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Viernes 31 de Octubre

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                Fin de semana: Viernes 31 de Octubre a Domingo 2 de Noviembre de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

En esta edición tenemos un artículo sobre el buen humor y su efecto en la salud, humor llegado desde las redes sociales, chistes surtidos, cosas de matrimonios, más sutilezas y unos textos humorísticos muy interesantes y divertidos.. Esperamos que sean del agrado de todos, que se diviertan y que pasen todos una muy linda semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

Por qué el buen humor es un aliado muy efectivo de la salud (Por Norberto Abdala)

El neurocientífico portugués Antonio Damasio –ganador del premio Príncipe de Asturias de Investigación del 2005– afirmó que las “emociones negativas (tristeza, rencor, etc.)” nos hacen más vulnerables a las enfermedades.

Por el contrario, las “emociones positivas (alegría, serenidad)” no sólo las evitan, sino que aceleran su curación.

Aunque la relación entre el carácter taciturno y la enfermedad física ya la tenía clara hace muchísimo tiempo Galeno, al constatar que las mujeres con un temperamento melancólico tenían más probabilidades de padecer cáncer que las que eran risueñas.

La ciencia conoce hoy que el buen humor ejerce un efecto positivo sobre el organismo: reduce el estrés, disminuye el nivel de cortisol, relaja la tensión muscular, baja la presión arterial, modera el dolor y estimula el sistema inmunitario.

Como ejemplo de esto último, se comprobó que las madres alegres segregan mucha más inmunoglobulina A, lo cual no sólo las “vacuna” contra resfríos y gripes sino que transmiten este escudo a sus bebés por medio de la leche materna.

Para algunos la comicidad se expresa mediante la risa, y el humor mediante la sonrisa.

El buen humor ejerce efectos sutiles sobre los vínculos personales, rompe el hielo de un encuentro, facilita el acercamiento, genera actitudes propicias y atenúa la hostilidad y la agresividad.

Además “desalmidona” a las personas, creando ligaduras y facilitando la amistad.

En investigaciones cerebrales con tecnología de imágenes se descubrió que tan pronto como uno escucha o cuenta un chiste, invade una sensación de bienestar que proviene, por un lado, de la activación del núcleo accumbes, un importante centro del cerebro emocional.

Y, por otro, por la liberación de endorfinas, las hormonas de la felicidad, que además fortalecen el sistema inmune y torna al organismo más resistente a desarrollar enfermedades crónicas como hipertensión, trastornos cardiovasculares o diabetes.

El humor juega un rol clave en el desarrollo mental, en la inteligencia abstracta y en la formación de una estructura psicológica futura más sólida.

¿Cuándo aparece?

En los lactantes surgen en la medida que las personas que los rodean les sonríen y se sonríen con ellos.

En un principio, lo hacen como respuesta a la sonrisa materna.

En un sentido más preciso, el humor aparece alrededor de los dos años de vida, cuando el niño comprende que algo inesperado ha sucedido.

El pequeño puede reírse si ve a su papá haciendo morisquetas.

Este hecho, que se llama captación de las incongruencias físicas, caracteriza al humor y es lo que explica porqué, por ejemplo, son graciosas las caricaturas.

El humor verbal aparece a los tres años, cuando el niño juega con las palabras que inventa o repite, lo cual puede causarle risa.

Para su desarrollo se requiere un ambiente familiar amigable ya que, en caso contrario, el temor puede apoderarse de él y en vez de la risa aparecerá el llanto.

Sin duda, el humor juega un rol clave en el desarrollo mental, en la inteligencia abstracta y en la formación de una estructura psicológica futura más sólida.

Esta capacidad natural hacia el buen humor de la especie humana permite que la vida no sólo sea soportable a pesar de los problemas, sino que la hace saludable, placentera y apetecible.

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  • Humor desde las redes sociales...

1.

-”A medida que envejezco recuerdo a toda la gente que he perdido en el camino.”

-”¿Y en qué piensas?”

-”En qué quizá la carrera de guía turístico no fue la elección correcta...”

2.

Ella abrió las piernas y él con dulzura se las cerró y le abrió el corazón.

Naaa, mentira, la sacudió como bolsa con tierra...

(Gracias Gustavo !!!)

3.

Si buscas a un hombre que te sepa escuchar, que haga lo que digas y además te lleve a donde quieras...

¡Súbete a un taxi!

4.

-”Buenas tardes, ¿hablo con el club de las menopáusicas?”

-”Si.”

-”¿Qué se necesita para ser socia?”

-”Nada, no tenemos reglas...”

5.

Cuide a su amor.

¿Su esposo engordó?

¿Está feo?

¿Está viejo?

¿Sin gracia?

Aliéntelo a que camine 5 km por la mañana y 5 km a la tarde.

¡En un mes ya estará a 300 km de distancia!

6.

Un hombre se acerca a una hermosa muchacha y le dice, sugerente:

-”¿Cuál es la probabilidad de acostarme contigo?

La chica dice:

-”Cero por ciento.”

-”¿Y si te digo que ese ferrari de ahí es mío?”

-”¡Ciento por ciento!”

-”Tenían razón en el concesionario: de cero a 100 en 2 segundos...”

7.

Un canibal pidió un delivery.

Y ahora no sabe que hacer con la moto...

(Gracias Iche !!!)

8.

La vida sólo tiene dos libros importantes:

La Biblia, que dice que nos amemos unos a otros.

El Kamasutra, que explica cómo.

(Gracias Rodolfo !!!)

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  • Variedades...

1.

Llega un tipo a la estación de tren al mismo tiempo que una mujer.

No se conocían, y quedaba solamente un camarote en el tren.

Y entonces el encargado les dice:

-”Pues hay 2 camas, si quieren pueden compartirlo por mitad del pasaje.”

Se ven los 2 a la cara y dicen:

-”Okey.”

Pagan la mitad de los 2 pasajes y suben al tren.

Llega la noche, él se acuesta en la cama de abajo, ella en la de arriba.

A mitad de la noche, un frío que pela.

El tipo entonces le hace a ella que está en la cama de arriba:

-”¡Psssttt!, ¡Psssttt!”

La tipa abre un ojo y ve hacia abajo y dice:

-”¿Qué pasa?”

-”¿Me haces un gran favor? Es que me estoy congelando. ¿Puedes abrir el armario que está ahí arriba y me alcanzas el cobertor o la manta, o lo que haya?”

Y la mujer le dice:

-”Te propongo algo mejor. ¿Por qué no hacemos como si fuéramos marido y mujer sólo por esta noche?”

El tipo entusiasmado, dice:

-”¡Por mí, encantado!”

-”¡Pues levántate y agárrala tú, idiota!”

2.

Una señora va con un bebé recién nacido a la consulta del pediatra.

Y entonces el pediatra toma al niño, lo pesa, lo mide, lo vuelve a pesar y le dice a la mujer:

-”Señora, tengo que decirle una cosa. No es muy grave, pero el niño está un poquito bajo de peso. ¿Me podría decir cómo lo alimentan, si con biberón o con leche materna?”

Y dice la mujer:

-”Con leche materna.”

-”Bueno, pues entonces descúbrase el pecho que tengo que inspeccionarlo.”

La señora se desabrocha y deja los pechos al aire.

El médico palpa uno, palpa el otro, palpa los 2, los aprieta, lo que es una inspección de pecho normal y dice:

-”Bueno, ya puede vestirse. No me extraña que el niño esté un poquito bajito de peso porque usted no tiene leche.”

Y dice la señora:

-”No, no, si ya lo sé. Si yo soy la abuela... ¡Pero estoy tan contenta de haber venido!”

(Gracias Susana !!!)

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  • Matrimonios y algo más...

1.

El matrimonio de ancianos conversa, y el marido le dice a la esposa:

-”Cuando me muera, quiero que me entierren con mi anillo de boda.”

-”¡Qué tierno mi pepe!”

-”Quiero que Dios sepa que ya ha estado en el infierno.”

2.

La mujer casada es más gordita que la soltera y eso ocurre por una razón:

La soltera cuando llega a la casa mira lo que hay en el refrigerador y se va a la cama.

Y en cambio, la casada, llega a la casa mira lo que hay en la cama y se va al refrigerador.

3.

-”¿Qué fue de la chica que conociste?”

-”La dejé. Teníamos muchas cosas en común.”

-”Pero eso es bueno...”

-”No si mea de pie...”

4.

Un amigo mío se compró el libro. “Cómo dominar alas mujeres.”

Pero la mujer no se lo deja leer.

(Gracias Iche !!!)

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  • Sutilezas...

1.

Don Algón, salaz ejecutivo, invitó a Susiflor, linda muchacha, a pasar “un agradable rato” en su departamento.

Ella se molestó bastante al oír esa proposición.

Le dijo al libidinoso carcamal:

-”¿Usted cree que con su dinero puede comprar mi honor?”

Replicó don Algón:

-”En ningún momento dije que te iba a pagar...”

2.

El ancianito le dijo a su esposa, vejuca como él:

-”¿Recuerdas, viejita, que al día siguiente de que nos casamos me dijiste que yo tenía muchos defectos, pero que tarde o temprano me ibas a cambiar?”

Contestó ella:

-”Sí, lo recuerdo...”

Y dice el viejito:

-”Pues creo que llegó el momento de que me cambies; me acabo de hacer pipí en los pantalones.”

3.

Mister Al Kanfor cumplió 90 años, y su hijo lo internó en una casa de reposo para ancianos llamada “La antesala del Edén”.

El primer día de la estancia ahí de mister Al una enfermera advirtió que el recién llegado se inclinaba en su silla en tal manera que podía caer.

Acudió prontamente y lo enderezó.

Poco después, sentado en una banca del jardín, el señor volvió a irse de lado.

Un guardia advirtió aquello y se apresuró a enderezarlo nuevamente para que no cayera.

Lo mismo sucedió esa noche; después de cenar, en el cuarto donde los ancianos solían ver la tele, el valetudinario caballero volvió a inclinarse en el sillón, y la encargada de la sala corrió a ponerlo otra vez derecho.

Al día siguiente el hijo de mister Al Kanfor fue a visitarlo, y le preguntó qué le parecía su nueva casa.

-”No está mal”, -respondió el anciano genitor, -”Las instalaciones son muy cómodas; la comida es buena. Lo único malo es que no dejan que te tires un pedo.”

4.

Libidiano, varón rijoso y lúbrico, fue invitado a un baile.

Tal ejercicio era una pérdida de tiempo para él, de modo que andaba incómodo, sin encontrar su sitio.

Advirtió eso una de las organizadoras de la fiesta, y fue hacia Libidiano.

-”¿Bailamos?”, -le dijo con sonrisa amable.

-”No sé bailar”, -contesta el tipo.

-”Eso no importa”, -replicó la chica, -”Vamos a bailar.”

Salieron a la pista, en efecto.

A las primeras de cambio Libidiano deslizó su mano hasta posarla en uno de los bien redondeados hemisferios que le servían a la chica para sentarse.

-”¡Oiga usted!”, -protestó con enojo la muchacha, -”¡No ponga ahí la mano!”

Replicó, cachazudo, Libidiano:

-”¿Lo ves? Te dije que no sabía bailar...”

5.

Dos vagabundos llegaron a una casa y le pidieron a la señora algo de comer.

Les dijo ella:

-”¿Ven esa alfombra que está colgada ahí? Sacúdanle el polvo con estos bates de beisbol. Cuando terminen les daré una buena comida, un trozo de pay de manzana y un café.”

Los hombres se pusieron a trabajar.

Poco después la señora se asomó por la ventana y vio que uno de ellos estaba haciendo piruetas en el aire, pegaba grandes saltos y se doblaba hacia adelante y hacia atrás.

-”¡Caramba!”, -le dijo con asombro al otro vagabundo, -”No sabía que su amigo fuera acróbata y contorsionista...”

Respondió el individuo:

-”Yo tampoco lo sabía hasta que sin querer le pegué en los 'éstos' con el bate...”

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  • Anselmo... (Por Cayo Sevilla)

Anselmo es mi amigo, mi amigo desde hace más de treinta y cinco años, pero eso no me hace ser especial porque el que es especial realmente es mi amigo Anselmo.

Durante todos estos años, y adelanto que no es esto lo que le hace especial, ha pasado por un montón de denominaciones según las épocas, las modas y la mayor o menor mala leche de las personas que se dirigían a él o hablaban de él.

Ha sido ciego, cieguito, invidente, cegato, Rompetechos (¡ay, aquel personaje de Ibáñez!) hasta que ha conseguido ser nada más y nada menos que una normal persona ciega

Lo que le hace ser especial a Anselmo es la filosofía vital que ha desarrollado, la filosofía de la vida, de la sonrisa que ponía y pone de manifiesto siempre.

Cuando le conocí estaba en uno de los pasillos, cerca de las escaleras mecánicas, del transbordo de la estación de metro Alonso Martínez en Madrid.

Siempre en el mismo sitio, siempre de pie, siempre con sus gafas oscuras y su bastón blanco como acompañantes, siempre con una sonrisa mientras repetía como un mantra su canto:

-”Y aunque parezca mentira, no he vendido ni una puta tira.”

Cantaba lo mismo a las diez de la mañana que a las cinco de la tarde por lo que o era un poco mentiroso o no le iba bien el negocio.

Hay que recordar que casi cuarenta años atrás no se vendían los cupones de la ONCE tal como los conocemos ahora sino en tiras y, además, desgraciadamente, ni la organización ni los premios eran lo que son hoy en día.

Ese fue el comienzo de mi relación con él, las primeras palabras que le dirigí.

-”No es posible que nunca venda nada...”, -le inquirí y a partir de ahí cada día que hablaba con él eran perlas las que salían por su boca.

Gran conversador, bienhumorado, socarrón, así era Anselmo, pero también tenía sus dudas en esta vida.

Estar en la calle o en el kiosco vendiendo cupones da para mucho pensar.

Según me iba cogiendo confianza me las iba contando.

La primera confidencia que me hizo es que se estaba planteando cambiar de trabajo, mejor dicho, cambiar de zona de trabajo.

Yo le dije que es posible que estuviera mejor en las estaciones de Goya o Serrano, ya se sabe el barrio de Salamanca.

Pero no, no era eso lo que me decía.

Su intención era ir a Granada porque había oído los versos del poeta De Icaza escritos en el Jardín de los Adarves en La Alhambra y pensaba que vender cupones allí con el marketing del poema sobre su cabeza iba a ser como vender pan caliente.

No le funcionó a Anselmo, pero volvió encantado con su foto y contando maravillas de la ciudad.

Dudaba, a veces, de la honestidad de las personas, de los que le decían palabras de falsa sensibilidad, de los que le compraban por caridad mal entendida disimulando su afán real de ganar unos euros, cuantos más, mejor.

Llegaba incluso a dudar de que la gente fuera buena, pero siempre se desdecía a pesar de que la vida le había dado motivos para pensarlo en ocasiones.

¿Y cuál era su mayor duda?

¿Qué le acongojaba realmente y le quitaba su paz?

¿Cuál era el motivo principal de su inquietud?

No sabía si quería un perro guía o no.

Le desazonaba no poder tomar una decisión al respecto.

Por un lado, le habían dicho que los perros son animales muy inteligentes, es más, todos los propietarios de mascotas caninas le decían que su perro era el y lo más listo del mundo, que se enteraba de todo, que le entendía con la mirada.

Eso debe ser cierto porque si vas por un parque escuchas voces diciendo: ”no te alejes” o “toma un poquito más de agua” o “vas a tu bola” o “te vas a enterar cuando lleguemos a casa”, y no se lo dicen a niños pequeños, no, se lo dicen a sus mascotas y dan por hecho, supongo, que les entienden.

Entonces me fijo en los perros; si es un caniche o un border collie, razas más privilegiadas intelectualmente según estudios, creo que están entendiendo.

Ahora bien, cuando se trata de un bulldog o un lebrel afgano...

Anselmo pensaba “me dará seguridad”, “me hará compañía”, “no nos fallaremos” y eso le hacía decidirse hacia el sí.

Tenía la decisión casi tomada del todo, iba a tener un perro lazarillo, lo había decidido, sí, adelante, adelante...

Pero esa noche leyó y pensó y por la mañana imaginó y por la tarde decidió que no iba a tener perro.

Cuando me lo contó me di cuenta de que en el fondo había renunciado a su perro por altruismo, por compromiso social, por solidaridad de clase con los suyos.

Su razonamiento era meridiano.

-”A ver, Cayo, tú que eres una persona leída, ¿te acuerdas de cómo termina la novela de ese coronel que no tenía quien le escribiera?”

-”Me acuerdo Anselmo, me acuerdo. Pocos autores podrían terminar con esa dignidad un libro cuya última palabra fuera 'Mierda', sólo eso merecía ya el Nobel.”

-”Pues mira, que después de eso, que estaba yo pensando que no voy a poder recoger lo que cague mi perro a no ser que me ponga a tantear el terreno y hasta ahí no pienso llegar.”

-”Seguro que alguien te ayudaría, ¿no?”

-”Muchos no recogen los excrementos de sus propios perros como para pedir que recojan los del mío. Además, si es un pastor alemán su deshecho sería grande, luminoso, blando pero compacto, o sea, un asco para el que no sea su propietario.”

-”Pues Anselmo, si un día se queda sin recoger, tampoco pasa nada. Estoy seguro de que lo sentirás mucho y seguro que las personas, que son muy comprensivas, tendrán cuidado en no pisar lo que no deben.”

Y allí fue cuando levantó su mirada, sí, su mirada, porque en ese momento me miró, inspiró profundamente, pensó mucho sus palabras y con gran pesar por lo que podría ocurrir por su irresponsabilidad me confesó:

-”¿Y si la pisa un ciego como yo? ¿Hacerle esa putada en la punta de su zapato o de su bastón? No tengo conciencia para ello, prefiero no tener perro. Porque, ¿sabes una cosa? No es una pena ser ciego, la pena real es tener que pisar alguna mierda de vez en cuando....”

Anselmo es grande, Anselmo es especial.

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Viernes 24 de Octubre

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                Fin de semana: Viernes 24 a Domingo 26 de Octubre de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

En esta edición tenemos un artículo sobre el sentido del humor y los beneficios de la risa, chistes breves, cosas divertidas recibidas desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy ocurrentes. Esperamos que los disfruten, que sigan enviando sus preciadas colaboraciones y que pasen todos un muy buen fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

El sentido del humor y los beneficios de la risa (Por Graziana Fumarola)

La RAE define el sentido del humor se define como la "capacidad para ver o hacer ver el lado risueño o irónico de las cosas, incluso en circunstancias adversas".

Pero, ¿qué es el sentido del humor?

¿Una filosofía de vida?

¿Una forma de afrontar y ver los aspectos críticos del mundo?

¿Qué es el sentido del humor?

El sentido del humor puede definirse como la actitud comprensiva, relajada y tolerante de quien acepta con diversión las contradicciones y distorsiones de la vida.

En consecuencia, nos preguntamos: ¿nos ayuda el sentido del humor a vivir mejor?

La respuesta es sí.

El sentido del humor es un concepto con un valor ancestral: la propia Biblia dice que "un corazón feliz es tan bueno como una medicina" y hoy encuentra su lugar en lo que se conoce como psicología positiva.

Martin Seligman, padre de esta corriente, incluye el humor en la lista de factores relacionados con el bienestar y la capacidad de estar satisfecho con nuestra propia vida.

Cuando hablamos de sentido del humor, dice el autor, nos referimos sobre todo a la forma en que podemos reaccionar ante los problemas.

El sentido del humor:

-Aumenta la resiliencia,

-Aumenta la capacidad de hacer frente a situaciones difíciles y al estrés,

-Favorece las relaciones sociales.

El sentido del humor al expresar emociones

Cada vez que experimentamos una emoción fuerte nos enfrentamos a un dilema: “¿la expreso o la reprimo?”

Sabemos que guardárnosla no es bueno para nosotros, al igual que reaccionar de forma exagerada puede ser perjudicial desde el punto de vista relacional, físico y emocional.

El sentido del humor puede ofrecer una tercera modalidad que puede ser una excelente salida no disfuncional, ya que:

-fomenta el desarrollo de la creatividad;

-desarrolla el pensamiento lateral;

-reduce el estrés;

-ayuda a resolver situaciones conflictivas de forma no traumática;

-ofrece una visión alternativa de las cosas;

-cambia la visión rígida de un problema y ayuda a tomar distancia;

-conduce a un cambio de perspectiva y aumenta la resolución de problemas: ¡porque si podemos reírnos de un problema, también podemos superarlo!

Existe incluso una relación entre el sentido del humor y la inteligencia.

Un sentido del humor vivo y sofisticado también suele ser una de las características de las personas con alto potencial cognitivo o superdotación.

¿Cómo afecta el humor a nuestro cuerpo y nuestro bienestar?

Desde un punto de vista puramente físico, los estudios realizados hasta la fecha apuntan a su implicación en la activación de los sistemas respiratorio, inmunológico, cardiovascular y endocrino.

Pero más allá de las reacciones fisiológicas, el sentido del humor resulta ser una poderosa herramienta cognitiva porque:

-influye en cómo valoramos los acontecimientos estresantes;

-permite actuar con estrategias eficaces, moderando y reduciendo la tensión y la ansiedad.



El sentido del humor es el mecanismo de defensa más poderoso. Permite ahorrar energía psíquica y con una broma bloqueamos la irrupción de emociones desagradables.” — Sigmund Freud



Beneficios de la risa

El sentido del humor genera la risa, expresión de pura alegría y diversión, que tiene efectos extraordinarios sobre el bienestar físico y psicológico.

Efectos fisiológicos de sonreír y reírse

El sentido del humor tiene numerosos efectos beneficiosos para nuestro organismo:

-relaja los músculos implicados en la risa;

-mejora la respiración;

-estimula la circulación sanguínea;

-aumenta el sistema inmunitario;

-aumenta el umbral del dolor;

-favorece el funcionamiento mental.

Efectos psicológicos

Además de los beneficios para nuestro organismo, desde el punto de vista psicológico, el sentido del humor:

-reduce el estrés, la ansiedad y la tensión;

-contrarresta los síntomas de la depresión;

-mejora el humor y la autoestima;

-mejora la memoria y desarrolla el pensamiento creativo;

-favorece las relaciones interpersonales;

-fomenta la identidad grupal, la solidaridad y la cohesión;

-fomenta el bienestar psicológico;

-mejora la calidad de vida;

-hace que la alegría sea contagiosa.

Cuidado con el mal sentido del humor

Existe un tipo de sentido del humor no funcional, el llamado humor malévolo, cuyo propósito es herir y humillar a los demás, por ejemplo a través de:

-la burla,

-la devaluación,

-el sarcasmo,

-el acoso.

Naturalmente, este tipo de humor es disfuncional tanto para el que lo da como para el que lo recibe.

De hecho, algunos estudios han demostrado una estrecha relación entre un estilo de humor agresivo y devaluador y la tendencia a desarrollar ansiedad y depresión.

Cómo entrenar y desarrollar el sentido del humor: ejercicios para todos

Teniendo en cuenta todos los beneficios que pueden derivarse del uso del humor, intentemos comprender cómo podemos utilizarlo para mejorar nuestro bienestar.

Paul McGhee, investigador en la materia, ha estructurado una serie de ejercicios muy sencillos y a la vez muy eficaces como, por ejemplo:

-rodearse de cosas divertidas;

-encontrar motivos para divertirse incluso en momentos de estrés;

-reírse más, sobre todo de uno mismo;

-tomarse las cosas a la ligera;

-entrenarse para encontrar el lado divertido de lo que ocurre;

-llevar un diario en el que identifiquemos al menos tres cosas divertidas en las que pensar.

En resumen, acordémonos de reír y cuando seamos felices, ¡hagamos que se note!

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    Humor desde las redes sociales...

1.

Un agente de tránsito detiene a un motociclista en infracción y procede a incautar la moto.

-”Señor agente, ¿me va a quitar la moto?”

-”No, se la voy a regalar a la grúa.”

2.

Un hombre le dice a una mujer, sensualmente:

-”Dime algo que me acelere el corazón.”

-”Tu esposa está detrás de ti.”

(Gracias Susana !!!)

3.

Cómo hacer reír a una mujer:

1) Ponte frente a ella.

2) Mírala a los ojos.

3) Ahora dile:

¡Aquí mando yo!

(Gracias Marcos !!!)

4.

En el juicio de divorcio acordamos que los chicos se quedarían con el que se quedara con más plata.

Así que los dejamos con el abogado.

5.

Va una anciana a una carcel y le dice al guardia:

-”Buenas tardes, vengo a la visita conyugal.”

-”¿Nombre del prisionero?”

-”El que sea... Soy voluntaria...”

6.

Dos amigos conversan:

-”Yo con mi mujer duermo 3 veces a la semana:”

-”Yo solo una.”

-”¡Pero si no tienes mujer!”

-”Claro, pero hablamos de la tuya...”

(Gracias Iche !!!)

7.

-”Mary, tengo miedo... Hoy recibí una caja de balas de revólver y una carta amenazante escrita en árabe.”

-”Tu eres tonto, Manolo, lo que te mandaron son unos supositorios y la receta del médico.”

8.

Todo hombre quisiera ser tan guapo y tan inteligente como su madre cree que es; tan rico como sus hijos creen que es, y tener tantas mujeres como su esposa cree que tiene.

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    Variedades...

1.

En el consultorio:

-”Doctor, no sé qué me está pasando.”

-”Entonces tómese estas pastillas que no sé para qué son.”

2.

El matrimonio conversa y dice la esposa:

-”Anoche soñé que estaba en China.”

-”Yo soñé que estaba con 3 mujeres.”

-”¿Era yo una de ellas?”

-”No, tú estabas en China.”

3.

La muchacha le propone al joven:

-”Oye, seamos amigos con derechos.”

-”No puedo, soy zurdo.”

4.

Dos amigas conversan:

-”¿Sabías que las cajas negras de los aviones son naranjas?”

-”No me jodas... ¿no son cajas?”

(Gracias Susana !!!)

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    En la farmacia...

1.

Hoy descubrí que estoy viejo...

Compré preservativos y el farmacéutico me los envolvió para regalo.

2.

Va el tipo a la farmacia y pide un desodorante.

La empleada le pregunta:

-”¿Quiere el desodorante de bolitas?”

-”No, deme el de axilita. En las bolitas me pongo talquitos...”

3.

Hace un mes me compré un paragüas y no ha parado de llover.

Mañana voy a comprar condones...

4.

El farmacéutico le dice al cliente:

-”Como no tengo viagra de 50 miligramos, le voy a dar uno de 100 y esta noche la parte en 2.”

-”¿A mi mujer?”

-”No, pelotudo, a la pastilla...”

(Gracias Iche !!!)

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    Sutilezas...

1.

No nos suceda lo que en el cuento de los tres mandatarios cuyo avión se estrelló.

Uno era el primer ministro de Escocia, el segundo el primer ministro de Israel y el tercero el presidente de un país latinoamericano.

Llegaron los tres a las puertas del Cielo, y San Pedro les dijo:

-”Llegan ustedes con demasiada anticipación. Todavía no es su hora. Los volveré a la vida y los regresaré a la Tierra, pero tendrán que pagar 100 dólares cada uno.”

El primer ministro de Escocia declaró que eso era demasiado.

Se quedaría ahí hasta que su hora llegara.

El de Israel está regateando todavía; ya lleva a San Pedro en 75 dólares.

Y el presidente del país latinoamericano está esperando que los Estados Unidos le presten el dinero.

2.

Se casaron aquellos novios, y tuvieron que pasar la noche de bodas en la casa de los padres de ella, pues hasta el día siguiente salía el avión que los llevaría a su luna de miel.

Así, se acomodaron en la recámara de la muchacha, y se dispusieron a consumar las anheladas nupcias.

Por desgracia la cama rechinaba mucho, y no había modo de evitar los rechinidos.

Los dos no se podían fundir en uno por falta de aceite Tres en Uno.

Seguramente los papás de la chica oirían en la alcoba aquellos ruidos.

Decidieron entonces los recién casados irse a un motel, pues les era imposible ya contener las urentes ansias de amor que los llenaban.

Sucedió, sin embargo, que la ropa y demás efectos de los dos no cabían en una sola maleta.

Después de llenarla no la podían cerrar.

En su cama, el papá de la muchacha oyó que el novio le decía a su hija:

-”Siéntate en ella.”

Oír tal cosa lo puso nervioso, desde luego.

Pero cuando escuchó que la muchacha le decía a su desposado:

-”Ahora siéntate tú en ella.”, se levantó a toda prisa de la cama y le dijo a su mujer:

-”¡Eso lo tengo yo que ver!”

3.

El juez interrogaba al acusado del delito de injurias.

-”¿Es cierto que le mentó usted la madre al demandante aquí presente?”

-”Eso es mentira, señor juez”, -respondió el tipo

-”Mire usted, él y yo estábamos trabajando juntos. Le sostuve un clavo para que lo pusiera en su lugar, y él, en vez de darle el martillazo al clavo, me lo dio a mí. Entonces le dije: ‘¡Cielo santo, Manolín! ¡Que me has dado con el martillo en el dedo! Duele un poquitico, pero son cosas que suceden. No te guardo ningún rencor. Olvida lo sucedido. Sólo te ruego que en el futuro tengas más cuidado’. Eso le dije, señor juez. ¿Quién iba a pensar en mentarle la madre?”

4.

Don Cornulio le comentó a un amigo:

-”Mi mujer tiene mucha suerte. Últimamente ha participados en varias rifas, y en todas ha obtenido premios. Un coche; un collar de perlas; un finísimo reloj; vestidos, zapatos y bolsas de marca.”

Le pregunta el amigo, con retintín:

-”¿Y para ti no se ha sacado nada?”

-”Sí”, -replica don Cornulio, -”Una vez encontré en la recámara un ajuar completo de hombre: traje, camisa, ropa interior, zapatos, calcetines. Desgraciadamente nada era de mi talla...”

5.

En el bar un tipo le dijo a otro:

-”Me casé porque estaba harto de fregar los platos, de hacerme la comida, y de tener que lavar yo mismo mi ropa.”

-”Qué coincidencia”, -masculla el otro, -”Yo me acabo de divorciar por la misma razón...”

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    Manos para Afrodita... (Por José A. Gago)

Una mañana mi tío me encontró extasiado ante la estatua de Afrodita agachada.

A mí, tengo que confesarlo, a mis catorce o dieciséis años me llamaban más la atención las hermosas formas de Afrodita que el valor artístico que él se aprestaba a explicar:

-”Es hermosa, ¿verdad? Es una copia romana de una obra de Doidalsas de Bitinia y está realizada en mármol blanco de Paros.

Es única en la Península Ibérica.

Seguramente, por la posición del cuerpo, tiene relación con el agua.

O bien recibe un chorro de agua en la espalda durante el baño o quizá está mirando su reflejo en un estanque. Lo que está claro es que está relacionada con el agua.
Si te fijas, los volúmenes crean efecto de claroscuro para hacernos pensar que Afrodita está en movimiento.

Hay ciertos rasgos estilísticos que nos permiten datar esta copia hacia la segunda mitad del siglo II.

En el contexto arqueológico en que se encontró no se pudo precisar, pero cabe suponer que estaría colocada en unas termas o una fuente porque…”

Y, para confirmar que también hay cosas indeseables que perduran en el tiempo, esa estatua fue la pasiva protagonista de una de las anécdotas que me contaba mi tío.

Para quien la visita en el Museo lo más llamativo de Afrodita, aparte de las carnes generosas para los tristes cánones actuales, es que le faltan ambos brazos.

Contaba mi tío que una tarde que estaba en el Museo, con don Samuel y algunos trabajadores más, llegó una señora con una caja de cartón:

-”Ya sé que ustedes son hombres y no comprenden estas cosas”, -dijo la mujer, con voz enérgica y gesto decidido, antes de saludar incluso.

-”Buenas tardes, señora”, -replicó don Samuel dándose por aludido, -”que, aun siendo hombres, no tenemos que ser maleducados.”

-”Buenas tardes”, -continuó la mujer, aplacando un poco su tono.

Los demás saludaron e hicieron corro en torno a la caja.

-”Ahora, señora”, -prosiguió don Samuel ya con gesto amable, -”¿a qué debemos el honor de su visita?”

-”Traigo unas manos para que se las pongan a la estatua esa de la mujer desnuda”, -dijo, levantó la tapa de la caja y mostró dos manos blancas, de mármol, dentro de la caja.

-”No pueden dejarla así en público, como si estuviera en la intimidad de su patio.”

-”Eso no es posible, señora”, -dijo don Samuel, desconcertado, -”no podemos ir pegando cosas como los niños en el colegio, este museo es una cosa seria. Y es una estatua, no una señora cogiendo agua para regar sus macetas. Si se trata de una broma, ha sido muy ocurrente, pero hasta aquí ha llegado.”

-”Además”, -añadió otro de los presentes, -”sabe Dios donde habrán estado metidas esas manos y qué habrán estado haciendo.”

Todos rieron la gracia, menos la señora que seguía impasible:

-”No sé qué tiene de gracioso”, -dijo, -”Si una casa se hunde, la reconstruyen, si una mesa se rompe la reparan. Y no ponen ni los mismos ladrillos ni las mismas tablas. ¿Qué tiene de malo que recompongan la estatua?”

-”No es tan sencillo”, -explicó don Samuel con paciencia, -”estamos ante una pieza única. Sólo si hallásemos las manos originales, cosa que encuentro bastante improbable. Pero yo la veo bien así, se me haría raro llegar un día y encontrarme la estatua completa.”

-”¿De dónde ha sacado las manos?”, –preguntó mi tío.

Por su experiencia, le dolían aquellas rapiñas que desviaban piezas a coleccionistas sin escrúpulos.

Un espolio y un mercado negro que era imposible controlar, que esquilmaba no sólo las piezas sino la posibilidad de estudiarlas en su contexto.

-”Estaban entre las cosas que dejó mi marido.”, -repuso ella, sin más detalles.

-”De todos modos”, -continuó don Samuel, -”no comprendo ese interés por devolverle los brazos a la pobre Afrodita.”

-”Fíjese”, -dijo ella, -”tiene nombre y no tiene brazos.”

-”¿Y eso qué tiene qué ver?”, -don Samuel empezaba a perder la paciencia, -”Hay muchas cosas con nombre que no tienen brazos.”

-”Bien se ve que son hombres y no se le ablanda el corazón con estas cosas”, –se lamentó.

-”A ver, señora, no comprendo a qué punto quiere llegar.”

-”Pues bien sencillo”, -repuso ella, -”Yo veo a esa pobre mujer ahí, desnuda, expuesta a las miradas de todos. Y la veo indefensa. Al menos que tenga un par de manos por si alguno se propasa, para darle un buen guantazo.”

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