Holaaa samigooosss !!!
Esta
semana
tenemos un nuevo artículo sobre el sentido del humor, unos chistes muy divertidos, frases de Woody Allen, más ancianidades y unos textos de humor muy novedosos e interesantes. También hay algunos
chistes muy fuertes, por lo que les pedimos que no los dejen al alcance
de los niños o de personas impresionables y que los lean con
precaución.Esperamos
que los disfruten y que pasen una muy buena semana.
Esteban Nicolini
-
El humor es algo serio...
El sentido del humor en las empresas (Por Jaime Herrera)
¿Puede el sentido del humor ser una herramienta de gestión en las empresas?
¿Puede una habilidad “tan blanda” como el humor ser tomada tan en serio en las organizaciones?
Y si es así, ¿tendrá algún efecto significativo en los resultados económicos y financieros de una empresa?
Empecemos por el principio.
El sentido del humor es una característica inherente al ser humano.
Toda persona tiene sentido del humor, la diferencia está en qué tan desarrollado, o no, lo tiene.
El sentido del humor es eso que nos hace reconocer una broma cuando somos víctima de ella o entender un comentario irónico.
En otras palabras, entender un chiste, una situación jocosa.
No confundamos ser gracioso con tener un buen sentido del humor, son dos cosas diferentes.
Una cosa es generar situaciones
humorísticas, en otras palabras, ser gracioso, que de por sí es una
habilidad, un plus para cualquier persona, y otra cosa es reír de buena
gana cuando alguien lanza una broma o sonreír ante un error
involuntario.
Se piensa que una persona seria no tiene sentido del humor y no es así.
Una persona puede ser seria porque así es su personalidad, pero eso no significa que no disfrute de un momento hilarante.
Tener un buen sentido del humor hace que
veamos las cosas desde otro punto de vista, nos calma, nos alegra, nos
invita a compartir.
La risa, que es la expresión física del
humor, genera en las personas dopamina, la endorfina que nos da ganas
de vivir, que nos produce placer por la vida.
Asimismo reduce el cortisol, que es la sustancia que genera el famoso estrés.
Solo por lógica, una persona con menos estrés, relajada y con ganas de vivir, producirá más y mejor.
Es por ello que empresas de la talla de
Southwest Airlines, Virgin, Google y otras famosas transnacionales han
apostado por gestionar el sentido del humor en sus respectivas empresas.
Gestionar es administrar, manejar,
conocer, promover, utilizar o aprovechar algo de tal forma que se
logren resultados concretos y tangibles.
En estas empresas, como en muchas otras
a nivel mundial, se ha llegado al punto de incluir indicadores de
sentido del humor en sus colaboradores y tener proyectos, programas
completos, planes “muy serios” y estratégicos para que su gente se
divierta en el trabajo, ría y por lo tanto sea más creativa, que haya
mejores líderes, que las personas tomen mejores decisiones, sean más
ágiles en sus labores.
¿Cuál es el resultado?
Empleados felices trabajando en armonía
y lo que más importa al final del año en la sesión de directorio,
produciendo más y mejor.
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Frases divertidas...
Estas son algunas frases que circulan
por ahí atribuidas a Woody Allen. Más allá de que sean realmente suyas,
son dignas de compartirse.
- Las ventajas del nudismo saltan a la vista.- Solo quien ha comido ajo puede darnos una palabra de aliento.
- Morir es como dormir, pero sin levantarse a orinar.
- La inactividad sexual es peligrosa, produce cuernos.
- Hoy en día la fidelidad solo se ve en los equipos de sonido.
- Hay estudiantes que les apena ir al hipódromo y ver que hasta los caballos logran terminar su carrera.
- El negocio más expuesto a la quiebra es el de la cristalería.
- El matrimonio es como las libretas de ahorro: de tanto meter y sacar se pierde el interés.
- El diabético no puede ir de luna de miel.
- Cuando todo sube, lo único que baja es la ropa interior.
- Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas.
- Los japoneses no miran, sospechan.
- ¿Cuál es el animal que después de muerto da muchas vueltas? El pollo rotizado.
- Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto.
- La música japonesa es una tortura china.
- El eco siempre dice la última palabra.
- En los aviones el tiempo se pasa volando.
- Los mosquitos mueren entre aplausos.
- Mi padre vendió la farmacia porque no había más remedio.
- Los japoneses quieren abrirle los ojos al mundo.
- Arreglar los problemas económicos es fácil, lo único que se necesita es dinero.
- Disfruta el día hasta que un imbécil te lo arruine.
- Amaos los unos “sobre” los otros.
- La amistad es como la mayonesa: cuesta un huevo y hay que tratar que no se corte.
- Hazlo bien y no mires con quien.
- Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que menos se puede hablar.
- Las canas ya no se respetan, se tiñen.
- Bigamo: idiota al cuadrado.
- El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y desapareció la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago.
(Gracias Marisa !!!)
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Nuevas tecnologías...
-"¿Da la hora? ¿Cómo?"
-"Cada vez que me pongo a tocar, mi vecino grita: -'Hijo de puta... ¡Son las 2 de la mañana...!'..."
(Gracias Adrián !!!)
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Haberlo sabido...
Luego de charlar un rato, deciden ir a un lugar más tranquilo, estacionan el auto y hacen el amor.
Finalizado el acto y mientras volvían, el viejito pensó:
-"De haber sabido que era virgen, hubiera ido a un lugar más cómodo."
La viejita por su lado pensaba:
-"De haber sabido que se le paraba, me hubiera sacado las calzas."
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El gato...
Mientras se arreglaba, se descubrió un tremendo rasguño en el cuello.
Preocupado, el tipo entra a su casa y justo ve pasar el gato, ahí nomas le mete un terrible patadón y el gato sale volando y gritando:
-"¡MIAAAUUUUUU..!"
Entonces viene la mujer corriendo y le dice:
-"Pero querido, ¿que te pasa?"
-"Nada, nada... este gato de mierda que me atacó y me arañó. ¡Lo voy a hacer bosta!"
-"Sí, mi amor, matalo, matalo... ¡Que a mí me dejó un terrible chupón en el cuello...!"
(Gracias Horacio !!!)
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Humor zarpado...
1.
-"Esto es un velorio. ¿Qué hacés con camperón largo, gorra a 45, zapatillas con resortes y pantalón deportivo?"-"Me dijeron que había que venir de negro."
2.
-"Disculpame, ¿te pusiste un pantalón para sordomudos?"-"No. ¿Por qué?"
-"Porque se te pueden leer los labios."
3.
-"Mirá 100 pesos tirados en la calle, ¿estás pensando lo mismo que yo?"-"No sé, ¿vos también te querés coger a tu hermana?"
4.
-"¿Cómo se llama eso que le ponen a los gatos y se retuercen?"-"¿Veneno?"
-"No, cumbia villera."
5.
-"Señor, ¿me vende un ramo de flores?"-"Claro, ¿decime qué estás buscando específicamente?"
-"Coger."
6.
-"¿Te gustan los bebés?"-"¡Awww, me encantan!"
-"Qué bueno porque ya te acabé adentro."
7.
-"No tengo idea por qué te pones así de loca..."-"¡Por qué te hiciste pis!"
-"Todos hacemos pis, mi amor..."
-"Si, pero no cuando están haciendo el 69. ¡Pelotudo!"
8.
-"¿Qué fue eso?"-"Un iceberg Capitán, ¡nos hundimos!"
-"Al bote salvavidas, ¡ya!"
-"Pero hay mujeres Capitán..."
-"¡No podemos pensar en coger ahora!"
9.
-"Tu nueva novia es como el dinero."-"¿Porque vale mucho?"
-"Naaah, porque ha pasado por muchas manos."
10.
-"Papá, soy gay..."-"Y yo arquitecto hijo."
-"Papá, pero vos sos albañil."
-"Y vos puto, pero si empezamos a sobrevalorarnos..."
(Gracias Sabrina !!!)
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Ancianidades...
1.
-"¡Qué aburridos son ahora los programas de la tele!"-"Abuelo, que no es la tele, lo que estás mirando es el microondas..."
2.
Una viejita le pregunta a otra:-"Oiga, comadre, ¿Usted ha hecho el amor con condón?"
-"¿Con Don quién?"
3.
Dos ancianas conversan:-"Paquita, ¿tu tienes todavía orgasmos?"
-"Pues no lo sé, María, después lo miro en casa pero yo creo que tengo gladiolos..."
4.
Dos viejitas amigas salen de la iglesia, después de una larga misa de casi tres horas, y una le susurra a la otra:-"Tengo las nalgas dormidas..."
Y la otra le contesta:
-"Si. Ya sé. Las oí roncar tres veces..."
5.
Va un viejito al médico y le dice:-"Doctor, estoy preocupado porque tengo cien años y todavía ando persiguiendo muchachas..."
-"Pues eso sí que es un caso insólito, pero dígame ¿en qué quiere que lo ayude, qué es lo que le preocupa de eso?"
-"Pues que las ando persiguiendo pero ya no me acuerdo para qué."
6.
-"Doctor, necesito una pastilla para el dolor y otra para la memoria."-"¿Dónde le duele?"
-"No me acuerdo."
7.
El anciano le dice a su mujer:-"No sé por qué usas sostén. No tenés nada que poner en él."
-"Vos usás calzoncillos, ¿no?"
8.
El viejo le dice a la anciana, muy dulcemente:-"No vayas a ofenderte, Elcira. Pero ¿nosotros eramos amigos, parientes, esposos o qué?"
(Gracias Elvira !!!)
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Tonto y retonto...
1.
Un hombre va a ver a un adivino, llega a la puerta y llama:-"¡TOC, TOC!"
Y se oye:
–"¿Quién es?"
Y dice el hombre:
–"Pues vaya mierda de adivino..."
2.
Un amigo le pregunta a otro:–"Oye, Pedro ¿te gustaría ver a una mujer siéndole infiel a su marido?"
–"Sí, Juan me gustaría."
–"Pues bien, llega 2 horas más temprano a tu casa hoy."
3.
Una mujer va a un abogado.–" ¿Usted cuánto cobra por una consulta rápida?"
–" 100 euros por tres preguntas."
–"Vaya, es un poco caro, ¿no?"
-"Sí, y dígame, ¿cuál es su tercera pregunta?"
4.
El condenado a muerte es preguntado:–"Llegado este momento: ¿tiene usted ahora una última voluntad?"
–"Si, desearía cantar una canción."
–"Vale, comience pues."
–" Un elefanteee, se balanceabaaa..."
5.
Una mujer está con su amante en la cama, cuando de pronto suena el teléfono, la mujer atiende y dice:–"¿Sí?, Está bien. No te preocupes. De acuerdo, adiós."
El amante le pregunta:
-"¿Quién era?"
Y la mujer le responde:
–"Era mi esposo, dice que llegará tarde porque está cenando con vos."
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En busca de erotismo...
-"Te cuento Julia, que vengo de ver una película porno, y no te imaginas la cantidad de locuras que allí se ven."
-"¿En serio, Cacho? ¡Contame!"
-"No te imaginas cómo se quejan las mujeres cuando hacen el amor... ¿Sabes? Yo creo que eso nos falta para ponerle más sazón a nuestro matrimonio."
-"¿Te gustaría que yo me queje, Cacho?"
-"Sería buenísimo, Julia. ¿Porqué no lo intentás?"
Y efectivamente, la pareja se dispone a poner en práctica la novedad.
Esa noche el hombre empieza a acariciarle los hombros a la mujer y ella le pregunta:
-"¿Empiezo a quejarme?"
-"No, todavía no Julia..."
Continúa acariciándole la cintura, las piernas y la esposa nuevamente le pregunta:
-"¿Ahora ya me quejo?"
-"Espera un poco más."
A los 20 minutos el hombre sube a donde tiene que subir y empieza a hacer lo que tiene que hacer y le dice a su mujer al oído:
-"¡Ahora Julia, ahora empezá a quejarte!"
-"¡Ay Cacho, los chicos están cada día más insoportables; la plata que me das todos los días ya no me alcanza; la bebé necesita zapatos nuevos; tu madre llama para joder todos los días; se acabó el gas; tenemos que comprar una heladera nueva; ya no se qué cocinar! ¿Sigo quejándome, Cacho?"
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La catalana...
Una de las chicas quiso impresionar a las demás, así que sacó un billete de 10 euros y cuando el 'stripper' vino hacia nosotras, mi amiga le pasó la lengua al billete y se lo pegó en un carrillo del culo.
Para no ser menos, otra amiga sacó un billete de 20 euros.
Llamó al macizo de nuevo, le pasó la lengua al billete y se lo pegó en el otro carrillo.
En otro intento por impresionarnos, una tercera sacó un billete de 50 euros, llamó al tío bueno, y le pasó la lengua al billete.
Yo me empecé a preocupar por cómo se estaban poniendo las cosas, pero por suerte ella sólo le pegó el billete, de nuevo, en una de las nalgas.
¡Mi alivio duró poco tiempo!
Viendo la forma en la que las cosas se estaban desarrollando, el bailarín se dirigió hacia mí.
Mientras todas mis amigas me miraban, el pibe me provocaba para que yo subiera la oferta.
Mi cerebro estallaba mientras buscaba mi billetera.
¿Qué puedo hacer?
Entonces apareció la CATALANA que llevo dentro.
¡Saqué la tarjeta del cajero automático, se la pasé por la raja del culo, agarré los 80 euros y me fui a casa!
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Las personas mayores y los celulares...
Primero con las computadoras para luego facilitar aún más las cosas con los teléfonos celulares y, últimamente, incluso con las tablets, abarcando en los dos últimos campos la totalidad de los posibles usuarios.
¿Y quiénes son los que se han más visto favorecidos con la agilidad tecnológica?
Las personas mayores, aquellas que con sólo ver una computadora ya te decían:
-"Uy, esto es muy complicado para mí", utilizando ahora los smartphones con tal soltura que hasta saben usar el Bluetooth emparejándolo con el audífono.
Y claro, basta que llames a tu abuelo para que te diga que mejor le mandes un Whatsapp, perdiéndose tu mensaje entre el grupo de amigos del club de bochas.
¿Tienen un abuelo así?
¿Les ha recomendado alguna ROM para el teléfono de la que no tenían ni idea?
¿O tal vez prefiere mantenerse tan alejado de esos cacharros del infierno como de un paquete de acciones preferentes?
Pues hoy vamos a analizar cómo se comportan las personas mayores frente a los teléfonos móviles.
Siempre en tono simpático, como un chiste con gatitos.
Bien, lo primero que hay que hacer es distribuir al objetivo, por lo que realizaremos una clasificación según los perfiles más habituales de las personas mayores.
Primero, están los que se cierran en banda a cualquier evolución tecnológica más allá de la cuerda con imán para recoger las bochas, afirmando que ya tienen muchos años como para aprender de nuevo tanta pamplina.
Segundo, están las personas mayores que se enfrentan a los teléfonos móviles con empeño y sin la habilidad suficiente, consiguiendo que se pierdan entre los menús llegando a desconfigurar el smartphone al intentar hacer una simple llamada.
Y en tercer lugar están, evidentemente, los que tienen tanta habilidad con la tecnología como para desenvolverse mejor con ella que un italiano en un equipo de voleibol femenino, siendo auténticos maestros en el uso de smartphones.
Siempre que lleven las gafas, claro.
¿En qué grupos pondrían ustedes a las personas mayores que tienen más cerca?
Analicemos un poco a cada uno.
Siendo objetivos, hemos de decir que la tecnología ha avanzado a un ritmo tan trepidante que resulta lógico que alguien no haya podido adaptarse, sobre todo si tenemos en cuenta que en nuestros países no hemos tenido un acceso universal a ella hasta hace sólo quince o veinte años.
Pero, dicho esto, también hemos de decir que hay quienes se niegan en redondo a aprender más allá del hecho de hacer llamadas, estando más perdidos con su smartphone que un enano de jardín en el desierto.
¿Y qué es lo que suele ocurrir?
Pues lo lógico: que resulta imposible localizarles a pesar de que tengan móvil, habiendo dejado por imposible aquel trasto que no entienden, olvidándoselo en casa o, lo que es peor, teniéndolo apagado pensando que, si les llaman, se enciende automáticamente (verídico).
¿Y qué hacer con ellos?
Seguramente piensen lo mismo que nosotros, pero en sentido contrario: ¿es necesario tener un aparato tan complicado en el bolsillo cuando puedes llamar a cualquier persona al fijo de casa?
Quizá sean los únicos que aún le vean futuro al teléfono de toda la vida o, simplemente, sean revolucionarios que se niegan a rendirse al futuro, pero hay algo claro: no dejan de tener razón.
Al fin y al cabo, antes se vivía más tranquilo.
¿Quién necesita tanta tecnología existiendo el lápiz y el papel?
Aunque hay que confesarlo: la mayor parte de nosotros ha perdido la habilidad de escribir sobre el papel (yo incluido).
¿Tendrán las personas mayores de este grupo ese miedo a perder el hábito de lo que han estado usando toda la vida?
Vale, un porcentaje muy alto de las personas mayores se cierran en banda a modernizarse, pero existe otro tanto por ciento que sí siente atracción por la tecnología móvil.
Aunque claro, como supone un cambio drástico de todo lo que están acostumbrados y no lo han ido viviendo desde pequeños como nos ha ocurrido a nosotros, se encuentran tan extraños en ella como un troll leyendo un poema, poniéndole mucho interés sin obtener resultados.
Son de los que te están preguntando continuamente por “¿cómo entro al email?” o “¿de verdad que no me cobran por enviar un Whatsapp?”, derivando cualquier conversación con ellos en una eterna batería de preguntas que, al final, siempre acaban siendo las mismas.
Y es fácil distinguirles: un smartphone metido en una funda típica de los antiguos Nokia (normalmente de aquellas que se anclaban al cinturón), gafas a media nariz mientras miran la pantalla del teléfono como si estuvieran descifrando el auto de un juez y lectura en silencio de las letras en pantalla articulando los labios al compás de los pensamientos.
Y no les culpamos por no entender los teléfonos.
De hecho, ni los que escribimos sobre ellos los entendemos, habiendo experimentado una dificultad tan progresiva como una erección en unos pantalones vaqueros.
¿Quién no envidiaría el empeño de quien sigue tratando de entender lo que se le resiste?
A nosotros nos parece digno de orgullo.
¿Y qué ocurre con aquellas personas mayores que disfrutan con los móviles y tienen más habilidad con ellos que un niño de tres años manejando una tablet?
Vale, quizá no pueda decirse que sean el bando más numeroso de estos tres grupos que hemos hecho, pero no cabe duda de que también existen.
Capaces de mandar Whatsapps a la velocidad de la luz, de probar las aplicaciones de moda o de entender qué es la permanencia, convirtiéndose en unos auténticos cracks de la pantalla táctil.
De hecho, se han visto abuelos dando lecciones incluso a dependientes de telefonía móvil (algo no demasiado difícil, por cierto), demostrando que los estereotipos pueden ser tan falsos como cualquier político.
¿Conocen a alguno?
Nosotros a unos cuantos.
De hecho, a veces les pedimos consejos...
Tras haber analizado a las personas mayores seguro que muchos estarán en desacuerdo y habrá quienes se molesten por encontrarse catalogados, aunque no hay ninguna intención de hacer burla gratuita: todos disponemos de unos patrones muy claros a la hora de enfrentarnos a un smartphone, tengamos la edad que tengamos.
¿Quién no conoce a personas de menos de treinta años que ignoran cómo funciona su teléfono?
Está claro que no resulta sencillo estar al día de todo lo que se cuece en este mundo tan cambiante, siendo la tecnología móvil uno de los segmentos donde más se pisa el acelerador.
Y tras haber hecho el análisis al uso de los móviles por parte de las personas mayores sólo nos queda un apunte: a nosotros también nos llegará el momento.
Y entonces, ¿estaremos igual de perdidos ante la última tecnología que nos muestren nuestros nietos?
¿Le pondremos voluntad sin llegarla a entender en la vida?
O, por el contrario, ¿nos enfrentaremos a ella como auténticos Quijotes que no le tienen miedo a molinos con hologramas?
Piénsenlo.
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