Fin de semana: Viernes 25 a Domingo 27 de Julio de 2.025
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre si el dinero puede darnos felicidad, cosas divertidas recibidas desde las redes sociales, chistes variados, de políticos, más humor para celebrar la semana de la amistad, nuevas sutilezas y unos textos de humor con final abierto, para que completen como quieran. Esperamos que se diviertan y les deseamos a todos una muy buena semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
El dinero puede dar felicidad, pero hasta cierto punto, según varios estudios (Por Pablo Mora)
La eterna pregunta sobre si el dinero puede comprar la felicidad o no, ha sido objeto de debate durante mucho tiempo.
Para algunos, la respuesta parece obvia: una cuenta bancaria bien acomodada significa tranquilidad, seguridad y la posibilidad de acceder a experiencias que satisfacen el bienestar emocional.
Pero ahora, el clásico refrán «No es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita» ha adquirido algo más de enjundia.
Y es que, dado que la realidad tiene muchos matices, la ciencia ha arrojado algo de luz sobre este asunto.
No son pocos los estudios que han explorado el tema desde diferentes ángulos, sin embargo, los hallazgos han sido muy dispares.
Por una parte, se ha demostrado que el dinero sí puede tener un impacto positivo en la felicidad, pero hasta cierto punto.
No cabe duda de que el hecho de contar con suficientes recursos para cubrir las necesidades básicas - alimentación, vivienda o atención médica-, es fundamental para garantizar un mínimo de bienestar.
También la falta de estabilidad económica puede generar estrés y ansiedad, lo que, a su vez, repercute negativamente en la calidad de vida y en la felicidad.
Además, el dinero facilita el acceso a oportunidades y experiencias que pueden enriquecer nuestras vidas y contribuir a nuestra felicidad.
Viajar, disfrutar de actividades de ocio, la oportunidad de tener una educación de calidad o disponer de tiempo libre para dedicarse a las aficiones o relaciones personales son algunos ejemplos de cómo el dinero puede mejorar nuestra calidad de vida.
Sin embargo, la relación entre el dinero y la felicidad no es tan directa como podría parecer a simple vista.
Algunos estudios han demostrado que, si bien los ingresos más altos están asociados con una mayor satisfacción en la vida, este efecto tiende a disminuir a medida que los ingresos alcanzan cierto punto.
Para responder a la pregunta de si son más felices las personas con mayores ingresos, los investigadores Matthew Killingsworth, de la Universidad de Pensilvania y Daniel Kahneman, de Princeton, han puesto en común los datos que obtuvieron de distintos estudios, sin embargo, comprobaron que los resultados eran contradictorios.
Por un lado, Kahneman y su equipo observaron en 2022 que conforme aumentan los ingresos, también lo hace el bienestar, pero solo hasta cierto punto.
En otras palabras, cuando se satisfacen las necesidades básicas y se alcanza cierto nivel económico, el dinero va teniendo un impacto menos significativo en la felicidad.
En concreto, observaron que se repetía un ‘patrón de estancamiento’, es decir, “la felicidad aumentaba de forma constante con los ingresos hasta cierto punto y luego se estabilizaba”, tal como explicaban.
Por el contrario, el trabajo de Killingsworth encontró que el dinero sigue generando felicidad más allá de cierto umbral.
Según sus estudios, el 80 % de las personas experimenta beneficios emocionales al ganar más dinero, sin embargo, para el 20 % restante, las ganancias adicionales no suponen un valor añadido para su bienestar.
Este fenómeno se ha atribuido a varios factores.
Uno de ellos es la adaptación, que se refiere a la tendencia humana a acostumbrarse rápidamente a las mejoras en las circunstancias de vida y, en consecuencia, a experimentar con el tiempo una disminución en la satisfacción.
En cualquier caso, la búsqueda de la felicidad no se limita solo al aumento de los ingresos.
El economista Richard Easterlin sostiene que, una vez cubiertas las necesidades básicas, el incremento de ingresos no necesariamente conduce a un mayor bienestar.
De hecho, este experto argumenta que el tiempo dedicado a la familia y la salud tiene un impacto más duradero que el dinero, que tiende a perder su efecto con el tiempo.
Esto sugiere que el dinero, por sí solo, no garantiza la felicidad, aunque pueda facilitar el acceso a experiencias y recursos que contribuyen a ella.
Además, tener relaciones sociales positivas y control sobre el tiempo también se ha relacionado con el bienestar emocional, aspectos que a menudo están influenciados por el estatus socioeconómico.
En esta línea, una investigación publicada en 2016 en Sage Journals, aseguraba que en lugar de “perder tiempo” para conseguir dinero, las personas verdaderamente felices “gastan dinero” en conseguir tiempo para sí mismos.
Los resultados revelaron que aquellos que estaban dispuestos a renunciar a ganar más dinero a cambio de recuperar tiempo libre, experimentaron “relaciones sociales y carreras más satisfactorias, así como más felicidad”.
Altos niveles de felicidad en sociedades con recursos limitados
Asimismo, un reciente estudio publicado por la revista PNAS demuestra que las sociedades menos desarrolladas económicamente pueden experimentar niveles más altos de satisfacción vital, a pesar de contar con recursos limitados.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores encuestaron a un total de 2.966 miembros de pueblos indígenas y comunidades locales de 19 lugares distribuidos por todo el mundo.
“A pesar de tener pocos recursos económicos, los encuestados afirman con frecuencia estar muy satisfechos con sus vidas”, explican los autores del estudio.
De hecho, subrayan, “algunas comunidades registran puntuaciones de satisfacción similares a las de los países más ricos”.
Esto sugiere, por tanto, que factores como el sentido de comunidad, la conexión con la naturaleza o la espiritualidad pueden desempeñar un papel importante a la hora de valorar la propia felicidad, independientemente de cómo sea la situación financiera.
“Nuestros resultados son coherentes con la idea de que las sociedades humanas pueden mantener una vida muy satisfactoria para sus miembros sin necesidad de que tengan un alto nivel de ingresos”, remarcan los científicos.
Humor desde las redes sociales...
1.
-”¿Nunca me dices un piropo?”
-”Ok. La luna está celosa de tí, por lo redonda que te estás poniendo...”
(Gracias Marcelo !!!)
2.
-”Mamá, volví a discutir con mi marido, y para castigarlo me voy para tu casa.”
-”Eso no serviría, hija. Si de verdad quieres castigarlo, me voy yo para la tuya...”
3.
En el psiquiatra:
-”Bueno, señora, la semana que viene trabajaremos con el inconsciente.”
-”Imposible. Mi marido no puede venir.”
4.
Cuatro ladrones entran a robar un banco.
Abren la bóveda y lo que encuentran son 100 yogurts.
Molestos, se los toman todos.
Al salir, le preguntan al vigilante:
-”¿Y dónde está el dinero en este banco?”
-”¿Cuál dinero? Este es un banco de semen.”
(Gracias Iche !!!)
5.
Me da risa cuando me dicen:
-"Ten cuidado que ese solo te quiere para lo que ya sabes..."
¡Como si yo lo quisiera para hacer crucigramas!
6.
-"¿Cuál es tu fantasía sexual?"
-"Que alguien me arroje 1 millón de dólares en efectivo sobre mi cuerpo desnudo y luego se largue y me deje sola..."
(Gracias Diana !!!)
Infortunios laborales...
Trabajé en una fábrica, y un día le dije a mi jefe:
-”¡Yo quiero ganar de acuerdo a mi capacidad!”
-”Mirá, menos no te puedo pagar...”
Luego jugué al fútbol.
Mi entrenador me llamaba “Lady Di”, porque decía que estaba muerto antes de salir del túnel.
Después fui boxeador.
En mi primer pelea, el rival me da la primera trompada en el ojo, la segunda en el ojo, la tercera también.
Entonces le dije:
-”¡Pará de pegarme en el ojo! ¡Yo también quiero ver la pelea!”
Cuando terminó el round, llegué al banco y le pregunté al entrenador:
-”¿Cómo vamos?”
-”Mirá, si lo matás, empatamos...”
Cosas de políticos...
1.
Llega un político a un piquete, un corte de ruta.
Pregunta el político:
-”¿Qué pasa que me cortan la ruta?”
-”Bueno, aquí hay 2 graves problemas en este pueblo...”
-”Yo soy un político honesto. Decime el primer problema.”
-”Todo el pueblo no tiene agua.”
-”Te lo soluciono enseguida.”
El político saca su teléfono celular y habla:
-”Hola, ¿secretario de obras públicas? El pueblo no tiene agua. El lunes venimos con los camiones y los caños e instalamos todo. ¿Me quedo tranquilo?”
Corta y les dice a los del pueblo:
-”Levanten el piquete, el lunes tienen agua. Decime el segundo problema.”
-”Que en este pueblo no hay señal para hablar por teléfono...”
2.
Un político llega para repartir juguetes en un barrio de emergencia muy pobre.
-”Chicos, ¡juguetes para todos, juguetes para todos!”
Un hombre se acerca y le dice:
-”Señor intendente, Usted regala juguetes pero aquí hay chicos que no comen hace 2 meses...”
-”¡Ah, no! ¡Chicos, si no comen no hay juguetes!”
3.
Se acerca un tipo a otro que tenía un perro enorme, y le dice:
-”¡Qué lindo perro! ¿Cómo se llama?”
-”Diputado.”
-”¿Lo puedo tocar?”
-”Claro, si no hace nada...”
(Gracias Rodolfo !!!)
Alerta...
¿QUÉ ES LA SEMEJUELA?
Es una enfermedad que se puede presentar en personas mayores a los 50 años, aún no aceptada por la ciencia médica.
Por favor es muy importante hacerse este auto-examen ante la aparición de la SEMEJUELA.
El diagnóstico a tiempo puede ayudarnos a combatirla.
SÍNTOMAS QUE DEFINEN LA APARICIÓN DE ESTA PATOLOGÍA:
1.- Si un café te produce imsomnio.
2.- Si una cerveza te lleva directo al baño.
3.- Si todo te parece muy caro.
4.- Si cualquier tonto te altera.
5.- Si cualquier exceso provoca aumento de peso.
6.- Si el chorizo te cae pesadísimo y el picante te irrita.
7.- Si la sal te sube la presión.
8.- Si en una fiesta pides la mesa lo más lejos posible de la música.
9.- Si al amarrarte los zapatos te da dolor de espalda y vértigo.
10.- Si la TV te adormece.
11.- Si te dicen señor o señora en todos lados.
12.- Si prefieres andar con zapatos cómodos no importando que sean feos.
13.- Si cargas con tu suéter o tu paraguas a todos lados, por si necesitas abrigarte o por si acaso llueve.
Todos estos síntomas son prueba irrefutable que padeces de SEMEJUELA.
SE - ME - JUE - LA JUVENTUD...
Y si no lo reenvías a todos los viejitos es porque ya padeces la enfermedad, SEMEJUELA memoria.
A mí, me lo enviaron por equivocación.
(Gracias Jorge !!!)
Un amigo argentino...
Un amigo normal es alguien que nunca te pide comida…
Un amigo argentino es la razón por la que organizás una comida.
Un amigo normal te pregunta ¿cómo estás?…
Un amigo argentino cuando te ve, te dice: “Hijo de puta, ¿cómo andás?”, te abraza y te besa.
Un amigo normal puede que nunca te haya visto llorar…
Un amigo argentino ha llorado con vos, por cualquier cosa.
Un amigo normal te manda flores y una tarjeta cuando estás internado en el hospital.
Un amigo argentino te va a ver y se queda dormido en una silla, a tu lado.
Un amigo normal te pide algo prestado y te lo devuelve a los dos días…
Un amigo argentino te pide algo prestado y a la semana se olvida que no es suyo. Ni te lo devuelve ni se lo reclamás nunca.
Un amigo normal te ofrece el sofá para que duermas.
Un amigo argentino te brinda su cama, se acuesta en el suelo… y no te deja dormir en toooooda la noche conversando con vos.
Un amigo normal sabe unas cuantas cosas acerca de vos…
Un amigo argentino podría escribir un libro con las cosas que le has contado, pero no anda bocinando nada.
Un amigo normal te lleva remedios cuando estás resfriado.
Un amigo argentino te hace una sopa de pollo y los remedios que le enseñó su abuela.
Un amigo normal golpea la puerta para que le abras…
Un amigo argentino abre la puerta, entra solo y después te dice: “¡Llegué!”
Un amigo normal te pide que le hagas un café.
Un amigo argentino pasa a la cocina, usa la cafetera y hasta le pide azúcar a una vecina si vos no tenés.
Un amigo normal te invita a comer una semana antes y pide que le confirmes si vas a ir.
Un amigo argentino te llama en cualquier momento y te dice: “en cinco minutos tiro la carne a la parrilla, traéte un vino…”
Un amigo normal, si vas a verlo a su oficina, te presenta como “el Señor Fulano…”
Un amigo argentino llama al compañero de oficina y le dice: “Máquina, este fiera es mi hermano”.
Si tenés un resbalón en la vida, un amigo normal dice: “no te llamé por un tiempo, para no molestar…”
Un amigo argentino te llama a cada rato: “Boludo, lo que necesités, avisá…”
Un amigo normal puede serlo por un tiempo…
Un amigo argentino es para toda la vida.
Un amigo normal ignoraría este mensaje…
Un amigo argentino se lo pasará a todos sus amigos pues se siente orgulloso de ser AMIGO ARGENTINO…
FELIZ SEMANA DEL AMIGO.
(Gracias Alejandro !!!)
Sutilezas...
1.
-”Doctor”, -le dijo la mujer al célebre analista, -”siento de continuo un intenso deseo sexual. ¿Qué puedo hacer para que se me apague?”
Sin vacilar indicó el facultativo:
-”Cásese...”
2.
La mamá de Susiflor le dijo, preocupada:
-”Doña Chalina me contó que te estás acostando con tu novio.”
-”¡Qué chismosa es la gente!”, -se enojó la muchacha, -”¡No puede una acostarse con cualquiera, porque luego luego empiezan a decir que es tu novio!”
3.
Pepito y su amigo Juanilito estaban en el parque.
Frente a ellos pasaron dos muchachonas de exuberante anatomía y sinuosos movimientos serpentinos.
Le dice Pepito a Juanilito:
-”¿Sabes qué? Estoy empezando a sospechar que en la vida hay algo más que tabletas, play station y fútbol...”
4.
Pepito, vanidoso, le presumía a Rosilita:
-”Tengo algo que tú no tienes.”
Y Rosilita lloraba, porque, en efecto, Pepito le mostraba aquello que él tenía y de lo cual carecía ella.
Mas sucedió que un día Pepito insistió en su jactancia acostumbrada:
-”Yo tengo algo que tú no tienes.”
Y ese día Rosilita no lloró; antes bien esbozó una sonrisilla suficiente.
-”¿De qué te ríes?”, -se amoscó Pepito, -”Ya te dije que yo tengo algo que tú no tienes.”
-”Sí”, -replicó ufana Rosilita, -”pero mi mami me dijo que con lo que yo tengo puedo conseguir todas las que quiera de ésa que tienes tú...”
5.
Doña Jodoncia, la fiera cónyuge de don Martiriano, le contó a su vecina:
-”Le di 2.000 pesos a un pobre hombre que me los pidió de caridad.”
Opinó la vecina:
-”2.000 pesos es mucho dinero para darlo de limosna. ¿Qué dijo tu marido?”
Responde la anfisbena:
-”Dijo con voz humilde: ‘Gracias’...”
¡Ay Abuela!... (Por Tamara)
Había planeado hacer algo diferente para ver a su abuelita, estaba cansada de los asedios del lobo, del cazador haciendo el papel de héroe, de atravesar siempre el mismo bosque y sentir un miedo espeluznante...
Porque siempre había sentido miedo, aunque lo disimulara.
Ese día, le dijo a la abuela:
-Vámonos a pasear al Rio Cristal... nos encontraremos allá, pero no vayas como siempre, con el gorrito desteñido y la túnica raída por el tiempo.
¡Vamos a tratar de engañar al lobo!
Mira, te traje un yin, unos botines y esta blusita escotada que espero te quede bien.
Te pintaré el pelo color café, para darte los aires más juveniles y le diremos al cazador que te acompañe como si fuera tu novio.
¿Tú sabes? por si aparece el lobo durante la espera.
Eso sí, el cazador debe ir también bien de copete para cenar juntos en el restaurante del lugar.
Yo, que soy la anfitriona, voy a ir con una capucha verde.
¡No sé cómo se las arreglará esta vez para encontrarme!
Porque me voy a untar colonia de roble y a pintar la cara de follaje.
Cierto es que él tiene buen olfato y me rastrea...
¡Pero creo que esta vez le va a ser muy difícil!
Nos encontraremos allí, en las instalaciones a la orilla del rio.
Ya estaban en el lugar, la abuelita y el cazador y habían pasado varias horas y Caperucita no aparecía, y a la abuelita que le gustaba el trago y estaba ansiosa, (ya se había dado algunos) comenzó a cantar la canción de Silvio Rodríguez:
(La eeeera estáaa parieeendo un corazón, no pueeede máaas se muere de dolooor y hay que acudiiir…)
Bueno, ella no sabía por qué estaba cantando aquella canción, pero estaba muy entonada y pensó que con esa iba a alegrar la situación.
Y el cazador la miró de reojo, como diciendo y ¿Qué le pasa a esta loca?
Pero no dijo nada al ver que ya estaba pasada de tragos, solo la mandó a callar.
La abuelita se le acercó y mirándolo con ojos entornados muy coqueta, le dijo:
-”Cazador, mira que llevamos tiempo encontrándonos repitiendo la misma historia, el mismo cuento, y yo nunca te he dicho que estoy enamorada de ti, de tu cuerpo, de tus ojos. Sííí, ya sé que tengo unos añitos de más, pero mi corazoncito late por ti eeeh. ¡Yo quisiera que me tuvieras en cuenta!. Además sé que tienes intenciones con la Caperucita, pero si decides empezar conmigo. ¡Yo!… estaría feliz.”
El cazador, que siempre estaba buscando la forma de encontrar una víctima potencial a sus asedios, la miró con ojos maliciosos y pensó:
-”Nooo, no está nada mal la vieja, Arregladita con pitusa, botines y escote pronunciado, se le pudiera hacer un tiempo.”
La observó detalladamente y se había puesto los dientes, le veía su sonrisa fenomenal.
Además no tenía los espejuelos puestos y sus ojos también se veían grandes y hermosos.
Ya él, estaba pasado de tragos también y sin poder contenerse a la encantadora abuelita le espantó un beso que la dejó soberanamente sofocada.
A la sazón llegó Caperucita y vio el enredo que tenían los dos y exclamó:
-”¡Pero abuela! no te puedo dejar sola ni por un segundo… ¡eres más rápida que vena en celo!”
A lo que ésta le riposta:
-”¡Ay, hija, es que tu demorabas tanto y… ¿Qué te pasó?”
-”Nada abuela, ni quieras saber... resulta que venía camuflada que ni los pajaritos notaban el cambio entre yo y los árboles, toda de verde con mi capucha y la cara pintada de follaje, pensaba «¡ahora si me le escapé!» Y… ¿Qué tú crees abuela? Cuando venía por la orilla del rio me percato de una sombra que venía detrás de mí. Aceleré el paso y ella también. Cuando echo la vista atrás, era el maldito lobo que traía la lujuria reflejada en el rostro con sus garras rastrillando el rabo...”
-”¡Ay abuela! Ese lobo me tenía hasta la coronilla, le espanté un seboruco que cayó desmayado en el suelo y fue el momento que aproveché para abrirle la barriga y llenársela de piedra, se la cosí toda y lo deje allí, yo creo que no pueda levantarse en un buen tiempo.”
La abuela la miro seria e incrédula y luego con ganas de reír le dijo:
-”Caperucita mira que hemos cambiado la versión de este cuento, ahora ni sé cuál va a ser el final.”
A lo que ella le respondió:
-”¡Mira abuela! No te preocupes por eso, vamos a dejárselo al lector y que él le ponga el final que quiera. Nosotros nos vamos a tomar unas cervecitas con el cazador y vamos ver qué pasa.”