaja en la personalidad divertida. Cuando la diversión va de la mano del bienestar hay orden y equilibrio.

- La amabilidad es otra de sus características. Son empáticos y solidarios.

En este caso, jamás hacen uso del humor que hace daño o denigra.

Cómo desarrollar un carácter más “divertido” para ganar en salud psicológica

Somos conscientes de que ser divertidos, chispeantes y hábiles para sacar sonrisas en los demás es un arte que no todos podemos disponer.

Sin embargo, la personalidad divertida alberga múltiples fortalezas psicológicas que todos podemos integrar para sentirnos mejor.

No es difícil, no supone variar nuestro carácter, sino albergar recursos y habilidades que nos permitirán sentirnos mucho mejor y afrontar de manera más hábil el estrés cotidiano.

Cómo desarrollar las fortalezas psicológicas de la personalidad divertida

Sentido del humor, creatividad e inteligencia siempre van de la mano.

De hecho, trabajos como los realizados en la Universidad de Tel Aviv destacan cómo mejoran los entornos de trabajo cuando se trabaja en los empleados su creatividad y también el sentido del humor.

Una cosa revierte en la otra y a la inversa.

- Por tanto, un primer camino para desarrollar una personalidad divertida es aplicando la flexibilidad mental. Ser capaces de ver la realidad desde múltiples prismas, ser originales a la hora de pensar, decidir y crear nos beneficiará de infinitas maneras.

- Otra forma de ganar en unos rasgos más abiertos y distendidos es centrarse en el aquí y ahora. Lo que importa está en el presente, el pasado alimenta la tristeza y el rencor y la mirada que solo se focaliza en el futuro, tiembla de ansiedad y preocupación. Centrémonos en el ahora.

- Cambiar el diálogo interno, ser amable con uno mismo, aplicar un filtro más distendido. Ser positivos no va de ser ingenuo, sino de saber qué merece nuestra atención y qué no, en comprender que lo que preocupa debe resolverse y lo que no tiene solución, se acepta.

- Intentar dar lo mejor de uno mismo a los demás. Aprender a sacar sonrisas a los demás, a dejar de preocuparse por lo que dirán. Se vive mucho mejor siendo auténtico, buscando la conexión y no la distancia.

Para concluir, bien es cierto que nadie puede cambiar su forma de ser de hoy para mañana.

Sin embargo, facilitar esos cambios que revierten en el bienestar psicológico siempre es una buena idea.

Hacerlo no duele, sino todo lo contrario...

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  • Humor desde las redes sociales…

1.

Había un gato con 16 vidas.

Lo aplastó un 4x4 y se murió.

(Gracias Daniel !!!)

2.

Nuestros políticos son tan hijos de puta, que un día le van a poner “Daniel Scioli” a una calle, y la van a hacer doble mano...

(Gracias Martín !!!)

3.

Terrible la neblina que hay…

Hoy iba para el gimnasio y terminé en una panadería.

No se ve nada...

(Gracias Gonzalo !!!)

4.

Los que estuvieron contacto conmigo, háganse hisopar.

Porque hoy cargué $1000 de nafta y ni el olor le sentí.

(Gracias Eduardo !!!)

5.

Nadie sabe lo que tiene.

Hasta que arregla su cuarto.

6.

Hace un mes que no me llaman de Movistar.

Voy a llamarlos yo a ver si les pasó algo…

7.

La madre y la hija “chatean”:

-”Hija.”

-”¿Qué pasa, mamá?”

-”¿Qué significa NLSE, TQM, HMT?”

-”No Lo Sé, Te Quiero Mucho, Hablamos Más Tarde…”

-”Ah, okey. Le voy a preguntar a tu hermana para ver si ella sabe.”

8.

Algunas personas son como una botella de vino.

Quedan mejor con un tapón en la boca...

(Gracias Isabel !!!)

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  • Deseos...

Una mujer encontró una lámpara mágica y de inmediato le dio una lista de deseos al genio:

-Quiero que mi marido me mire solo a mí.

-Que yo sea la única.

-Que desayune, coma y duerma siempre a mi lado.

-Que cuando se levante sea lo primero que agarre.

-Que no me deje ni para ir al baño.

-Que viaje siempre conmigo.

-Que me cuide, me contemple.

-Que si me pierdo un segundo, se desespere, y me diga la falta que le hago.

-Que nunca me deje sola y me lleve a todas partes con él.

Y zaaasss…

El genio la convirtió en un celular.

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  • La consultora…

Ayer fui a un restaurante a celebrar una comida con los amigos y me percaté que el camarero que nos atendió, llevaba una cuchara en el bolsillo de su chaleco.

Me pareció un poco extraño pero no le dí mayor importancia.

Sin embargo, cuando el encargado nos trajo la carta, pude notar que él también tenía una cuchara en el bolsillo de su chaqueta, miré entonces alrededor del salón y vi que todos los camareros tenían una cuchara en sus chalecos.

Cuando el camarero regresó a tomar nota del pedido, le pregunté:

-”¿Por qué la cuchara?”

-”Bueno”, -me explicó, -”los dueños del restaurante contrataron una consultora, expertos en eficiencia, con el objeto de revisar todos nuestros procesos. Después de semanas de análisis estadísticos, concluyeron que a los clientes se les caía la cuchara un 73% más frecuentemente que los otros cubiertos. Eso representa una frecuencia de caídas de 3 cucharas por hora y mesa. Si nuestro personal se prepara para cubrir esta contingencia, podríamos reducir el número de viajes a la cocina y ahorrar aproximadamente 0,5 horas-hombre por turno.”

En el momento en que terminamos de hablar, escuché un sonido metálico en la mesa de atrás.

Rápidamente, el camarero reemplazó la cuchara caída por la que llevaba en su chaleco, y me dijo:

-”Cogeré otra cuchara cuando vaya a la cocina en lugar de hacer un viaje extra para buscarla ahora.”

Me quedé impresionado.

-”Gracias.”, -le dije, -”me deja boquiabierto.”

-”No hay problema.”, -contestó, y continuó haciendo su trabajo.

Mientras todo el mundo hablaba y reía, continué curioseando a mi alrededor, y fue entonces cuando observé un fino hilo colgando de la bragueta de otro camarero.

Rápidamente, recorrí con la mirada el salón observando, con cierto esfuerzo visual, que todos los camareros llevaban el mismo hilo negro colgando de sus braguetas.

Mi curiosidad fue mayor entonces, y cuando el camarero se acercó a nuestra mesa le pregunté:

-”Perdóneme, pero, ¿por qué… eh, o para qué ese hilo?”

-”¡Oh sí!”, -contestó, y comenzó a hablarme en un tono más bajo.

-”No mucha gente es tan observadora”, -me dijo, y continuó, -”La consultora de eficiencia de la que le hablé, encontró que nosotros también podíamos ahorrar tiempo en el baño.”

-”No me diga”, -respondí.

-”Vea”, -me dijo, -”atando este fino hilo a la punta de nuestro, eh..., de uno mismo, podemos sacarla sobre el mingitorio sin tocarnos, y de esa forma eliminar la necesidad de lavarnos las manos, acortando el tiempo consumido en el baño en un 93%.”

-”¡Que bien!”, -dije, -”Eso tiene sentido.”

Pero luego, pensando en el proceso, volví a preguntarle:

-”Espere un momento. Si la cuerda le ayuda a sacarla, ¿como la vuelve a guardar sin tocarla?”

-”Bueno”, -me susurró, -”Yo no sé como lo harán los otros, pero yo uso la cuchara.”

(Gracias Iche !!!)

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  • Sutilezas...

1.

Un solitario tipo bebía, hosco, en la cantina “El perro azul”.

El cantinero le preguntó:

-”¿Qué le sucede amigo? ¿Por qué se ve tan triste?”

Respondió el tipo, sombrío:

-”He tenido muy mala suerte con las mujeres.”

-”¿Cómo es eso?”, -quiso saber el de la taberna.

Contó el hombre:

-”Mi primera esposa se fue con otro hombre, y la segunda no se ha ido…”

2.

Dulcibella llegó a su casa después de la primera cita con su novio.

Quiso saber su mamá:

-”¿No se excedió ese joven?”

-”Al contrario mami”, -respondió Dulcibella, -”Me dijo que me lo haría tres veces, y me lo hizo solamente dos.”

3.

Susiflor estaba con su novio en la sala de la casa.

Habían sonado en el reloj las 12 de la noche, y la mamá de Susiflor, inquieta, le preguntó desde la escalera:

-”¿Está ahí tu novio?”

-”Todavía no, mamá”, -respondió ella, -”pero ya se va acercando…”

4.

Pitorreal, enfermero de profesión, trabajaba en un hospital público.

Había sido generosamente dotado por la naturaleza en la parte correspondiente a la entrepierna.

Uno de los cirujanos iba a operar a una señora.

En el momento en que la intervención iba a empezar el médico le preguntó a la enfermera que lo asistía:

-”Señorita Florence: ¿es cierto que el enfermero Pitorreal está tan bien dotado que cuando una mujer lo ve pierde el sentido?”

Respondió la asistente:

-”Es muy cierto, doctor. Yo todavía no lo hallo.”

Le pidió el facultativo:

-”Haga venir a Pitorreal para que lo vea la paciente a la que voy a intervenir. Andamos algo escasos de anestesia…”

5.

Don Chinguetas llegó tarde a su casa, se acostó al lado de su esposa y se acercó a ella con intenciones claramente eróticas.

Doña Macalota lo detuvo.

-”Hoy no”, -le dijo, -”Me duele la cabeza.”

-”¡Carajo!”, -exclamó don Chinguetas con disgusto, -”¿Pues qué les pasa esta noche a todas?”

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  • Cortitos…

1.

Hoy se me cayó internet y tuve que pasar tiempo con mi familia.

Parecen buena gente…

2.

Me dijo:

-”Haceme cositas muy malas…”

Le eché limón en los ojos, y se enojó…

3.

Hoy me desperté a las 5 am, corrí 10 kilómetros, hice estiramientos, bebí jugo verde, comí ensalada.

El resto del sueño no lo recuerdo.

4.

Cuando tu novia te dice:

-”No me pasa nada, no estoy enojada…”

Es el equivalente a cuando tu mamá te decía:

-”Vení que no te voy a pegar.”

5.

Desde que todo el mundo ingresa al baño con el celular, ya nadie escribe la puerta de los baños…

Se están perdiendo los valores.

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  • El Asceta… (Por Tom)

El hombre vivía en lo alto de un poste.

Había leído que los antiguos anacoretas buscaban la purificación aislándose en la cima de las columnas, a falta de ellas se trepó en un poste telefónico.

Rosendo Bevilacqua era un ser muy influenciable y solía tener esa clase de identificaciones, y en ciertas oportunidades se mimetizaba con algún personaje.

Sus conocidos recuerdan que ya en enero de 1969 se ubicó junto al teléfono esperando el llamado de la N.A.S.A. (en respuesta a su ofrecimiento).

A mitad de año (y sin haber levantado el traste de la silla en ningún momento) Rosendo se anotició de la llegada del hombre a la luna (por los gritos de la abuela que desde el patio aseguraba estar viendo un astronauta caminando sobre la superficie lunar).

Decidió abandonar la silla -con un gesto de fastidio- y le regaló el traje a su tío el apicultor.

Meses más tarde se encolumnó con quienes se oponían a la guerra de Vietnam, compró una guitarra, una armónica y escribió canciones que tocaba en la estación Loria del subterráneo metropolitano.

El pleno desconocimiento de los instrumentos, y sus baladas incomprensibles, hicieron que aumentaran los usuarios de la línea 24 de autobús y convirtieron a la estación Loria en un lugar desolado.

Para recuperar los pasajeros la empresa de subtes decidió que los coches no se detuvieran en dicha estación y proporcionaron a los vagones de una aislación acústica.

Rosendo cantó doce años en soledad hasta que pensó que la guerra a esa altura ya habría terminado, por lo que vendió la guitarra y compró un fusil.

Una desilusión amorosa produjo el acercamiento a la literatura mística lo que lo llevó a escalar el poste telefónico.

No fue fácil la trepada, después de varios intentos debió aligerar su carga y dejó el televisor, la cama y la heladera al pie del poste.

Por la madrugada sus pertenencias ya habían desaparecido.

Se despertó con grandes dolores en la espalda y la cintura, culpa de la cadena con la que se ajustaba para evitar caer en el asfalto y en la tentación de abandonar el aislamiento (eso lo había aprendido de San Simeón).

Con el tiempo se arrepentiría de haber tirado la llave del candado a la alcantarilla.

El primer inconveniente lo tuvo con los pájaros que anidaban sobre el madero y lo resistían a picotazos.

Para colmo los pichones le birlaron los mendrugos de pan que llevaba para todo el mes.

Luego sobrevino el problema con los vecinos de la cuadra que por su culpa recibían interferencias en las líneas telefónicas.

A la semana Rosendo comenzó a gritar pidiendo que lo bajaran pero la distancia hacía incomprensible sus expresiones.

Para su desgracia los alaridos coincidieron con el comienzo de una tormenta que dio fin a la sequía más prolongada de la zona.

Al día siguiente los productores agropecuarios se hacían presentes para ofrendarle su agradecimiento.

De esa manera comenzó la popularidad de San Telefónico (así lo llamaron).

Llegaban procesiones de los puntos más diversos.

Le dejaban alimentos, regalos, mascotas y sobres con peticiones.

Se sacaban fotos con los niños alzados señalando con el paraguas la cima del poste, donde apenas se distinguía la figura pequeña del anacoreta.

Rosendo, resignado, observaba como esa colonia de hormigas se movilizaba a sus pies, mientras se alimentaba de lo mismo que el pájaro traía a sus pichones.

El Honorable Concejo Deliberante lo declaró ciudadano ilustre y el Intendente le entregó las llaves de la ciudad (se las dejó colgadas de un ganchito en el poste).

Los agricultores se acercaron con grandes pancartas de agradecimiento y otras que pedían el cese de las lluvias, pues ya era suficiente.

Al mes, en medio de la inundación creciente, una turba enardecida intentaba voltear el poste.

Rosendo, con escuálida figura, gritaba con fuerza pero su voz ya estaba desgastada.

Al atardecer los hombres lograron su objetivo, la cima del poste cayó.

A la distancia sobre las aguas, los pájaros huyeron del nido.

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