Fin de semana: Viernes 23 a Domingo 25 de Febrero de 2.024
Hooolaaa samigooosss !!!
Esta semana tenemos un artículo sobre el poder de la risa y el pasar de los años, chistes surtidos, humor recopilado desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy ingeniosos y divertidos. Esperamos que los disfruten y que pasen todos una muy buena semana.
Esteban Nicolini
El humor es algo serio...
Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.
Si nos vamos a arrugar que sea de tanto reír (Por Raquel Aldana)
Dicen que las arrugas nos recuerdan el lugar en el que han estado las sonrisas.
Por eso, cada pliegue de nuestra piel puede ser el reflejo de una alegría inesperada que probablemente ni siquiera recordamos pero que nos solucionó la vida en los momentos más difíciles.
Hay surcos que guardan en su misterio la belleza del paso del tiempo y de las alegrías vividas los años.
Nuestras sonrisas arrugan nuestro rostro y pliegan nuestros ojos, ejerciendo un gran poder y forjando a su vez una mirada limpia y noble que nos llena de bondad.
Así, la belleza envidiable es aquella en la que reposa plácidamente la serenidad.
Esta se hace eco de lo ilimitada que es nuestra capacidad de sentir, aceptar y disfrutar de nuestras emociones.
Lo importante no es sumar años de vida, sino vida a los años
Nuestro presente ha sido sembrado con las semillas del pasado.
Por esta razón y dado que ya no podemos hacer retroceder las manecillas de nuestro reloj, es el momento de convertir nuestro presente en un buen futuro.
Solo nosotros podemos lograr vivir en plenitud, cuidarnos y disfrutar de cada día, siempre y cuando sea a nuestra manera.
Somos los responsables de lidiar con nuestras propias guerras y ponerle entusiasmo a nuestras andanzas.
Para sumar vida a nuestros años no se nos pasa el arroz; por eso, debemos tomar conciencia de que cada sonrisa que acumulemos será un orgullo el día de mañana cuando miremos al pasado.
Borrón y sonrisa nueva
Cuando menos nos lo esperamos, todo puede salir bien.
Por eso, cada día tenemos en nuestras manos la decisión de vestirnos con una sonrisa o con una triste decepción.
Somos nosotros quienes determinamos lo que merece la pena y lo que merece la alegría en nuestra vida.
Una persona no envejece cuando se le arruga la piel, sino cuando se le arrugan sus sueños y sus esperanzas.
En esto poco tiene que ver la cantidad de años que haya vivido, pues en realidad la suma de sus actos y de su espíritu se resume en la persecución de sus metas e ideales.
Podemos ponerle ganas a todo aquello que nos aporta y que nos suma a la vez que dejamos de lado todo lo que nos resta.
Destierra de tu mente el “no puedo” y proponte que normalmente el obstáculo principal en tu vida es la edad.
Piensa que cuanto más disfrutes de los mares que surcan tus sonrisas, más grande se hará tu alma y tu corazón.
Porque el brillo de nuestra mirada crece y enriquece, haciendo que no perdamos la ilusión de vivir aunque nos falten las fuerzas.
Haz que cada año de tu vida surque tu piel, convierte en eterno cada segundo de tu vida y no renuncies al placer de sentir un golpe de aire fresco en tu rostro.
No permitas que la amargura le gane la batalla a tus ganas, mira con orgullo tu vida, sonríele siempre que puedas y gana un lugar tranquilo en el que dormir junto a tu paz interior.
Recuerda que estamos gozando de un viaje sin retorno.
Humor desde las redes sociales...
1.
Puse un espiral y un grupo de mosquitos se juntaron alrededor del humito a cantar canciones de Sui Generis.
(Gracias Alejandra !!!)
2.
Por fin mi cuenta bancaria está dando sus frutos...
Acaban de llamarme del banco para decirme que tengo una Mora...
(Gracias Gustavo !!!)
3.
Un mosquito hablando por teléfono:
-”No, vieja... no voy a comer a casa. Voy a picar algo por ahí...”
(Gracias Iche !!!)
4.
-”Si tomo café, no me puedo dormir.”
-”A mi me pasa al revés.”
-”¿Cómo es eso?”
-”Si me duermo, no puedo tomar café.”
5.
Dos mujeres se encuentran en la calle y una le dice a la otra:
-”Estoy contenta. Acabo de regalar 100 euros a un vago.”
-”¡Cien euros a un vago!, ¡Eso es mucho dinero! ¿Y qué te ha dicho tu marido?”
-”Está contentísimo. Sólo me ha dicho ¡gracias!”
6.
-”¿Sabés que guarda Darth Vader en el congelador?”
-”¿Qué?”
-”He-lado oscuro...”
7.
No hace falta ser enólogo para saber que, si te bebes una copa de vino a las ocho de la mañana, es Tempranillo...
8.
En mi libro: “De tin marin de do pingüé”, explico cómo tomar decisiones con madurez.
Crisis...
Emilio y Joaquina son una pareja que vive con bastantes lujos.
Buena clase social alta y sin problemas.
Pero llegó la crisis y les golpeó tan fuerte en su economía que un día se reunieron para hablar profundamente del tema de acortar los gastos...
Emilio le dijo a Joaquina:
-”Si tú aprendieras a cocinar podríamos despedir a la cocinera.”
Joaquina les respondió:
-”Y si tú aprendieras a hacer bien el amor podríamos despedir al jardinero.”
Historias con humor...
1.
Un día estaba Winston Churchill exponiendo su política en el Parlamento inglés cuando, de repente, se levantó una diputada del partido opositor al suyo y le soltó de forma explosiva lo siguiente:
-”¡Si yo fuese su mujer le pondría cianuro en el café sin pensarlo dos veces!”
Churchill, con toda tranquilidad, respondió:
-”Si usted fuese mi mujer yo me lo bebería inmediatamente.”
2.
En los tiempos en que los carteros llegaban a las viviendas y decían en voz alta el nombre de la persona a la que iban a entregar una carta para que saliesen a recogerla personalmente (cuando todavía no había buzones privados) sucedió que un cartero llego a una vivienda de casas y dijo en voz muy alta:
-”¡Pepita Jiménez!”
Inmediatamente una vecina se asomó a la ventana y gritó:
-”¡Bajo D!”
Y el cartero respondió en voz alta:
-”¡Pues que se dé prisa que tengo una carta para ella!”
Sutilezas...
1.
Ya conocemos a Capronio: es un sujeto ruin y desconsiderado.
Le dijo a su compadre:
-”Le tengo una mala noticia, compadrito. Su esposa, mi comadre, actúa completamente desnuda en un table dance.”
-”No puede ser”, -palideció el otro.
-”Si no me cree”, -declaró Capronio, -”vamos esta noche al antro y la verá.”
Allá, en efecto, fueron.
Apenas habían ocupado su mesa cuando apareció en escena una mujer con antifaz.
El compadre vaciló:
-”Así con antifaz no reconozco a mi señora.”
Dijo Capronio:
-”Espere a que se quite la ropa. Entonces la reconoceremos los dos...”
2.
El papá de Dulcibel se dio cuenta, molesto, de que pasaban ya las 12 de la noche y el novio de la muchacha todavía estaba con ella en la sala.
Se presentó ante ellos y amonestó al romeo:
-”Ya es hora de ir a la cama, jovencito.”
Contestó el boquirrubio:
-”Eso mismo le proponía yo a Dulcibel, señor, pero ella quería que lo hiciéramos aquí en el sillón...”
3.
La guapa y curvilínea paciente le informó al doctor Ken Hosanna:
-”Me duele la garganta.”
Al punto le ordenó el galeno:
-”Quítese toda la ropa.”
-”¡Cómo!”, -se amoscó la mujer, -”¿Quitarme toda la ropa por un dolor de garganta?”
-”Tiene usted razón”, -admitió el facultativo, -”Déjese los zapatos...”
4.
Pepito le preguntó, curioso, a su mamá:
-”¿Por qué le das el pecho a mi hermanito?”
Respondió la señora:
-”Es su alimento.”
-”Entonces”, -sugirió Pepito, -”dáselo también a mi papá. Anoche andaba tan hambreado que la criada tuvo que alimentarlo...”
5.
Babalucas le contó a un amigo:
-”Me comí en la playa una docena de ostiones en su concha que me vendió un pescador, y ahora me siento mal.”
Preguntó el amigo:
-”¿No notaste que estaban malos cuando te los abrió?”
Exclamó sorprendido el tontiloco:
-”¿Había que abrirlos?”
La Iglesia de la Nada... (Por Luis R.)
En cierta ocasión, mientras las moscas orbitaban a nuestro alrededor, sorbíamos cerveza en la terraza del bar "Sal si puedes".
Eso sí, afrutadita y fresca con sabor a frambuesa.
Entre trago y trago aparecieron dos chicas morenas vestidas de negro y camisa blanca.
Casi, casi... parecían monjas.
Detrás venía un hombre que por su indumentaria, también negra, parecía un cura.
Y detrás de él dos chicas más como protegiendo sus espaldas.
La terraza estaba petada y los cinco miraban de un lado a otro sin saber qué hacer.
Como somos más curiosos que el gato, le hicimos una seña al individuo para que se sentara con nosotros.
Inmediatamente se presentó como "Centurión de la Iglesia de los Paganos" (los que no creen en nada).
-”¿Y ellas?”, -preguntamos señalando a sus acompañantes.
-”Ellas son mi guardia personal, las mejores.”, -dijo seriamente.
-”Bueno, y cómo es eso de... "la nada" en plan religión?”, -se oyó preguntar por lo bajini.
-”Venimos de la Nada y volvemos a la Nada”, -manifestó el pseudocura.
-”Alabada sea la Nada”, -contestaron ellas al unísono.
¡Flipamos!
Pero el señor de la raya al medio, también conocido como el "erudito", estaba muy atento a la movida y argumentó que la "nada" es una noción conceptual.
-”La nada es inimaginable”, -dijo, -”no puede contener espacio, tampoco interior y exterior. No puede ser forma. No puede crear o destruir. No puede ser un estado mental, donde siempre hay algo. No es una extensión, ni una zona. Cualquier cosa imaginada para la "nada" es algo y, mucho menos se puede imaginar cómo un destino en el más allá”, -concluyó el erudito orgulloso de su disertación.
Miramos al "cura" por si decía algo, pero su cara había entrado en el estado de pasmado.
Miramos a las chicas y parecía que no habían entendido "nada".
-”En realidad tu creencia no se trata de nada”, -continuó con su razonamiento el erudito, se trata de algo.
-”Así qué”, -acabó diciendo, -”aquí no encontrarás seguidores para tu doctrina, busca en otro lugar, porque aquí no hay "nada".”
Nos empezamos a descojonar de la risa y como ya llevábamos unas cuantas birras, entre la fiesta y el baile todo se difuminó y ya no hubo unos ni otros...
Así que ya no me atrevo decir nada de nada.
Archivo encontrado en una parte del cerebro dónde no hay nada.
Cosas del ortógrafo... (Por Aperite)
-”¡Eres muy cortante!”, -chilló la coma al punto y aparte.
-”¿Qué me dices, vieja vírgula? Os dirijo a completar el sentido de lo escrito echando mi vista atrás; y, de paso, me preparo y me doy un cierto tiempo para de nuevo pensar”, -le dijo el punto y aparte tras enfrentarse a la coma.
-”Soy cortante pero enhebro, por delante y por detrás...”, -le insistió con malas pulgas, -”Tú tan sólo te limitas a un cortito respirar.”
-”¿Pero qué dices? Yo os ayudo a oxigenar. ¿Te parece poca cosa, cara cero?”, -contestó malhumorada.
-”Pero yo a veces sigo, incluso pongo el final, cosa que tú nunca puedes ni jamás lo intentarás, porque soy punto y seguido, y también punto final.”
-”¡Silencio en mi texto!”, -gritó el párrafo, -”Yo os contengo sin chistar... ¡Y no me quejo por ello, quisquillosas puntuaciones!”, -pretendiendo sentenciar.
-”¡Pero bueno, pero bueno...!”, -se afanaron en hablar, ambas juntas, al propio tiempo local.
-”Basta... ¡Basta ya...! ¡Vuestras pugnas terminaron!”
-”Es que... Es que...”, -siguieron las dos chillando en su batalla campal.
-”¡Se acabó, leñe! Punto y coma y todo en paz, en bendito matrimonio...”, -cerró el parrafillo la historia, casando así la absurda guerra del sentido de la frase.
-”Y... ¿qué más? ¡Por Belcebú... me... me olvidé...! ¡Vaya memoria la mía!”, -quedose el párrafo en blanco.
-”¡Ah sí! ¡A dormir se ha dicho! ¡Ya!”
Y así puso el candado el mudo punto y final, que por mandón planta el cierre de este cuentito banal.