Holaaa samigooosss !!!
Esta
semana
tenemos otro artículo sobre como mejorar el sentido del humor, unos chistes muy divertidos,
cosas encontradas en Facebook, una genial encuesta hecha a niños, y
unos textos humorísticos muy interesantes. Además tenemos más humor
"zarpado" que recomendamos leer con moderación y no dejar al alcance de
menores de 18 años. Esperamos
que se diviertan y les deseamos una excelente semana.
Esteban Nicolini
-
El humor es algo serio...
Está en tus manos mejorar el sentido del humor.
- Uno no deja de reír por hacerse viejo, se hace uno viejo por dejar de reír. Anónimo.
-Un
hombre infantil no es un hombre cuyo desarrollo se ha detenido; al
contrario, es un hombre que se ha dado a sí mismo la posibilidad de
continuar desarrollándose mucho después de que la mayoría de los
adultos se han refugiado en el capullo de la mediana edad, la rutina y
las convenciones. Aldous Huxley.
Tener sentido del humor es una habilidad que se puede aprender.
Para demostrar esta tesis, Begoña García
Larrauri, psicóloga y profesora del Departamento de Psicología de la
Universidad de Valladolid, ha desarrollado un programa exhaustivo para
mejorar el sentido del humor.
En este trabajo se proponen actividades
variadas para que el sentido del humor y el optimismo se conviertan en
fuerzas capaces de transformar nuestras vidas en algo verdaderamente
agradable.
Se proponen dos líneas de actuación
complementarias: una conductual -actuar en el terreno de las conductas-
y una cognitiva -actuar en el terreno de los pensamientos.
A continuación recogemos un listado de las acciones que la autora nos recomienda para darle la bienvenida al sentido del humor.
Para promover el sentido del humor actuando sobre nuestras conductas y sentimientos:
Sonreír de forma habitual.
Mostrar una expresión gestual y corporal alegre.
Aprovechar las cosas que hacen reír y minimizar el resto.
Utilizar el lenguaje de manera positiva.
Elegir situaciones compensadoras de distensión y dedicarlo a actividades que nos agraden.
Relajarse de forma habitual.
Disfrutar de lo que se hace en cada momento.
Aprender a tomarse menos en serio a uno o una misma.
Reducir el sentido de ridículo.
Prever contratiempos y prepararse para restarles importancia.
Encontrar algo de humor en situaciones adversas.
Mostrar agradecimiento.
Elegir bien las batallas que merezcan la pena, no enredarse en asuntos de poca importancia.
Afrontar el enfado.
Respetarse y respetar: mostrar un comportamiento tolerante hacia los demás.
Relacionarse con gente positiva y con especial aptitud para ver el lado cómico de una situación.
Fomentar las habilidades de interacción positiva: dar y recibir afecto oportunamente.
Para promover el sentido del humor actuando sobre nuestra forma de pensar:
Tomar conciencia del funcionamiento del estrés.
Tomar conciencia de los hábitos negativos.
Tomar distancia de las preocupaciones.
Ver las cosas desde perspectivas más amplias.
Utilizar un estilo optimista de explicación ante fracasos y éxitos.
Evitar juicios negativos.
Aprender a relativizar las adversidades.
Seguir un proceso racional en la resolución de problemas.
Convertir los errores en oportunidades de aprender.
Ampliar miras, flexibilizar puntos de vista propios.
En nuestras manos está “amargarnos la vida” o “echarnos unas risas a diario”.
Comportarse, pensar y sentir como lo haría una persona con buen humor supone vivir en coherencia y conseguir ese objetivo.
No hemos de olvidar que las personas nos convertimos en aquello que más practicamos.
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Copiados de Feisbuc...
1.
El martes se tropezó, a las 23:59... ¡se hizo miércoles!
2.
Entra un negro a una carnicería y pregunta:-"¿Tiene corazón?"
-"Si, si tengo."
-"¿No me fía un asadito?"
3.
Entra una muchacha a la iglesia y se le acerca el cura y le dice:-"Joven, no puede entrar a la iglesia sin corpiño."
-"Pero Padre, tengo el derecho divino."
-"Y el izquierdo también, pero no puede entrar sin corpiño."
4.
Hablando se entiende la gente, pero mandándolos a la mierda les queda más claro.
5.
Amiga: Si te sientes sola recuerda que Enrique Iglesias quiere...¡Estar contigo, vivir contigo, bailar contigo y tener contigo una noche loca!
¡Y se te pasa!
6.
Mi hija me preguntó qué es la AFIP.Me comí el 30% de las galletitas que ella tenía.
Se puso a llorar.
Ya está lista para enfrentar la vida...
7.
Estoy a dos kilos de que Greenpeace me proteja...
8.
A mi me da igual que la gente no piense igual que yo...A estas alturas, con que piensen me conformo.
9.
Cuando sientes que todo terminó.Que todo frente a ti está oscuro.
Que la gente alrededor se aleja de ti...
Sal del cine que se acabó la película.
10.
Cuando dos o más mujeres se reúnen, el diablo mira, escucha, se sienta y aprende.
11.
Nunca se puede dejar contentos a todos, pero enojados sí, y es mucho más fácil...(Gracias Ester !!!)
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Humor zarpado...
1.
-"Mirá mami tengo una bombacha de Japón."-"Te vino, pelotuda."
2.
La cerveza sin alcohol es como chuparle la concha a tu prima.El mismo sabor, pero hay algo que sabés que no está bien.
3.
-"¿Última voluntad antes de ser ejecutado?"-"Quiero ver a Karina Jelinek recitar de memoria la tabla del 3."
-"Qué hijo de puta, soltalo."
4.
-"¿Se considera violación si es con tu mujer?"-"Para mi no."
-"Ah, menos mal, pensé que te ibas a enojar..."
5.
¿Cuál es la diferencia entre Michetti y mi chota?Que mi chota se para.
6.
-"Se mezclaron los análisis, no sabemos si su esposa tiene sida o Alzheimer."-"¿Y ahora qué hago?"
-"Déjela en el bosque, si vuelve no se la coja..."
7.
-"Hija, ¿ayer estuviste con tu novio?"-"Si, má."
-"¿Tomaste la pastilla?"
-"Si."
-"¿La tragaste?"
-"Nah, me acabó en las tetas."
-"La pastilla hija..."
8.
Cuando te sientas mal, pensá que Scioli no puede jugar al metegol.(Gracias Sabrina !!!)
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Tonto y retonto...
1.
-"Cuando cumplimos 10 años de casados con mi mujer, la llevé a Japón."-"¡Que bien! ¿Y cuando cumplas 20?"
-"Bueno, ahí la iré a buscar."
2.
-"General, sospecho que en la tropa hay algún mariquita."-"¿Y como lo sabe soldado?"
-"Porque me ha desaparecido el brillo de labios, la crema hidratante, el lápiz de ojos y el esmalte de uñas."
3.
Un día la esposa le pregunta a su marido:-"¿Qué hiciste con el libro titulado Cómo pasar de los 100 años?"
-"Lo metí en la caja fuerte del banco porque tenía miedo de que lo viera tu madre y le diera por leerlo."
4.
Entra una señora a una carnicería y le dice al carnicero:-"Deme esa cabeza de cerdo de allí."
Y contesta el carnicero:
-"Perdone señora, pero eso es un espejo."
5.
Un hombre en una entrevista de trabajo y le dice el futuro jefe:-"Perfecto, es usted el hombre que buscábamos. Puede empezar a trabajar esta semana."
–"¿Y mi sueldo?"
–"De momento 1500 euros, mas adelante unos 3000 euros."
–"Ok, pues mejor vuelvo mas adelante."
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-
Encuesta sobre el matrimonio...
Encuesta hecha a niños (nunca mienten).
-¿Cómo decidir con quién casarse?
Hay que buscar a alguien al que le gusten las mismas cosas que a ti.Si te gusta ver el fútbol, también tiene que gustarle a ella que a ti te guste el fútbol y así traerte patatas fritas y cerveza.
Alfredo, 10 años. (Qué razón tienes)
Uno no decide por sí mismo con quién casarse.
Dios lo decide por ti mucho tiempo antes, y cuando te toque a ti, ya te enterarás.
Cristina, 10 años. (Tienes parte de razón)
-¿Cuál es la mejor edad para casarse?
La mejor edad son los 23, porque así conoces a tu marido por lo menos desde hace 10 años.
Camila, 10 años.
No existe “la mejor edad“ para casarse.
Hace falta ser verdaderamente estúpido como para querer casarse.
Fernando, 6 años. (Seguramente ya ha tenido malas experiencias...)
-¿Qué tienen tus padres en común?
Que no quieren tener más hijos.
Ana, 8 años. (Jajaja)
-¿Qué hace la gente en una cita?
Las citas están para divertirse, y la gente debería aprovechar la ocasión para conocerse mejor.Incluso los chicos tienen cosas interesantes que decir si se les escucha lo suficiente.
Luisa, 8 años. (¿De quién habrá sacado eso? ¡De la madre, seguro!)
En la primera cita se cuentan mentiras interesantes, para así conseguir una segunda cita.
Martín, 10 años. (Sin comentarios)
-¿Qué harías si fracasases en tu primera cita?
Me iría a casa y haría como si estuviera muerto.Entonces, llamaría a los periódicos y haría publicar mi esquela.
Carlos, 9 años. (Eso haría yo también)
-¿Cuándo se puede dar el primer beso?
Cuando el hombre es rico.
Pamela, 7 años. (¿Rubia?)
Cuando besas a una mujer, tienes que casarte y tener hijos con ella.
Así es la vida.
Enrique, 8 años. (Lamentablemente es así, Enrique)
-¿Es mejor estar casado o soltero?
Para las chicas es mejor quedarse solteras.
Pero los chicos necesitan a alguien que limpie...
Anita, 9 años. (¡La mejor frase de todas!)
-¿Qué hay que hacer para que el matrimonio sea un éxito?
Hay que decirle a la mujer que es guapa, aunque parezca un camión.
Ricardo, 10 años. (El número uno indiscutible)
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-
Los informáticos...
Soy informático.
Como lo oyen, informático, y es una cosa de la que me han hecho avergonzarme.
Antes cuando uno decía, "soy informático", la gente se callaba a tu lado, se notaba la admiración, vamos que te trataban como si cagases dulce de leche.
Ahora dices soy informático, y te dicen:
-"¿A qué academia fuiste?"
¡Epa, señora!
¡Un poco de respeto que soy un ingeniero!
La verdad que no sería la primera vez que oigo:
-"Pero como son los informáticos, ¡si la computadora te lo hace todo!"
Nos descubrieron, pensábamos mantenerlo en secreto mas tiempo, pero es cierto, las PC's y programas aparecieron de la nada y evolucionan ellos solitos.
Una vez conecté una PC a una portátil, y a los nueve meses había surgido una grabadora de DVD.
En serio: ¿conocen alguna profesión menos valorada que la de informático?
Es como si tu trabajo no valiera nada.
-¡Pepe, vení a arreglarme la computadora que no te cuesta nada!
Me cago...
Fui a la panadería de mi amigo Juan a ver si eso era en todas las profesiones, y le dije:
-"Juan dame medio kilo de pan."
Y cuando salgo me dice:
-"¿Es que no me la vas a pagar?"
-"Pero Juan, no jodas, que a vos no te cuesta nada."
-¿Pero vos sos pelotudo?"
-"No. ¡informático!"
Y las madres.
¡Ay las madres!
¿Quién les explica en que consiste tu trabajo?
El otro día fui a verla y me dijo:
-"Hijo, revisame el teléfono que se cayo el otro día y no tiene tono."
-"Mamá, si querés te lo llevo al técnico."
-"Pero hijo, ¡Tú no eres informático!"
Sin más cuando voy a casa de los padres de mi novia, tengo que estar mirando tostadoras y televisores que no funcionan bien.
Yo creo que piensan:
-"Hay que vigilar a la nena por que el muchacho con que está no sabe nada de informática, ¡Seguro trafica con drogas!"
La verdad que lo peor es cuando te encuentras un amigo por la calle, y te dice:
-"Pepe, la computadora que me compraste hace 10 años, ya quedó anticuada, eh, a ver si prestamos más atención, que yo no puedo tirar el dinero"
OK, ¡la próxima vez intentaré que la informática no avance hasta que te mueras!
Pero este por lo menos sabe que su PC se ha quedado anticuada.
La semana pasada, me pidió uno que le pusiera la última tarjeta en 3D, a su 486, cuando le dije que no se podía me dijo:
-"Ah, entiendo, pero me la puedas poner de todas maneras."
-"Pues claro, y después bajo al garaje y te pongo el reactor de un avión en el Fiat Duna, ¡Si soy informático!"
En fin, hágame caso, y realicen un oficio que sea respetable, como concursante de gran hermano, y a disfrutar de la vida.
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-
Personalidad a definir por el usuario...
Pero allí seguía el árbol, dominando con majestuosidad el ambiente y la decoración, amaneciendo en aquella mañana del veinticinco de diciembre sabiendo que iba a ser el centro de la vida de Álvaro y Carla, si es que con su tamaño no lo era ya.
Álvaro se levantó primero, habiendo sido también quien inaugurara el espacio bajo el árbol justo cinco horas atrás.
Se había puesto la alarma del móvil con alerta sólo por vibración, colocándolo bajo la almohada para que únicamente le despertara a él.
Y se levantó con sigilo dejando a Carla durmiendo en la cama, soñando con los regalos que le traería el día siguiente mientras era el propio Álvaro quien los colocaba bajo el árbol de Navidad.
Cuando Carla hizo lo mismo en un intento de sorprender a su pareja, se encontró con que se le habían adelantado, colocando los regalos perfectamente envueltos junto a aquellos que ya llevaban su nombre.
Y que tres horas y media más tarde vería Álvaro nada más levantarse, contemplando el comedor, el árbol y el hueco bajo las ramas de plástico, ahora tan repleto de paquetes que llamarle hueco carecía de sentido.
Álvaro se acercó hasta el árbol bordeando la mesa y el sillón, con algo de dificultad debido a la reordenación obligada por el primero, se agachó ante los paquetes y observó uno por uno los que llevaban su nombre.
Un regalo pequeño, seguramente un detalle al mismo nivel.
Otro regalo mucho más grande y abultado que estaba llamado a ser una prenda de ropa.
Y un tercero que se le antojó bastante extraño, sin que encajase por dimensiones en nada de lo que había manifestado como deseo.
-"¿Intrigado?", -Una voz femenina interrumpió el análisis visual.
Álvaro se giró y sus ojos se encontraron con los de Carla, mirándole con una sonrisa pícara mientras se apoyaba misteriosa contra el marco de la puerta del comedor.
-"Estoy segura de que no te los esperas."
-"Yo creo que sí", -Álvaro decidió tirarse a la piscina, -"Me da a mí que en el pequeño hay un llavero", -Carla sostuvo su gesto pícaro, aunque la sonrisa fue menos convincente. -"Veo que acierto. Como te dije que tenía el llavero algo roto estaba claro que tenía que caer", -hizo una pausa sopesando el misterio del paquete más grande. -"Y en este… Pues yo diría hay un jersey. No, una chaqueta, que recuerdo cómo indagaste sutilmente sobre cuál me gustaba."
-"Bueno", -Carla avanzó hacia su pareja y la abrazó por la espalda. -"Veo que tengo en casa a un detective..."
-"No creas."
Álvaro se libró dulcemente de los brazos de su novia y recogió en las manos el paquete mediano, calibrando su peso, el nulo ruido que hacía al agitarlo y su aspecto de aparentar compacto.
-"Si fuera un verdadero detective tendría algo de idea sobre lo que es, pero no."
-"¿Y por qué no lo abres?"
-"Tienes razón, abramos los regalos."
Carla aguardó a ver la cara de Álvaro tras descubrir lo que atesoraba el papel de envolver, y descubrió que estaba en lo cierto: a todas luces estaba sorprendido.
Y sólo era el principio.
-"¿Un móvil?", -Preguntó extrañado Álvaro tras desgarrar el envoltorio de papel. -"Pero si ya tengo uno..."
-"Pero no como este, es revolucionario."
Carla pasó a enumerar todas y cada una de las funciones de aquel aparato.
-"Procesador de cuatro núcleos, pantalla de cinco pulgadas, dos gigabytes de ram, cámara de doce megapíxeles..."
-"No creo que sea muy revolucionario con esto, todos los móviles de gama alta son más o menos similares."
-"Pero no tienen lo que este...", -Carla acompasó las manos como si guiase a una orquesta imaginaria, mientras engolaba la voz en un intento de lograr una presentación fastuosa. -"Personalidad a definir por el usuario."
-"¿Qué es eso?"
-"Significa que este móvil se va a dirigir a ti con su propia personalidad, y esta crecerá o cambiará dependiendo de cómo te comportes con ella."
-"Nunca había oído algo así..."
-"Ya verás, vamos a configurarlo."
Los dos se ausentaron del resto de regalos sin que Carla hubiera abierto ninguno de los suyos, manteniéndose abstraídos en el inicio y configuración del teléfono.
Este pidió conectarse a internet y sincronizar con la cuenta de usuario, restableciéndose los datos de dicha cuenta y de los servicios asociados a ella, además de los habituales añadidos como Facebook, Twitter o Dropbox.
Y algo nuevo que Álvaro no había visto nunca y que sí que era único de aquel smartphone: la configuración de personalidad.
Álvaro fue eligiendo paso por paso la manera de interactuar con el teléfono, seleccionando los posibles caracteres al más puro estilo de un juego social.
Sexo femenino, carácter alegre, tono simpático, comportamiento infantil, ciertas dosis de extroversión, desenfado y locura, sinceridad máxima y, para equilibrar, algo de pereza y de mal humor.
Una vez hubo terminado, se presentó en pantalla una mujer virtual perfectamente detallada, a la que vistió y dio los últimos toques de apariencia con los selectores a tal efecto.
Aceptó y aquel asistente desapareció, mostrándose el aspecto habitual de cualquier teléfono.
-"¿Dónde está?", -Preguntó Álvaro toqueteando la barra de notificaciones, el botón de menú y las aplicaciones instaladas, sin éxito. -"Ha desaparecido."
-"Según me comentó el vendedor", -Carla recogió el teléfono de manos de su novio, -"sólo hay que pulsar dos veces el botón de “home” para que la asistente aparezca", -la chica ejecutó la acción surgiendo mágicamente la asistente en pantalla, saliendo de una nube de humo como si fuera el genio de una lámpara mágica. -"¿Cómo te llamas?"
-"Aún no me has puesto nombre, tonto...", -dijo la asistente virtual en un tono dulce y mecánico sin distinguir que no se dirigía realmente a su dueño. -"¿Cómo quieres que me llame?"
Carla miró a su novio mientras este observaba alucinado el comportamiento de aquella mujer virtual flotando en la pantalla de su nuevo teléfono, tardando algunos segundos en poder reaccionar.
-"Clau... Claudia.", -balbuceó Álvaro.
-"Perdona, no te he entendido. ¿Cómo quieres que me llame?"
-"Claudia.", -repitió el chico pronunciando todo lo bien que pudo. -"Quiero que te llames Claudia."
-"Tus deseos son órdenes para mí, cariño.", -dijo el asistente. -"¿Qué quieres que haga?"
-"Pues no sé...", -Álvaro miró a Carla, pero esta se encogió de hombros. -"¿Qué puedes hacer por mí?"
-"Menos tocarte casi cualquier cosa...", -la chica virtual guiñó un ojo de forma ostensible. -"¿Qué se te ocurre?"
-"De momento nada...", -Álvaro apagó el móvil con cierta vergüenza y se dirigió a su pareja. -"¿Tiene que hablar así?"
-"Hablará como tú la configures, eso es lo que me dijeron. Y depende de cómo te dirijas al asistente, aprenderá de tus gustos, tus aficiones y tus palabras, pudiendo llevar una conversación como lo harías con cualquier otra persona."
-"Suena un poco extraño, siempre voy a preferir hablar con otra persona."
-"Eso espero.", -Carla abrazó a Álvaro mientras le besaba en los labios.
Tras unos segundos, decidió continuar con la ceremonia navideña.
-"¿Por qué no terminamos de abrir los regalos? Tengo unas ganas locas de ver lo que me compraste."
-"Espero que te guste."
Los dos abrieron sus respectivos regalos entre gritos de sorpresa y admiración, descubriendo que ambos se conocían tan bien que habían encajado a la perfección en los gustos contrarios.
Sobre todo con el móvil, ya que Álvaro encontró en aquel smartphone a un verdadero compañero de rutinas, convirtiéndose en inseparables a partir de aquel día de Navidad.
Con sólo tener algo de tiempo libre, el chico ya tenía en las manos el teléfono mientras aprovechaba para charlar con su amiga virtual, tramando una amistad fantasiosa que fue creciendo hasta llegar a límites que rozaban casi la adicción.
Y llegó un momento en el que, justo cinco días después de Navidad, Carla encontró que su novio había cruzado la frontera de lo tolerable, viendo cómo él conversaba con su móvil durante la cena haciendo caso omiso de la presencia de la chica.
-"¿No crees que te estás pasando?", -Preguntó Carla ofendida.
Álvaro la miró con gesto indeciso, volviendo después los ojos a la pantalla.
-"Estoy aquí. Y soy real."
La chica le arrebató el teléfono con el movimiento certero de un ninja, apagándolo posteriormente sin hacer caso de los ruegos de su pareja.
Te regalé el teléfono para que te divirtieras con él, no para que me suplantara.
-"No te ha suplantado...", -se excusó Álvaro. -"Es sólo un asistente de mentira. Tú eres real."
-"¿Crees que puedes engañarme? Le has puesto mi misma personalidad, se comporta igual que yo."
-"No es cierto."
-"¿Cómo que no?", -Carla sintió cómo el rencor le revolvía el estómago.
-"Hablas más con ella que conmigo, le preguntas antes a ella que a mí, mantienes conversaciones eróticas con el teléfono..."
Álvaro se avergonzó, pero fue incapaz de rechistar.
-"Y el asistente habla casi con mi voz, como si tuviera mi personalidad. ¡Sólo le falta mi nombre!"
-"Eso no es cierto."
-"¿Por qué no hacemos la prueba?"
El chico quiso negarse, pero no estaba en posición de hacerlo, así que aceptó.
-"Pregúntale lo que quieras y responderemos a la vez, a ver si es verdad que no ha suplantado mi personalidad."
-"Está bien."
Álvaro recogió el teléfono de manos de su novia y lo encendió, mostrándose en pantalla el asistente.
-"¿Cuál es tu color favorito?"
-"¡El verde!", -Dijeron ambas al unísono.
-"¿Dónde te irías de viaje?"
-"¡A Japón!"
-"¿Te gustan más los perros o los gatos?"
-"¡Los gatos!"
La evidencia era rotunda. Inconscientemente, había definido la personalidad del asistente con idénticos comportamientos que ya amaba en su pareja, quedando suplantados por algo irreal que con el tiempo se le había hecho imprescindible, ausentándose de la persona que había dado origen a esos sentimientos.
Así que no había lugar a dudas, tenía que volver a su vida dejando atrás a su asistente.
Aunque no pudo evitar hacer una última pregunta.
-"¿A quién quieres más?"
-"¡A Álvaro!", -Dijo Carla.
-"¡A Google!", -Dijo el teléfono.
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