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Viernes 28 de Noviembre

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                Fin de semana: Viernes 28 a Domingo 30 de Noviembre de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

En esta edición volvemos luego de una ausencia no anunciada, por el feriado de la semana anterior, con un artículo sobre los beneficios de reír, chistes surtidos, cosas de matrimonios, humor llegado desde las redes sociales, nuevas sutilezas y unos textos humorísticos muy divertidos. Esperamos que los disfruten y les deseamos a todos que pasen un muy buen fin de semana.

                                                         Esteban Nicolini


  • El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

Reír es beneficioso: así nos ayuda a aliviar el estrés, calmar el dolor o mejorar nuestra salud cardiovascular (Por Marta Chavarrías)

La risa forma parte de nuestro lenguaje no verbal y constituye un gesto innato de emociones básicas que todos reconocemos.

Pese a que no se le da mucha importancia, la risa posee un gran potencial para nuestra salud mental y física.

Nos lo recuerda el dicho “la risa es la mejor medicina”, que seguramente habremos oído decir en alguna ocasión.

¿Puede ser esto cierto?

Parece que las investigaciones realizadas hasta el momento demuestran que sí lo es y que merece la pena dedicarle un poco más de atención y buscar más momentos para reírnos.

Hablamos sobre todo de la risa de verdad, la sincera y espontánea, la que sale sin imposturas ni falsedad.

Qué pasa cuando nos reímos

Reconocer los numerosos beneficios de la risa para la salud nos ayuda también a comprender cómo es de importante añadir más humor a nuestro día a día

 Y, aunque pueda parecer un acto simple y sencillo, detrás de la risa hay una compleja maquinaria que se activa y que se basaría en tres etapas.

Lo explica la Sociedad Española de Neurología (SEN) en una nota de prensa, donde reconoce que la risa implica varias regiones encefálicas: la prefrontal dorsolateral y la unión temporoparietal del hemisferio dominante; la activación del circuito de la recompensa y liberación de dopamina; y el cese de la desinhibición frontal no dominante.

¿Qué significa todo esto?

Pues que cuando nuestro cerebro detecta una situación “extraña” o distinta, libera dopamina, el neurotransmisor que nos aporta esa sensación placentera, y esto explicaría también por qué se puede decir que el humor está relacionado estrechamente con el sistema de la recompensa, igual que ocurre con la comida.

Los beneficios de la risa

Que la risa puede ser una buena medicina es algo que concluyen varias investigaciones, como una revisión elaborada sobre trece estudios y publicada en Australian and New Journal of Public Health

 En ella, los expertos se han basado en estrategias basadas en el humor para tratar temas de salud, y concluyen que la risa podría ser la mejor medicina para conseguir llevar una vida saludable

 En concreto, los expertos concluyen que el humor puede favorecer una atención más sostenida, influir en las actitudes, las intenciones y en la adopción de hábitos saludables.

La risa no solo mejora nuestro estado psicológico, también nos ayuda a prevenir otras enfermedades.

Cuando reímos, no solo se ejercita el cerebro, también lo hace el corazón, los pulmones e, incluso, el sistema inmunitario.

¿De qué manera nos ayuda todo esto?

Alivia el estrés

La risa desencadena una respuesta de relajación en nuestro cuerpo, lo que significa que reduce las hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina

 Esto nos proporciona una mayor calma y tranquilidad.

Pero es que, además, se ha demostrado que la risa es un excelente calmante del estrés.

Un estudio elaborado por el Centro Médico de la Universidad de Maryland demuestra que la risa puede aumentar la frecuencia cardíaca y el flujo sanguíneo, lo que ayuda a relajar los músculos y reducir los niveles de estrés.

Calma el dolor

Ya hemos visto que la risa se asocia con mayor bienestar en general, que se explica por la liberación de endorfinas.

De acuerdo con este otro estudio de la Royal Society, tras realizar seis estudios experimentales, los umbrales del dolor son significativamente más altos después de la risa.

Y esto lo explican por un efecto mediado por endorfinas.

La risa no necesariamente reduce el dolor en sí.

 Los expertos creen que simplemente podría aumentar la tolerancia y la percepción del dolor.

Esto se explicaría porque la liberación de endorfinas actuaría como analgésico natural e influirían en la percepción del dolor.

Favorece la salud cardiovascular

Cuando nos reímos se activa también el sistema respiratorio, ya hemos visto que el neurológico y también el cardiovascular.

En este sentido, y según la Fundación Española del Corazón (FEC), el efecto que tiene la risa es vasodilatador, crea sustancias hormonales, como las endorfinas que, además de aportar un beneficio psicológico, también nos ayuda a proteger el aparato cardiovascular.

En concreto, al reír, se relaja el endotelio, la capa interior de los vasos sanguíneos, mejora así la circulación de la sangre y disminuye la presión arterial.

Aún va más allá cuando afirma que reír también ayuda a mantener el colesterol bueno y a potenciar la actividad de los linfocitos, que ayudan a nuestro sistema inmunológico ante la presencia de células tumorales.

De acuerdo con este estudio de la Unidad de Cardiología Preventiva del Centro Médico de la Universidad de Maryland, las personas que han tenido un infarto agudo de miocardio ríen hasta un 40% menos que las que no han sufrido ningún tipo de enfermedad cardiovascular.

Pero hay más.

Según este estudio publicado en European Hearth Journal, un ensayo sobre los efectos de la risa en las personas con enfermedad coronaria, aquellas que veían de forma regular programas de comedia tenían beneficios para su corazón y sistema circulatorio en comparación con quienes veían documentales serios.

Mejora nuestra función pulmonar

Al reír, el diafragma, el pecho y los músculos abdominales se contraen.

Esto hace que los pulmones tengan que trabajar más, expulsando el aire y permitiendo que el aire fresco entre más profundamente.

Por este motivo, la risa puede hacer que las exhalaciones sean más efectivas.

La risa, además, ayuda a expandir los alvéolos, los diminutos sacos de aire de los pulmones.

Una carcajada espontánea activa el diafragma, fortalece los pulmones y aumenta la oxigenación.

Mejora la salud mental

Reír también puede ayudarnos a reducir la ansiedad y la depresión, según varios estudios, e incluso mejorar la memoria y la función cognitiva.

Pero es que, además, también se ha demostrado que reír mejora la satisfacción personal y las relaciones sociales.

Reír con otras personas puede generar confianza y fomentar relaciones más profundas porque, cuando reímos, es más fácil sentirnos conectados con los demás.

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  • Humor desde las redes sociales...

1.

-“Mi amor, ¿te gustaría que pasáramos el fin de semana solos?”

-“¡Si!”

-“Perfecto, entonces nos vemos el lunes…”

2.

-“Yo llevo casado con tu abuela 64 años.”

-“Y en tantos años de matrimonio, ¿cuáles han sido los mejores?”

-“Los dos que estuve en la guerra…”

3.

-“Señora, ya vamos a comenzar el parto. ¿Desea Usted que el padre del niño esté presente?”

-“Mejor que no. Él no se lleva bien con mi marido.”

(Gracias Iche !!!)

4.

Primer acto:

La China le roba el marido a Eugenia Tobal.

Segundo acto:

La China le roba el marido a Pampita.

Tercer acto:

La China le roba el marido a Wanda Nara.

¿Cómo se llama la obra?

China Zorrilla.

(Gracias Marcelo !!!)

5.

-”Le advierto que como se siga negando a tomar su medicación, la enfermedad irá empeorando.”

-”¿Ah, si? ¡Mire como tiemblo!”

-”Es Usted el paciente con Parkinson más imbécil que he conocido...”

6.

-”Doctor, a mi suegra le ha salido una verruga.”

-”Ah, pues tráigala a la consulta y la quemamos.”

-”¡Madre mía, doctor! Me acaba Usted de alegrar el día...”

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  • Variedades...

1.

Cuando Atila se iba a pelear a la guerra, le puso un cinturón de castidad a su amada y le dejó la llave a su mejor amigo y le dijo:

-“Si acaso no volviera en un año, puedes abrir el candado.”

Atila partió, y cuando apenas iba a 3 km rumbo a la batalla, ve a su amigo llegar al galope gritando:

-“¡Atila, Atiiilaaa! ¡Esta no es la llave!”

2.

Los cinco milagros de la mujer:

1)     Puede dar a luz sin electricidad.

2)     Puede dar leche sin comer pasto.

3)     Puede mojarse sin tocar el agua.

4)     Puede sangrar sin lastimarse.

5)     Pero sobre todo… ¡Puede romper los huevos sin tocarlos!

3.

Un hombre mayor está en la mesa de operación esperando al cirujano.

El insiste en que su yerno, que es un cirujano de renombre, sea el que le practique la operación.

Antes de que lo seden, pide hablar un minuto con el yerno y le dice:

-“No te pongas nervioso, y si algo saliera mal y me muero, recuerda que tu suegra se iría a vivir con Ustedes…”

(Gracias Iche !!!)

4.

Un inversor visita a un bróker y le pregunta cuál es la mejor inversión para esta época de turbulencia financiera.

El broker le aconseja:

-”Tatuarse 1 u$d en el miembro.”

El inversor pregunta:

-”¿Por qué?”

Y el asesor le responde:

-”Así tendrá siempre su dinero a mano, disfrutará moviendo su dinero, a veces podrá ver crecer su inversión y sobre todo nunca le molestará que su pareja se coma todos sus ahorros...”

(Gracias Susana !!!)

5.

-”Marta, ¿por qué grita tanto tu Ernesto?”

-”¡Le están saliendo los dientes!”

-”¿Qué dientes? ¡Si ya tiene 65 años!”

-”Los postizos... se los tragó anoche.”

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  • Las edades del hombre...

Le preguntaron a un sabio si él creía que el hombre cambia con la edad.

Esta fue su respuesta:

Claro que el hombre cambia con la edad, porque de los 12 a los 15 es como el mono: vive pelando su banana.

De los 16 a los 20, es como la jirafa: se come a todas las florecitas.

De los 21 a los 30 es como el león: se come todo lo que se le atraviesa.

De los 31 a los 40 es como el águila: escoge lo que va a comer.

De los 41 a los 50 es como el papagayo: habla más de lo que come.

De los 51 a los 60 es como el cóndor: con dolor aquí, con dolor allá...

De los 61 de los 70 es como el lobo: persigue a Caperucita pero se come a la abuelita.

De los 71 a los 80 es como la cigarra: canta y canta pero no come nada.

Y de los 80 en adelante ahí sí está jodido, porque después de los 80 es como la paloma: solo caga.

(Gracias Rodolfo !!!)

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  • Matrimonios y algo más...

1.

-”Ay, mi amor, o exageres... no estaba tan en pedo ayer en la fiesta.”

-”Mi amor, te robaste un pez de la pecera, lo llevaste al baño, lo tiraste por el inodoro mientras gritabas: '¡Volvé con tu familia, Nemo!'... ¿En qué parte de eso no estabas en pedo?”

2.

El niño conversa con su padre y le dice:

-”Si me das cien pesos te digo con quién duerme mamá cuando vos no estás?”

El padre, intrigado, le da rápidamente los cien pesos.

-”¿Con quién duerme mamá?”

Y el pequeño le responde, mientras se guarda los cien pesos:

-”Conmigo...”

3.

La pareja conversa mientras la mujer sostiene a su bebé en brazos y el marido le pregunta:

-”¿En qué pensás?”

La mujer le dice, tiernamente:

-”Me estaba acordando del mejor día de nuestras vida.”

El marido piensa y dice:

-”¡Ahhh, síiii...! ¡Qué golazo el de Di María! ¡Qué golazo!”

(Gracias Daniel !!!)

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  • Sutilezas...

1.

Doña Macalota le preguntó a su esposo:

-”¿Qué es lo que más te llama la atención de mí? ¿Mi bello rostro? ¿Mi hermoso cuerpo sensual y voluptuoso? ¿La fantástica forma en que hago el amor?”

-“Lo que más me llama la atención de ti”, -repuso don Chinguetas, -”es tu imaginación...”

2.

Le comentó un golfista a otro:

-”Ya no aguanto al profesional del club. Me dice cómo pararme; a qué distancia; cómo debo inclinar la cabeza; hacia dónde debo mirar.”

-”No lo tomes a mal”, -responde el otro, -”Está tratando de hacer que mejores tu juego.”

-”Te equivocas”, -gruñe el primero, -”Todo eso me lo dice cuando estoy en el baño haciendo pipí...”

3.

Hubo una reunión de ex presidentes de países latinoamericanos en un barco que haría un crucero por el Golfo de México.

Por desgracia a la mitad del viaje el barco naufragó y dos ex presidentes mexicanos se vieron en una isla desierta.

De inmediato uno de ellos procedió a redactar un mensaje para solicitar auxilio.

Pondrían el mensaje en una botella y lo confiarían al mar.

Tras escribir el mensaje lo leyó a su compañero:

-”Estamos en una isla. Favor de venir a rescatarnos. Polibio Loperena y Salustiano Godínez.”

-”Oye”, -se sorprendió el otro ex presidente, -”¿Por qué firmas con esos nombres?”

-”¡Uh!”, -responde el otro, -”¿Tú crees que si firmamos con nuestros verdaderos nombres alguien vendrá a rescatarnos?”

4.

Pirulina, muchacha pizpireta, se estaba confesando con el Padre Arsilio.

-”Me acuso”, -le dijo, -”de que he caído en tentaciones de la carne.”

-”¿Cuántas veces?”, -le preguntó el buen sacerdote.

-”Padre”, -replicó ella con molestia, -”el pecado para usted; las estadísticas para el Inegi”

En otra ocasión Pirulina confesó haber estado con diferentes hombres.

El confesor le hizo la misma pregunta:

-”¿Cuántas veces?”

La muchacha no respondió.

Después de un largo silencio le dijo, impaciente, el sacerdote:

-”Estoy esperando...”

Pirulina replicó:

-”Y yo estoy contando.”

5.

Don Algón, salaz ejecutivo, tenía dos secretarias.

Le dice una a la otra:

-”Ahora mismo voy a pedirle un aumento de sueldo al jefe.”

Le aconseja la otra:

-”Espera por lo menos una semana. Acabo de salir de su oficina, donde obtuve un aumento salarial, y lo dejé absolutamente sin poder de decisión...”

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  • La cosa esta en mi contra... (Por Florencia Barrios)

Esta en todos lados… esa bendita cosa esta en todos lados: Amor.

¡Hey, yo amo!, claro que amo: a mi familia, a mis amigos, a mi perro.

¿Pero porque tengo que amar a un hombre?

Yo no quiero enamorarme y amar, estoy bien así como estoy.

Sobreviví toda mi maldita adolescencia sin un novio.

¡Puedo seguir haciéndolo!

¿Quién dijo que te necesito?

¿Quién te dijo que no puedo vivir sin tu atención?

¡Estoy bien así, compréndelo!

Ah, no, pero claro, vas por la calle y es como si quisieran obligarte a que te acuerdes que llevas una eternidad sola.

Las parejas se besan, cruzan la calle caminando armoniosamente de la mano.

¡Ojala que los pise un auto!

De repente a tu alrededor no hay más que una banda de personas haciendo cursilerías amorosas, y vos ahí parada mirando entrometida… como siempre.

¡Pero es un lugar publico, mierda, váyanse a otro lado!

¿Quieren que empiece a nombrar los lugares a donde pueden ir?

En fin, llegas a tu casa, sacas el celular de la cartera, bolsa, mochila o lo que sea que tengas y te fijas por milésima vez si tienes un mensaje o quizás con más suerte una llamada perdida (en ese caso podes comenzar a regocijarte en la bronca que habrá sentido cuando le atendió el contestador comiéndole la mitad del crédito) pero no, nada.

Entonces empiezas a tratar de actuar de una forma racional y te dices:

-”¿Qué haces pedazo de tarada? Estuviste esperando todo el día que te sonara el celular ¿Acaso estas esperando un mensaje de…?”

¡No, basta!

Vos podes estar sola, vos podes vivir sin los hombres.

Ocupa tu mente en otra cosa.

¡No puede ser que estés pensando todo el día en lo mismo, no es sano!

Te acomodas en el sillón, prendes la TV y comenzas a cambiar los canales…

¡Ah, no, pero si esta cosa está en todos lados!

Lo único que pasan son telenovelas cuyos personajes se aman apasionadamente, lloran apasionadamente, ríen apasionadamente y… bueno mejor lo dejamos ahí.

De modo que te enganchas con una novela llamada “La tormenta” porque resulto que el protagonista estaba re fuerte o quizás te hizo acordar a alguien.

Te pasas la hora agonizando por tanto romanticismo y drama, claro, apasionado y terminas llorando cuando al final del capitulo por fin pudieron darse un beso y algo más.

Al darte cuenta de cuan patética es tu actitud, revoleas el control por los aires y apagas la televisión.

(Resultado: treinta mangos del servís para arreglar el control remoto)

Vas a la heladera y cuando estás por meterte en la boca el primer cucharón rebalsado de helado de chocolate, te suena el celular.

¡Un mensaje!

Agarras el pote de helado que casi se te cae de la emoción y te tranquilizas.

Con mucho esfuerzo te contienes para no salir corriendo a leer el mensaje.

¡Forro, ahora vas a esperar, te voy a contestar cuando se me canten la reverendas ganas!

Te metes el cucharón de helado completo y empezas a comer sin darte cuenta que se te está congelando el cerebro, y mientras tenes los cachetes por explotar pensas:

-”Capaz que no es él, mira si es algo importante y yo no lo leo por ese imbécil.”

Salís corriendo a agarrar el celular y lees:

-”Hola, perdona que no te mande mensaje en todo el día es que anduve de acá para allá. ¿Como andas? Yo con ganas de verte… Me gustas.”

¡Mierda!

¿Y ahora que haces?

Te pones colorada como un tomate y tragas a duras penas el helado que por alguna razón esta más dulce que antes.

¿Qué respondo?

¿Que le digo?

Los libros no me enseñaron a saber sobrelleva este tipo de confesiones...

¡Jamás en mi vida acepte que me gustaba alguien!

Alguna persona que me ayude, que me diga lo que tengo que hacer.

Me estoy volviendo loca, me estoy ahogando en un vaso de agua, me estoy… me estoy mandando cualquiera.

¿No debe ser muy complicado demostrar un poco de “romanticismo”?

Un vos también me gustas y tengo ganas de verte no debe ser muy malo, ¿No?

En fin, te vuelves a sentar en el sillón con el celular en una mano y el pote de helado con el cucharón clavado, en la otra y te dices:

-”¡A la mierda todo!”

Tanto tiempo sola nada más ayudo a que te convirtiera en lo suficientemente ignorante, en el amor, como para no saber que contestar al mensaje de un hombre.

Tanto tiempo sola, ayudo a que te volvieras una amargada que es incapaz de demostrar sus sentimientos por orgullo, miedo y valla a saber uno cuantas cosas más.

De repente te suena el celular, un mensaje en la bandeja de entrada:

-”Mandá San Valentín al 110 y recibirás las mejores frases de amor para saludar a tu chico/a.”

¡Carajo, esta cosa esta en todos lados!

Entras en cólera y revoleas el celular contra la pared haciéndolo añicos.

(Resultado: mínimo cuatrocientos mangos en un celular nuevo y zafar de contestar el mensaje)

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Viernes 14 de Noviembre

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                Fin de semana: Viernes 14 a Domingo 16 de Noviembre de 2.025

Hooolaaa samigooosss !!!

En esta edición tenemos la última parte del artículo sobre la ciencia del humor y la risa que comenzamos la semana pasada, chistes surtidos, humor llegado desde las redes sociales, nuevos chistes de parejas, más sutilezas y unos textos humorísticos muy ocurrentes y divertidos. Esperamos que se diviertan y que tengan todos una muy bonita semana.

                                                         Esteban Nicolini


    El humor es algo serio...

Artículos y ensayos sobre el humor y las cosas que nos dan alegría.

La ciencia del humor y la risa

(2da. parte)

Chiste como unidad mínima del humor

Se puede pensar en el chiste como la unidad mínima del humor.

Generalmente, es una narración corta, oral o escrita, que termina en un remate.

Su estructura más simple es una situación inicial, que puede ser cotidiana o extraordinaria, y un remate, que resuelve la situación inicial, generalmente de una manera incongruente.

Esto último es muy importante, porque la situación inicial genera expectativas que el remate no respeta, dando una respuesta completamente inesperada.

El remate nos tiene que sorprender para ser gracioso; si lo podemos prever, o si ya conocemos el chiste, nos causa menos gracia, o incluso ninguna.

El chiste, sin embargo, no es lo único humorístico: si no está acompañado por gestos, tonos de voz, objetos, actitudes, etc. no suele ser muy gracioso que digamos, y seguramente no nos haga reír del mismo modo leer un chiste en un libro que escucharlo y verlo.

En otras palabras, el humor tiene siempre un lado no verbal que depende de la actuación de una persona; incluso cuando leemos un chiste en soledad, lo hacemos actuando.

En un libro clásico de 1905, El chiste y su relación con lo inconsciente, Sigmund Freud planteó la hipótesis de que el humor permite una liberación segura de los impulsos sexuales y agresivos generalmente reprimidos.

Pero hay algo más, porque entender un chiste involucra procesos cognitivos de alto nivel, que juegan un papel crucial en la vida social humana.

Piensa en esto: entender un chiste significa detectar una situación incongruente (“una cosa allí donde no va”) y encontrarle una resolución que, al no ser lógica, genera un momento de revelación cognitiva.

Esta capacidad de comprender y apreciar un chiste es considerada un atributo exclusivo de los seres humanos, porque activas regiones del cerebro que son exclusivas, como las que involucran el lenguaje y los significados.

Ahora bien, esta capacidad cognitiva de entender un chiste varía según la cultura y la clase social.

El humor negro, por ejemplo, está asociado a personas con mayor inteligencia verbal y no verbal, niveles más altos de educación y niveles más bajos de agresividad.

La percepción del humor según el género y la edad

La manera en que percibimos a las personas con sentido del humor incide en nuestras conductas sociales, y esto parece tener una fuerte relación con el género.

En un estudio realizado en Alemania en los años 90 se observó que las mujeres que más reían en la primera cita con un hombre luego se mostraban más atraídas hacia él.

De la misma manera, los varones se mostraron más atraídos hacia las mujeres que reían más durante el primer encuentro.

En el campo laboral, el humor también nos ayuda… a los hombres.

En efecto, un experimento publicado en 2019 muestra que, si eres varón y tienes más sentido del humor, las personas tienden a atribuirte mayor estatus laboral que a varones menos divertidos.

En cambio, a las mujeres más divertidas se les atribuye un estatus más bajo en comparación con las mujeres no chistosas.

Estas diferencias tienen implicaciones para las evaluaciones de desempeño posteriores y las evaluaciones de la capacidad de liderazgo, lo cual muestra que el sentido del humor también es percibido a través de los estereotipos de género.

La percepción social del humor también depende mucho de la edad.

Las personas mayores se ríen menos (en volumen y en cantidad de risa) que las personas más jóvenes.

Además, las personas mayores disfrutan del humor más que las personas jóvenes, aunque a veces tengan más dificultades para comprender los chistes.

Si quieres hacer reír a adultos mayores, no hagas chistes agresivos y mucho menos relacionados con la vejez.

Cosquillas en el cerebro

¿Por qué nos reímos de un chiste?

Para la ciencia no es fácil responder esta pregunta.

En primer lugar, hay que aislar un estímulo y su respuesta: te sientan en una habitación, te ponen un casco lleno de cables y te dan una serie de chistes escritos.

No es muy gracioso, la verdad; pero tampoco es muy realista: el humor es una actividad socialmente relevante, que funciona mejor cuando hay otras personas.

Nos reímos para manejar situaciones estresantes, para reducir el roce social ante desconocidos, para ser más atractivos o más atractivas, para crear lazos sociales…

Pero ¿por qué?

Desde el punto de vista fisiológico, parece que el humor afecta muchas zonas del cerebro: una red coordinada de respuestas a la generación de expectativas y asociaciones, a la percepción de incongruencias y el cambio de esas expectativas; y todo esto ocasiona respuestas físicas de alegría y risa.

En un estudio reciente, dos investigadores hicieron resonancias del cerebro a personas mientras miraban videos de diferentes comediantes.

Descubrieron que los clips que causaban más gracia en las personas estudiadas provocaban una mayor activación en varias regiones del cerebro involucradas con las respuestas de recompensa, incluyendo el núcleo accumbens, caudado y putamen.

Esto significa que el humor genera respuestas de recompensa en el cerebro, las mismas que se despiertan con tu comida favorita o las adicciones: una vez que te reíste, tu cerebro quiere más.

¿No te pasa que ves un espectáculo de stand-up y parece que te estuvieran leyendo la mente?

¿Qué las cosas que te cuentan son las mismas que te pasan a ti?

Se debe a que el humor está muy vinculado a la empatía, porque al reírnos de un chiste nuestro cerebro trata de decodificar el estado mental de la otra persona.

Por eso algunos comediantes nos gustan más que otros: porque es más fácil identificarnos con ellos.

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    Humor desde las redes sociales...

1.

Critican a Marley por gastar una fortuna en comprar hijos rubiecitos.

Mirá lo que le pasó a Rial por pijotear...

2.

Situación económica:

Pensando en vender todos mis errores.

Porque dicen que los errores se pagan caro...

3.

Hay poca gente que sepa que “papada” se hereda del padre.

De ahí el nombde “papa-da”-

Si se heredara de la madre se llamaría de otra forma.

(Gracias Marcelo !!!)

4.

En mi divorcio él alegó que yo no sabía hacer el amor.

Así que yo presenté 10 testigos que lo desmintieron.

5.

Este año, después de 30 años de casado, finalmente me convertí en bisexual.

O sea, en lo que va del año tuve sexo 2 veces...

6.

-”¿Cómo te fue en el médico?”

-”Mal. Le dije que a la noche me acuesto y pienso: 2+1, 2+1, 2+1...”

-”¿Y qué es?”

-”Es tres.”

(Gracias Iche !!!)

7.

A mi me encanta que me digan cosas bonitas.

Como por ejemplo:

-”No hace falta que vengas mañana a trabajar.”

-”Quedate en la cama que hace mucho frío.”

-”Ya te he hecho la transferencia.”

(Gracias Diana !!!)

8.

-”¿Por qué cuchillo y tenedor van al hospital?”

-”No sé, ¿por qué?”

-”Porque cuchara sopera...”

(Gracias Susana !!!)

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    Variedades...

1.

Está el matrimonio en el living y la mujer de pronto le dice al marido:

-”Amor, ya lavé la cortina.”

-”Ajá.”

-”¿Tenés ganas de ponerla?”

Y el tipo dice entusiasmado, mientras comienza a desvestirse:

-”¡Si, mi amor, claro que sí! ¿como no?”

-”¡La cortina!”

-”¿Eh? Ah, si... eh, obvio...”

2.

-”Amor, ¿vos sabes algo de comida árabe?”

-”Sí. Soy experto.”

-”¿Qué es el hummus?”

-”Lo que sale del fuegus.”

(Gracias Daniel !!!)

3.

El tipo le dice al doctor:

-”Doctor fíjese que me duele el testículo izquierdo.”

-”Se equivoca usted, señor, yo soy doctor en derecho.”

-”Ah, caray ¡hay un doctor para cada huevo!”

(Gracias Rodolfo !!!)

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    Matrimonios y algo más...

1.

-”Oye, cariño, el médico me ha dicho que necesito desestresarme y que me tengo que ir de vacaciones, 15 días a París y 15 días a Roma. ¿A dónde me vas a llevar primero?”

-”Con otro doctor.”

2.

Un matrimonio de ancianos conversa y el marido le dice:

-”Vieja, estoy pensando en que cuando me muera quiero que me entierren con mi anillo de bodas.”

-”Ay, que tierno mi viejito...”

-”Si, quiero que Dios sepa que ya estuve en el infierno.”

3.

-”¿De qué murió su marido?”

-”Envenenado.”

-”¡Pero tenía muchos golpes!”

-”Sí, es que no se lo quería tomar.”

4.

-”Viejo, mañana cumplimos 3 años de casados, ¿quieres que mate un pollo?”

-”¿Y qué culpa tiene el pollo? Mejor mata a tu primo que fue quien nos presentó.”

(Gracias Iche !!!)

5.

-”Caballero su esposa se ha caído al río.”

-”Búsquenla río arriba.”

-”¿Pero cómo río arriba si el río va para abajo?”

-”¡Háganme caso, que ésta le lleva la contraria a todo!”

(Gracias Rodolfo !!!)

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    Sutilezas...

1.

A don Poseidón se le quemó su tractor.

Acudió a la compañía de seguros y pidió que le dieran el dinero que le había costado el bien.

-”En estos casos no entregamos dinero”, -le respondió el encargado, -”Lo daremos otro tractor igual.”

Dice don Poseidón:

-”Entonces cancele inmediatamente el seguro de vida de mi esposa...”

2.

Pasaron a mejor vida al mismo tiempo un predicador y un chofer de autobús de pasajeros.

Para sorpresa del predicador, San Pedro hace que el chofer entre al Cielo de inmediato.

-”¿Qué es esto?”, -pregunta el predicador, -”Yo me pasé la vida hablando del Señor y me detienes. Y en cambio a ese hombre, que siempre estuvo de mal humor, que maldecía y que trataba mal a sus pasajeros, lo introduces de inmediato en el paraíso.”

Le explica San Pedro:

-”Es que cuando tú pronunciabas tus sermones todos se dormían, pero cuando este hombre manejaba rezaban todos...”

3.

El baisano Jalil nunca aprendió a pronunciar bien el español, la lengua de su patria de adopción.

Cierto día llamó aparte a su nieto, que por esos días se iba a casar, y le dijo estas palabras que dejaron al chico turulato:

-”En el matrimonio, hijo, los dedos del hombre son muy importantes.”

-”¿Por qué, abuelo?”, -acertó a preguntar el muchacho.

-”Mire”, -respondió el señor, -”El anular le servirá para que lleve usted el anillo de casado. Con el índice le señalará a su esposa los objetos que quiere que le traiga. Con el pulgar contará los billetes de la venta diaria. El meñique, estirado, mostrará su buena educación cuando tome la taza del té o el café.”

-”Abuelo”, -preguntó el muchacho muy interesado, -”¿Y el dedo de en medio?”

-”Ése”, -respondió don Jalil, -”es el más importante de todos. Es el dedo.”

El chico creyó oír que su abuelo había dicho: ”el dedo vaginal”.

-”Con él”, -siguió don Jalil, -”marcará usted las teclas de la caja registradora. Pero, más importante aún, el dedo vaginal, humedecido, le servirá para...”

-”¿Para qué, abuelo?”, -inquirió ansioso el muchacho.

Concluyó el baisano:

-”Para pasar las páginas del libro que esté leyendo: bágina una, bágina dos...”

4.

El marido de doña Gorgolota iba a ir a la playa con sus amigos.

La señora llevó aparte a uno de ellos y le dijo:

-”Mi esposo es un poco tímido, y rara vez se anima a meterse en el mar. Haga usted que se ponga su traje de baño, y cuando esté descuidado empújelo. Sólo así gozará de las olas.”

Un par de días después doña Gorgolota recibió la triste noticia: su esposo se había ahogado en el mar, posiblemente por efecto de una congestión.

Pasaron unos meses, y la viuda les confió a sus amigas un secreto: el difunto, hombre ignorante, analfabeto, le había dejado 10 millones de pesos, con otros muchos bienes muebles e inmuebles.

-”No está nada mal”, -comentó con admiración una de las amigas, -”tratándose de un hombre que no sabía leer ni escribir.”

-”Ni nadar...”, -completó doña Gorgolota.

5.

Avaricio Cenaoscuras era un hombre mezquino, ruin y cicatero.

Un vecino suyo le dijo cierto día:

-”Me conmueve que cada vez que te veo en el centro comercial vas de la mano con tu esposa.”

-”Sí”, -replicó el cutre, -”Es que si la suelto se mete a una tienda...”

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    La pastilla... (Por Xavier Fernández Vizcarri)

Estaba en el suelo del aparcamiento, me retorcía como un gusano pisado, sólo la vergüenza era mas intensa que el dolor.

Sin duda había ganado todos los premios de idiota del año, pero esta vez el concurso era mundial.

¿Como cojones podía haber cerrado la puerta del coche pillándome el pene?

Sin duda ayudó la monstruosa erección mutante, por la mañana me asusté de ver aquello.

Sin duda ponerme los pantalones de deporte no ayudó a retener aquel desafío sobrenatural, mas que tomarme polvo de cuerno de rinoceronte, parecía que había devorado al rinoceronte entero.

En fin, aquí estoy delante de un colegio.

Me levanto con las manos en los aparejos, dudando, ¿miro o no?, estoy asustado, me imagino mi pene con la forma de una raqueta de pádel.

Por fin decido mirar, me bajo los pantalones de un tirón, parece a simple vista que todo está en su sitio.

No dura mucho la dicha, pues una abuelita me suelta un paraguazo, lleva gafas de culo de botella, pero la estocada alcanzó el pleno al quince, en todo el glande, veo las estrellas, muchas, mi alarido se escucha en toda la calle, todos miran, niños, padres, mis dos cabezas están rojas, algunos llaman a la policía.

Reacciono, me giro intentando correr y digo intentando porque no me acuerdo que llevo los pantalones bajados, caigo todo lo largo que soy sobre el hormigón.

Mi maltrecho miembro ha tenido mucha puntería, se ha clavado entre los barrotes de una alcantarilla, rezo, no soy creyente, pero rezo para que no haya ratas.

Una hora mas tarde soy leyenda viva en la calle, hay un tumulto de gente, incluso un señor pensionista me ha tocado el culo, gracias a los bomberos estoy sentado con la reja aguantada con mis manos y el artefacto sin ceder un ápice, su color ya tira a morado, me prometo que si salgo de esta mataré a mi camello, me lo dejó claro, sólo una pastilla, creí que exageraba y me tomé tres, y aquí estoy, desafiando toda ley física sobre presión sanguínea.

Los bomberos me explican sobre no se que de un soplete.

Habrá que huír.

Me incorporo y hecho a correr, hay que verme con la arqueta de cloaca delante atravesada por excálibur.

Un grupo de japoneses me hace fotos, comentan la jugada, pensarán que es una promoción de una película.

Problema gordo, se me cansan los brazos, el enrejado debe pesar unos 30 kilos, pero no puedo ceder, la vida de mi hermano pequeño está en juego.

Cruzo una esquina y me cuelo de lleno en una manifestación de no se que cojones de los presos de Guantánamo, la gente me aplaude, todos me animan a ponerme en cabeza, en segundos soy el estandarte de derechos humanos en acción, ya todo me da igual, el efecto de las pastillas contra  el aguante de mis brazos, esa es mi guerra.

Por fin llego a casa, me estiro en el sofá todo lo cómodo que me deja la arqueta y me duermo profundamente.

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    Desmadre en el supermercado... (Por Kris Dikeman)

Alargo la mano para coger un paquete de galletas con trocitos de chocolate.

-”Grasas parcialmente hidrogenadas”, -dicen las galletas, -”Incluso aceite de palma. Acabarías antes apuñalándote en el corazón. Porque encima llevamos en esta estantería… ocho meses como poco.”

Echo el paquete en el carro y continúo hacia el pasillo de los productos lácteos, donde agarro una garrafa de leche semidesnatada.

-”¿No eres un poco mayorcita para esto?”, -me pregunta la leche, -”Que ya no tienes enzimas. Y además el envase es de plástico, como puedes ver. Me habrá contaminado con todos esos mortíferos PVC que libera. Aunque… es posible que la hormona de crecimiento bovina los neutralice.”

Vuelvo a dejar la garrafa y hago ademán de ir a coger un cartón de leche de soja con sabor a chocolate.

-”En realidad no soy leche”, -murmura el cartón en tono avergonzado, -”Soy licuado, y ¿a quién se le ocurriría beber licuado con sabor a chocolate? Hasta a mí me suena asqueroso.”

-”Bonitas tetas”, -comentan lascivamente las pechugas de pollo cuando me inclino sobre la nevera de la carne.

Al menos ahora sé que son muy frescas.

-”¿Cómo te encuentras?”, -me preguntan las alas, -”¿No tendrás un resfriado o la gripe? Porque estamos atiborradas de antibióticos que te vendrán estupendamente para todos tus males.”

Cuando sigo adelante, la carne picada de pavo me susurra una advertencia:

-”Ten cuidado con la ternera. Está loca, de remate.”

-”¡No estamos locas!”, -gritan todas las hamburguesas al unísono, -”¡Pero si ni siquiera somos de ternera!”

-”Soy una jirafa”, -me confía un solomillo.

-”Soy el rey de Suecia”, -dice una bandeja de costillas.

-”¡Somos babuinos!”, -se desgañita un chuletón.

-”Sí, eso, ¡babuinooos!”, -se unen al clamor el resto de los filetes, -”¡Uh, uh, uh!”

-”Yo no estoy loca”, -dice un kilo de carne picada de ternera que está colocada un poco apartada del resto, -”Tengo certificación ecológica y de trato humanitario. Soy de una vaca que se llamaba Eloise, que retozó por praderas bañadas por el sol, y que durante toda su vida tan solo comió tréboles frescos y dulce hierba. Un quinteto de cuerda tocó «La mañana», de Peer Gynt, mientras entraba en el matadero y se dirigía a la sala de sacrificio, donde primero fue aturdida. Todo con mucho gusto, como yo.”

Me acerco.

-”Puedo ser tuya por tan solo cuarenta dólares el kilo”, -dice.

Sigo adelante.

-”¿Qué estás haciendo?”, -me pregunta un paquete de beicon, -”Aléjate de mí. Tengo demasiado sodio, por no hablar de los nitratos que son cancerígenos.”

Con el carro avanzando entre bamboleos, recorro el resto del pasillo, los gritos histéricos de los perritos calientes clavándoseme en los oídos.

Desde un expositor de sopas enlatadas llegan unos tímidos golpecitos.

-”Hola, ¿hay alguien ahí? ¿En qué año estamos? Hola…”

-”¡Che tragedia!”, -exclama la salsa para espaguetis, -”Sono pieno di sciroppo di mais.”

-”Entre el sirope de maíz de la salsa, y mis propios azúcares y harinas excesivamente procesados, billete directo a Villa Diabetes”, -señala la caja de macarrones con buena intención.

En el pasillo del café está teniendo lugar un debate político-socioeconómico.

-”¡Piensa en los recolectores!”, -grita un paquete de descafeinado.

No me entretengo y continúo sin pararme hasta la sección de frutas y verduras.

Alargo la mano hacia una bolsa de espinacas.

Está callada.

Demasiado callada.

La cojo y me la acerco al oído.

-”A… a veces”, -me susurra, -”en la planta de procesamiento… pues… pues que no siempre se lavan las manos.”

Vuelvo a dejarla.

Las naranjas ecológicas se ríen entre dientes groseramente, hasta que una piña les amarga la diversión.

-”No son verdaderamente ecológicas”, -asegura.

Se desata un coro de protestas airadas.

Una de las naranjas más pequeñas, cubierta de manchas marrones, habla en representación del grupo:

-”¡Por supuesto que somos ecológicas! ¡Mira lo enanas que somos y la mala pinta que tenemos!”

-”¿Cuánto combustible fósil se ha necesitado para traeros desde Chile?”, -pregunta la piña.

Las naranjas enmudecen.

-”Si bien es cierto”, -reconoce la piña, -”que dado que a lo largo de la historia las empresas frutícolas han causado estragos en el Tercer Mundo, yo misma también podría estar manchada de sangre.”

Echo una mirada al carro.

Hasta el momento, solo el paquete de galletas.

Lo devuelvo a la estantería.

-”Sabia decisión”, -dicen, -”Van a ser más bien doce meses los que llevamos aquí. Y, como vieras el almacén, se te iban a poner los pelos de punta.”

Vuelvo a colocar el carro en su sitio y salgo del comercio.

Las cajas de manzanas y peras de una tiendecita de comestibles que hay en la esquina me silban y se mofan de mí cuando paso por delante.

Me suenan las tripas.

En casa todavía me quedan unos cuantos paquetes de ramen.

Los tallarines gritan algo justo antes de sumergirse en el agua hirviendo, pero al menos es en japonés.

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