Holaaa samigooosss !!!
Esta
semana
tenemos un artículo sobre el arte de ser feliz, chistes breves,
picantes, una guía para aprender a comunicarse, más chistontos y
unos textos de humor muy interesantes. Esperamos
que los disfruten y que pasen un muy buen fin de semana.
Esteban Nicolini
-
El humor es algo serio...
'El arte de ser y
estar' (Por Félix Torán)
¿Cuántas veces has pensado que serías
completamente feliz si tuvieras una casa nueva, un coche mejor o el
último modelo de tu diseñador favorito en el armario?
Te equivocas si piensas que
consiguiéndolo conectarías con la felicidad.
Expresiones del tipo "Cuando tenga X,
seré feliz" encierran un doble error que explica Félix Torán –experto
en crecimiento personal– en su nuevo libro: El arte de ser y estar.
Según este doctor en Ingeniería
Electrónica, frases como estas están equivocadas porque "la felicidad
no tiene que ver con poseer (algo propio del ego) y además es
incondicional (no depende de la obtención de logros)".
La felicidad, por tanto, se conoce en el
presente y por experiencia directa, razón por la que resulta tan
complicado transmitir la euforia de un determinado momento a alguien
que no la ha vivido.
Entonces, ¿de qué depende la felicidad
personal?
"De nada en absoluto", es la contundente
respuesta de Torán.
"La felicidad siempre está ahí, lo que
ocurre es que pasamos muy poco tiempo en contacto con ella", explica
este valenciano autor de 12 títulos, que continúa añadiendo: "Los
éxitos se consiguen. La felicidad, no".
Felicidad,
bienestar y éxito no son lo mismo
Conviene
por tanto diferenciar entre tres conceptos que suelen usarse
indistintamente, pero engloban ideas muy diferentes.
Según la definición que establece Torán
en El arte de ser y estar, el éxito consiste en “alcanzar nuestras
metas" y, por tanto, "tiene que ver sobre todo con el futuro, con
alcanzar".
La felicidad es algo mucho más profundo.
"No se puede definir con palabras.
Precisamente las palabras rompen la realidad en trozos, en conceptos,
en partes. Algo incompatible con la felicidad", afirma Félix Torán.
En contraposición al futurible éxito,
este estado de ánimo se experimenta en el presente, al igual que el
bienestar (que también se puede alcanzar y tratar como un objetivo).
¿Es
posible conectar con la felicidad?
Sí.
En "El arte de ser y estar" se
establecen varias pautas que pueden ayudar a romper con la negatividad,
algo para lo que es necesario "desarrollar la habilidad para darse
cuenta de que existen esos elementos tóxicos en nuestra mente".
Además, es muy útil fijarse una misión y
una visión en la vida, que conseguirán que no nos sintamos perdidos.
El autor de este título recomienda
practicar el mindfulness, un hábito que consiste en "tener una
experiencia completa del momento presente, sin juzgar ni intervenir de
ningún modo".
Se trata de no hacer más que observar
dándonos cuenta de que observamos, sin intentar que lo bueno se quede o
lo malo se vaya.
No hay que buscar analizar, comprender,
ni razonar...
Tan sólo hay que contemplar con
"completa ecuanimidad" para llegar a ese "espacio entre estímulo y
respuesta que permite cambiar las reacciones por respuestas y cortar
por lo sano con las cadenas tóxicas", cuenta Torán.
La PNL
o la higiene mental pueden acercarnos a la felicidad
Además,
existen otras herramientas muy poderosas que pueden socorrernos en este
intento por acercarnos a la felicidad.
Entre ellas, la PNL o Programación
Neurolingüística y la "higiene mental", que consistiría en tratar la
mente como un jardín del que se arrancan las malas hierbas y se riegan
las bonitas flores (eliminando pensamientos negativos y reforzando los
positivos).
¿Cuáles
son los sentimientos que más negativamente repercuten en la sociedad?
Según
Félix Torán, los tres sentimientos más arraigados en la sociedad actual
son la ira, la envidia y el miedo.
Los dos primeros se tratan de forma
práctica en su último libro sin pedir milagros al lector ni liarle con
conceptos extraños para que pueda combatirlos.
Además, el valenciano tampoco se olvida
de dos "peligrosos hábitos tóxicos" perennes en la actualidad: la
procrastinación (ir aplazando las tareas para más tarde) y la queja.
Para Torán, ambos conceptos "hacen mucho
daño al individuo y a quienes le rodean" por su gran efecto de
contagio.
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Aprenda a hablar...
1.
Un cura aficionado a la ornitología tenía doce pájaros.Todos los días los soltaba para que volaran y éstos siempre regresaban a sus jaulas.
Pero un día sólo regresaron once, así que el sacerdote, decidido, en la misa del domingo preguntó:
-"¿Quién tiene un pájaro?"
Todos los hombres se levantaron.
-"No, no me expliqué bien. ¿Quién ha visto un pájaro?"
Todas las mujeres se levantaron.
-"¡No, no! Lo que quiero decir es: ¿quién ha visto mi pájaro?"
Todas las monjas se levantaron.
"Aprenda a preguntar
correctamente".
2.
Una dama entra a una farmacia y le pide al farmacéutico:-"Por favor, quisiera comprar arsénico."
Dado que el arsénico es muy tóxico y letal el farmacéutico quiso saber más datos antes de proporcionarle la sustancia.
-"¿Y para qué querría la señora comprar arsénico?"
-"Para matar a mi marido."
-"¡Ah, caramba! Lamentablemente para ese fin no puedo vendérselo."
La mujer sin decir palabra abre la cartera y saca una fotografía del marido haciendo el amor con la mujer del farmacéutico.
-"¡Mil disculpas!", -dice el farmacéutico, -"no sabía que usted tenía receta."
"Nunca pregunte algo
por lo que tendrá que disculparse".
3.
Un anciano judío muere y al encontrar a Dios en el paraíso, le
cuenta su vida.-"Lo peor que me ha pasado es que mi hijo se convirtiera al catolicismo."
-"A mí también me pasó lo mismo...", -contesta Dios.
-"¿Y qué hiciste?", -pregunta el Judío.
-"Un nuevo testamento."
"Escuche como otros
han resuelto problemas iguales a los suyos".
4.
Un conocido lord inglés reunía a sus amistades a tomar el té a la
hora señalada todos los martes de cada semana en su palacio de
Bloodshire.Cierto martes, el puntualísimo caballero no apareció y los invitados estaban intrigados.
En cierto momento aparece el mayordomo y les dice a los presentes, con típico "british accent":
-"Señores, Milord les pide disculpas por la demora y les anuncia que después de mucho tiempo, se ha reencontrado con su vieja y querida amiga Lulú, de París. Dice que si puede, dentro de dos horas estará con ustedes, y si no puede, dentro de diez minutos. Muchas gracias."
"Cuando tenga que dar
una excusa, que sea con elegancia".
5.
El preguntó:-"¿Por qué Uds. las mujeres siempre tratan de impresionarnos con la apariencia, y no con la inteligencia?"
Ella respondió:
-"Porque hay más posibilidades de que un hombre sea estúpido que ciego."
"Cuando haga
preguntas filosas prepárese para respuestas cortantes".
6.
Un Gerente está con un paquete de hojas frente a la trituradora de
papeles.Se le ve desconcertado, mira por un lado, mira por el otro.
En eso pasa un empleado y muy amablemente le dice:
-"¿Le ayudo?"
El Gerente, agradecido, contesta:
-"Muy amable, parece ser que me quedó grande la tecnología."
El empleado, muy diligente, toma el paquete de papeles, los coloca en una ranura, y se oye el sonido de los papeles cuando se hacen trizas.
El empleado le dice al Gerente:
-"¿Ve que fácil?"
Y el Gerente pregunta:
-"¿Y por dónde salen las copias?"
"Pregunte primero
antes de entrometerse. Uno siempre quiere adivinar lo que el jefe
espera. No se las de de adivino, es un muy mal método."
7.
Llega un paisano al bar del pueblo y deja atada su perra a un árbol.Al instante una jauría de perros se arremolina a su alrededor tratando de conquistarla.
En medio de un concierto de ladridos, gruñidos, mordiscos y aullidos, un policía entra al bar y pregunta por el dueño de la perra.
El paisano, que se estaba tomando un vaso grande de ginebra, levanta la mano y dice:
-"Yo."
-"Su perra está alzada", -le dice el policía.
-"No puede ser, yo la dejé en el suelo", -responde el paisano.
-"Quiero decir que está en celo", -insiste el policía.
-"No puede ser, yo jamás le di motivos, ni siquiera miro a otras perras...", -contesta el gaucho sediento.
-"Digo que está caliente, ¿me entiende?"
-"No, no lo entiendo, me cercioré de dejarla a la sombra."
Exasperado, el policía exclama:
-"Óigame, su perra quiere tener relaciones sexuales".
El paisano le responde:
-"Pues ¡Adelante mi hijo! Siempre quise tener un perro policía..."
"Hablar no es lo
mismo que comunicarse".
(Gracias Marisa !!!)
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Cortitos y picantes...
1.
Se encuentran dos putas, y una le dice a la otra:-"Estoy preocupada, el médico me dijo que tengo piedras en los riñones."
La otra le contesta:
-"Viste... yo te dije que no se la mamaras a los albañiles."
2.
Tú no eres fea, eres incómoda de ver.
3.
-"A mi mujer la excita el riesgo, la aventura..."-"Sí, todos en el barrio lo sabemos."
4.
-"Pero, ¿por qué le metes mano a mi mujer?"-"Como dijiste que la tratara con mucho tacto..."
5.
Aquella mina era tan fea, pero tan fea, que mandó su foto por
e-mail y la detectó el antivirus.(Gracias Horacio !!!)
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-
Alumno astuto...
Luego, un alumno viene con su bandeja y se sienta al lado de él.
El profesor, altanero, le dice:
-"Un puerco y un pájaro, no se sientan a comer juntos..."
A lo que el alumno contesta:
-"Pues, me voy volando..."
El profesor, verde de rabia, decide emplazarlo para el próximo examen, pero el alumno responde con brillantez a todas las preguntas.
Entonces le hace la siguiente pregunta:
-"Usted está caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero, ¿cuál de los dos se lleva?"
El alumno responde sin titubear:
-"¡El dinero!"
El profesor le dice:
-"Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?"
-"Cada uno toma lo que no tiene...", responde el alumno.
El profesor, histérico ya, escribe en la hoja de examen: "¡Imbécil!", y se la devuelve.
El alumno toma la hoja y se sienta.
Al cabo de unos minutos se dirige al profesor y le dice:
-"Señor, me ha firmado la hoja pero no me puso la nota."
(Gracias Ana !!!)
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Reyes magos...
Este año no habrá Reyes Magos.
Si pensás que, a medianoche, van a dejar pasar a Europa a tres tipos de Oriente Medio, con turbantes, montados en camellos y con un montón de paquetes sospechosos...
¡Estás listo...!
(Gracias Francisco !!!)
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Tonto y retonto...
1.
Un ladrón por la calle:-"¡Dame todo lo que tengas o te corto un huevo!"
-"Toma 1 peso... ¡La cosa está muy mal!"
-"Decímelo a mi, que tengo 40 huevos en casa!"
2.
-"Cariño, ¿dónde está el libro: Cómo vivir más de 100 años?"-"Lo escondí en la caja fuerte..."
-"¿En la caja fuerte?"
-"¡Si, para que tu madre no lo lea!"
3.
Un hombre hablando:-"Soy feliz por ser taxista, me encanta mi trabajo, ser mi propio jefe es lo mejor ya que nadie me dice lo que tengo que hacer..."
-"Si, si... gire a la derecha en la siguiente salida."
4.
En un asesinato, los policías hablando:-"¿Hora de la muerte?"
-"Las 22 horas."
-"¿Causa de la muerte?"
-"Natural."
-"¿Natural? ¡Si está todo apuñalado!"
-"Por eso, con tantas puñaladas, lo natural es morir..."
5.
Jaimito le pregunta a su hermana:-"¿Por qué las chicas se planchan el pelo?"
-"Para que se nos vea más largo, Jaimito."
Horas después, en el hospital, le dice el médico a Jaimito:
-"Entonces, ¿Cómo fue que te quemaste ahí?"
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-
Pequeña guía de autocontrol en el amor... (Por Luis Pescetti)
La necesidad de afecto nos hace sentir
como si estuviéramos en un desierto, por eso es que al encontrarla
sentimos que llegamos a un verdadero oasis...
La pregunta es: ¿Qué hacemos con los
camellos?
Ansiedad y absorbenciaMe dijeron: “No gana nada con desesperarse” y yo respondí: “¿Y quién dijo que lo hacía para competir?”
Testimonio: Diego, de Coyoacán.
Con la desesperación no se resuelve nada.
Para resolver las cosas hay que enfrentar el problema, dedicarle tiempo y mucho esfuerzo... yo prefiero la desesperación.
Testimonio: Alicia, de Rosario.
Si uno es muy ansioso hay que saber controlarse.
Si la persona siente que nos abalanzamos sobre ella con una enorme demanda amorosa se va a asustar y se va a mostrar retraída porque va a sentir que nos la tragamos, que ella nos ofreció un ratito de su tiempo y nosotros le estamos agarrando el calendario.
Eso si uno es muy ansioso, ahora bien, si uno es como yo... es inútil intentar nada, de todas maneras se va a asustar.
Cuando uno es muy absorbente es capaz de perseguirse con cualquier cosa que haga el otro, interpretándola, inmediatamente, como que ya nos está queriendo menos.
Bastará con que el otro se quede un ratito callado para que el demandante pregunte:
-¿En qué pensás?
-En nada.
-Dale decime.
-No, en nada, de verdad.
-¿Por qué no me querés decir?
-No es que no te quiera decir, no estaba pensando en nada.
-En algo estarías pensando ¿o me vas a decir que estabas con la cabeza en blanco?
-No, no estaba pensando nada importante.
-¿Y cómo sabés que no era importante? A lo mejor no era importante para vos pero para mí sí, dale contame...
-Era una taradez, ni me acuerdo.
-¿No te acordás de qué era, pero te acordás que era una taradez? Eso está medio raro...
Y así un millón de veces etcétera, porque, en la pareja el único caso en el que es lindo estar encima del otro es en la cama (e incluso ahí no siempre, ¿no?).
Si a los absorbentes no nos dan toda la bolilla que queremos... nos sentimos abandonados.
A lo mejor la otra, pobre, está con un rollo en la cabeza o cansada o distraída y entonces, como no sentimos que está fulgurante por nosotros, nos sentimos abandonados.
¿Y qué hacemos cuando nos sentimos abandonados?
Nos alejamos para castigarla.
La otra (el otro, seamos ecuánimes y de paso disipemos un poco) que ni nos abandonó ni se dio cuenta de todas esas extrañas elucubraciones que estuvimos haciendo no sabe, no entiende, por qué nos mostramos más fríos o ponemos esa cara de ahorcado de ópera.
Si, en el peor de los casos, el otro es parecido a nosotros (muy en el peor de los casos) se sentirá abandonado y nos castigará alejándose y poniendo cara de ahorcado de ópera.
Síndrome de Wall Street
La suma de medidas que tratan de evitar lo peor equivalen a lo peor.
Y si uno se siente abandonado y está poniendo su mejor cara de ópera y ve que el otro también se aleja herido (mientras ensaya unas expresiones que vio en una película japonesa) es muy frustrante, porque no hay nada peor que sentirse víctima de alguien que en vez de sentir que fue injusto con nosotros siente que es nuestra víctima.
Eso es fatal, terrible (recuerden que para una víctima no hay nada peor que otra víctima), porque una buena víctima necesita un mínimo de audiencia, de compasión ajena.
Nadie es víctima para sí solito.
Nadie es víctima sin un miligramo de público aunque más no sea.
No sé... un chofer, el panadero, alguien a quien despeinar con un suspiro, alguien a quien brindarle una cara compungida de las buenas.
Pero víctima así al pedo, para nadie, no, es una locura.
Pero no nos distraigamos, volvamos a la ansiedad en el amor o, caso contrario, en el matrimonio.
En el amor hay que tener la cabeza fría (por decir una parte del cuerpo).
No tan fría que el otro sienta que salió a comer con Walt Disney, pero sí un poco fría.
Pero eso no es fácil.
Vamos a un ejemplo.
Conocés a alguien y, si más o menos calculás que puede llegar a gustarte, le decís: Hola me llamo Luis ¿Me darías tu teléfono por las dudas?
¿O bien es conveniente esperar el fin de la reunión?
Una vez que te dio su teléfono, ¿le hablás enseguida o por lo menos esperás que llegue a su casa?
Yo soy de los del primer grupo, no me aguanto.
Mi capacidad de autocontrol es nula, un coche cayéndose a un precipicio tiene más domino de sí mismo que yo.
Hay gente que tiene una sangre fría impresionante, como Clint Eatswood, esperan que pasen un par de días y luego hablan, tranquilos sin andar revelando tanto el juego, en cambio yo juego con las cartas dadas vueltas: el contrario las ve y yo no.
De puro ansioso soy capaz de llamarla antes de que ella alcance a salir de la fiesta.
Hay que aprender a no ser tan evidente con las propias intenciones, a saber ocultar un poco nuestros deseos... (claro, siempre tratándonos de acordar de qué es lo que queríamos hacer con ella).
Saber controlarse en el juego amoroso parece que es algo básico.
Yo la única manera que encontré para saber si estoy haciendo las cosas bien o mal es imaginarme a Clint.
Pienso qué haría él en mi lugar y trato de imitarlo.
Con el único inconveniente de que mi guía-espiritual-de-como-hay-que-ser-en-el-amor no es el Clint Eatswood de la realidad sino el que pasa por el filtro de mi cabeza, lo que yo fantaseo.
¿Se dan cuenta de lo ilógico de esa esperanza?
Es como aparecer sentado en los comandos de un Boeing y pensar: Veamos ¿qué haría un piloto en mi lugar?
¿Se pueden imaginar qué sale de lo que vi en las películas, más lo que yo recuerdo que vi, más lo que quisiera hacer (besarla, saltarle encima), más lo que me gustaría que ocurra (que ella me bese, que me salte encima), más lo que yo me imagino que haríaa ese personaje imaginario en mi lugar real para lograr que suceda lo que deseo?
El resultado se podría describir en algo así como: todo lo contrario.
Coeficiente de fuga del objeto deseado
Lo que uno quisiera hacer, sumado a lo que le gustaría que pasara
dividido por las posibilidades reales de que eso suceda, multiplicado
por uno mismo, es un número destinado al fracaso.Volver arriba
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