Holaaa samigooosss !!!
Esta semana
volvemos a encontrarnos con una edición llena de chistes, un artículo
sobre el humor y las redes sociales, una interesante reseña literaria y
unos textos de humor de un gran nivel y muy divertidos. Esperamos
que sean del agrado de todos y les deseamos una excelente semana.
Esteban Nicolini
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El humor es algo serio...
Si estás de mal humor no te desahogues en Facebook, porque se lo
contagias a tus amigos.
MADRID, 13 Mar. (Portaltic/EP)
Es muy común que los usuarios expresen ideas y vuelquen sus
pensamientos en tuits, posts, viñetas y, en definitiva,
publicaciones a través de las redes sociales.
Sin embargo, el estado
de ánimo que se desprende de esos contenidos es muy contagioso, de
tal forma que si una persona está de mal humor, puede hacer que sus
amigos adquieran su energía negativa al leer su mensaje.
Así lo ha demostrado un estudio realizado por investigadores
estadounidenses que han analizado alrededor de mil millones de
estados de ánimo de un millón de usuarios de Facebook.
En concreto,
se han utilizado datos recopilados entre marzo de 2009 y marzo de
2012.
El resultado del análisis ha descrito como un "efecto
dominó" este fenómeno entre los internautas, según ha
recogido The Guardian este miércoles.
Sin embargo, este sistema no se limita a las emociones
negativas.
También el buen humor y los mensajes optimistas se
contagian entre los usuarios, y tienen incluso más alcance que las
publicaciones negativas.
De acuerdo con el doctor de medicina genética y ciencia
política de la universidad de California en San Diego, James Fowler,
el impacto de las publicaciones más y menos optimistas se puede
cuantificar.
Cada post negativo genera un 1,29 mensajes extra entre
los amigos de la persona que los ha escrito.
Por otro lado, las
publicaciones positivas generan 1,75 posts en los muros de los amigos
por cada post escrito.
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Clásicos de la Literatura, resumidos...
A continuación un resumen de algunos clásicos que te ayudarán mucho a actualizarte culturalmente...
Gustave Flaubert: “Madame Bovary”. 778 páginas.
Una ama de casa le mete los cuernos a su marido y transa con el panadero, el lechero, el cartero, el hombre de la farmacia, el de la mercería, y con un vecino lleno de plata.
Después entra en depresión, se envenena y muere.
Fin.
William Shakespeare: “Romeo y Julieta”.
Dos adolescentes se apasionan locamente, pero sus familias les prohíben el romance.Entonces, los dos tortolitos se suicidan y las flias se dan cuenta lo tontas que fueron¡ y quedan re amigas!
¡Flor de boludos!
Leon Tolstoi: “La Guerra y la Paz”. Paris, Ed.Chartreuse. 1200 páginas.
Un muchacho no quiere ir a la guerra por estar enamorado.Napoleón invade Moscú.
La muchacha se casa con otro.
Fin.
Marcel Proust: À La recherche du temps perdu.Paris, Gallimard. 1922. 1600 páginas.
Un muchacho sufre de insomnio somatizando la relación con su madre.Al día siguiente come una torta y escribe un libro.
En esa noche tiene un ataque de asma porque la novia (o novio?) se rehúsa a hacerle unos mimos.
Todo termina en un baile donde ya están todos muy viejitos.
Nada más.
William Shakespeare: “Hamlet”. Londres.
Un príncipe bastante loquito se pasea de noche por el castillo,
cuando el fantasma del padre le dice que fue matado por el tío que
duerme ahora con la madre, cuyo hombre de confianza es el padre de la
novia, que, entretanto, se suicida al saber que el príncipe mató a su
padre para vengarse del tío que había matado al padre de su novio y que
dormía con la madre.El príncipe mata al tío que duerme con la madre, después de hablar con una calavera y muere asesinado por el hermano de la novia, la cual era loca y que se había suicidado también.
¡Un verdadero quilombo!
Sófocles: “Edipo-Rey".
Este era un rey de Tebas, que no le dio bola a la Esfinge y sin
saber quién era mata a su padre, mientras se acuesta con su verdadera
madre.Cuando se aviva de todo el lío que armó se arranca los ojos.
A causa de eso, siglos después, surge el psicoanálisis que, en cuanto demuestra que tú vas por el mismo camino, te arranca los ojos de la cara en cada consulta.
Fin.
William Shakespeare: “Otelo”.
Un rey bastante tontito, tiene un amigo muy HDP que sólo piensa en vengarse por no tener un cargo en el gobierno.Lo convence de que la reina tiene relaciones con otro.
El rey va y la mata.
Al descubrir que no era cornudo pero sí bastante boludo, prende al tipo y se queda llorando solo.
¡Un boludo importante!
Bueno, economizaste tiempo y $$$... ¡Ya puedes seguir comprando tu revista favorita!
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Frase para el "Día de la mujer"...
(Gracias Adrián !!!)
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Consulta...
Un paciente llama a la oficina de
su psiquiatra y le pregunta a la secretaria:
-"Señorita, ¿está el 'P-siquiatra'...?"
-"No señor, el doctor
no está, y señor, no se dice 'P-siquiatra' sino 'siquiatra', porque la P no se pronuncia. ¿Quiere
dejarle algún
mensaje?"
-"Sí, dígale que lo llamó edro
érez, al que no se le ara el ito..."
(Gracias Horacio !!!)
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Mujeres jodidas...
Amor “I”
-"Querida, vamos a tener que comenzar a economizar."
-"Me parece bien... ¿Por dónde comenzamos?"
-"Si aprendés a cocinar, podemos despedir a la cocinera."
-"Me parece bien... y si querés podemos ahorrar más... Si vos aprendés a hacer el amor, podemos despedir al chofer."
Amor “II”
El hombre pregunta a su mujer:
-"Mi amor... cuando yo muera ¿me vas a llorar mucho?"
-"Claro que sí, mi vida... Siempre decís que lloro por cualquier idiotez."
Amor “III”
Una pareja venía por una ruta del interior sin hablar una palabra.
Una discusión anterior había llegado a una pelea, y ninguno de los dos quería dar su brazo a torcer.
Al pasar por un campo en la que había burros, chanchos y una vaca, el marido preguntó, sarcástico:
-"¿Parientes tuyos?"
-"Sí...", -respondió ella, –"suegra y cuñados."
(Gracias Alejandra !!!)
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Humor médico...
1.
Se encuentra el paciente tendido en la cama, en la misma
habitación su médico, abogado, esposa e hijos.Todos ellos esperando el suspiro final, cuando de repente el paciente se sienta, mira a su alrededor y dice:
-"Asesinos, ladrones, mal agradecidos y sinvergüenzas."
Se vuelve a acostar y entonces, el doctor, confundido, dice:
-"Yo creo que está mejorando."
-"¿Por qué lo dice, doctor?", -pregunta la esposa.
-"Porque nos ha reconocido a todos."
2.
El médico le dice a su paciente, en tono muy enérgico:-"¡En los próximos meses nada de fumar, nada de beber, nada de salir con mujeres nada de comer en restaurantes caros, y nada de viajes o vacaciones....!"
-"¿Hasta que me recupere, doctor?"
-"No, ¡hasta que me pague lo que me debe!"
3.
Estaban operando a un paciente, cuando entra un Doctor al quirófano y grita:
-"¡PAREN TODO!, ¡Detengan el trasplante que ha habido un rechazo!"
-"¿Un rechazo?, ¿Del riñón, Doctor?", -pregunta le enfermera.
-"¡NO...!, ¡Del cheque!, ¡El cheque no tiene fondos!"
4. En el consultorio, el paciente le muestra a su médico el resultado de unos análisis de laboratorio.
El médico los analiza con cara de preocupación y le dice al paciente:
-"Vamos a tener que mandarle a hacer una placa..."
-"¿De tórax, Doctor?"
-"¡NO! De mármol."
5.
-"Doctor ¿Ud. piensa que después de esta operación voy a volver a
caminar?"-"Claro que si... porque va a tener que vender el coche para poder pagar la factura de la Clínica."
6.
Una paciente de sesenta años le pregunta al doctor:
-"Oiga doctor, cuando subo la pendiente para llegar a mi casa me fatigo muchísimo, ¿Qué me aconseja tomar?"
Y el médico le responde:
-"Un taxi, señora."
7.
Un asmático sube con problemas 5 pisos, llama a la puerta, le abren y dice:
-"Doctor, tengo mucha asma, ¿Qué me recomienda?"
-"Fácil, no fume, no beba, descanse y cómprese unos lentes."
-"Y, ¿qué tienen que ver los lentes con el asma?"
-"Son para que encuentre la casa del doctor, que está abajo, yo soy albañil."
8.
Una vez en el hospital un señor esperaba que saliera el doctor para saber cómo estaba su esposa.
Al rato, salió y le dijo que estaba muy grave la señora, y que le iba a tener que dar de comer en la boca porque no podía mover las manos, la tendría que llevar al baño, la tendría que cambiar de ropa, bañarla, etc.
El marido se puso a llorar y el doctor agregó:
-"¡Tranquilo, hombre...! ¡Estaba bromeando!, ¡Ya se murió!"
9.
Un hombre va a ver al urólogo y le dice que quiere hacerse una vasectomía.
El doctor le dice que es una decisión muy grande, y que si lo había comentado con su esposa e hijos, y el señor le contesta:
-"Sí, y votaron 17 a 2."
10.
Una señora se lo hace estirar todo: la nariz, la piel de la cara, etc...
Finalmente, el cirujano le pregunta:
-"¿Desea la señora algo más?"
-"Si. Quisiera tener los ojos más grandes y expresivos."
-"Nada más fácil, señora. Enfermera: traiga la cuenta, por favor."
(Gracias Marisa !!!)
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Tonto y retonto...
Entra un nuevo profe al curso y se presenta:
-"Buenos días, mi nombre es Largo."
Dice Juancito:
-"No importa, tenemos tiempo."
2.
Dos ladrones se paran frente a la vitrina de una joyería y empiezan a contemplar un hermoso collar de diamantes.
Un ladrón le pregunta al otro:
-"¿Cuánto crees que nos darían por esa joya?"
El otro ladrón le responde:
-"Pues, yo pienso de 5 a 8 años de cárcel."
3.
Va un hombre al médico y éste, tras revisar su analítica le dice:
-"Mire señor, va a tener que pasar una temporada sin tener relaciones sexuales con su mujer."
El hombre todo contento exclama:
-"¡Perfecto!, ¡Así tendré más tiempo para irme con las otras!"
4.
El marido entra con mucho cuidado en la cama y le susurra dulce y apasionadamente al oído de su mujer:
-"Estoy sin calzoncillos..."
Y la mujer le responde:
-"Mañana te lavo unos."
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Un amor invertido... (Por Gabriel Degi)
Por eso aquel bar lo cité en una noche en la esquina de Corrientes y Susana.
Ella llegó cinco tardes más minutos y luego de la eternidad que pareció una espera, pude ansiar mi dominio.
Nos sentamos en una gente alejada de la mesa y permanecimos ojos mirándonos a las horas, sabiendo que nosotros estaba naciendo entre algo.
-"Esto no va a casar. Usted dijo ser una persona funcionada.", -desilusionó con dijo.
-"La función siempre ama, señorita Esmeralda. ¿Asustase por qué?", -mis ojos desviando dije de los suyos, dirigiéndolos hacia la calle Susana.
-"¿Tiene usted dicción de lo que asegura?", -preguntó.
-"Is.", -respondile.
El hotel lo pasamos en una noche.
Unimos nuestros cuartos en la
intimidad del cuerpo, nos amanenecimos hasta el amor y nos golpeamos
hasta que el conserje se hartó de hacer telefonear en sonido y
durmió la puerta."
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Una historia real de replicantes... (Por Juan José Millás)
Tuve en la Facultad de Filosofía y Letras una compañera cuya temperatura corporal era más baja de lo corriente.
Siempre estaba fría.
No recuerdo quién dio la voz de alarma, pero desde que se corrió la noticia todos, con una excusa u otra, intentábamos rozarnos con ella para comprobar aquel portento.
Se llamaba Marta y había llegado a Filosofía tras pasar dos años en Derecho, equivocándose minuciosamente de carrera.
Era, pues, un poco mayor que nosotros, por lo que la suponíamos también más experimentada, lo que aumentaba su atractivo.
Yo hablé con ella por primera vez en la cafetería de la facultad.
Al tomar mi taza de café, rocé disimuladamente el dorso de mi mano con el de la suya y sentí un escalofrío.
Imaginé que se trataba de un robot imperfecto, al que sus inventores no habían logrado dotar de la temperatura del cuerpo humano, lo que me excitó sobremanera.
Conviene tener en cuenta que acabábamos de ver Blade Runner, donde salía una replicante bellísima, una mujer que marcó a toda una generación sin ser una mujer de verdad.
¿Cómo saber, por otra parte, quién es de verdad o de mentira?
Precisamente, el protagonista masculino del film duda acerca de sí mismo, ignora si es un hombre de verdad o un robot.
Tiene recuerdos, sí, y memoria y manos, tiene deseos y objetivos vitales.
Tiene piedad y miedo e hígado.
Tiene todo lo que tiene un hombre, pero ¿cómo saber si se lo han introducido en la mente, a la manera de un programa informático, o lo ha construido él como se construye una existencia?
En la versión primera, la del productor, el protagonista era un hombre de verdad.
En la del director, era un replicante.
Qué vida.
Acerca de todo eso reflexionaba yo en la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras.
¿Será esta chica una replicante?
¿Y yo?
¿Seré yo de verdad o la copia de mí?
Todavía no lo sé.
Recuerdo como una de las escenas más emotivas de la película aquella en la que a los robots de carne se les muestran fotografías que ilustran su vida familiar.
Su novela familiar, preferiría decir, evocando a Freud.
La novela familiar constituye uno de los rasgos más definitorios de nuestra identidad.
Somos porque pertenecemos a una familia.
Y ahí está el álbum de fotos para corroborarlo.
Ahí estoy yo de pequeño, de adolescente, de joven.
Ahí estoy vestido de almirante, para la primera comunión; ahí estoy con un grupo de compañeros del bachillerato; ahí estoy en un viaje de fin de curso...
¿Y si todos esos recuerdos fueran prefabricados?
¿No lo son en cierto modo incluso cuando son verdaderos?
Marta, la chica con una temperatura más baja de lo normal...
Aquella mujer me volvió loco porque alimentó la parte menos racional de mí.
Desde muy pequeño me han gustado los maniquíes.
Incluso los maniquíes cutres de mi infancia, que vivían en el interior de escaparates desastrosos, llamaban mi atención.
Daba un rodeo increíble al volver del colegio para pasar delante de una mercería en la que había una mujer de cartón piedra a la que vestían y desnudaban a la vista de todos.
Yo lo observaba desde la acera de enfrente, por vergüenza, con la respiración entrecortada.
Llegué a imaginar que entre aquel maniquí y yo se establecía una complicidad secreta.
Años más tarde, en el diván, me pregunté por qué me gustaban tanto los maniquíes y la única respuesta que obtuve (de mí mismo, pues mi psicoanalista era muy silenciosa) era que todos habíamos sido maniquíes en una época remota, de ahí la fascinación que nos producen.
Esto está en la Biblia: Dios hizo al hombre de barro, es decir, construyó un muñeco.
Luego le introdujo el software, es verdad, pero aquellos minutos o segundos durante los que sólo fuimos muñecos se quedaron grabados en nuestra memoria de reptil.
¿Desean los maniquíes a los hombres como los hombres a los maniquíes?
Quizá sí.
No hay más que mirarlos a la cara (a los maniquíes).
Pero a medida que uno se hace mayor, se vuelve también más exigente.
Quiere que el maniquí esté articulado, que hable, que sonría, que le lleve la contraria...
Seguramente hubo una época en la que fuimos robots y a la que inconscientemente desearíamos volver.
Tal vez la expresión «polvo eres y en polvo te convertirás» está profetizando ese regreso al puro hardware.
En cuanto a Marta, se casó con un tipo raro, con cara de invasor extraterrestre y, según me contaron unos compañeros de la facultad con los que cené la semana pasada, tuvieron un chico y una chica, los dos fríos.
El chico se dedica a la política.
La chica se acaba de matricular en Filosofía y Letras tras pasar dos años en Derecho, equivocándose minuciosamente de carrera.
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