Fin de semana: Viernes 14 a Domingo 16 de Marzo de 2.025
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana llegamos con la segunda parte del artículo sobre la ciencia de la sonrisa, cosas graciosas recibidas desde las redes sociales, frases divertidas, pensamientos sobre el matrimonio, chistes variados, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy ocurrentes. Y aprovechamos para avisarles que nos tomaremos unas semanas de vacaciones, pero pronto volveremos con el humor de siempre. Mientras tanto, que tengan todos unas excelentes semanas.
Esteban Nicolini
El humor es algo
serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
La ciencia de la sonrisa (Por Anabel Herrera)
2da. Parte.
¿Fingir es lo mismo?
A pesar de ser, aparentemente, un movimiento sencillo, la articulación de una sonrisa depende de diversos músculos de la cara. Guillaume Duchenne, médico e investigador clínico francés del siglo XIX, fue uno de los primeros en estudiar los mecanismos que se activan en el proceso.
Para ello, llevó a cabo una serie de experimentos con un paciente que tenía paralizados los músculos del rostro.
Duchenne le iba provocando diferentes expresiones a través de estimulaciones eléctricas, a la vez que las registraba en fotografías –también fue el primero en establecer un puente entre la fotografía médica y la artística en una época en la que los dibujos eran los soportes científicos utilizados–.
Los experimentos le permitieron concluir que la sonrisa involucra la contracción de los músculos cigomáticos mayor y menor, que elevan la comisura de los labios, y del músculo orbicular, cuya contracción alza también las mejillas y produce las conocidas patas de gallo.
Desde entonces, cuando es genuina o verdadera, se la conoce como sonrisa de Duchenne, asociada a sentimientos de placer y felicidad, en contraste con la sonrisa falsa, en la que el músculo orbicular no se puede contraer de forma voluntaria.
Sin embargo, es un concepto que se encuentra también en entredicho hoy en día, puesto que la comunidad científica ha demostrado de forma empírica que hasta una sonrisa de Duchenne se puede fingir.
“La hipótesis más sensata en este momento es que, nada más, es más intensa que otras”, pero todas las sonrisas existen y por tanto son reales, apunta Fernández-Dols.
A modo de ejemplo, el catedrático nos pide que imaginemos a un señor que se abalanza sin querer encima de una señora por el traqueteo del bus, una situación cómica que, sin duda, puede provocar la sonrisa del resto de pasajeros.
O cuando nuestro jefe nos descalifica delante de nuestros compañeros y a uno de ellos se le escapa una sonrisa maligna.
En ninguno de los dos casos diríamos que las personas han fingido su gesto, pero tampoco lo podemos asociar con una emoción de alegría.
Es más, en un contexto como el que se presenta en el segundo supuesto, interpretaríamos la expresión del compañero como un signo de superioridad, y hasta puede generarnos estrés.
Es la principal conclusión de la investigación Functionally distinct smiles elicit different physiological responses in an evaluative context (Distintas sonrisas provocan diferentes respuestas psicológicas), publicado en la revista Nature el año pasado.
Una costumbre beneficiosa
El estudio de lo que la mayoría de nosotros entendemos por una sonrisa genuina o que denota felicidad constituye una gran herramienta para los cirujanos reconstructivos en el tratamiento de la parálisis facial.
Esta afectación consiste en la pérdida total o parcial del movimiento muscular voluntario en un lado del rostro, debido a un fallo en el nervio facial.
Aunque, en reposo, la cara de estos pacientes es simétrica, cuando sonríen presentan distintos grados de deformidad.
Algo que dificulta la interacción con los demás y puede conducirles a una baja autoestima y a la depresión.
En 2017, un grupo de científicos de la Universidad de Minnesota publicó en la revista PLOS ONE los resultados de una investigación en la que más de ochocientos participantes tuvieron que calificar una serie de modelos faciales generados por computador en función de lo agradables y genuinas que les hubieran parecido sus sonrisas.
La medida en que las comisuras suben, la distancia entre ellas y la porción de dientes que se muestran es la combinación clave.
Gracias a hallazgos como este, los especialistas en reconstrucción facial pueden adaptar mejor sus técnicas quirúrgicas.
Mientras, en los últimos años, la ciencia está constatando que sonreír con frecuencia tiene muchas más ventajas de las que creíamos, tanto físicas como psicológicas.
Para empezar, nos acerca al resto de personas, en el sentido de que nos dejamos contagiar por las emociones de quienes nos rodean.
Por ejemplo, si estamos con un amigo que está pasando un mal trago, es inevitable que nosotros también adoptemos su misma expresión de tristeza porque nos ponemos en su lugar.
Pero, al contrario, sucede también: las personas risueñas nos provocan una sensación de bienestar.
La explicación la encontramos en las neuronas espejo, una reacción automática que nos lleva a imitar y reflejar la actividad que estamos observando.
De hecho, ya en 2008, un estudio de la Universidad Duke (EE. UU.) observó que recordamos mejor las caras sonrientes que las neutrales.
Los investigadores utilizaron imágenes por resonancia magnética para averiguar qué ocurría en el cerebro de un grupo de voluntarios cuando les enseñaban una foto y les decían el nombre de la persona.
El resultado fue que los nombres asociados a caras sonrientes estimulaban la actividad en el córtex orbitofrontal, un área del cerebro involucrada en el proceso de recompensa.
Neuronas contentas
“No nos provoca el mismo efecto una persona que nos pide algo imponiéndonoslo, por ejemplo, que otra que nos lo solicita con una sonrisa”, señala Silvia López Chamón, miembro de los grupos de trabajo de Comunicación, Tutores y Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).
La especialista, además, explica que, en la interacción social, nuestras neuronas cambian, tanto para bien como para mal.
“Una persona que te desafía y te genera ansiedad contribuye a aumentar la destrucción de neuronas o, al menos, a ralentizar la recuperación de las que se destruyen, y viceversa, un buen intercambio mantiene saludable el recambio celular”.
Por otra parte, algunos estudios sugieren que nuestro lenguaje no verbal influye en nuestras propias emociones y sentimientos.
s la llamada hipótesis del feedback facial, que afirma que la actividad muscular en sí misma sería la responsable inicial de la producción de la experiencia emocional.
En pocas palabras: si estamos tristes, bastaría con forzarnos a sonreír y modificar nuestra postura corporal para transformar este sentimiento.
Aunque es algo que la doctora López Chamón sostiene solo hasta cierto punto.
“No produce el mismo efecto, pero sí un resultado favorable. Es como una especie de entrenamiento: si te entrenas a reconducir una situación, al final, facilitas que se reconduzca”, nos dice.
A nivel físico, científicos de la Universidad de Kansas (EE. UU.) demostraron, en 2012, los efectos del optimismo, y de la sonrisa en particular, en la salud cardiovascular.
Los participantes en su experimento, un total de 169, fueron divididos en tres grupos: a uno se le forzó a adoptar un gesto sonriente –mediante la colocación de palillos alrededor de la boca–, a otro se le pidió que mantuviera un gesto neutral y al último, que esbozara una sonrisa de Duchenne.
Después de someterlos a todos a situaciones estresantes, los investigadores comprobaron que los voluntarios que habían sonreído por sí mismos mostraron una menor frecuencia cardiaca y dijeron tener menores niveles de estrés respecto a los que no lo hicieron.
En la misma línea, las personas que tienen hábitos positivos, como mantener buenas relaciones personales y practicar aficiones que les hacen sentir bien, poseen una mejor salud en general.
La doctora López Chamón, que es médico de familia en el Centro de Salud Huerta de los Frailes de Leganés, en Madrid, lo comprueba a diario en su consulta.
El estrés se lleva mejor
“La risa hace que se pongan en marcha una serie de mecanismos fisiológicos: por ejemplo, aumentan las endorfinas; los músculos se contraen y, después, se desencadena una relajación; y aumenta el grado de inmunidad, por lo que nos hace más resistentes a las infecciones.
Con la sonrisa, no hay el mismo trabajo muscular, pero nos ayuda a relajarnos y a ver las cosas con otra perspectiva”, señala esta doctora.
Tanto es así que el Estudio longitudinal de envejecimiento, llevado a cabo en el Reino Unido con más de once mil personas mayores de cincuenta años desde 2012, afirma que quienes tienen un estado de ánimo positivo no solo disfrutan más de la vida, sino que además poseen un 35 % menos de posibilidades de morir en los próximos cinco años.
Asimismo, en la consulta médica se observa “que los individuos que son capaces de modelar sus emociones, por ejemplo, con técnicas de mindfulness, tienen un umbral mucho más alto de dolor”, añade la doctora López Chamón.
Como conclusión, esta insiste en que no es lo mismo afrontar la vida de forma huraña que con un poco de optimismo.
“El planteamiento positivo, incluida la risa y la sonrisa, nos mejora a nivel físico, psicológico, emocional y social”.
Así que nuestra recomendación es que, por si acaso, sonrías.
Es gratis
Humor desde las
redes sociales...
1.
He reducido mi consumo de alcohol y ahora solo bebo un roncito antes de irme a la cama.
Anoche me acosté once veces...
2.
Mencione su último crecimiento personal:
La panza.
(Gracias Marcos !!!)
3.
Último momento:
Volcó una camioneta que transportaba aceitunas, salamines y quesos.
Aparentemente vendría haciendo una picada...
4.
Hoy vi a alguien sentado en una cafetería.
Sin celular, sin tableta, sin computadora.
Solo, ahí sentado tomándose un café.
Como un psicópata.
(Gracias Daniel !!!)
5.
Amigos, recuerden:
La mujer embarazada, la pizza quemada y la cerveza congelada, es el resultado de no haberla sacado a tiempo.
(Gracias Iche !!!)
Frases
célebres...
-"La Vida Está En Constante Movimiento"... Dijo Parkinson.
-"No Hay Nada Tan Importante que No Podamos Olvidar". Dijo Alzheimer.
-"Mi Vida Está Llena de Aspiraciones"... Dijo un asmático.
-"Mi Esposa Tiene Un Gran Físico"... Dijo Albert Einstein.
-"Nunca Pude Estudiar Derecho”... Dijo el jorobado de Notre Dame.
-"Me Gusta La Humanidad”... Dijo un caníbal.
-"Estoy Rodeado de Animales"... Dijo Noé.
-"Eres La Única Mujer en Mi Vida"... Dijo Adán.
-”Estoy en Cinta”... Dijo Scotch.
-”Mi Novia es una Perra"... Dijo Pluto.
-"Es Mejor Dar que Recibir"... Dijo un boxeador.
(Gracias Marcos !!!)
Variedades...
1.
-”Hola, policía, ¡por favor manden un policía, un gato se metió a mi casa!”
-”¿Qué quiere decir con un gato en su casa?”
-”¡Un gato, pendejo!, ¿no sabe lo que es un gato? Ha entrado a mi casa y viene por mí...”
-”Pero, usted querrá decir un ladrón.”
-”No, maldito loco, te estoy diciendo un gato, de esos que dicen 'miau'...”
-”¿Pero qué tiene de peligro un gato hacia usted?”
-”¡No entiende, me va a matar y ustedes serán los culpables!”
-”Pero, ¿quién habla?”
-”¡Soy el loro, idiota...!”
2.
Va una pareja de viejitos a la farmacia y el viejo le pregunta al vendedor:
-”Jovencito, ¿usted tiene de esas pastillitas azules que sirven para usted sabe qué, que esta noche 'entro el clavo'...”
-”Claro, señor, no hay problema. ¿Y usted dama, que desea?”
-”Bueno, yo quiero una antitetánica por si el clavo de este loco está oxidado...”
3.
Se encuentra un hombre con una pareja, y el hombre le dice:
-”Hola, ¿cómo estás, qué es de tu vida?”
-”Todo bien, ¿y tú?”
-”Te cuento que me casé. Mira, te la presento, una mujer hermosa y maravillosa.”
-”¿Cómo estás, Carla?”
-”¡Carla! ¿Acaso Ustedes se conocen?”
-”Claro, yo la hice mujer.”
-”¡Mira Julio, a mí no me importa que tú la hayas hecho mujer, su pasado es su pasado! Lo que haya hecho antes no me hará daño. Ahora ella es mía.”
-”Sí, tranquilo Angelito. No malinterpretes las cosas. Recuerda que yo soy cirujano plástico, y antes Carla era Carlos...”
Tonterías varias...
1.
¿Cómo se llama la esposa del huevo?”
Clara de huevo.
2.
¿Cómo se dice electricista en japonés?
Yokito fokito.
3.
-”Dejaron libre al ciego del caso.”
-”¿Por qué?”
-”Porque no tuvo nada que ver.”
4.
-”¿Qué hace una vaca con la luz encendida?”
-”No lo sé.”
-”Leche Light.”
5.
¿Qué hace un perro con un taladro?
Ta ladrando...
6.
¿Qué le dice una gallina deprimida a otra gallina deprimida?
Necesitamos a pollo.
7.
-”¿Qué tiene 100 pies y come huevo?”
-”¿Qué?”
-”El cierre del pantalón.”
8.
-”Cuando estoy estreñido me voy a Estados Unidos.”
-”¿Para que?”
-”Para ver Chicago...”
9.
¿Cómo se dice diarrea en africano?
Abunda lakaka.
¿Y en japonés?
Kagasawa.
¿En portugués?
Cataratas du traseiro.
(Gracias Iche !!!)
Pensamientos
geniales sobre el matrimonio...
- Abre bien los ojos antes de casarte y mantenlos entre abiertos después de que te cases. Thomas Fuller.
- Conviene elegir como esposa sólo a la mujer que se elegiría como amigo, si ella fuese un hombre. Joseph Joubert.
- El amor a menudo es el fruto del matrimonio. Moliere.
- La cordura y el genio son novios, pero jamás han podido casarse. Amado Nervo.
- Marido y mujer deben evitar pelearse cuando no se aman lo suficiente para reconciliarse. Un buen matrimonio sería aquel en el que se olvidase por el día que son amantes, y por la noche que son esposos. Jean Rostand.
- El matrimonio más feliz que yo podría imaginarme es el de un sordo con una ciega. Coleridge.
- La manera más efectiva de recordar el cumpleaños de tu esposa, es olvidarlo una vez. Anónimo.
- Es el espíritu, no el cuerpo lo que hace durable el matrimonio. Publio Siro.
- La mujer se preocupa por el porvenir hasta que consigue un marido; el hombre empieza a preocuparse por él cuando consigue una esposa. Anónimo.
- Mienten quienes afirman que jamás han sentido celos. Lo que ocurre es que nunca se han enamorado. Gerald Brenan.
- Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta. Platón.
- Las cosas pequeñas hechas con amor, traen felicidad y paz. La falta de amor es la mayor pobreza. Madre Teresa de Calcuta.
Sutilezas...
1.
El joven agente viajero llamó por teléfono a su casa para anunciar que se había casado con una muchacha de rancho.
-”¿De rancho?”, -se preocupó su madre.
-”Pero, hijo, esa muchacha ha de ser de condición social muy distinta de la nuestra. ¿Qué tiene su papá?”
Suspiró el joven:
-”Una escopeta...”
2.
Lord Feebledick volvió a su casa después de la cacería de la zorra y encontró a su mujer, lady Loosebloomers, en pecaminoso ayuntamiento de copulación con Wellh Ung, el membrudo jayán encargado de la montería. (Y bien que montaba el mocetón)
-”¡Ah, bellaco!”, -rebufó milord esgrimiendo la fusta que llevaba, -”¡Te voy a enseñar!”
Lo detuvo lady Loosebloomers, que en trances como ése dio muestras siempre de gran presencia de ánimo.
-”Repórtate, Feebledick”, -le dijo, -”El que podría enseñarte algo a ti es él.”
3.
Un sujeto llegó inopinadamente a su casa y encontró a su mujer en la recámara, desnuda sobre el lecho.
A su lado estaba el médico de la familia, igualmente en peletier.
-”¿Qué significa esto?”, -preguntó con iracundia el cornígero marido.
Respondió, solemne, el facultativo:
-”Estoy auscultando a su esposa.”
-”¿En la cama y sin ropa?”, -preguntó irritado el hombre.
-”Caballero”, -replicó el galeno con suma dignidad, -”cada médico tiene sus propios métodos de auscultación. Y no quiera usted saber los míos: son secreto profesional.”
4.
Un grupo de señoras visitó el zoológico.
El guía las condujo al lugar donde se hallaba el avestruz y les dio a conocer algunas características de esa ave.
-”El avestruz”, -les dijo, -”es torpe, medio cegatón, y se traga todo.”
Comenta una señora:
-”¡Qué buen marido haría!”
5.
Don Chinguetas y doña Macalota hacían juntos las compras en el súper.
Vio él un tequila marcado a la mitad de precio, y puso la botella en el carrito.
-”¿Qué haces?”, -se molestó su esposa, -”Deja esa bebida en su lugar.”
De mala gana don Chinguetas sacó la botella del carrito.
Poco después doña Macalota vio una fina crema para la cara, también con descuento del 50 por ciento.
Sin vacilar puso el frasco en el carrito.
-”¿Qué haces?”, -le dijo su marido, -”Deja esa crema en su lugar.”
-”No”, -opuso la señora, -”Esa crema me quita lo feo.”
Replicó don Chinguetas:
-”El mismo efecto tiene el tequila, y no me dejaste comprarlo...”
La
Perrita Empática... (Por Jesús
Mira Navarro)
Yo tenía una perrita a la que adoraba.
Y digo tenía y adoraba porque finalmente nos separamos.
Fue su empatía la que me arrastró hasta una situación insufrible.
Una tarde, paseando sin destino las calles de la ciudad, me acerqué al escaparate de una tienda de mascotas y allí, detrás de los cristales, en una cama hecha a base de tiras de papel de periódico, estaba ella.
En cuanto me vio se levantó y empezó a dar vueltas sobre sí misma buscándose el rabo, a dar saltos y cabriolas, luego se detenía y comprobaba si seguía observándola.
Su alegría y ganas de agradar me cautivaron.
Sentí que la deseaba casi tanto como ella deseaba acogerse a mi cuidado.
Aquella perrita especial era una bichón maltesa, levantaba poco más de un palmo, pelo blanco rizado y patitas cortas que movía con tanta rapidez que, aún a zancadas como yo la perseguía, ella siempre iba delante.
La llevaba vestida con una camiseta rosa, un collar de pedrería y le arreglaba un mochete en lo alto de su cabecita con un lacito también rosa.
En invierno le ponía unos peucos rosas, para que no se le enfriaran las patitas.
No diré que sólo le faltaba hablar, pero sí que tenía una mirada que atrapaba los más nobles sentimientos del corazón.
Todo el mundo decía que era muy lista, que todo lo comprendía al instante.
Cuando la sacaba a pasear para que hiciera lo suyo, dejaba un montoncito, se adelantaba tres pasitos y volviendo la cabecita asomaba sus ojos por entre las virutas de su flequillo para tentar mi opinión.
Yo le sonreía y recogía «el regalo» para echarlo a la papelera.
Me inclino a pensar que creyó que mi acción se debía a que, imitando a sus congéneres, no solo apreciaba el olor de aquellas defecaciones sino que iba un poco más allá y las guardaba en esos contenedores callejeros.
Empezó a hacer de a poquitos.
Primero dos montoncitos, que yo recogía, luego tres y yo también los envolvía en el plástico.
Poco tiempo después aquello se convirtió en un terrible castigo, cada pocos metros dejaba su identidad fecal.
Terminaba de dejar su muestra, adelantaba tres pasitos y volvía su cabecita para observarme con su tierna mirada esperando mi agradecimiento.
No podía reprimir que se me escapara una sonrisa de condescendencia.
Si hubierais visto su caída de ojos también os hubierais sentido enternecidos por su expresión.
Seguía caminando y parecía que movía las caderas orgullosa del deber cumplido.
Cuando esa costumbre de ir repartiendo en pequeñas dosis sus excrementos se convirtió en vicio ya era tarde para que comprendiera que no era satisfacción precisamente lo que me causaba su comportamiento.
Pero no se me ocurría ningún método para que cayera en la cuenta de su error.
Decidí acudir al consejo de un profesional.
-”Debe ser una diarrea”, -dijo el veterinario, -”Traiga una muestra y le haremos un cultivo.”
En mal momento le hice caso.
Acentuó su manía de ir dejando montoncitos cada pocos metros cuando advirtió que no solamente recolectaba lo que ella iba dejando, sino que además lo envolvía y se lo llevaba a aquel amigo tan simpático que la subía a una mesita cubierta con una sábana verde y la acariciaba mientras le susurraba frases cariñosas.
Era una diva que interpretaba los silbidos como aplausos.
Le di mi opinión al veterinario.
Me miró con indulgencia y me expuso una serie de casos clínicos que él diagnosticó como «Patología alternante de los esfínteres».
¡Claro! ante el veredicto de un experto, mi opinión valía menos que los residuos que yo iba recogiendo en bolsitas de plástico.
Se inició un completo protocolo de diagnóstico a base de ecografías y tomografías.
La perrita se crecía con todas esas exploraciones que para ella eran la evidencia de la admiración que sentíamos.
Los resultados de las pruebas de imagen fueron concluyentes: «Ausencia de datos patológicos».
Llevaba gastada ya una fortuna en mi bichón maltesa.
Si al principio le ponía una camisita rosa, un lacito en el mochete y un collar de pedrería, ahora instintivamente y para bajarle los humos, y puesto que íbamos de cara al verano, había decidido que la raparan.
Sin embargo era incapaz de dejar de cuidarla y seguí el consejo de su veterinario:
-”Pues, debe ser cosa del psicólogo”, -me dijo.
Y ahora sí que empezó un calvario de visitas a un gabinete que casi me lleva a mí mismo al manicomio.
Íbamos tres tardes a la semana.
Tenía la mayor parte de mi tiempo ocupado con los problemas de mi perrita.
Le hicieron una serie de pruebas de personalidad y actitudes, estudiando las motivaciones de su comportamiento, el grado de estrés, su capacidad de aprendizaje y por fin, definiendo la estructura de su personalidad.
¿Puede una perrita tener personalidad?
Quizás sí, pero ¿estructura de la personalidad?
¿No era llevar las cosas demasiado lejos?
Se me estaba acabando la paciencia.
Empezaba a odiar a esa caprichosa y endiosada perrita.
O la llevaba al monte, o a la protectora, pero allí se me iba a caer la cara de vergüenza.
¿Qué iba alegar para el abandono de una perrita tan dulce y cariñosa?
Y si contaba el problema entonces se iban a reír de mí, y eso sí que no.
En principio decidí llevarla al monte para que la naturaleza diera cuenta de aquellas joyas que iba esparciendo.
Ya no le prestaba atención, pero ella continuaba con su costumbre de dejar varios montoncitos.
Repetí las excursiones durante meses.
Una mañana la perdí de vista.
No la encontré, claro que para ser sincero he de confesar que tampoco insistí en la búsqueda.
En aquellos momentos sentí alivio, pero os queréis creer que ahora la echo de menos, que había llegado a convertirse en una compañía insustituible, que me tenía el tiempo y toda mi vida llenos de sentido.
Y es que a veces el ruido que hacen algunos seres a nuestro alrededor es música que añoramos cuando han desaparecido.